El gobernador Axel Kicillof habló ante la Asamblea Legislativa de la provincia de Buenos Aires para dejar inaugurado el 154 período de sesiones ordinarias en la Legislatura provincial.
El gobernador Kicillof llegó al recinto de la Cámara de Diputados tras cruzar la plaza San Martin de la capital provincial junto a su señora esposa Soledad Quereilhac, con quien se dispuso a saludar un cordón de público que rodeaba el sendero que lo depositó en la escalinata legislativa.
Allí lo esperaba la Comisión de recepción conformada por lideres parlamentario que lo acompañaron hasta el recinto de la Cámara baja, donde espera la Asamblea. A los 18: 22 hs. ingresó y luego de los saludos protocolares, a las 18:29 comenzó su discurso.
De parado y ante un extraño atril puesto sobre el estrado, el gobernador Kicillof habló durante una hora y media y fue interrumpido en 120 oportunidades por aplausos, en ocasiones seguidos de cantitos, de la parcialidad oficialista que colmó los palcos y era mayoría en el recinto. No hubo cruces con opositores que solo se limitaron a seguir el discurso esbozando algunas sonrisas de cuando en cuando, pero sin interrupciones.
El gobernador comenzó su alocución con una referencia a la democracia, memoria y el futuro y destacó que “esta apertura de sesiones se produce en un año especial, este año se cumplen 50 años del último Golpe Militar”, exhortó “30.000 detenidos desaparecidos, presentes, ahora y siempre”.

Vista general del rencito de Diputados en momentos que se entonaba el himno nacional argentino durante la Asamblea Legislativa.
Luego inicio un relato que intentó dar cuenta del contexto en que gobierno, y de la “crisis y modelo”; “hablemos de la actualidad, del contexto económico que da marco a nuestra tarea de gobierno”, adelantó.
“Después de más de dos años de gobierno, no se cumplieron ninguno de los pronósticos del presidente: no solo no hubo una rápida recuperación, sino que están cerrando empresas en todas las ramas de la actividad, mientras aumentan los despidos y los salarios no alcanzan”, sostuvo.
Y detalló que “los datos no dejan lugar a dudas: la Argentina vive una profunda crisis y el rumbo económico es un fracaso. Lo único que crece en nuestro país es la desigualdad: mientras unos pocos se llevan ganancias extraordinarias, la enorme mayoría de los argentinos la está pasando cada vez peor”.
Y dijo “aspiran a destruir al Estado porque apuntan a un modelo de primarización productiva y precarización laboral, en el que no haya más lugar para la clase media. Este no es un ajuste más, es una disputa por el tipo de país que aspiramos a ser: si seguimos seis años más por este rumbo, la Argentina corre el riesgo de perder sus rasgos productivos y culturales más destacados como país”.
Y en ese sentido agregó “esta crisis tiene una causa central: el programa económico del Gobierno nacional. La motosierra no se usó para recortar privilegios, sino todo lo contrario, para reducir las jubilaciones, la obra pública, los programas sociales y las transferencias a las provincias. Eso no es eficiencia, sino deserción y abandono de las responsabilidades básicas del Estado”.
Luego el gobernador se refirió al “empresario pyme, al industrial, al comerciante que quiere producir, invertir, le digo no sos vos, es el rumbo económico, es la recesión”.
“Al universitario, al artista, al emprendedor que no tiene ingresos o ventas, a los jóvenes que ya no pueden ni soñar con alquilar, al cuentapropista o al trabajador de plataforma que pedalea sin ver un futuro: no sos vos, es el ajuste”.
“A la trabajadora o al trabajador despedido que siente vergüenza, que siente que falló: le digo. No sos vos, es que hay un gobierno nacional que te abandonó, es el rumbo económico y su insensibilidad”.
“En otras palabras: Argentina, no sos vos. ¡Es Milei!”, concluyó.
Y prosiguió “en nuestro país se puso de moda hablar mal del Estado, justo cuando más lo necesitamos. Si no erradicamos esta zoncera, la Argentina no tiene destino. Debemos comprender que, bien empleado, de manera eficaz y transparente, es una herramienta para corregir desigualdades, integrar y crear trabajo”.
“La resignación es el triunfo cultural y psicológico de este plan económico. Lo primero que tenemos que recuperar es el orgullo y la convicción de que esta tragedia no es inevitable, de que esta realidad se puede cambiar”, dijo.
Luego resaltó que “desde hace dos años, la provincia de Buenos Aires está sometida a un ataque inédito producto de la asfixia financiera a la que nos somete el Gobierno nacional: nos han quitado 15 billones de pesos, equivalentes a un tercio de nuestro presupuesto. Pese a todo, la Provincia no se detuvo: con responsabilidad, planificación y sensibilidad, gobernamos para seguir abriendo centros de salud, haciendo obras y sumando patrulleros”.
“La motosierra y el abandono del Gobierno nacional están teniendo consecuencias trágicas – continuó Kicillof- muchos argentinos perdieron la posibilidad de pagarse un medicamento, un estudio o una consulta: en este contexto no se necesita menos, sino más salud pública”.
En este punto recordó que “enviamos a esta Legislatura nuevamente el proyecto de ley de Producción Pública de Medicamentos, para reducir costos y garantizar el acceso en toda la Provincia. La salud no puede depender exclusivamente del mercado, sino también de la decisión política de cuidar a la gente”.
A continuación, fue el momento de la “discusión en torno a la seguridad” que “es muy sensible para nuestra sociedad”. Y dijo “nosotros no vamos a caer en el marketing ni la demagogia: nuestra estrategia se basa en la inversión, la actualización tecnológica y la formación. Lo hacemos con una fuerte convicción: la seguridad es una función esencial del Estado y no se resuelve solo con más patrulleros, sino que requiere también un proyecto de desarrollo y cohesión social”.
Y también, en esta oportunidad, le pidió “a esta Legislatura que apruebe la nueva ley para el personal policial, que actualiza la normativa y regula el reclutamiento y la carrera policial con los parámetros propios de una Policía del siglo XXI”.
“También enviaremos una modificación integral de la Ley de Seguridad Pública, que tiene más de 30 años de antigüedad y debe ser actualizada en casi todos sus aspectos”, apuntó.
Luego fue el momento de referirse a al “paro nacional docente” que se estaba desplegando “para reclamar contra las políticas de desfinanciamiento de la educación: en 16 provincias no han comenzado las clases”, dijo y agregó “por nuestra parte, seguimos poniendo todo lo que está a nuestro alcance para sostener la educación pública, gratuita y de calidad”.
Y continuó La educación pública no es un gasto: es la base del nuestro futuro y ese derecho está siendo atacado. El día de mañana firmaré un decreto para seguir invirtiendo y garantizar en todo el territorio de la provincia el acceso a la sala de 3 años en nuestro ciclo inicial. Es una decisión más en el marco de nuestro propósito principal: garantizar en toda la Provincia el derecho a la educación desde los 3 años hasta terminar la universidad”.
Y aclaró que “por más esfuerzo que hagamos desde el Gobierno Provincial, actuando como escudo y red, la verdad es que no alcanza. No hay soluciones provinciales para una crisis nacional, ni tampoco una solución provincial para evitar el destino al que nos conduce este rumbo económico”.
Por eso digo con toda claridad: ninguna provincia se salva si el país se hunde. Ningún sector se salva si la mayoría se hunde. No existe una “isla” que prospere en un país que se desintegra. No existe un municipio o un gobierno provincial que pueda reemplazar a un Estado nacional que deserta. Es necesario cambiar el rumbo nacional.
Desde la Provincia de Buenos Aires, invito a que trabajemos juntos por una Argentina que no se arrodille, que no se entregue, que no se rinda y que no se divida. Una Argentina que vuelva a creer en sí misma.
Luego ingresando a las últimas instancias de su alocución realizó una referencia directa al discurso del presidente en el Congreso de la Nación, consideró que “el presidente rompió sus propios récords de violencia verbal, desplegando una catarata de insultos a la que se me ocurre responder con una verdad que se aprende de chico: cuanto menos resultados, cuanto menos argumentos, más insultos. Por mi parte, sigo convencido de que no tenemos que imitar lo que aspiramos a derrotar.
En sus últimas palabras, el gobernador Kicillof exclamó que “el origen de este industricidio, de la destrucción de puestos de trabajo, la caída de la clase media y de que la plata no alcance está en las decisiones políticas de Milei. En consecuencia, no estamos condenados a esta pesadilla. !!hay otro camino!!”
Y dijo entre aplausos y vítores “Bonaerenses, argentinos… ¡Hay otro camino! Hay otro camino para bajar la inflación sin destruir la industria y el trabajo. Hay otro camino para integrarnos al mundo sin someternos. Hay otro camino para que el esfuerzo vuelva a tener sentido. Hay otro camino, con oportunidades reales, con un Estado que acompaña, con un proyecto de desarrollo que promueva a todos los rincones de la patria. Hay otro camino hacia el futuro”.
Y finalizó diciendo: “Caracterizamos el pasado y el presente, pero lo que estamos discutiendo ahora es el futuro. Porque el futuro le pertenece al pueblo argentino y para él tenemos que trabajar sin descanso y con mucho amor a la patria” concluyó.