La estación de bombeo de Allen ya está lista para operar y el proyecto Vaca Muerta Oil Sur entra en su etapa decisiva. Con la puesta en marcha prevista para febrero, el sistema permitirá transportar petróleo desde la Cuenca Neuquina hasta Punta Colorada y posicionará a Río Negro como una plataforma estratégica para la exportación de crudo.
El proyecto Vaca Muerta Oil Sur (VMOS) avanza hacia una instancia clave de su desarrollo. En Allen, sobre la barda norte de la ciudad, ya se encuentra operativa la estación de bombeo que será el motor del sistema encargado de transportar petróleo desde la Cuenca Neuquina hasta la costa atlántica de Río Negro.
La instalación funcionará de manera ininterrumpida una vez que el oleoducto entre en servicio y se convertirá en un punto estratégico para el traslado del crudo destinado a los mercados internacionales. Desde allí, el petróleo tardará aproximadamente 48 horas en completar el recorrido hasta la terminal marítima de Punta Colorada.
La obra no solo representa un salto en la infraestructura energética nacional, sino que también consolida el rol de Río Negro en la cadena exportadora del sector hidrocarburífero. El trazado atraviesa buena parte del territorio provincial y abre una nueva etapa para la provincia, que pasará a tener una salida directa para la exportación de petróleo.
De acuerdo con el cronograma establecido, la conexión con las instalaciones de YPF está prevista para el 15 de diciembre. Ese hito será determinante para avanzar hacia el inicio de la operación comercial, proyectado para febrero próximo, cuando el sistema deje definitivamente la etapa constructiva para comenzar a funcionar.
La puesta en marcha será progresiva. En una primera fase, el oleoducto transportará alrededor de 180.000 barriles diarios, una capacidad que ya implica una transformación significativa de la logística petrolera vinculada al desarrollo de Vaca Muerta.
Posteriormente, el volumen irá aumentando de manera gradual hasta alcanzar los 550.000 barriles diarios entre julio y agosto del próximo año. Ese nivel de operación permitirá convertir al VMOS en una de las principales infraestructuras para la exportación de crudo argentino, fortaleciendo la capacidad del país para colocar producción en los mercados externos.
La magnitud del proyecto también se refleja en el movimiento laboral que genera. Solo en Allen trabajan actualmente unas 500 personas entre técnicos, operarios y personal especializado. En conjunto, los distintos frentes de obra emplean a cerca de 1.500 trabajadores.
En paralelo, las tareas continúan en la terminal de Punta Colorada. Allí ya fue instalado el techo del tercer tanque de almacenamiento, mientras avanza la construcción del cuarto. Las cuadrillas trabajan simultáneamente para completar una infraestructura fundamental para el almacenamiento y despacho del petróleo.
A su vez, progresa la ejecución de la obra submarina, considerada uno de los componentes más complejos del proyecto. Las soldaduras y trabajos bajo el agua permitirán que los buques carguen crudo directamente desde la terminal marítima con destino a mercados internacionales.
En este contexto, el gobernador de Río Negro, Alberto Weretilneck, recorrió las instalaciones de Allen junto al CEO de VMOS, Gustavo Chaab, y funcionarios provinciales. Durante la visita, destacó que el proyecto transita su etapa final y afirmó que la región se encuentra ante un acontecimiento histórico para la industria energética.
“Estamos en los meses finales antes de que el petróleo de la Cuenca Neuquina llegue al mundo”, subrayó el mandatario provincial, al destacar el impacto económico y estratégico que tendrá la puesta en marcha de la obra.