La obra clave para evacuar la producción de Vaca Muerta superó hitos técnicos decisivos, como el cruce subterráneo del río Negro y las primeras pruebas en la estación de bombeo de Allen. Con una inversión de hasta US$ 3.000 millones, el proyecto se prepara para iniciar exportaciones a fines de 2026.
El Oleoducto Vaca Muerta Oil Sur (VMOS), la infraestructura destinada a conectar los yacimientos neuquinos con la terminal marítima de Punta Colorada, en Río Negro, alcanzó un avance general del 58% al cierre de marzo de 2026. Impulsado por un consorcio de ocho petroleras, el proyecto se consolida como la mayor inversión privada en infraestructura energética de las últimas décadas en la Argentina.
Durante las últimas semanas, la obra sumó una serie de hitos técnicos que marcaron el ritmo de construcción. Entre ellos se destacan la finalización de la soldadura automática en toda la traza del ducto, el cruce subterráneo del río Negro y la prueba hidrostática exitosa de uno de los tanques de almacenamiento en la Estación Cabecera de Bombeo Allen, punto de inicio del sistema.
El objetivo central del VMOS es comenzar a exportar petróleo en diciembre de 2026, con una capacidad inicial estimada en 180.000 barriles diarios. En etapas posteriores, el sistema permitirá ampliar de manera significativa la capacidad de evacuación de crudo desde Vaca Muerta hacia los mercados internacionales.
En Allen, la estación cabecera completó la prueba hidrostática de uno de sus tanques, un proceso que demandó 14 días de llenado controlado y que permitió verificar la integridad estructural y los estándares de seguridad. El tanque tiene una capacidad de 70.000 metros cúbicos, volumen equivalente a más de 1.500 camiones cisterna de combustible.
La construcción de los tanques se realiza mediante el sistema Cantoni, una técnica que permite el ensamblaje de las estructuras de arriba hacia abajo con elevación hidráulica, reduciendo tiempos de obra y riesgos operativos. El complejo contará con tres tanques en total, aunque en la primera fase operativa se habilitarán dos. La próxima etapa contempla la instalación de un domo de aluminio de 65 metros de diámetro y una membrana flotante interna, diseñada para minimizar venteos y reforzar la seguridad ambiental.
Otro de los avances clave se concretó el 20 de marzo, cuando el proyecto logró el cruce subterráneo del río Negro, a la altura del kilómetro 120 del trazado, entre las localidades de Chelforó y Chimpay. La operación se realizó mediante perforación horizontal dirigida, lo que permitió instalar una cañería de 30 pulgadas a 25 metros de profundidad sin afectar el cauce del río.
La perforación principal, de unos 800 metros de extensión, se completó en apenas 28 días, aunque los trabajos totales en la zona se extendieron durante cinco meses. Se trata de una de las maniobras más complejas y simbólicas del proyecto, tanto por su dificultad técnica como por su relevancia territorial.
“Este hito une Allen con Punta Colorada, cruzando por debajo del río Negro, con todo el valor simbólico que tiene este río que le da nombre a la provincia. Es un proyecto pionero que cumple con los más altos estándares de seguridad y cuidado del ambiente”, afirmó Gustavo Chaab, CEO de VMOS.
En la misma línea, Gustavo Gallino, presidente del consorcio VMOS y vicepresidente de Infraestructura de YPF, subrayó la importancia estratégica de la obra. “El cruce del río Negro marca un punto clave. Nos acerca a concretar un proyecto que amplía la capacidad de evacuación de petróleo, habilita nuevas exportaciones y contribuye al desarrollo productivo regional”, señaló.
Según la hoja de ruta del proyecto, en septiembre de 2026 está previsto el arribo de la primera monoboya y el inicio de las operaciones offshore. Para diciembre de ese año se espera concretar la primera exportación, con al menos dos tanques de almacenamiento y una monoboya en funcionamiento. A mediados de 2027 comenzará una segunda fase que elevará la capacidad a 390.000 barriles diarios, mientras que hacia 2028 el sistema alcanzará su capacidad máxima de 550.000 barriles diarios, con seis tanques, dos monoboyas y todas las estaciones de bombeo operativas.
La inversión total del VMOS se estima entre US$ 2.500 y US$ 3.000 millones. El financiamiento se estructura en un 70% mediante un préstamo sindicado por US$ 2.000 millones, liderado por Citi, Deutsche Bank, Itaú, JP Morgan y Santander, mientras que el 30% restante es aportado por las empresas socias. El proyecto fue, además, el primero del sector hidrocarburífero en adherir al Régimen de Incentivo a las Grandes Inversiones (RIGI).
El consorcio está integrado por YPF, Vista Energy, Pan American Energy (PAE), Pampa Energía, Chevron Argentina, Pluspetrol, Shell Argentina y Tecpetrol. En su pico de actividad, la obra genera más de 5.000 puestos de trabajo directos e indirectos, con una fuerte participación de mano de obra local en Río Negro.
Una vez en operación plena, el sistema podría generar exportaciones por más de US$ 15.000 millones anuales, posicionando al VMOS como una pieza central en la estrategia argentina para monetizar el potencial de Vaca Muerta y fortalecer el ingreso de divisas.