El senador fueguino se manifestó a través de un proyecto de declaración en el que apuntó a Greenpeace por “contradecirse”, luego de oponerse a la producción de salmón en Tierra del Fuego.
A través de un proyecto de declaración, el senador nacional Agustín Coto rechazó la iniciativa de producción de salmón a gran escala en las Islas Malvinas. Del mismo modo, cuestionó la ausencia de pronunciamiento de parte de las organizaciones ambientalistas que realizaron campañas en contra de la salmonicultura en Tierra del Fuego. “La defensa del ambiente no puede convertirse en una herramienta selectiva, en una doble vara”, señaló.
En los fundamentos, agregó que “el hecho de que la República Argentina se encuentre impedida de ejercer efectivamente su jurisdicción sobre las Islas Malvinas corno consecuencia de la Ocupación británica no modifica la posición jurídica argentina ni transforma a esos territorios en espacios ajenos a nuestra soberanía reclamada”.
Hace días trascendió que se realizará un megaproyecto de salmonicultura en las Islas Malvinas, el cual dividió las opiniones a los residentes isleños, quienes pidieron definir el futuro a través de un referéndum. La empresa Unity Marine – integrada por la pesquera local Fortuna y la firma danesa F-land ApS- contempla producir 50.000 toneladas de salmón anuales en 16 sitios, con una importante inversión económica pero también cuestionamientos ambientales.
Asimismo, apuntó contra organizaciones ambientalistas y recordó que “desplegaron una intensa campaña para impedir su desarrollo en Tierra del Fuego”. Luego, nombró a Greenpeace y añadió: “En 2021, tras la sanción de la ley provincial que prohibió la instalación de cultivos y producción de salmones en aguas marinas y lacustres de Tierra del Fuego, la organización calificó el hecho como un ‘precedente histórico’ y sostuvo que la medida evitaba el desastre ambiental que la actividad podía provocar en el Canal Beagle”. “Resulta inevitable advertir la contradicción que se presenta en el escenario actual”, cargó.

Coto apuntó contra Greenpeace por no haberse pronunciado como lo hizo en Tierra del Fuego.
En el final de los fundamentos, Agustín Coto expresó: “La defensa del ambiente no puede convertirse en una herramienta selectiva aplicable con mayor intensidad cuando la actividad cuestionada se encuentra bajo jurisdicción argentina y con menor intensidad cuando la misma actividad es impulsada por una administración colonial británica”.