El diputado nacional Maximiliano Ferraro criticó con dureza la postura del Pro ante lo que consideró “continuos agravios” del presidente Javier Milei y alertó que la tolerancia de los partidos tradicionales frente a liderazgos autoritarios puede derivar en un deterioro del sistema democrático.
El diputado de la Coalición Cívica Maximiliano Ferraro apuntó este martes contra el Pro por su actitud frente al gobierno de Javier Milei, al considerar “inentendible” que el espacio mantenga una relación de acompañamiento pese a los constantes cuestionamientos y descalificaciones públicas del Presidente.
A través de un mensaje difundido en redes sociales, Ferraro sostuvo que Milei desacredita de manera permanente al Pro y recordó que incluso llegó a afirmar que los gobiernos y los resultados económicos del PJ kirchnerismo fueron mejores que los de Cambiemos. “A esta altura, todo es posible”, escribió el legislador, en un tono de fuerte reproche hacia sus exsocios políticos.
En ese marco, Ferraro vinculó la situación política actual con conceptos desarrollados en el libro “Cómo mueren las democracias”, de Steven Levitsky y Daniel Ziblatt. Citó pasajes en los que se advierte sobre el rol de los “demócratas semileales”, a quienes describe como actores que, desde dentro del sistema, terminan facilitando el avance de fuerzas abiertamente autoritarias al tolerar, justificar o minimizar conductas antidemocráticas.
Según el diputado, la cooperación o el silencio de los partidos convencionales frente a este tipo de liderazgos constituyen una combinación peligrosa. En la cita que compartió, se plantea que las democracias entran en crisis cuando esas fuerzas son protegidas o consentidas por actores con “aspecto respetable”, una dinámica que históricamente ha sido una antesala del colapso institucional.
Ferraro también remarcó que estos comportamientos suelen incluir la negación o relativización de hechos violentos o antidemocráticos, la justificación de excesos en función de los fines perseguidos o la estrategia de equiparar responsabilidades con el adversario político. Para el legislador, ese tipo de actitudes no solo debilitan el debate público, sino que erosionan las bases mismas de la convivencia democrática.
El planteo se inscribe en el clima de tensiones que atraviesan a los vínculos entre el oficialismo libertario y sectores de la oposición dialoguista, y vuelve a poner en discusión los límites del acompañamiento parlamentario y político frente a un gobierno que, según Ferraro, mantiene una retórica de confrontación permanente con aliados circunstanciales.