La jefa del bloque PU, Gisela Scaglia, criticó "la lógica de tribuna", mientras que el cívico Maximiliano Ferraro enfatizó que el presidente "hizo del Congreso un ring para la vulgaridad y la incivilidad".
Diputados de PU junto a los gobernadores Maximiliano Pullaro (Santa Fe) y Martín Llaryora (Córdoba)
Diputados que integran el interbloque Unidos cuestionaron tanto las formas como el contenido del discurso del presidente Javier Milei durante la apertura de sesiones.
"La lógica de tribuna no puede reemplazar al debate parlamentario. Los gritos y la descalificación, de ambos lados de la grieta, en la apertura de sesiones debilitan nuestras instituciones", enfatizó la jefa del bloque Provincias Unidas, Gisela Scaglia. Y agregó que "Argentina necesita diálogo, sensatez en las discusiones y un camino claro de desarrollo".
También desde PU, el diputado Pablo Juliano calificó la presentación como "una vergüenza y una falta de respeto a todos los argentinos". "¿Tan mal le va en las encuestas reales al Presidente que vino al Congreso a hacer un chiquero con el pasado?", se preguntó.
En esa línea, el bonaerense resaltó: "No pudimos apreciar un discurso de un jefe de Estado de la Nación como prevé la Constitución. Solo se enfocó a los obsecuentes. Ver al Presidente perdido de bronca en el pasado, agitando consignas populistas fue lo único que nos dejó su discurso".
"Un mensaje que quedó tapado por la grosería y la violencia verbal. Un verdadero desastre, ganar para volver al pasado", cuestionó el radical.
En tanto, el cordobés Carlos Gutiérrez señaló que "un presidente es el primero que debe garantizar la concordia y paz entre los ciudadanos". "No recuerdo antecedente alguno de despliegue de tanta violencia planificada ex profeso para conservar un enemigo y disimular las falencias de este Gobierno. Cuanto mejor hubiera sido, un gesto de humildad para reconocer los tantos temas que hay que resolverle a los argentinos", sostuvo.
El legislador de la Coalición Cívica Maximiliano Ferraro escribió en su cuenta de X: "Apertura de sesiones muy ordinaria. Todas generalidades y anuncios grandilocuentes y megalómanos. Ni un anuncio concreto. Más que una apertura institucional, hablando de Roma, montó su propio circo romano. Espectáculo, gritos y brutalidad comunicativa. A lo Calígula. Hizo del Congreso un ring para la vulgaridad y la incivilidad".
"Nos dice que su agenda para la Argentina es una reestructuración moral, pero es en base a sus fantasiosas ideas anarcolibertarias. Los argentinos no somos eso, en la mayoría de nosotros anidan otros sentimientos y valores. La moral del más fuerte es una estupidez", sentenció.
"Ordinario, pendenciero, delirante", calificó el socialista Esteban Paulón, quien durante la Asamblea Legislativa opinó que se trataba de "un acto barrabrava" con el Presidente "contestándole a los diputados, gritando, diciendo cualquier cosa, agrediendo y obviamente con todo su fandom que lo aplaude como si fuera un partido y no un acto institucional".