La provincia lanzará en agosto una nueva licitación de bloques no convencionales a través de GyP. Apunta a sumar operadores, captar capital extranjero y sostener el crecimiento productivo tras el alivio en el transporte.
Neuquén volverá a mover el tablero de Vaca Muerta. El Gobierno provincial confirmó que en agosto licitará 15 nuevas áreas hidrocarburíferas ubicadas en la ventana de petróleo del shale, en una apuesta por incorporar más operadores al desarrollo no convencional y capitalizar el nuevo escenario de mayor capacidad de transporte.
La iniciativa será canalizada, como es habitual, a través de Gas y Petróleo del Neuquén (GyP), la empresa estatal que funciona como vehículo de asociación con el capital privado y como herramienta clave para poner en valor bloques que permanecen bajo reserva provincial. La estrategia busca acelerar la actividad en zonas con alta información geológica y reducir las barreras de entrada para nuevos jugadores.
“El objetivo es abrir oportunidades para nuevas empresas y acompañarlas con la fortaleza de una compañía alineada con Neuquén”, explicó el ministro de Energía y Recursos Naturales, Gustavo Medele. Según señaló, asociarse con GyP ofrece a los inversores una ventana de largo plazo, al combinar activos de calidad con conocimiento territorial y una relación directa con el Ejecutivo provincial.
La decisión se apoya en un cambio estructural del contexto. Con el avance de obras de evacuación de crudo y gas, el cuello de botella del midstream comienza a despejarse, lo que habilita una nueva etapa de expansión. Para sostener el ritmo de crecimiento de la producción, la provincia entiende que necesita más empresas perforando en paralelo y ampliando la base operativa de Vaca Muerta.
Las áreas seleccionadas comparten características clave para la viabilidad económica. Están ubicadas en la ventana de líquidos y rodeadas por yacimientos en producción, lo que reduce sustancialmente el riesgo exploratorio. Se concentran en zonas petroleras consolidadas como Añelo, Rincón de los Sauces, Cutral Co y Plaza Huincul, con acceso a infraestructura existente y costos operativos más eficientes.
“Estar en zonas con información consolidada cambia radicalmente la ecuación del proyecto”, reconocen fuentes del gobierno provincial. La cercanía a ductos, plantas y servicios permite optimizar tiempos y capital, algo especialmente valorado por empresas que buscan entrar en la cuenca sin asumir apuestas exploratorias de alto riesgo.
Aunque el Ministerio de Energía evitó detallar públicamente cada bloque, confirmó que el pliego de bases y condiciones estará disponible en mayo. El cronograma prevé un plazo de 90 días para la presentación de ofertas y la adjudicación formal antes de que finalice 2026.
La mirada del Ejecutivo neuquino está puesta especialmente en el norte. En los últimos meses creció el interés de empresas independientes de Estados Unidos, que observan a Vaca Muerta como un espejo del Permian Basin de hace una década. Con las mejores áreas de las cuencas norteamericanas mostrando signos de madurez, el shale neuquino aparece como una frontera natural de expansión por la calidad de la roca y su productividad por pozo.
La licitación busca justamente captar ese apetito inversor, ofreciendo bloques en una etapa donde la curva de aprendizaje ya fue superada por los grandes jugadores locales como YPF, Vista o Tecpetrol. Para Neuquén, sumar nuevos actores no solo implica más inversión, sino también asegurarse que el desarrollo de Vaca Muerta mantenga un sendero sostenido en los próximos años.