La iniciativa establece el reconocimiento de la soguería criolla o gaucha en los términos que está concebido en la Convención para la Salvaguardia del Patrimonio Cultural Inmaterial de la UNESCO.
Un proyecto de ley presentado en la provincia de Buenos Aires propone declarar como Patrimonio Cultural Inmaterial al arte de la soguería criolla, una práctica artesanal tradicional profundamente ligada a la identidad gauchesca y a la historia del Río de la Plata.
La iniciativa establece el reconocimiento en los términos de la Convención para la Salvaguardia del Patrimonio Cultural Inmaterial de la UNESCO, ratificada por la Ley Nacional 26.118, y en el marco de la legislación provincial vigente. El objetivo es preservar y promover este oficio ancestral, transmitido de generación en generación.
La soguería criolla, también conocida como soguería gaucha, consiste en el trenzado de cuero crudo, principalmente de vaca o yeguarizo, sin la utilización de productos químicos, lo que la diferencia de otras disciplinas como la talabartería.
Se trata de un trabajo completamente artesanal, donde la destreza del soguero resulta clave para lograr piezas de alta calidad.
Según se detalla en los fundamentos del proyecto, este arte tiene sus orígenes en el Río de la Plata hace aproximadamente cuatro siglos, siendo utilizado inicialmente por los pueblos originarios y luego por el gaucho.
A lo largo del tiempo, sus técnicas fueron transmitidas de forma oral, consolidándose como una de las expresiones más autóctonas de la cultura argentina.
El texto también destaca el carácter ecológico del proceso productivo, ya que el cuero crudo conserva el estado natural del animal y no recibe tratamientos químicos.
La elaboración implica un trabajo minucioso y prolongado, desde la selección de la materia prima hasta el trenzado final, utilizando herramientas tradicionales.

El artesano en su taller, entre cueros y tientos, haciendo un pausa para tomar unos mates.
Entre las piezas elaboradas mediante esta técnica se encuentran sogas, lazos, cabestrillos, cinturones, cinchas, mangos de cuchillo, alforjas y objetos de colección. Algunas de estas creaciones, incluso, han sido utilizadas como obsequios protocolares en ámbitos internacionales.
El proyecto menciona además a referentes del oficio, como el soguero Francisco “Pancho” Meeks, de la localidad de Chascomús, que representa el compromiso y la vocación de los artesanos dedicados a esta práctica; que, por supuesto, no es el único.
Finalmente, la iniciativa presentada por el diputado de UP José Ignacio "Cote" Rossi, subraya que la soguería criolla no solo constituye una técnica artesanal, sino también un símbolo cultural que expresa tradiciones, relatos históricos y costumbres del mundo rural, por lo que su reconocimiento oficial busca garantizar su preservación como parte del patrimonio bonaerense.