El avance de los proyectos vinculados a Vaca Muerta, el oleoducto VMOS y las iniciativas de GNL abre una nueva etapa para la industria energética. YPF y PAE advirtieron que el desafío ya no pasa por aumentar la producción, sino por garantizar eficiencia, servicios especializados y mano de obra calificada para sostener el crecimiento.
El fuerte impulso que están tomando los desarrollos de Vaca Muerta, el oleoducto Vaca Muerta Oil Sur (VMOS) y los proyectos de gas natural licuado (GNL) comienza a plantear desafíos propios de una industria que cambia de escala. En ese escenario, ejecutivos de YPF y Pan American Energy (PAE) coincidieron en que el principal reto de los próximos años será acompañar la expansión con proveedores especializados, personal capacitado y mejoras permanentes de eficiencia.
Las definiciones surgieron durante el panel "Qué necesita la industria, qué desafíos y exigencias emergen en esta nueva etapa", realizado en el Supplier Day organizado por Econojournal, donde participaron Walter Actis, vicepresidente de Supply Chain and Services de YPF, y Marcelo Gioffré, vicepresidente de Supply Chain y Seguridad Patrimonial de PAE.
Para Actis, el sector ya demostró que puede incrementar la producción. El desafío ahora es sostener ese crecimiento sin perder competitividad.
“Estamos trabajando desde hace tiempo. Ya en 2026 levantamos mucho la actividad”, afirmó el directivo de YPF, quien señaló que la preocupación central pasa por maximizar la eficiencia operativa y mantener estándares de calidad a medida que aumenta la demanda de servicios.
En esa línea, destacó la aplicación de metodologías de mejora continua basadas en el Sistema de Producción Toyota (TPS) y consideró que la reducción estructural de costos será una de las claves para consolidar la próxima etapa de desarrollo de la cuenca neuquina.
La petrolera de mayoría estatal proyecta mantener su ritmo de expansión durante los próximos meses. Según precisó Actis, la compañía prevé cerrar el año con entre 19 y 20 equipos de perforación activos, por encima de los 16 que operan actualmente.
Sin embargo, advirtió que el aumento de la actividad pondrá bajo presión a toda la cadena de suministro. A su juicio, el mercado cuenta con una oferta suficiente para trabajos generales y obras auxiliares, pero necesita avanzar hacia un esquema con proveedores más especializados y capacidades técnicas diferenciadas.
Desde PAE, Gioffré enfocó su análisis en los proyectos de GNL y, particularmente, en la futura operación de los buques licuefactores Hilli Episeyo y MK II. El ejecutivo reconoció que el desarrollo de esta nueva industria exigirá competencias que hoy son escasas en el país.
“Desde el comienzo nos dimos cuenta de que no va a ser fácil. Por eso estamos trabajando con el Gobierno de Río Negro y las instituciones educativas”, explicó.
El directivo recordó que Argentina no dispone todavía de una cadena de proveedores consolidada para operaciones offshore. Gran parte de los servicios marítimos requeridos por estos proyectos son actualmente prestados por compañías extranjeras y, pese a la experiencia acumulada en plataformas ubicadas en el sur del país, no se logró desarrollar una industria local de escala para este segmento.
Frente a esa realidad, PAE impulsa programas de capacitación junto con el gobierno rionegrino, escuelas técnicas y el Instituto Argentino del Petróleo y del Gas (IAPG), con el objetivo de formar especialistas vinculados a la actividad marítima y al negocio del GNL.
Además, Gioffré confirmó que ya se encuentra operativa la segunda ampliación de Aguada Pichana Oeste. El objetivo de la compañía es superar los 26 millones de metros cúbicos diarios de producción de gas para abastecer al buque MK II cuando entre en funcionamiento en 2028.
La expansión demandará una mayor actividad en el upstream, con participación de operadores como Tecpetrol y YPF, y volverá a poner el foco sobre la disponibilidad de empresas contratistas.
“Esta es una industria que no ajusta un tornillo sin una contratista”, resumió el ejecutivo. PAE también anticipó una aceleración de proyectos de GNL de menor escala, orientados tanto al transporte como al consumo industrial. En ese marco, se abrirán nuevas oportunidades de negocio vinculadas a la provisión de equipamiento, logística y servicios para la actividad hidrocarburífera.
“Vamos a estar rápidamente desarrollando plantas de GNL y licitando equipamientos y camiones para transportar arena. Ahí también hay un negocio nuevo”, sostuvo Gioffré.
La logística de arena apareció como otro de los puntos críticos para el desarrollo futuro de Vaca Muerta. Actis explicó que el sector analiza alternativas multimodales que combinan transporte por camión, tren y vías fluviales para responder al aumento proyectado de la demanda.
Aunque reconoció que todavía no existe una estrategia conjunta entre las compañías para implementar una solución integral, consideró que gran parte de la infraestructura necesaria ya está disponible y que el desafío será coordinar esfuerzos entre los distintos actores de la industria. “No tenemos dimensión de lo que esto va a crecer”, advirtió.
Como cierre, Gioffré destacó las oportunidades que abre la nueva etapa energética argentina, pero insistió en que el capital humano será un factor determinante para sostener el proceso.
“Me preocupa la gente, los emprendedores y las empresas. Necesitamos profesionales capacitados y comprometidos que puedan brindar los servicios que va a demandar esta industria”, afirmó.
Y concluyó: “Lo que está sucediendo no ocurrió antes en la Argentina. Tenemos que evolucionar en actividades como el LNG y las operaciones marítimas, donde todavía no contamos con experiencia suficiente”.