La canadiense Jaguar Uranium inició trabajos de campo en el área Guanaco, dentro del proyecto Laguna Salada, tras obtener antes de lo previsto la aprobación ambiental. La firma apunta a acelerar la exploración en uno de los mayores prospectos de uranio near-surface del país.
La minera canadiense Jaguar Uranium dio un nuevo paso en su estrategia de expansión en Argentina al iniciar los trabajos de campo en el área Guanaco, dentro del proyecto de uranio Laguna Salada, ubicado en la provincia de Chubut. El comienzo de las tareas marca una etapa clave para avanzar en la delimitación del recurso y evaluar el potencial económico del yacimiento.
El arranque de la campaña fue posible luego de que el Ministerio de Ambiente provincial aprobara la correspondiente Evaluación de Impacto Ambiental (EIA). Según indicó la compañía, la autorización llegó antes de los plazos previstos, lo que le permitirá imprimir mayor ritmo a las actividades exploratorias en el corto plazo.
En esta nueva etapa, la empresa desplegará un programa integral que contempla prospecciones geofísicas, muestreos de superficie, excavación de zanjas, construcción de caminos de acceso y perforaciones exploratorias, además del montaje de campamentos operativos en la zona. Estas tareas buscan generar información geológica clave para dimensionar con mayor precisión la magnitud del depósito.
Laguna Salada se posiciona como uno de los activos más relevantes dentro del portafolio de Jaguar Uranium. El proyecto abarca cerca de 230.000 hectáreas y, de acuerdo con la firma, constituye uno de los mayores desarrollos de uranio cercano a superficie en Argentina, una característica que podría traducirse en menores costos de extracción frente a otros yacimientos más profundos.
El CEO de la compañía, Steven Gold, destacó la importancia de la autorización ambiental en la hoja de ruta del proyecto. “La llegada anticipada del permiso EIA es un hito significativo para Jaguar”, afirmó en un comunicado. En esa línea, remarcó que la aprobación “sienta las bases para una estrategia de exploración acelerada y posiciona a la compañía para avanzar rápidamente hacia la siguiente fase de trabajo”.
El avance en Chubut se inscribe dentro de una estrategia más amplia de la compañía, que también desarrolla otro frente exploratorio en Mendoza. Allí, Jaguar Uranium trabaja en el proyecto Huemul, un distrito de aproximadamente 27.700 hectáreas con antecedentes históricos de explotación minera.
Huemul reviste particular interés por albergar la primera mina de uranio en producción del país, que operó entre 1955 y 1975 bajo la órbita de la Comisión Nacional de Energía Atómica (CNEA).
Durante ese período, se procesaron cerca de 130.000 toneladas de mineral en la planta de Malargüe, con leyes que alcanzaron 0,21% de uranio, 2,0% de cobre y 0,11% de vanadio, lo que confirma el carácter polimetálico del distrito.
En marzo de este año, Jaguar Uranium firmó un acuerdo de colaboración con el Ministerio de Energía y Ambiente de Mendoza, estableciendo un marco de cooperación para el desarrollo de sus propiedades en la provincia. El entendimiento apunta a facilitar el avance de las tareas exploratorias bajo estándares regulatorios y ambientales consensuados.
El proyecto Huemul, al igual que Laguna Salada, presenta un atractivo adicional al concentrar tres minerales estratégicos —uranio, cobre y vanadio— dentro de un mismo distrito. Según la compañía, este tipo de iniciativas encaja con el nuevo enfoque de desarrollo minero, que promueve proyectos integrales con potencial de abastecer diferentes demandas industriales.
En ese contexto, Jaguar Uranium busca consolidar su presencia en Sudamérica mediante la expansión de su cartera de activos en Argentina y Colombia, con el foco puesto en minerales considerados críticos para la transición energética y el desarrollo tecnológico. La aceleración de los trabajos en Chubut refleja, en esa línea, una apuesta por posicionarse en el mercado del uranio en un escenario global de creciente demanda.