No fue una apertura de sesiones más para el presidente, quien celebró leyes aprobadas recientemente y prometió “90 paquetes de reformas estructurales”. Total vacío a Villarruel. Un aplaudidor especial. Carteles y todas las perlitas…
Una noche distinta a las anteriores fue la que vivió Javier Milei este domingo en el Parlamento. Un terreno hostil durante sus dos primeros años de mandato, pero que cambió a partir de la renovación parlamentaria que dejó a La Libertad Avanza mejor parado y mucho más fortalecido luego del fructífero periodo de sesiones extraordinarias, donde construyó mayorías, aceitó relaciones con aliados nuevamente y aprobó leyes clave. Fue precisamente sobre esas normas que el presidente hizo gala durante la apertura de sesiones. Y, además, durante su discurso de una hora y 42 minutos anunció “90 paquetes de reformas estructurales” que anhela se traten este año en el “Congreso más reformista de la historia”. Sin embargo, no hubo detalles mayores sobre esa batería de iniciativas y reiteró títulos sobre propuestas anteriores.
En un máximo nivel de confrontación con la oposición, Milei no dejó de lanzar chicana ni insulto contra la bancada de Unión por la Patria, que estaba representada por sus diputados. Los senadores peronistas no se hicieron presentes, salvo el entrerriano Adán Bahl. El Presidente se salió muchas veces de su discurso para señalar a los “kukas”, a los que llamó -entre otras cosas- “manga de asesinos y delincuentes”. “Kukas me encanta domarlos, me encanta hacerlos llorar”, dijo.
Sin disimular la fría y nula relación con la vicepresidenta Victoria Villarruel, el mandatario llegó al Palacio y la saludó con la mano, casi sin gesto en su cara, mientras que, por el contrario, a Martín Menem, presidente de Diputados, le extendió un afectuoso abrazo. Al seguir los pasos protocolares antes de ingresar al recinto, la vice le daba instrucciones en el camino, pero Milei la ignoró por completo. Sí estuvo rápida Villarruel cuando marcó territorio y la “pecheó” a Karina Milei en un tumultuoso paso por los salones. Vestida completamente de rojo, “el Jefe” llegó junto a su hermano, como es costumbre. En tanto, los padres de ambos estuvieron en el palco central.

La vicepresidenta dialoga amistosamente con el secretario Parlamentario. (Foto: Comunicación Senado)
En un escenario copado de legisladores libertarios y numerosos grupos de militantes, Villarruel abrió temprano la Asamblea. Cuando se anunció su ingreso no voló una mosca: no se escuchó ni una palabra, ni un aplauso. Ni siquiera de senadores. Segundos después ingresó Menem. “Vamos Martín”, gritaron desde una de las bandejas y los aplausos se hicieron sentir marcadamente.
La vice devolvió más tarde con la misma moneda: a las eufóricas aprobaciones hacia Milei, ella nunca aplaudió. Es más, en algunos momentos, mientras los presentes afines estallaban en ovación, ella tomaba té.
Los diputados de La Libertad Avanza comenzaron a llegar más de dos horas antes del arribo del presidente. Sebastián Pareja, armador en la provincia de Buenos Aires, fue uno que tuvo hinchada al ingresar: “Olé, olé, olé, Sebas, Sebas”.
Las fotos al estilo estudiantil se multiplicaron, pero también hubo varias selfies, como las que se fueron a sacar los hermanos Benegas Lynch -el diputado “Bertie” y el senador Joaquín- junto a su padre, Alberto Benegas Lynch, llamado el “prócer” por Milei, quien destacó su presencia ni bien arrancó su discurso.

Entre las diputadas oficialistas, hubo varias con look blanco, como Karen Reichardt, quien lució un saco en forma de capa y cabellera ondulada. Pero también algunas vistieron distintos tonos violetas: al saludarse, la senadora Emilia Orozco, de púrpura, y la diputada Cecilia Ibáñez, de bordó, parecían uniformadas.
Entre los invitados diplomáticos no hubo aplausos, excepto de uno. El estadounidense Peter Lamelas, que fue el primero en llegar, celebró a Milei cuando mencionó el acuerdo comercial con Estados Unidos, pero también cuando le contestó a la izquierda: “Dale, andá a defender a Cuba, Corea del Norte y a todos los comunistas asesinos que mataron a 150 millones de seres humanos”. En medio del nuevo conflicto desatado en Medio Oriente, Lamelas compartió conversación con Eyal Sela, el embajador de Israel en Argentina. ¿Habrán hablado de Irán?
Tibios y pocos aplausos hubo entre los gobernadores, que fueron 10 en total. Elías Suárez (Santiago del Estero), Jorge Macri (CABA), Leandro Zdero (Chaco), Martín Llaryora (Córdoba), Juan Pablo Valdés (Corrientes), Rogelio Frigerio (Entre Ríos), Alfredo Cornejo (Mendoza), Marcelo Orrego (San Juan), Claudio Poggi (San Luis) y Maximiliano Pullaro (Santa Fe).

Los diputados de Unión por la Patria llegaron un poco antes que Milei, con carteles un poco más caseros que los del Frente de Izquierda. “Milei=despidos”, “Milei=guerra”, fueron algunos que tenía impresos Juan Marino, que los levantó en varias ocasiones. Mientras que, hecho a mano, Juan Grabois escribió: “$Libranos del mal”. En reiteradas oportunidades, la bancada K le hizo el gesto del 3 al presidente, en referencia a las denuncias por presuntas coimas en la ANDIS y el retorno que habría recibido su hermana. “Sí, sigan con las operetas, que la gente sabe, digamos saben que son unos mentirosos. Saben que los audios son falsos”, recogió el guante.
También hubo pasajes para la expresidenta Cristina Kirchner. “Manga de ladrones, manga de chorros, por eso tienen a su líder presa”, disparó Milei en uno de los pasajes. Inmediatamente, Florencia Carignano, una de las poquísimas camporistas en asistir, se puso de espaldas al Presidente. Además, en otros momentos, la tribuna coreó: “Tobillera, tobillera”. “Quedó absolutamente expuesto que nos gobierna un violento”, aseguró un enfático Germán Martínez en el final de la Asamblea. El jefe de la principal bancada opositora se paró en los primeros insultos de Milei y fue directamente al estrado a reclamarle a Menem sobre el tono del mensaje presidencial, cargado de golpes bajos.
Señalando constantemente a Unión por la Patria, Milei se cruzó con los cuatro diputados de la izquierda recién a los 40 minutos de su discurso. Fue cuando Myriam Bregman gritó “asesino, genocida”. “Hoy se está configurando un nuevo orden mundial, y la forma en que nos insertemos en él, determinará el destino de nuestro país”, había expresado el mandatario. La porteña le levantó el cartel que rezaba: “No al bloqueo criminal en Cuba”.
Pero, como acostumbran, el FIT llevó más carteles: “Fuera el imperialismo de Medio Oriente”; “No a la guerra imperialista en Irán”; “No a los despidos en Fate”; “Gatito mimoso de Trump”; “Milei y la reforma laboral nos lleva al siglo XIX”.
“¿Dónde está tu amigo Espert?”, le gritó Nicolás del Caño al presidente, que eso sí evitó responder. Lo mismo que cuando el nombre del exdiputado y la de la actual diputada Lorena Villaverde eran traídos por la oposición al recinto cuando Milei mencionaba el tema de narcotráfico o financiamiento de los partidos políticos.
Otro de los dardos de Milei a Bregman fue cuando le lanzó: “Chilindrina troska”. Tampoco se quedó atrás con Juan Grabois, que se la pasó haciendo el gesto de “resistencia” de “Los juegos del hambre”. Al dirigente social, el presidente lo llamó “oligarca disfrazado de pordiosero”.
El asesor estrella Santiago Caputo y el militante Gordo Dan, referentes de las “Fuerzas del Cielo”, despidieron a Bregman tirándole besitos. En toda la Asamblea, la diputada de izquierda los confrontó mirando hacia el primer piso donde se encontraban. Más las cámaras, nunca los tomaron.
“Vamos a construir un marco legal robusto que permita el desarrollo primario para beneficio de todos los argentinos, con cuidados, pero lejos de prejuicios ambientalistas absurdos”, anunció el mandatario y se escuchó fuerte la voz de María Inés Zigarán: “No a la Ley de Glaciares, no a la Ley de Glaciares”. La jujeña es parte del bloque Provincias Unidas, que también integra el exgobernador cordobés Juan Schiaretti, quien se quedó toda la noche, a diferencia de su esposa, la senadora Alejandra Vigo. Se fue a los 10 minutos de iniciado el discurso ante el tono de confrontación. Dos de sus pares la siguieron. Era recién el inicio.