Intendentes del sudeste bonaerense impulsan la reactivación del ramal ferroviario que conecta Ayacucho, Tandil, Balcarce y Quequén. El proyecto busca fortalecer la logística portuaria, reducir costos de transporte y posicionar al puerto como un actor estratégico en el desarrollo de Vaca Muerta.
Un ramal ferroviario que supo ser fundamental para la conexión del sudeste bonaerense podría regresar al centro de la escena tras más de dos décadas de inactividad. La línea que une Ayacucho, Tandil, Lobería, Balcarce y Quequén reapareció como una alternativa estratégica dentro de los planes de expansión logística vinculados al desarrollo de Vaca Muerta y al fortalecimiento de los puertos de la provincia de Buenos Aires.
La iniciativa cobró impulso luego de que los intendentes de la región presentaran ante la Secretaría de Transporte de la Nación una propuesta para incorporar el corredor ferroviario al nuevo esquema de concesiones que analiza el Gobierno nacional. El objetivo es recuperar una infraestructura considerada clave para el transporte de cargas y la conexión directa con Puerto Quequén.
La importancia del proyecto radica en la situación actual del complejo portuario. A pesar de haberse consolidado como uno de los principales puntos de exportación del país y de haber movilizado más de nueve millones de toneladas durante 2025, la totalidad de la carga llega prácticamente por vía terrestre. Ese año ingresaron al puerto más de 281.000 camiones, mientras que no se registró movimiento ferroviario alguno.
Para los impulsores de la iniciativa, la recuperación del tren permitiría reducir costos logísticos, descongestionar rutas y mejorar la competitividad de la producción regional. Además, abriría la posibilidad de ampliar el alcance de Puerto Quequén como plataforma de salida para distintas actividades económicas.
El interés por la rehabilitación del corredor se vincula directamente con el crecimiento de Vaca Muerta y la necesidad de contar con sistemas de transporte más eficientes para movilizar insumos, equipamiento y producción energética. En ese contexto, la reestructuración de las concesiones ferroviarias impulsada por Nación contempla fortalecer el rol del ferrocarril dentro de la red logística que acompañará el desarrollo del yacimiento neuquino.
A esto se suma el proyecto ferroviario que unirá Bahía Blanca con Añelo, diseñado para incrementar significativamente la capacidad de transporte hacia el corazón de Vaca Muerta mediante la renovación y construcción de cientos de kilómetros de vías.
Puerto Quequén ya comenzó a integrarse a esta dinámica. Durante 2026 recibió equipamiento de gran porte destinado al proyecto Vaca Muerta Oil Sur (VMOS), una operación que confirmó el interés creciente por incorporar a la terminal bonaerense dentro de los circuitos logísticos asociados a la industria energética.
La historia del ramal refleja su importancia para la región. El ferrocarril llegó a Quequén en 1892 y dos años después alcanzó la estación de Necochea. Sin embargo, el deterioro del puente sobre el río Quequén obligó a interrumpir en 1968 la circulación hacia la estación necochense. Aun así, los trenes continuaron arribando a Quequén durante varias décadas, hasta que el servicio fue definitivamente suspendido en 2003.
Desde entonces, el puerto quedó sin conexión ferroviaria operativa y dependió casi por completo del transporte automotor para movilizar su producción.
La eventual recuperación de esta línea también encaja dentro del Plan Estratégico de Desarrollo Ferroviario que impulsa la provincia de Buenos Aires, orientado a revitalizar corredores productivos mediante la participación de inversiones privadas. En ese esquema, Puerto Quequén figura junto a Bahía Blanca y San Nicolás entre los nodos logísticos considerados prioritarios para potenciar el crecimiento económico y la competitividad exportadora bonaerense.