La Justicia Comercial decretó la quiebra de Trident Southern Explorations, la operadora de la mina de oro de Andacollo, tras más de cinco años de conflicto judicial. Con la firma inhibida y sus directivos bajo restricciones, Neuquén avanza hacia un nuevo proceso licitatorio para reactivar el único proyecto metalífero activo de la provincia.
La Justicia Comercial porteña decretó la quiebra de Trident Southern Explorations de Argentina SRL, la empresa que tenía a su cargo la explotación de la mina de oro de Andacollo, en el norte de Neuquén. La decisión, firmada por la jueza María Soledad Casazza, llega después de más de cinco años de litigios y pone punto final al fallido intento de reestructurar la compañía a través del concurso de acreedores.
Además de la declaración de quiebra, la magistrada ordenó una batería de medidas inmediatas: la inhibición general de bienes de la firma, la obligatoriedad de entregar toda la documentación contable pendiente y la prohibición de salida del país para los directivos de Trident. Ahora se abrirá el proceso de verificación de créditos, instancia en la que los acreedores podrán presentar sus reclamos para recuperar, al menos en parte, lo adeudado.
El desenlace judicial terminó de consolidarse cuando Eco Friendly SA, la única compañía que había manifestado interés en continuar con la explotación de la mina en el marco del concurso, decidió retirarse de la negociación en octubre del año pasado. Su salida dejó a Trident sin alternativas de continuidad operacional y allanó el camino para la quiebra definitiva.
Mientras tanto, el Gobierno de Neuquén ya activó su propio cronograma. La Corporación Minera del Neuquén (Cormine) confirmó que avanza en la preparación de una nueva licitación para adjudicar la explotación de Andacollo, considerado el único proyecto metalífero activo de la provincia, aunque paralizado desde 2020. La próxima convocatoria, anticiparon, será “más exigente”: incluirá mayores requisitos técnicos, financieros y ambientales para evitar los problemas que afectaron a los concesionarios anteriores.
Las autoridades provinciales estiman que el llamado podría lanzarse durante el primer trimestre del próximo año, una vez resueltos los pasos judiciales y administrativos. El objetivo, remarcan, es atraer inversores con espaldas económicas sólidas y experiencia comprobada en minería, y asegurar un rol más activo del Estado neuquino en el control del proyecto.
La mina de Andacollo apenas explotó cerca del 10% de su potencial geológico, según datos oficiales, lo que alimenta las expectativas del sector minero. El gobernador Rolando Figueroa viene insistiendo en la importancia de reactivar el yacimiento no solo por el dinamismo económico que podría aportar a la provincia, sino también por su impacto en el empleo y en el desarrollo del norte neuquino.
Con la quiebra consumada y una nueva licitación en marcha, el futuro de Andacollo vuelve a colocarse en el centro de la agenda minera provincial tras años de parálisis e incertidumbre.