Con una inversión de USD 530 millones, la minera ampliará la capacidad de producción de Fénix e impulsará más de 1.600 empleos directos e indirectos. El RIGI y la estabilización macroeconómica fueron determinantes para reactivar el proyecto, que se integra a un portafolio de inversiones que ya supera los USD 3.800 millones en el país.
La ampliación del proyecto Fénix, en el Salar del Hombre Muerto (Catamarca), avanza con una inversión de USD 530 millones destinada a sumar 9.500 toneladas anuales de capacidad adicional de carbonato de litio. De acuerdo con información oficial, la obra movilizará 1.143 empleos en la etapa de construcción y generará otros 504 puestos en su fase operativa. Además, el aporte potencial en exportaciones asciende a USD 165 millones por año.
La decisión de avanzar no fue casual. Jakob Stausholm, entonces CEO de Rio Tinto, destacó abiertamente el peso del Régimen de Incentivo a las Grandes Inversiones (RIGI) como condición clave para aprobar el desembolso. “El RIGI nos dio la protección y estabilidad necesarias para comprometernos con una inversión de largo plazo en Argentina. Brinda 30 años de certidumbre con respaldo de arbitraje internacional. Eso nos permite mantener el ritmo y amortiguar la volatilidad macroeconómica”, afirmó.
El ejecutivo también remarcó el giro del contexto interno. “La economía se estabilizó, las reformas mejoraron las condiciones y la inflación está cayendo de manera pronunciada. Eso genera confianza en que el proceso continuará”, señaló.
Aunque la ampliación ganó protagonismo ahora, Fénix no es un proyecto nuevo para Rio Tinto. La compañía opera en Catamarca desde hace casi tres décadas y considera al Salar del Hombre Muerto uno de sus activos estratégicos en América del Sur. Su producción actual ronda las 32.000 toneladas anuales de carbonato de litio, cifra que crecerá de forma sustancial con la expansión recientemente aprobada. El yacimiento se ubica en Antofagasta de la Sierra, por encima de los 4.000 metros de altura, en una de las zonas con mayor concentración de salmueras de litio a nivel global.
En la cartera local de la compañía también figuran los proyectos Olaroz (Jujuy) y Rincón (Salta), lo que convierte a Rio Tinto en el operador de litio con mayor presencia territorial del país. La fase 1A de Fénix se completó en 2024 con resultados concretos: más de 10.000 toneladas adicionales de carbonato ese año. Sin embargo, la fase 1B —de magnitud similar— quedó en suspenso en septiembre de 2024 ante el desplome prolongado del precio internacional del litio.
La reactivación llegó gracias a dos factores: señales de recomposición en el mercado global del mineral y el nuevo marco de previsibilidad brindado por el RIGI. Aun en un escenario adverso, la producción combinada de Fénix y Olaroz en 2024 alcanzó 44.115 toneladas de carbonato de litio y 4.541 toneladas de cloruro, un incremento interanual del 20%.
La ampliación de Fénix forma parte de una estrategia mucho más amplia. Días antes, Rio Tinto había confirmado el relanzamiento de Sal de Vida —otro proyecto en el Salar del Hombre Muerto— con una inversión de USD 638 millones, también bajo el paraguas del RIGI. Fue el segundo compromiso de la minera dentro del régimen y el tercer proyecto de litio aprobado en Catamarca en cuestión de semanas.
A ello se suma Rincón de Litio, en Salta, con una inversión prevista de USD 2.724 millones y una capacidad proyectada de 60.000 toneladas anuales para abastecer a la industria de baterías. En conjunto, la inversión comprometida por Rio Tinto en Argentina supera los USD 3.890 millones.
La hoja de ruta de largo plazo apunta aún más alto: la unidad Rio Tinto Lithium busca alcanzar una producción integrada de 200.000 toneladas anuales de carbonato de litio, articulando Fénix, Olaroz, Sal de Vida y Cauchari.
En paralelo, el RIGI continúa sumando adhesiones. Más de 27 iniciativas fueron presentadas y 12 ya recibieron aprobación oficial, distribuidas en provincias mineras y energéticas como Neuquén, Río Negro, San Juan, Mendoza, Salta, Buenos Aires, Catamarca y Santa Fe. Según anticipó Daniel González, secretario coordinador de Energía y Minería, entre 15 y 20 proyectos adicionales podrían incorporarse al régimen antes de julio.