La salida de Manuel Adorni de la carrera porteña obligó a La Libertad Avanza a replantear su estrategia electoral para 2027. Con dificultades para instalar figuras propias competitivas, Karina Milei evalúa respaldar a quienes hasta hace poco descartaba.
La estrepitosa y ominosa caída del vocero presidencial y jefe de Gabinete, Manuel Adorni, reconfiguró el tablero electoral de La Libertad Avanza y Karina Milei -la jefa partidaria- maneja una alternativa hasta hace poco impensada, al menos para ella: Diego Santilli en la provincia y Patricia Bullrich en la Ciudad de Buenos Aires.
Adorni era el candidato puesto en CABA a jefe de Gobierno, apoyado en que ya había ganado la elección porteña en mayo y en su figura ascendente al principio de la motosierra libertaria, pero el escándalo generado por la adquisición de propiedades y gastos en dólares lo arruinó todo y lo sacó de la escena, dejando a LLA sin muletos a la vista.
En Provincia, Karina Milei sabe que la parada contra el PJ no será fácil y le cierra más la candidatura del amarillo reconvertido en libertario Diego Santilli, jefe de Gabinete, que la del violeta Sebastián Pareja (diputado nacional LLA), quien maneja la estructura partidaria en la provincia de Buenos Aires, con la lupa de la jefa partidaria, que originalmente lo prefería.
El problema es que tanto Bullrich como Santilli integran hoy el oficialismo punzó, pero Karina desconfía de ambos: de la jefa del bloque de Senadores, porque sabe que tiene un proyecto presidencial, y de Santilli porque, pese a que día a día hace todos los deberes para que la secretaria general de la Presidencia bendiga su candidatura, cree que el dirigente del Pro tiene un proyecto propio.
Por eso cavila y cavila y sus asesores analizan diferentes alternativas, hoy imposibles de pensar porque ningún libertario mide como Bullrich en CABA y Pareja está muy abajo de Santilli, quien el año pasado le ganó al PJ con ayuda de Cristina Fernández de Kirchner, que pergeñó a discreción una lista sin base electoral.
La otra posibilidad es esperar, ganar tiempo y ver si la figura de Milei puede impulsar y hacer ganar -ya no tan seguro, por lo que vienen mostrando las encuestas- a un candidato ignoto. Crear a un tapado, como hicieron en mayo de 2025 en la Ciudad de Buenos Aires.
Y repetir una alianza con el Pro -como el año pasado en ambos distritos en las legislativas de octubre- es otra alternativa gravitante, pero en ese caso los candidatos serían amarillos teñidos de violeta como Santilli en territorio bonaerense y Jorge Macri, el actual jefe de Gobierno, en CABA, a quien en la Casa Rosada nadie quiere.
Karina ha modificado su decisión de ir con candidatos propios el año próximo -a diferencia de 2025, tema que la hiza enemiga acérrima del asesor presidencial Santiago Caputo- y ordenó hacer cualquier sacrificio ahora en pos de asegurar la reelección de su hermano.
Esa estrategia electoral ya causó rechazos y enojos en algunos distritos, pero ir sin candidatos violeta punzó es una decisión de alto riesgo: el día después de la elección cualquiera de ellos podría convertirse en otra Victoria Villarruel, creen, y generar un problema al segundo y último turno presidencial de Milei.
Por eso, Karina analiza el tablero electoral como si fuese de ajedrez: sabe que esta vez tendrá que hacer concesiones importantes para el futuro del círculo palaciego libertario: al rey no se lo puede arriesgar y tampoco a la reina, pero va a tener que entregar alfiles o caballos, no peones.
Salvo que el jefe de Estado convenza a la ministra de Capital Humano, Sandra Pettovello -es el único que puede hacerlo y ella mide bien- para que se lance a la arena electoral para ayudar a su reelección y, de ser necesario, haga lo mismo con otro ministro.