La cantidad de escrituras se mantuvo prácticamente sin cambios interanuales, pero el crédito hipotecario volvió a retroceder con fuerza. El mercado muestra dinamismo sostenido, aunque sin impulso financiero.
El mercado inmobiliario de la Ciudad de Buenos Aires mostró en abril una estabilidad que, lejos de implicar crecimiento, refleja un momento de meseta en la actividad. Según el Colegio de Escribanos porteño, se firmaron 5472 escrituras de compraventa, apenas una operación más que en el mismo mes de 2025, configurando un virtual empate técnico interanual.
A pesar de esta paridad en la cantidad de actos, el volumen de dinero movilizado exhibió un comportamiento distinto. El monto total de las transacciones alcanzó los $861.110 millones, lo que representó un incremento del 18,4% en términos nominales respecto del año pasado. Este aumento, sin embargo, debe leerse en un contexto inflacionario que sigue impactando sobre los precios del sector.
En la comparación mensual, el desempeño mostró una leve contracción. Las operaciones retrocedieron 2,1% frente a marzo, cuando se habían contabilizado 5590 escrituras, lo que confirma una desaceleración moderada en el ritmo de actividad.
El panorama acumulado del primer cuatrimestre tampoco arroja cambios significativos: los primeros cuatro meses de 2026 replican prácticamente el nivel de operaciones registrado en el mismo período de 2025. Esta estabilidad refuerza la idea de un mercado que logró sostenerse, pero que todavía no encuentra condiciones para despegar con mayor fuerza.
En cuanto a los valores promedio, cada operación alcanzó un monto medio de $157.366.631, equivalente a unos 111.857 dólares según el tipo de cambio oficial promedio. Mientras que en pesos se verificó un aumento interanual del 18,4%, en moneda estadounidense se observó una leve caída del 2,5%, lo que sugiere un amesetamiento —o incluso una leve corrección— de los precios medidos en dólares.
Uno de los datos más relevantes del informe es el fuerte retroceso del crédito hipotecario. En abril se formalizaron 609 escrituras con hipoteca, lo que implica una caída del 48,9% respecto del mismo mes del año anterior. Estas operaciones representaron apenas el 11,1% del total, consolidando una tendencia de menor incidencia del financiamiento en el mercado inmobiliario.
Desde el sector, advierten que esta caída condiciona las posibilidades de expansión. La presidenta del Colegio de Escribanos, Magdalena Tato, señaló que “a nivel general de compraventas, claramente es un empate respecto al mismo mes de 2025”, pero subrayó que la fuerte retracción en hipotecas explica el escenario actual.
“En materia de hipotecas, hubo la mitad de operaciones que hace 12 meses: esto muestra que el mercado sigue generando movimiento más allá de la desaceleración en préstamos”, explicó la titular de la entidad.
En esa línea, Tato remarcó que la comparación acumulada del año refuerza esta situación de paridad. “Si medimos los cuatro meses acumulados en compraventas, también es una tendencia muy igualada a 2025. Por eso insistimos en la necesidad de encontrar nuevas formas de financiamiento privado que generen incentivos”, afirmó.
El diagnóstico que surge del relevamiento es claro: el mercado inmobiliario porteño logra sostener el nivel de actividad gracias a operaciones en efectivo o con escasa participación del crédito, pero enfrenta límites estructurales para crecer sin un sistema de financiamiento más activo.
De cara a los próximos meses, la evolución del crédito aparecerá como una variable clave. Sin una recuperación en ese frente, el sector podría continuar en esta fase de estabilidad sin expansión, con valores que se ajustan en términos reales y una demanda que encuentra restricciones para acceder a la vivienda.