La petrolera analiza crear una nueva sociedad para integrar sus activos en Neuquén y acelerar el desarrollo en el shale. Busca un socio con capacidad de inversión, sin desprenderse de operaciones en el país.
Shell avanza en silencio sobre un rediseño estratégico de su negocio en Vaca Muerta que podría marcar una nueva etapa para sus operaciones en la Argentina. La compañía estudia la conformación de una estructura societaria junto a otro actor del sector con el objetivo de potenciar su crecimiento en la formación no convencional.
De acuerdo con fuentes de la industria, la alternativa bajo análisis es la creación de una Incorporated Joint Venture (IJV), un esquema que implica constituir una nueva empresa en asociación con un socio estratégico. La iniciativa no supone la venta de activos ni una eventual retirada del mercado local, sino una reorganización orientada a mejorar la escala operativa, elevar la eficiencia y ampliar las fuentes de financiamiento.
El plan apunta a sumar una compañía con presencia significativa en Vaca Muerta, músculo financiero y afinidad en términos de cultura corporativa. La integración permitiría consolidar portafolios, optimizar el uso de infraestructura existente y avanzar en desarrollos de mayor envergadura en una de las principales áreas productivas de hidrocarburos del país.
Desde el punto de vista financiero, la eventual nueva sociedad concentraría deuda, inversiones y flujo de caja en una estructura independiente. Este formato otorgaría mayor flexibilidad para ejecutar programas intensivos de perforación y expansión, en un negocio que exige elevados niveles de capital y plazos largos de recuperación.
En el mercado señalan que Shell ya mantiene contactos con distintos potenciales socios. Entre ellos aparecen tanto compañías locales con fuerte anclaje en la cuenca neuquina como grupos internacionales interesados en ampliar su posicionamiento en el shale argentino.
La estrategia también busca dar respuesta a las dificultades que históricamente enfrentaron las multinacionales en el país, como las restricciones cambiarias, los límites al giro de dividendos y la volatilidad macroeconómica, variables que condicionan la planificación de largo plazo en el sector energético.
Actualmente, Shell participa en bloques clave como Sierras Blancas, Cruz de Lorena, Bajada de Añelo y Coirón Amargo Sur Oeste. Se trata de áreas ubicadas en zonas de alta productividad dentro de la ventana petrolera de Vaca Muerta, donde la calidad del recurso, la infraestructura disponible y la cercanía con otros desarrollos consolidados elevan el interés de eventuales socios.
En ese contexto, la posible asociación se perfila como un movimiento orientado a capitalizar ese potencial y acelerar el desarrollo en uno de los principales polos energéticos del país.