El CEO de YPF, Horacio Marín, recorrió el nuevo Instituto Vaca Muerta en Neuquén, donde ya se capacitan 600 estudiantes con tecnología aportada por más de 30 empresas del sector. El centro buscará formar hasta 3.000 alumnos por año con foco en excelencia operativa y seguridad.
El CEO de YPF, Horacio Marín, recorrió las instalaciones del Instituto Vaca Muerta (IVM), ubicado en la segunda nave del Polo Tecnológico de Neuquén capital, y lo hizo con el gesto de quien ve concretado un proyecto largamente esperado. El nuevo centro de capacitación comenzó a formar a sus primeros 600 estudiantes con equipamiento y tecnología de última generación aportada por las principales compañías petroleras que operan en la cuenca.
Durante la presentación, Marín fue contundente al marcar el eje del proyecto: “No hay metro cúbico de petróleo ni litro de nafta que justifique ni siquiera una curita”, afirmó, al subrayar que la seguridad será un pilar central de la formación. El IVM prevé capacitar entre 2.000 y 3.000 alumnos por año a través de siete trayectos formativos diseñados para cubrir las principales habilidades requeridas en la industria hidrocarburífera.
La propuesta del instituto no sólo busca aportar recursos humanos altamente calificados para acompañar el desarrollo de Vaca Muerta, sino también elevar los estándares operativos en los yacimientos. Para eso, incorporó simuladores de última generación que permiten recrear escenarios idénticos a los que enfrentarán los trabajadores en campo, desde prácticas de perforación hasta instancias críticas de seguridad.
El interés por las nuevas formaciones fue inmediato. “En pocos días se anotaron 17.000 personas. Eso habla de las ganas de trabajar y de aportar un granito de arena para que nuestro país termine de despegar”, destacó Marín, quien valoró especialmente la articulación con más de 30 empresas vinculadas al desarrollo de Vaca Muerta para diseñar y poner en marcha este polo educativo.
El CEO de YPF insistió en que el crecimiento energético requiere una base sólida de formación: “No hay crecimiento sin educación. Para desarrollar Vaca Muerta necesitamos educación”, sostuvo. Remarcó además que un instituto con estas características abre oportunidades reales de inserción laboral en un sector que demanda perfiles técnicos especializados y ofrece empleos de alta calidad.
En ese marco, Marín subrayó que el proyecto tiene una impronta colaborativa desde su origen.
“Todas las empresas son parte del instituto. Esto no es de YPF. YPF empuja por una cuestión de escala, pero todas participaron y hay más que quieren sumarse”, afirmó. Y cerró con un mensaje claro sobre el rol del sector privado: “Hay que trabajar con la industria y no contra la industria”, en referencia al desafío de acompañar la formación de los trabajadores que desarrollarán tareas de alto riesgo en los yacimientos.