Acorralado por una serie de escándalos personales y políticos, el jefe de Gabinete eligió confrontar con la prensa en una tensa conferencia de prensa en Casa Rosada. Sin dar explicaciones de fondo y amparado en causas judiciales, el jefe de Gabinete buscó desacreditar a los periodistas mientras el Gobierno debate cómo contener el costo político de la denominada “Adorni Week”.
En medio del temporal en el Gobierno de La Libertad Avanza, uno de los principales funcionarios cuestionados, el jefe de Gabinete, Manuel Adorni, ofreció una conferencia de prensa para negar información sobre los escándalos que lo acorralan, y la emprendió contra los periodistas acreditados, a quienes buscó descalificar.
Amparándose en que esas cuestiones que lo involucran las investiga la justicia, Adorni dijo que no podía dar explicaciones y fue más lejos: culpó a la prensa de todo y sostuvo que “no es contra” él, sino “contra el Gobierno”.
Como si todas las esposas de todo el Gobierno hubieran sido subidas indebidamente al avión presidencial en el viaje a Nueva York; como si el vuelo a Punta del Este no hubiese sido arreglado entre él y su amigo periodista Marcelo Grandío, y como si la casa de Exaltación de la Cruz en vez de su mujer Bettina Angeletti fuese de Javier o Karina Milei.
Es decir, Adorni no aclaró nada y, por lo tanto, colocó al escándalo en un nuevo cono de sombra.
Si lo que se buscó es terminar con el desaguisado, no sirvió, porque la prensa -y la sociedad- quiere explicaciones, ya que parece ser que este escandalete no tiene el blindaje que tenían los casos oficiales el año pasado.
En la Sala de Periodistas de la Casa de Gobierno reinaba cierta bronca este miércoles por la tarde entre los trabajadores de prensa más avezados, porque Adorni, en lugar de explicar o fundamentar, buscó desacreditar con malos modos a los colegas que preguntaban.
Incluso, en la conferencia de prensa quedó claro que el polémico funcionario y su equipo de prensa hace meses no responden los mensajes a los periodistas acreditados que hacen preguntas punzantes y picantes, y sí a otros.
De esa forma, el Gobierno decidió hacer “la gran Espert”, es decir darle una chance más al cuestionado exvocero presidencial.
La decisión la adoptó Karina Milei, la dueña del Gobierno de La Libertad Avanza, quien ordenó barajar y dar de nuevo de su mazo de cartas.
Conocedora del arte de la adivinación, la meditación o el autoconocimiento, la secretaria general de la Presidencia decidió que Adorni diese la conferencia de prensa de hoy, pateando para adelante una decisión final.
Karina está dolida porque entiende que el extuitero Adorni, si bien no tiene cintura política, es un soldado incondicional y un multiterreno que ha cumplido su rol de vocero de la motosierra libertaria y también la de candidato el año pasado, elección que le ganó al Pro. Y, si bien evalúa que detrás de la difusión de estos episodios hay sectores que quieren hacer mella en ella y su hermano el presidente Milei, huele e intuye que Adorni -por más apoyos desde la cúspide de la Casa Rosada- ya no podrá cumplir el mismo rol positivo.
El extuitero podría seguir con su trabajo de jefe de ministros coordinando tareas delegadas por la secretaria general de la Presidencia, pero no podría ejercer la vocería de la motosierra con la misma eficacia y menos su rol de jefe de Gabinete político, por ejemplo en los informes que por Constitución debe brindar en el Parlamento, le susurraron dramáticamente al oído a la dueña del Gobierno.
“Sería como mandarlo al Coliseo romano: una carnicería”, dijeron a parlamentario.com fuentes oficiales, y advirtieron que “tampoco se lo puede esconder o mantener mudo” a alguien que tuvo tanta exposición pública hasta llegar a convertirse en una de las caras famosas del modelo.
“Es que no sirvió lo que hizo Karina de inventarle una reunión tras otra” en la “Adorni Week” de Nueva York, viaje al que llevó incorrectamente a su mujer pese a una disposición oficial en contrario, y a su regreso a la Argentina ser apoyado por el Presidente”, agregaron otros portavoces, al criticar la política karinista de “control de daños”.
Y ampliaron: “La creciente insatisfacción de la gente por la crisis económica le da dimensión a este tipo de hechos y, además, por primera vez la prensa y algunos periodistas oficialistas son los que encabezan las críticas a Adorni”.
Karina, con Adorni, tenía todo lo que necesitaba: un funcionario incondicional, un candidato que ganó la estratégica elección porteña del año pasado y un potencial postulante a jefe de Gobierno en 2027 para disputarle el cetro a Jorge Macri, del Pro.
En consecuencia, la hermana del jefe de Estado no quiere “soltarle la mano” a Adorni, dicen en Casa Rosada, pero advierten que la “Adorni Week” amenaza con limar al Gobierno a niveles escandalosos, según anticipan algunos encuestadores, por lo que concluyen que en algún punto, por más que duela, convendrá salvar al Gobierno, como sucedió en septiembre con el “affaire” del entonces candidato libertario José Luis Espert.
Así las cosas, la dueña del Gobierno cavila y agarra el mazo de 78 cartas y lo baraja una y otra vez: ¿Cómo provocar la salida de Adorni sin afectar a los Milei? Patricia Bullrich, hasta ahora resistida por Karina, ¿puede ser candidata en la Ciudad el año venidero? Y en caso de eyectar a Adorni, ¿podría Pilar Ramírez suplantarlo en la Casa Rosada como candidatam o mejor un ministro? Son las preguntas que podrían tener una respuesta antes del próximo fin de semana largo.
Lo cierto es que, en paralelo e inusualmente, el jefe de Estado llevó a Tucumán a la hoy senadora oficialista Bullrich, y la elogió (episodio que claramente fue pergeñado previa y milimétricamente, y que Milei no quiso que pasara desapercibido), circunstancia que fue leída como un cambio de actitud de la Casa Rosada.
Es que hasta la semana pasada, el área presidencial de Balcarce 50 filtraba a los medios el “descontento” y “malestar” por ciertas actitudes “personalistas” de la exministra de Seguridad de LLA, y hasta llegaron a sacarle la silla para la conferencia de prensa de regreso del gendarme Nahuel Gallo al país.
Por eso, la decisión de Karina -o la indecisión- causará una polvareda dentro de la Casa Rosada y la estrategia electoral, y los libertarios del entorno áulico de la dueña del Gobierno empujan una resolución drástica que acalle el impacto político de la “Adorni Week”, que junto a la aparente estafa con $Libra acorrala mediaticamente al Gobierno a límites insospechados y aun inciertos.
Al fin y al cabo, en Casa Rosada remarcan que Adorni perdió claramente en el terreno que supuestamente manejaba al decirle al periodista Eduardo Feinmann que se estaba “deslomando” en Manhattan cuando en realidad sólo tenía que justificar por qué su esposa Bettina Angeletti había viajado en el avión presidencial, violando una resolución gubernamental.