El diputado nacional presentó un proyecto para que el Poder Ejecutivo informe sobre el estado de las políticas de salud mental, el presupuesto del área y la implementación de la Ley de Prevención del Suicidio, y advirtió que el deterioro del sistema y la falta de datos oficiales configuran una situación alarmante.
El diputado nacional Eduardo Valdés (UP) presentó un proyecto de resolución para solicitar informes al Poder Ejecutivo Nacional sobre la situación de la salud mental en la Argentina y advirtió sobre el deterioro del sistema y la falta de información oficial. “La crisis de salud mental es alarmante y el Estado no puede mirar para otro lado. Es imprescindible saber qué está haciendo el Gobierno frente a esta situación, si es que está haciendo algo o simplemente está abandonando a su suerte a las personas que necesitan asistencia”, sostuvo.
La iniciativa solicita precisiones al Ministerio de Salud de la Nación sobre el presupuesto asignado y ejecutado en el área, el funcionamiento de la Dirección Nacional de Salud Mental, la implementación de la Ley Nacional de Prevención del Suicidio y las políticas públicas destinadas a abordar el aumento de los padecimientos psíquicos en la población.
En los fundamentos del proyecto, Valdés remarca que la situación se agravó en los últimos años y que existe una creciente demanda en el sistema público. “Estamos ante un escenario de alta vulnerabilidad emocional, con un incremento sostenido de consultas, internaciones y casos vinculados a consumos problemáticos, en un contexto de crisis económica y social”.
El legislador puso especial énfasis en el aumento de los suicidios y de los intentos de suicidio, en particular entre jóvenes, y sostuvo que se trata de un problema estructural. “Requiere políticas públicas urgentes, integrales y sostenidas en el tiempo. No podemos naturalizar cifras que expresan sufrimiento y abandono”.
Entre los puntos centrales del pedido de informes se incluye información sobre la posible interrupción de programas, el acceso a medicamentos, el funcionamiento del Consejo Federal de Salud Mental (COFESAMA) y el estado de dispositivos clave como residencias y redes de atención. También se solicita conocer si existen planes específicos para asistir a las familias afectadas por estas problemáticas.
Valdés advirtió además sobre el impacto del ajuste en áreas sensibles del Estado. “El deterioro de las condiciones de vida, la precarización laboral y el desfinanciamiento de políticas públicas tienen consecuencias directas en la salud mental de la población”.
Por último, subrayó la necesidad de fortalecer un enfoque comunitario y de garantizar el cumplimiento de las leyes vigentes. “La salud mental es un derecho. El Estado tiene la obligación de garantizar acceso, prevención y acompañamiento. No hacerlo es abandonar a miles de argentinos y argentinas”.