ENARSA cerró una nueva importación de Gas Natural Licuado que llegará en mayo al puerto de Escobar. La operación busca asegurar el abastecimiento energético ante el pico de demanda del invierno, mientras se posterga el traspaso del negocio a manos privadas.
La Empresa Argentina de Soluciones Energéticas (ENARSA) adjudicó a la compañía Naturgy un nuevo cargamento de Gas Natural Licuado (GNL) con destino al buque regasificador de Escobar, una de las infraestructuras clave del sistema energético nacional para afrontar los meses de mayor consumo. La adquisición apunta a reforzar los inventarios de gas en la antesala del invierno, cuando la demanda residencial, industrial y eléctrica alcanza sus máximos niveles.
La operación se definió tras una licitación internacional realizada el pasado 15 de abril, en la que participaron seis empresas de un total de 39 firmas que se encontraban previamente habilitadas para competir. La oferta presentada por Naturgy fue seleccionada por ofrecer las mejores condiciones tanto en términos técnicos como económicos para el sistema argentino.
El cargamento de GNL arribará al país durante la segunda semana de mayo y permitirá recomponer las reservas en un momento considerado estratégico por las autoridades energéticas. El objetivo central es evitar tensiones en el abastecimiento ante el incremento estacional del consumo, que se produce a medida que descienden las temperaturas y aumenta la utilización del gas natural en los hogares, la industria y la generación eléctrica.
La terminal de Escobar cumple un rol central dentro del esquema energético argentino. Allí, el gas importado en forma líquida es regasificado y luego inyectado al sistema de transporte para su distribución en todo el país. Cada invierno, esta instalación se convierte en un respaldo clave para cubrir el diferencial entre la producción local y el consumo interno, especialmente en los picos de demanda.
Si bien en los últimos años Argentina registró un crecimiento sostenido de la producción hidrocarburífera, impulsado principalmente por el desarrollo de los recursos no convencionales, el país todavía depende de importaciones puntuales de GNL para garantizar el suministro durante los meses más fríos. De acuerdo con estimaciones del sector, la mejora en la extracción de gas y petróleo permitió que el país alcanzara un superávit energético de 5.730 millones de dólares en 2024, con proyecciones aún más favorables para 2025.
En paralelo, el Gobierno mantiene su intención de avanzar hacia un nuevo esquema de funcionamiento del mercado del GNL, con una mayor participación del sector privado. El plan oficial apunta a que las empresas asuman de manera directa la compra del combustible, la logística de los buques, la administración de los inventarios y los riesgos comerciales asociados al negocio, reduciendo progresivamente el rol del Estado.
Sin embargo, esa transición, que inicialmente estaba prevista para comenzar este año, quedó postergada por razones operativas y económicas. Fuentes del sector señalan que la implementación del nuevo modelo recién podría concretarse a partir de 2027, lo que implica que ENARSA continuará al frente de la planificación y ejecución de las importaciones de GNL en el corto y mediano plazo.
De este modo, la empresa estatal seguirá teniendo un papel determinante en la seguridad energética del país, en un contexto marcado por la necesidad de asegurar el abastecimiento sin sobresaltos mientras se redefine el futuro del mercado de gas natural licuado. La nueva adjudicación a Naturgy se inscribe así en una estrategia de transición, que busca combinar el crecimiento de la producción local con importaciones estratégicas para atravesar el invierno sin riesgos para el sistema.