La Cámara de Diputados dio media sanción a la reforma de la Carta Orgánica del Banco Central, Inocencia Fiscal II y el tratado de Patentes, en una jornada favorable para el oficialismo. Sin embargo, la oposición consiguió exhibir mayoría en votaciones sensibles y se prepara para una sesión clave.
Con una larga sesión en la Cámara baja (15 horas y media) en la que consiguió aprobar dos de los proyectos que más interesan a Javier Milei, el gobierno se sacó un poco la mufa que arrastraba desde el debate de la ley de Inviolabilidad de la Propiedad Privada. Que salió aprobada, pero que perdió en el camino buena parte de su esencia, y -lo que es peor- tiene destino incierto en Diputados, donde ni siquiera ha sido puesta en agenda para comenzar su tratamiento en comisiones.
En Diputados, despachó la reforma de la Carta Orgánica del Banco Central, de la que tanto venía hablando el Presidente, que celebró enseguida su aprobación, admitiendo que a la ley le falta aún una escala: “Ahora, a pelearla en el Senado”, posteó un inusualmente medido Javier Milei.
Pero sorprendió la amplitud obtenida en la votación general: 144 votos afirmativos. No se puede quejar tampoco con Inocencia Fiscal II, que más allá de las chicanas que deslizó la oposición durante todo el debate -llegó a llamarla ‘la ley Bettina’, en referencia a la esposa de Manuel Adorni-, consiguió también una aprobación holgada, con 139 votos.
Ni qué decir del tratado por Patentes, aprobado con 147 votos a favor.
En rigor, fue una muy buena cosecha de parte del oficialismo, teniendo en cuenta que los temas que se debatieron a continuación fueron todos aprobados por unanimidad, con guarismos que fueron desde 203 a los 231 votos a favor. Correspondiendo ese último resultado al que obtuvo la rebaja del IVA a la mandioca, una concesión del oficialismo a los misioneros, que ahora responden al actual gobernador y ya no como en el último cuarto de siglo a Carlos Rovira.
Precisamente desde ese proyecto hasta el final de la sesión de Diputados fueron tratados temas promovidos por la oposición dialoguista, producto de un acuerdo surgido de la recomendación de los aliados más cercanos, cuestión de atender los deseos de quienes en cada sesión y desde hace dos años y medio le ponen el cuerpo a defender proyectos del Ejecutivo.
No solo le sirvió al gobierno para asegurar el respaldo a los temas propios, sino incluso para evitar que la sesión se cayera. Es que pasada la medianoche, cuando concluía el debate del acuerdo por Patentes y el diputado kirchnerista Horacio Pietragalla denunció que se había cruzado con una persona, invitada por un diputado libertario, que supuestamente exhibía alegremente una imagen del dictador Videla, reivindicándolo. Como suele suceder en esos casos, la discusión se salió de madre, pese a las promesas oficiales de identificar al sujeto, pero cuando oficialistas advirtieron “intenciones de pudrirla” para hacer caer la sesión, el propio diputado denunciante bajó los decibeles y concedió que el sujeto en cuestión ya no estaba.
Además de haberse postergado la votación sobre Patentes, más de una docena de proyectos de la oposición hubieran quedado pendientes, entre ellos la Ley Joaquín, que establece medidas obligatorias de seguridad, sujeción y mantenimiento para arcos deportivos, aros, postes y juegos recreativos en espacios públicos y privados. Los padres de Joaquín Logatto -el niño de 12 años muerto en enero pasado al caérsele encima un arco de fútbol en un campamento en Neuquén y quien inspiró esta ley-, que estaban desde temprano siguiendo la sesión desde uno de los palcos, se hubiesen ido con las manos vacías. Y si bien se trataba de un proyecto apoyado por todos los sectores, su autora es una senadora camporista. Por algo el proyecto había sido incluido cuando el temario ya estaba cerrado, y en último lugar.

Los padres de Joaquín Logatto en uno de los palcos del recinto de Diputados.
Pero no todas fueron buenas noticias para el oficialismo, claro está. En la primera parte de la sesión, la oposición consiguió -aunque sin haber logrado el objetivo final- una victoria contundente. Fue en el marco de las mociones de apartamiento, en la que se intenta -siempre a sabiendas de lo imposible de conseguirlo- incluir el tratamiento de proyectos sobre tablas. Pasó así con los proyectos sobre endeudamiento familiar y la prórroga de la emergencia en discapacidad -que necesitaban las ¾ partes de los presentes para ser abordados-, que sorpresivamente consiguieron 133 votos a favor. Esto es, mucho más de los 129 necesarios para abrir una sesión, razón por la cual al día siguiente la oposición pidió una sesión especial para el 9 de septiembre a fin de tratar ambos temas. Está claro que, pese a tales resultados en esas dos votaciones consecutivas que tuvieron lugar el miércoles, nada garantiza que esos votos se vayan a mantener dentro de dos semanas. El miércoles pasado votar afirmativamente era “gratis”, pues se sabía que no podía llegar la oposición al número necesario para afectar al gobierno; ahora es distinto y el gobierno ya está trabajando para desactivar la sesión.

Dos veces consecutivas marcó este resultado el tablero, favorables a la oposición.
Por lo pronto, ya convocó a una reunión de la Comisión de Finanzas para el miércoles próximo a las 13.30, con invitados para abordar la temática de la emergencia en materia de sobreendeudamiento en el sistema de crédito. La tardía inclusión del tema en el debate dará pie a algunos que votaron afirmativamente o se abstuvieron, a cambiar su postura el día 9, en una sesión que la oposición que la convocó no piensa bajar. Tampoco es que ese día se vaya a encaminar todo: en la sesión se intentará primero el tratamiento sobre tablas, que no conseguirá por necesitar 2/3 que la oposición no tiene, y luego se irá por el emplazamiento a las comisiones para tratar el tema y dictaminar a plazo fijo. Luego será el turno definitivo del recinto.
La oposición celebra, eso sí, haber cambiado el clima imperante desde el resultado electoral de octubre del año pasado. Después de un año legislativo en el que la oposición había conseguido dominar la agenda, el miércoles pudo finalmente conseguir una agenda común e imponérsela al oficialismo.
El gobierno, a través de sus voceros oficiales y mediáticos, retrucó exhibiendo la foto de la conferencia de prensa desarrollada mientras transcurría la sesión, con kirchneristas y miembros de la izquierda en primera fila. El aparato oficial salió a alertar con el supuesto advenimiento de una coalición electoral que uniera a peronistas de todo tipo con la izquierda, lilitos y otras expresiones de centro. La verdad sea dicha, no había allí una coalición que excediera los límites legislativos, tal cual sucedió a lo largo de todo 2025. Año en el que, dicho sea de paso, La Libertad Avanza ganó de manera contundente las legislativas.
Al día siguiente sesionó el Senado. Sin tratar la ley de Hojarasca, demostrando que hay muy poca empatía en esa Cámara con los proyectos de Federico Sturzenegger. Sí se votó otra tanda de pliegos judiciales, en la que descollaban los nombres de Pablo Bertuzzi y Pablo Yadarola, propuestos para integrar la estratégica Cámara Federal porteña, un tribunal clave porque trata las causas de corrupción, varias que incomodan al gobierno por incluir a funcionarios y a los propios hermanos Milei.
Bertuzzi fue rechazado por el bloque de José Mayans, pero consiguió 44 votos a favor. Un montón. Yadarola salió por unanimidad, junto a otros 65 nombramientos de jueces, fiscales y defensores que completan hasta ahora una lista de unas 170 designaciones, más de la mitad de las vacantes que había en el Poder Judicial al asumir Milei.
El peronismo, que salvo excepciones no rechaza esos pliegos, reconoce la eficacia de esta gestión en la materia, al contrastarlo con la experiencia propia: durante la gestión de Alberto Fernández no aprobaron designaciones judiciales, a pesar de tener mayoría en el Senado. Algo que reconocen públicamente como inexplicable.
Mientras tanto el Presidente tuvo una semana en la que bajó línea ante sus legisladores -el martes en la Rosada- y estudiantes secundarios -el jueves en el colegio ORT-. Su único discurso público fue este último, y sobresalió el destrato a opositores, el calificativo de “satánico” dedicado al marxismo y el pedido de abuchear al periodismo en general. Más de lo mismo, superado por las características de su auditorio.
Sorprendió la defensa pública de exmiembros de Juntos por el Cambio, autocalificados republicanos que hoy justifican todo lo que deploraban del kirchnerismo.
En esa primera fila están los del Pro, que tuvieron la segunda reunión con LLA de una mesa creada recientemente y que prometieron mantener viva cada dos semanas. Se ignora eralmente lo que allí conversan, pero mientras tanto Karina Milei y su lugarteniente Pilar Ramírez continuaban sus recorridas de campaña por la Ciudad, al tiempo que el bullrichista libertario Juan Pablo Arenaza proclamaba el viernes: “Queremos gobernar CABA y estamos preparándonos para eso”.
Dos días antes, el bloque Pro era el único aliado que apoyaba a La Libertad Avanza en las mociones en las que la oposición se alzaba con sendas victorias por 133 votos.