El Presidente sostuvo que la polémica del fin de semana fue “prefabricada” para generar conflicto, respaldó al titular de Diputados y relativizó las diferencias internas al señalar que son parte de un funcionamiento saludable del espacio.
En medio de la controversia desatada el fin de semana dentro del universo libertario, el presidente Javier Milei buscó bajar el tono a la disputa interna y negó que exista un enfrentamiento de fondo entre los sectores que rodean a Martín Menem y a Santiago Caputo, dos figuras clave del oficialismo.
Durante una entrevista en el canal de streaming Neura, el mandatario calificó como “prefabricada” la polémica que involucró al titular de la Cámara de Diputados y aseguró que se trató de una maniobra destinada a generar ruido político. En ese sentido, afirmó que la situación fue “algo que le han plantado” a Menem y que el propio dirigente ya dio explicaciones en el ámbito del gabinete.
El episodio tuvo su origen en redes sociales, donde se vinculó a Menem con una cuenta anónima que difundía críticas hacia distintos sectores del Gobierno. A partir de allí se disparó una escalada de interpretaciones y cruces dentro del ecosistema digital libertario, que incluso expuso tensiones entre dirigentes y referentes del oficialismo.
Lejos de convalidar esa lectura, Milei insistió en que el conflicto fue artificial. “La controversia del fin de semana está prefabricada para generar un problema”, remarcó, al tiempo que buscó respaldar de manera explícita tanto a Menem como a Caputo.
Sobre el presidente de la Cámara baja, destacó su desempeño de gestión y lo definió como un actor central en la dinámica parlamentaria. En paralelo, reforzó su cercanía con su principal asesor político, a quien describió en términos personales: “Santiago Caputo es como un hermano para mí”.
Con ese doble respaldo, el jefe de Estado procuró transmitir una imagen de cohesión interna en momentos en que las disputas digitales cobran cada vez más visibilidad dentro del oficialismo. De hecho, relativizó el concepto mismo de “interna” y lo atribuyó a una mirada del periodismo frente a diferencias que consideró naturales.
En esa línea, sostuvo que las discrepancias dentro del espacio no solo son inevitables sino también deseables. “Si todos pensáramos igual, significa que no está pensando nadie”, planteó, y defendió la existencia de miradas diversas como parte de un funcionamiento saludable. Según explicó, el pensamiento crítico contribuye a mejorar la toma de decisiones, siempre que el foco esté puesto en los resultados.
El trasfondo del conflicto dejó expuesto, una vez más, el peso que tienen las redes sociales en la estructura política libertaria. Desde la campaña presidencial, ese territorio se convirtió en una herramienta central de comunicación, pero también en un espacio donde se dirimen tensiones, alineamientos y estrategias.
En este caso, la difusión de publicaciones y capturas vinculadas a una cuenta anónima alcanzó rápidamente a los principales referentes del espacio y obligó a pronunciamientos públicos para contener el impacto. La explicación de Menem, en la que atribuyó lo ocurrido a un error en el manejo de redes y a interpretaciones malintencionadas, formó parte de ese intento por cerrar el episodio.
Con su intervención, Milei buscó clausurar la discusión y evitar que escale hacia un conflicto político mayor. Su mensaje apuntó a reafirmar la conducción centralizada del espacio y a desactivar la idea de fracturas internas, en un momento en que la cohesión aparece como un activo clave para el Gobierno.