Según la Oficina de Presupuesto del Congreso, totalizaron $1,76 billones, con fuerte aumento en electricidad y gas y una mayor presión por la baja en la cobertura tarifaria.
Los subsidios a la energía de la Administración Nacional registraron un fuerte incremento durante el primer cuatrimestre de 2026, al alcanzar los $1,76 billones, lo que representa un aumento del 106% en términos reales respecto del mismo período del año pasado, de acuerdo con un informe de la Oficina de Presupuesto del Congreso (OPC).
Según el informe al que accedió parlamentario.com, el crecimiento se explica principalmente por el aumento de las erogaciones destinadas tanto al sector eléctrico como al gasífero. En el caso de la electricidad, los subsidios se expandieron un 84,5% interanual y explicaron cerca de dos tercios del incremento total.
La OPC atribuyó este comportamiento, en gran medida, a la caída en la cobertura de los costos a través de las tarifas, que pasó de un promedio del 84% en 2025 a alrededor del 75% en el primer cuatrimestre de este año. Esa reducción obligó al Estado a incrementar las transferencias para compensar la diferencia entre costos reales y precios pagados por los usuarios.
En paralelo, los subsidios vinculados al gas mostraron una suba aún más pronunciada, con un salto del 269,7% interanual, aunque con menor peso relativo en el total.
Dentro de este rubro, los principales recursos se destinaron a transferencias a la empresa estatal ENARSA para financiar la compra de gas, junto con asignaciones al Fondo Fiduciario para Subsidios a Consumos Residenciales de Gas, en particular para sostener la compensación tarifaria en las zonas frías.
En términos de composición, el 75% de los subsidios energéticos correspondió al sector eléctrico, mientras que el 22% se explicó por el gas.
El informe también detalla que, dentro del segmento eléctrico, la mayor parte de las transferencias se canalizó a la compañía CAMMESA, encargada de la administración del mercado mayorista, mientras que en el caso del gas el grueso de los recursos se concentró en ENARSA.
De este modo, la dinámica de los subsidios energéticos vuelve a mostrar un peso significativo en las cuentas públicas, en un contexto en el que la política tarifaria y el costo de abastecimiento continúan siendo factores determinantes para la evolución del gasto.