En la apertura del período ordinario en la Legislatura, el gobernador Alberto Weretilneck reivindicó la “normalidad institucional” de Río Negro y puso el eje en leyes “bisagra”, grandes inversiones y empleos.
Alberto Weretilneck inauguró el Período de Sesiones Ordinarias de la Legislatura rionegrina con un mensaje de tono institucional y prospectivo. Definió a Río Negro como “una provincia normal, en paz y en armonía” y adjudicó esa estabilidad no a un partido sino “al conjunto de la dirigencia y la sociedad”. Reivindicó la gobernabilidad como producto del diálogo y los consensos en los grandes temas.
Destinó un tramo al Poder Judicial, al que consideró entre los más modernizados del país: expedientes digitalizados, acceso remoto permanente y reducción de tiempos -sobre todo en el fuero penal- como pilares de transparencia, eficiencia y prestigio.
Marcó la coordinación con los intendentes como variable crítica del modelo de gestión, más allá del tamaño o la pertenencia política. “No hay municipios sin provincia y no hay provincia sin municipios”, subrayó.
En lo económico, se apoyó en cuatro vectores: estabilidad política, previsibilidad económica, acuerdo social y seguridad jurídica. Con ese marco, defendió leyes “bisagra” aprobadas en el último período y llamó a sostener políticas de Estado. Apuntaló su discurso con cifras: desde 2023, Río Negro integra -junto a Neuquén el grupo de dos provincias que generaron empleo privado sin pérdida neta, con un crecimiento del 0,6%. En tres años se sumaron 5.724 contribuyentes de Ingresos Brutos, 17.736 inmuebles al padrón inmobiliario y aumentaron 32% los patentamientos.
Además, 12.718 personas se radicaron en la provincia en el último año. En salarios, ubicó a Río Negro 6ª en el promedio del sector privado y entre las mejores en ingresos iniciales de estatales, docentes, policías y médicos.
Weretilneck defendió la ley de promoción de proveedores para integrar a industrias y comercios locales a los grandes desarrollos. Aseguró que más del 80% de servicios y provisiones en los proyectos estratégicos provienen de firmas rionegrinas. Enumeró inversiones directas por US$ 8 millones en tierras y tasas, US$ 200 millones en contrataciones a empresas locales y una masa salarial proyectada de US$ 117 millones, con 500 trabajadores reconvertidos de no calificados a calificados y un impacto directo e indirecto sobre 10.000 familias. “La inversión es empleo, desarrollo y reducción de la pobreza”, sintetizó.
Presentó al puerto de Punta Colorada como candidato a convertirse en “principal exportador de petróleo de Argentina y uno de los más grandes de América Latina”, y vinculó su avance con la recuperación de Sierra Grande: más de 450 empleos y 100 nuevos comercios habilitados en el último año.
También destacó el gasoducto de 48 pulgadas y la planta separadora de líquidos en el Golfo San Matías, obras enmarcadas en Argentina LNG junto a YPF. “Estas obras posicionan al país en el mapa de exportaciones y generan empleo permanente y actividad local”, dijo. Según el gobernador, la costa rionegrina vivirá una transformación productiva en las próximas décadas y el gas y el petróleo dejarán de salir sin valor agregado.
Recordó que Río Negro fue la primera provincia en adherir al Régimen de Incentivo para Grandes Inversiones (RIGI), decisión “cada día más valiosa”, que -afirmó- colocó a la provincia segunda en proyectos aprobados bajo ese régimen por US$ 17.500 millones, detrás de San Juan en minería. Reportó 2.767 derechos mineros vigentes y avanzó sobre iniciativas en oro, plata, uranio, litio y polimetálicos, tras años de parálisis.
En el frente productivo, señaló la expansión de la cebolla —con Río Negro como principal exportadora—, el crecimiento del maíz y nuevas hectáreas bajo riego por pivote. Aseguró que se detuvo la caída en peras y manzanas y comenzó un proceso de recuperación. En ganadería, informó un récord de faena bovina propia en 2024 con 180.000 cabezas, ubicando a la provincia como la primera de la Patagonia en el rubro.
Planteó un frente de obras para mejorar rutas provinciales y nacionales que conectan los polos energéticos y petroleros. Mencionó US$ 147 millones del Banco de Desarrollo de América Latina destinados a agua, saneamiento y riego en distintas ciudades. En educación, prometió más escuelas técnicas, robótica, idiomas e inteligencia artificial para vincular jóvenes con las nuevas actividades. En salud, avanzó con telemedicina y digitalización hospitalaria. Y en seguridad, prometió más vigilancia tecnológica, fortalecimiento del 911 y coordinación con el Poder Judicial.
Anunció el Instituto de Planificación, iniciativa del vicegobernador Pedro Pesatti, para anticipar impactos, ordenar el desarrollo y adaptar infraestructura y servicios. “¿Quién invertiría en una provincia que cambia las reglas cada semana? Esto es lo que estamos logrando: estabilidad, previsibilidad y seguridad jurídica”, cerró. En su mirada, la actual gestión busca “sentar las bases para 100 años” de desarrollo, en línea con los proyectos de ingeniería hídrica y ferroviaria que marcaron el siglo pasado en los valles y la integración provincial.