Mientras Javier Milei concentra sus esfuerzos en sostener el rumbo económico y proyectar una reelección, Karina Milei enfrenta dificultades para ordenar el frente político libertario. Las diferencias internas, el diálogo con el Pro y las dudas sobre el futuro electoral dominan la agenda de la Casa Rosada.
La era post Adorni no arranca. Javier Milei está obsesionado por dejar su legado económico para futuras generaciones, pero ignora que va a dejar una Argentina postrada. Karina Milei, su hermana y estratega electoral, enfrenta el desafío de fortalecer la estructura partidaria de La Libertad Avanza de cara a 2027, en medio de tensiones internas que se suceden con frecuencia: ahora Patricia Bullrich se volvió a enojar porque entiende que el acercamiento LLA-Pro la marginará a ella de cualquier candidatura.
Se encienden alertas y mientras un sector del establishment sostiene que Milei no llega a la reelección, los defensores del modelo piensan sustitutos como Patricia Bullrich -lo viejo- o Daniel Hadad -lo nuevo-.
Son especulaciones que se rumoreaban semanas atrás, pero que ahora, con el avance del invierno, son la comidilla de los mentideros políticos: Milei cae en las encuestas pausada pero sostenidamente y el PJ, sin un líder claro, se ha colocado inesperadamente a las puertas de un posible balotaje, según las últimas encuestas.
El ministro de Economía, Luis Caputo, no sabe qué inventar para pergeñar un sistema de reservas suficiente para pagar la deuda y, además, aguantar posibles corridas cambiarias el año próximo, en plena etapa electoral.
El amarillo violáceo Diego Santilli, jefe de Gabinete, debe conjugar su proyecto personal para postularse al sillón de Darío Rocha, que hoy ocupa el peronista Axel Kicillof, con dar una mirada más política a los habitantes principales de la Casa Rosada.
La frustrada Ley de Tierras no salió a la luz porque esta vez los gobernadores aliados no ayudaron, hartos de promesas incumplidas de la Casa Rosada, anémica de recursos porque la recaudación baja y afecta el dibujo del superávit.
Lo paradójico de Santilli es que participó el jueves en la Casa de Gobierno de la reunión -en realidad un café para la foto oficial- de La Libertad Avanza y el Pro, junto a Lule y Martín Menem y Cristian Ritondo y Fernando De Andreis, y cuando a éste último le preguntaron si el jefe de Gabinete era representante de La Libertad Avanza o el Pro, no supo qué contestar.
La solución que encontraron es crear una comisión, el reiterado recurso de Karina Milei últimamente, para avanzar en posibles entendimientos entre ambos partidos en los que el denominador común es la desconfianza y el odio entre la secretaria general de la Presidencia y Mauricio Macri.
La jefa del bloque de senadores libertaria, Patricia Bullrich, se volvió a enojar porque si hay acuerdo LLA-Pro rodará su cabeza como probable candidata a jefe de Gobierno porteño.
Y por si fuera poco, ingresó a la escena política a paso redoblado el empresario Daniel Hadad, quien apoya el modelo libertario, pero señala que falla la cara social: generar trabajo y mejorar la salud y la educación, como pilares. Precisamente donde falla Milei.
Rosca política que no llega a la economía diaria: Milei habia dicho que en agosto habría inflación cero y la interanual llega al 34%, similar a la que tuvo la expresidenta Cristina Fernández de Kirchner.
El escándalo por el posible delito de enriquecimiento ilícito protagonizado por el exjefe de Gabinete, Manuel Adorni, paralizó al Gobierno, que aún busca acomodarse a los nuevos tiempos: un gobierno con demasiadas internas y una oposición que se anima.