La primera gran inversión vinculada al Proyecto Vicuña, considerado el emprendimiento minero más importante de la historia argentina, acaba de ser adjudicada y desde la industria local advierten que la decisión deja afuera a proveedores nacionales, empleo argentino y desarrollo regional.
La adjudicación de la construcción del campamento del Proyecto Vicuña encendió una fuerte preocupación en distintos sectores de la cadena de valor minera argentina. Según advirtieron empresarios locales, la obra fue otorgada a una compañía china que proveerá desde su país de origen la totalidad de los módulos, estructuras y materiales necesarios para levantar el complejo habitacional destinado a albergar a casi 4.500 trabajadores.
El Proyecto Vicuña, impulsado por las compañías Lundin Mining y BHP en la provincia de San Juan, prevé una inversión inicial estimada en 7.100 millones de dólares, una vida útil superior a los 25 años y una producción proyectada de 395.000 toneladas anuales de cobre, además de importantes volúmenes de oro y plata. Por su escala y potencial económico, es considerado uno de los desarrollos mineros más relevantes del mundo.
La obra adjudicada contempla cerca de 45.000 metros cuadrados de construcción modular y más de 4.500 toneladas de acero. Sin embargo, según la información difundida hasta el momento, ninguno de esos insumos será adquirido en Argentina, lo que reduce de manera significativa la participación de proveedores nacionales y de las comunidades locales.
Desde la Cámara Argentina de la Construcción Modular Industrializada (CACMI) cuestionaron la decisión y advirtieron sobre las consecuencias que podría tener para la industria nacional. “La minería tiene una oportunidad histórica para convertirse en un verdadero motor de desarrollo para la Argentina. Pero para que eso ocurra, las inversiones deben generar empleo, fortalecer proveedores nacionales y dejar capacidad instalada en las regiones donde operan. Cuando una obra de esta magnitud se ejecuta íntegramente con insumos importados, se pierde una oportunidad estratégica para el país”, sostuvo el presidente de la entidad, Juan Pablo Rudoni.
La preocupación también alcanza a empresas, trabajadores y referentes de las provincias mineras, quienes consideran que la adjudicación contradice uno de los principales compromisos asociados al desarrollo de grandes proyectos extractivos: generar empleo local, fortalecer proveedores nacionales y promover un efecto multiplicador sobre las economías regionales.
Distintos actores del sector remarcan que la totalidad de la ingeniería modular, las estructuras metálicas y los componentes constructivos llegarían desde el exterior, dejando sin participación a fabricantes, contratistas, metalúrgicas, empresas de servicios y trabajadores argentinos. Además, cuestionan la falta de mecanismos transparentes que permitan a los proveedores locales competir en igualdad de condiciones o acceder a esquemas de integración progresiva.
Para la CACMI, la decisión reabre un debate central sobre el futuro de las inversiones mineras en el país y el nivel de participación que tendrán las empresas nacionales en los proyectos multimillonarios anunciados para los próximos años. “Si el proyecto minero más importante de la historia argentina comienza sin proveedores argentinos, sin acero argentino y sin trabajo argentino, es momento de preguntarnos cuál será el verdadero impacto de estas inversiones sobre el desarrollo nacional y las economías regionales”, afirmó Rudoni. Mientras avanzan las obras de Vicuña, referentes empresariales reclaman revisar los criterios de contratación para garantizar que la minería se traduzca en empleo, desarrollo industrial y crecimiento para las regiones donde se explotan los recursos.
En rigor, la construcción de una parte del nuevo campamento fue adjudicada a un consorcio que combina fabricación modular y ejecución local. Las obras civiles, fundaciones, montaje e instalaciones se realizarán en Argentina mediante RAFA S.A., empresa argentina con base en Santa Fe, y con participación de trabajadores, contratistas y proveedores locales. La fabricación de los módulos habitacionales constituye una parte del proyecto y estará a cargo de Beijing Chengdong.
Detalles de la obra
El consorcio está integrado por empresas con capacidades complementarias en ingeniería, fabricación y construcción. RAFA S.A. será responsable de la ejecución de las obras en sitio, incluyendo movimiento de suelos, fundaciones, montaje e instalaciones. Beijing Chengdong tendrá a su cargo la fabricación de los módulos habitacionales, mientras que PowerChina, empresa con presencia en Argentina desde 2016 y experiencia en proyectos de infraestructura y energía en el país, asumirá la gestión integral del contrato bajo modalidad EPC. La propuesta seleccionada fue la que mejor respondió a los requerimientos técnicos, de ejecución, seguridad, plazo y costo definidos para una infraestructura de esta escala y complejidad.
Como parte de sus procesos de contratación, Vicuña solicita a los oferentes la presentación de propuestas que contemplen oportunidades para proveedores, contratistas y trabajadores locales en aquellas actividades donde existan capacidades y condiciones competitivas para hacerlo. Este enfoque forma parte de la manera en que la compañía desarrolla sus actividades en Argentina y se refleja en su composición actual, donde más del 95% de los trabajadores son argentinos y cerca del 73% de los empleados directos provienen de la provincia de San Juan.
Esta licitación implica la construcción de aproximadamente el 25% del nuevo campamento de Vicuña. Próximamente se iniciarán nuevos procesos licitatorios para las siguientes etapas. Actualmente, además, se encuentran en desarrollo los procesos para adjudicar la construcción de tres campamentos destinados al personal del Corredor Norte, cuyas definiciones se conocerán en los próximos meses.