El repunte del precio internacional del carbón fortaleció la posición de Glencore y reavivó las posibilidades de una mega fusión con Rio Tinto, que daría origen a la minera más grande del mundo. La mejora en su valorización accionaria acerca a la suiza al 40% que reclama en un eventual acuerdo.
El repunte del precio internacional del carbón volvió a abrirle una ventana de oportunidad a Glencore para intentar retomar las negociaciones con Rio Tinto con miras a una posible fusión que daría origen a la mayor compañía minera del planeta. Las dos firmas habían mantenido conversaciones a comienzos de este año, pero las diferencias en la valoración impidieron llegar a un entendimiento.
En febrero, ambas compañías evaluaron la creación de un nuevo gigante minero valorado en más de 240.000 millones de dólares. El esquema propuesto combinaba las fortalezas de cada una: Glencore aportaría su red global de comercialización y sus activos de cobre, mientras que Rio Tinto sumaría su capacidad operativa para abastecer una demanda mundial en expansión.
Sin embargo, la discusión se empantanó en un punto clave: la participación accionaria. Glencore aspiraba a quedarse con cerca del 40% de la nueva empresa, pero la valoración inicial le otorgaba un porcentaje inferior. Como Río Tinto cotiza en el Reino Unido, la normativa británica obliga a un plazo mínimo de seis meses antes de reabrir una negociación formal, lo que postergó cualquier avance.
El nuevo contexto del mercado modificó ese equilibrio. Desde comienzos de 2026, el precio del carbón -uno de los productos que sostienen la rentabilidad de Glencore- subió con fuerza, impulsando también el valor de sus acciones. En lo que va del año, los papeles de la suiza avanzaron un 26%, frente al 9% registrado por Rio Tinto, afectada por la caída en los precios del hierro.
Esa brecha reposicionó a Glencore en el tablero. Mientras que a principios de año su peso relativo representaba apenas el 31% de la capitalización conjunta de ambas empresas, hoy ronda el 35%, acercándose al 40% que exige para avanzar en la fusión.
Con ese viento de cola, el CEO de Glencore, Gary Nagle, volvió a mostrarse dispuesto a reabrir las conversaciones. La mejora en sus números le permite ahora reclamar una porción más elevada del eventual gigante minero, fortaleciendo su posición en una negociación que podría redefinir el mapa global de los commodities.