La australiana Challenger Gold aseguró hasta US$30,3 millones en financiamiento para avanzar con la primera fase de Hualilán, en Ullum. La nueva estrategia de desarrollo permitirá adelantar un año el inicio de la producción, que ahora está previsto para 2029, además de consolidar la construcción de una planta propia tras el abandono definitivo del esquema de procesamiento en Casposo.
La minera australiana Challenger Gold dio un paso clave para el desarrollo del proyecto aurífero Hualilán, en el departamento sanjuanino de Ullum, al anunciar un acuerdo de financiamiento por hasta US$30,3 millones mediante la emisión de obligaciones negociables convertibles. Los recursos serán destinados a la primera etapa de construcción y desarrollo del emprendimiento a través de su subsidiaria local Golden Mining S.A.
Más allá del respaldo financiero, el anuncio dejó una definición estratégica: la mina comenzará a producir en 2029, un año antes de lo proyectado en el Estudio de Prefactibilidad (PFS) difundido en mayo de este año, que ubicaba el inicio de las operaciones para 2030.
Según explicó el CEO interino de Challenger Gold, Yohann Bouchard, la aceleración del cronograma responde a la redefinición integral del proyecto realizada durante 2026. El cambio más significativo fue abandonar definitivamente el procesamiento de mineral en la planta Casposo y avanzar con una instalación propia en Hualilán.
La decisión marcó un giro respecto de la estrategia implementada a comienzos del año. Los primeros envíos de mineral hacia Casposo comenzaron en febrero, fueron suspendidos temporalmente en junio y finalmente cancelados en agosto. A partir de entonces, la compañía concentró sus esfuerzos en diseñar un esquema de procesamiento independiente en San Juan que le permitiera ganar autonomía operativa y acelerar los tiempos de puesta en marcha.
La determinación fue tan contundente que incluso quedó sin efecto la infraestructura prevista para la logística hacia Casposo. Entre esos activos figuraba el puente Bailey adquirido para facilitar el transporte del mineral, que posteriormente fue cedido en comodato al municipio de Ullum.
El nuevo esquema productivo quedó plasmado en el Estudio de Prefactibilidad elaborado por la consultora internacional Ausenco. El documento plantea una operación minera basada en dos circuitos de procesamiento complementarios, concebidos para optimizar la recuperación de metales y maximizar la rentabilidad del proyecto.
La primera etapa estará centrada en un sistema de lixiviación en pilas, con capacidad para procesar hasta ocho millones de toneladas de mineral por año. Esta tecnología permite tratar grandes volúmenes de material de baja ley mediante una solución química que extrae el oro de manera económica y eficiente.
Posteriormente, a partir del tercer año de operación, Hualilán incorporará una planta de flotación convencional con capacidad para 1,5 millones de toneladas anuales destinada al procesamiento de mineral de mayor ley.
Este segundo circuito permitirá producir barras doré, compuestas por oro y plata, además de concentrado de zinc de alta pureza. La combinación de ambos métodos aportará flexibilidad a la operación, permitiendo derivar cada tipo de mineral al proceso más conveniente según sus características metalúrgicas y su valor económico.
Además, la planta fue diseñada para operar tanto en modalidad bulk, enfocada en oro y plata, como en un formato secuencial que sumará la recuperación de zinc, aumentando la eficiencia global del proyecto.
Las proyecciones incluidas en el PFS muestran un fuerte impacto económico para San Juan y para el país.
Durante su vida útil estimada en 14,25 años, Hualilán prevé producir alrededor de 1,84 millones de onzas equivalentes de oro. Los primeros dos años registrarían una producción superior a las 105.000 onzas anuales, mientras que en los siguientes doce años el promedio ascendería a unas 135.000 onzas por año.
La compañía estima que la operación generará más de 900 puestos de trabajo directos, con prioridad para trabajadores sanjuaninos.
En materia de ingresos, el estudio calcula exportaciones por encima de los US$2.700 millones, regalías para la provincia cercanas a US$287 millones y una contribución superior a US$542 millones en impuestos y derechos de exportación para el Estado nacional.
Para concretar estos objetivos, la inversión inicial fue estimada en US$267 millones, incluyendo contingencias. Del total, US$203 millones corresponden al capital necesario para construir la operación y otros US$64 millones a tareas mineras previas al inicio de la producción.
La operación anunciada por Challenger Gold contempla la emisión de obligaciones negociables convertibles por US$24 millones, con la posibilidad de ampliar el monto en otros US$6,3 millones hasta alcanzar US$30,3 millones.
Los títulos podrán convertirse en acciones de la compañía a un precio de A$2,72 por papel, valor que implica una prima del 30% respecto del promedio ponderado de cotización registrado durante los veinte días previos al 16 de septiembre.
El instrumento tendrá un plazo de cinco años y devengará una tasa anual del 11%. De ese rendimiento, un 6,5% se abonará en efectivo, mientras que el 4,5% restante podrá pagarse en efectivo o en acciones, según la elección de los inversores.
La colocación se realizará en dos etapas. La primera, por US$15 millones, está prevista para comienzos de octubre. El segundo tramo, por US$9 millones, será suscripto por Peter Marrone y Dolphin Real Assets Fund SPC Ltd., vehículo vinculado al empresario Eduardo Elsztain, una vez obtenida la aprobación de los accionistas en la asamblea general convocada para noviembre.
Con este respaldo financiero, Challenger busca consolidar el nuevo rumbo de Hualilán y acelerar el desarrollo de uno de los proyectos auríferos más importantes de San Juan, con la mira puesta en comenzar a producir en 2029.