La compañía avanza en un piloto con entre dos y tres pozos en Neuquén tras la compra de PESA. Busca diversificarse hacia el shale y asegurar gas para su generación térmica.
Central Puerto dio un paso decisivo en su estrategia de diversificación al confirmar su desembarco en el negocio de hidrocarburos no convencionales. Durante la presentación de resultados del primer trimestre de 2026, el CEO de la compañía, Fernando Bonnet, anunció que la empresa ya trabaja en el diseño de un plan piloto para perforar entre dos y tres pozos en las áreas Aguada del Chivato y Aguada Bocarey, en la provincia de Neuquén, dentro de la formación Vaca Muerta.
“Es la primera vez que vamos a entrar en el negocio del petróleo y el gas”, afirmó Bonnet frente a inversores y analistas, al exponer los lineamientos de una estrategia que marca un cambio relevante en el perfil de la firma, históricamente enfocada en generación eléctrica.
El ingreso de Central Puerto a Vaca Muerta se da a partir de la adquisición de Patagonia Energy SA (PESA), una operación cerrada en US$50 millones que incluye una concesión convencional vigente hasta 2031 sobre una superficie superior a las 27.000 acres. Más allá de ese activo, el atractivo principal radica en el potencial shale identificado en la formación, que abre la puerta a desarrollos no convencionales.
Para avanzar en ese objetivo, la compañía ya inició trabajos técnicos junto a una firma estadounidense especializada en shale. El foco está puesto en el análisis geológico y la planificación de los primeros pozos exploratorios, que servirán como base para evaluar la productividad del área. Aunque todavía no hay una fecha definida para el inicio de las perforaciones, el cronograma preliminar ubica ese hito hacia fines de 2026 o comienzos de 2027.
Uno de los principales desafíos operativos identificados por la empresa tiene que ver con la disponibilidad de equipos y la logística asociada. El traslado de rigs hacia la cuenca neuquina podría demandar entre cuatro y cinco meses, lo que obliga a coordinar con anticipación la ejecución del proyecto en un contexto de alta demanda de infraestructura en Vaca Muerta.
En términos económicos, Central Puerto ya delineó las primeras estimaciones para esta etapa inicial. Según detalló Bonnet, cada pozo requerirá una inversión cercana a los US$17 millones, en línea con los costos actuales de la industria para desarrollos shale en la región.
La apuesta por los hidrocarburos no es solo una decisión de diversificación, sino también una jugada estratégica para fortalecer el negocio principal de la compañía. Central Puerto busca asegurar abastecimiento de gas para sus centrales térmicas y reducir su dependencia del esquema administrado por CAMMESA y de programas como el Plan Gas.
En ese marco, la empresa confirmó que mantiene negociaciones con distintos productores para avanzar en la compra directa de gas natural. El objetivo es lograr mayor previsibilidad en los costos de abastecimiento y mejorar la eficiencia operativa de su parque de generación.
Sin embargo, el acceso al recurso no es el único cuello de botella. El transporte de gas aparece como una limitación estructural, especialmente en los meses de invierno, cuando aumenta la demanda energética. La compañía participó recientemente en una subasta de Transportadora de Gas del Sur (TGS), en la que solicitó 1,6 millones de metros cúbicos diarios de capacidad firme. No obstante, solo obtuvo una porción de ese volumen.
“El problema del transporte aparece sobre todo en invierno”, advirtió Bonnet, al señalar la necesidad de contar con suministro garantizado en los períodos de mayor consumo.
El avance hacia Vaca Muerta coincide con un contexto favorable para Central Puerto en términos operativos. Durante el primer trimestre de 2026, la compañía registró un EBITDA ajustado de US$120 millones, impulsado por la incorporación de nuevos activos de generación, el crecimiento de los contratos privados y una mejora en las condiciones del mercado eléctrico mayorista.
Con este nuevo frente de inversión, la empresa apunta a consolidarse como un jugador energético integrado, ampliando su presencia más allá de la generación eléctrica tradicional. La incursión en el shale no solo representa una apuesta a largo plazo en uno de los principales reservorios de hidrocarburos del mundo, sino también una herramienta clave para reforzar su competitividad en un sector cada vez más dinámico y exigente.