A dos años de su puesta en marcha, el Régimen de Incentivo para Grandes Inversiones acumula 45 iniciativas presentadas y 25 aprobadas. En el Encuentro de Impuestos de IDEA, funcionarios y especialistas defendieron el esquema como una herramienta clave para atraer capital, impulsar la industrialización y avanzar hacia un sistema tributario más competitivo.
Con más de 400 participantes entre funcionarios, empresarios y especialistas, IDEA llevó adelante una nueva edición del Encuentro de Impuestos bajo el lema “El sendero tributario hacia el desarrollo. Aportes para la estabilización económica”. La jornada puso el foco en los desafíos de la política tributaria argentina y en las herramientas que el Gobierno considera estratégicas para apuntalar la inversión, la actividad económica y el crecimiento.
Uno de los temas centrales fue la evolución del Régimen de Incentivo para Grandes Inversiones (RIGI), presentado por el oficialismo como una pieza fundamental para recuperar la confianza de los inversores y promover el desembarco de proyectos de gran escala.
En ese marco, el secretario de Coordinación de Energía y Minería, Daniel González, destacó los resultados alcanzados desde la implementación del régimen y aseguró que las expectativas iniciales fueron ampliamente superadas.
“Se pensaba que iba a haber entre cinco y diez proyectos. Hoy ya hay 45 presentados, 25 aprobados y otros diez que se sumarán en los próximos meses. Vamos a superar los 60 proyectos. Es una historia de éxito que la Argentina necesitaba”, afirmó.
El funcionario sostuvo que el RIGI fue concebido como una herramienta excepcional para compensar las dificultades que históricamente enfrentó el país para atraer inversiones de gran magnitud.
“En un país normal no se necesitaría un régimen como este. Fue pensado como un puente dentro del proceso de reconstrucción de confianza que impulsa el Gobierno. Está orientado a megaproyectos para los cuales las condiciones argentinas no estaban dadas”, explicó.
González también descartó una futura extensión del programa. Recordó que el régimen ya fue prorrogado por un año y advirtió que una nueva ampliación requeriría una ley específica. “Sería muy perjudicial porque se trata de un régimen de excepción”, señaló.
Respecto del denominado “Super RIGI”, el secretario remarcó que el objetivo es avanzar en la industrialización de los recursos naturales y generar nuevas cadenas de valor. “Queremos transformar la matriz productiva argentina a partir de esos recursos y desarrollar industrias que hoy no existen”, sostuvo.
La mirada técnica y empresarial sobre el régimen también formó parte del debate. Rodrigo Beltranu, socio de Tax & Legal de Deloitte, y Pablo Muir, socio de Impuestos del Estudio Bruchou & Funes de Rioja, analizaron las implicancias tributarias de la herramienta en un panel moderado por Claudio Bilotta, gerente de Impuestos de PCR.
La agenda oficial en materia fiscal ocupó otro de los momentos destacados del encuentro. Allí, Franco Simon, subsecretario Legal de la Secretaría Legal y Administrativa del Ministerio de Economía, presentó los principales lineamientos que impulsa el Gobierno para reformar el sistema tributario.
Según explicó, la estrategia se apoya en tres pilares: simplificación, competitividad y formalización.
“Necesitamos un sistema tributario que promueva la producción y deje de ser una barrera para el desarrollo. Esto exige una agenda federal que involucre a los tres niveles de gobierno. Buscamos un esquema que permita crecer, no simplemente recaudar más, y que el aumento de la actividad y la formalización generen una recaudación virtuosa”, afirmó.
La jornada también abordó el impacto del régimen de inocencia fiscal y del sistema de Ganancias simplificado. Sobre este punto debatieron Guillermo N. Pérez, presidente y CEO de Grupo GNP, y Roberto Silva, presidente de la Comisión Nacional de Valores (CNV), en una charla moderada por Gabriel Cuomo, director de FIDESnet y ex vicepresidente de la UIF.
Silva destacó el potencial de la medida para canalizar ahorros hacia el financiamiento productivo y fortalecer el mercado de capitales local.
“Tenemos un mercado de capitales pequeño y una gran cantidad de dólares fuera del circuito formal. Si parte de esos recursos se incorpora a la economía, aumentará la capacidad de financiamiento de las empresas, mejorarán las condiciones de crédito y se favorecerá el crecimiento. La norma de inocencia fiscal representa una enorme oportunidad para generar un círculo virtuoso”, concluyó.