Los mundiales pasan y la política sigue jugando su propio partido

Con la Scaloneta en una nueva final del mundo, es un clásico que la dirigencia busque capitalizar un fenómeno que históricamente nunca garantizó beneficios electorales. Del vínculo de los presidentes con los campeones, pasando por el protagonismo de Chiqui Tapia, hasta la inesperada irrupción de la cuestión Malvinas, el Mundial volvió a cruzarse con la política, aunque no necesariamente en los términos que imaginan los gobiernos.