Equipos técnicos de ambos países coincidieron en que la producción de la Cuenca Neuquina permitiría abastecer el mercado interno y avanzar en ventas sostenidas al país vecino. El plan se apoya en nuevas obras de infraestructura impulsadas por inversión privada.
Argentina y Brasil avanzaron en el análisis de un esquema de integración energética que podría convertir al gas de Vaca Muerta en una fuente clave de abastecimiento para el mercado brasileño. Así surge de un documento elaborado por equipos técnicos de ambos países, que destacó el potencial argentino como proveedor regional de gas natural y señaló a Brasil como un destino con fuerte proyección de aumento de la demanda.
El estudio fue desarrollado en el ámbito del Grupo de Trabajo Bilateral (GTB) Argentina-Brasil, creado con el objetivo de evaluar alternativas de infraestructura, interconexión y exportación de gas natural desde la Argentina hacia el principal socio comercial del Mercosur.
Tras un año de trabajo conjunto, los especialistas coincidieron en que la producción de la Cuenca Neuquina cuenta con volúmenes suficientes no sólo para cubrir el consumo doméstico, sino también para sostener compromisos de exportación de largo plazo. Este escenario, sostienen, abre una oportunidad concreta para profundizar la integración energética regional.
En ese sentido, el documento identifica a Brasil como un mercado estratégico en Sudamérica, con margen de crecimiento especialmente en el segmento industrial, donde se prevé una expansión sostenida de la demanda de gas natural en los próximos años.
Para viabilizar estas exportaciones, el informe analizó distintas rutas de transporte para conectar los yacimientos argentinos con los centros de consumo brasileños. Entre las alternativas evaluadas figuran trazas a través de Bolivia, Paraguay y Uruguay, así como la posibilidad de una interconexión directa entre ambos países.
No obstante, el éxito de cualquiera de estas opciones dependerá del desarrollo de nuevas obras de infraestructura dentro del territorio argentino. El foco está puesto en proyectos que permitan evacuar mayores volúmenes de gas desde Vaca Muerta, que hoy enfrenta limitaciones en su capacidad de transporte.
En este contexto, el Gobierno nacional subrayó que las inversiones necesarias deberán ser impulsadas por el sector privado. Según se detalló, la Ley Bases —aprobada en 2024— establece incentivos para la inversión en proyectos de hidrocarburos y habilita a distintos actores a obtener autorizaciones de transporte para construir y operar gasoductos y oleoductos.
El documento también remarca la figura de los “gasoductos dedicados” o “de acceso restringido”, diseñados para abastecer mercados de exportación sin intervención directa del Estado en la operación de los sistemas.
Desde el Ejecutivo se insistió en que el desarrollo de esta infraestructura no responde a un esquema de “planificación centralizada del Estado empresario”, sino a un marco de “reglas claras” que permita al sector privado asumir el liderazgo en las inversiones necesarias para llevar el gas argentino a nuevos mercados.
Como antecedente de este modelo, se destacó la iniciativa privada para ampliar la capacidad de transporte del Gasoducto Perito Moreno -ex Néstor Kirchner-. Actualmente, la empresa TGS, que adquirió el ducto en octubre de 2025 a través de una licitación internacional convocada por Enarsa, es la encargada de ejecutar las obras destinadas a incrementar el flujo de gas.
El documento técnico es el resultado de un trabajo conjunto realizado a lo largo de 2025, que incluyó reuniones periódicas entre autoridades y equipos especializados de ambos países, además de consultas con representantes de otros Estados de la región y con productores, transportistas y comercializadores del sector gasífero.