Cláusula de impacto en el ahorro

Por Armando Torres. Una sugerencia para los legisladores a la hora de pensar en armas para utilizar en la guerra contra la inflación.

En tiempos de "guerra contra la inflación", la austeridad pública debe ser una de las armas principales empleadas por el Gobierno. El concepto tiene dos sentidos: uno evidente y primario, no incrementar el gasto; el otro, de orden moral, ejemplificador.

Así, para ser aprobada toda iniciativa relacionada con innovaciones en organismos públicos debería llevar necesariamente adosada y cuantificada una "cláusula de impacto en el ahorro" o, en su defecto, bien expresa y más que justificada su omisión.

No basta con las habitualmente ampulosas e increíbles declaraciones de objetivos.

Quizá algún legislador pueda encontrar interesante esta idea y la desarrolle en un proyecto de ley.

Por ejemplo, así debería ocurrir con los proyectos "estratégicos" del Gobierno consistentes en:

- Creación de la Coordinación Nacional de Empresas Públicas Industriales (CONEPI) en el ámbito de la Secretaría de Industria y Gestión Comercial Externa.

- Creación del Consejo Nacional de Desarrollo Siglo XXI (CONADE XXI) para institucionalizar el ámbito de planificación del desarrollo productivo y la formulación, implementación y monitoreo del Plan Argentina Productiva 2030.

La sociedad "conoce los muebles". Sabe que, en general, estas iniciativas, más allá de que algunas entusiasman todavía a almas y mentes tan nobles como inocentes, son cáscaras no vacías porque vienen siempre con jugosos recursos que uno puede imaginar adónde van a parar... para terminar siendo incentivos a la inflación, esto es, al enemigo en esta "guerra".

La respuesta inesperada de Alberto Fernández a quien lo designó

Por Armando Torres. La vicepresidenta resolvió dar un golpe palaciego y se encontró primero con una resistencia inesperada y silenciosa del presidente, y ahora con una dura reacción de su principal objetivo: Martín Guzmán.

Hoy pasó algo distinto. La escalada de la confrontación interna del oficialismo tuvo un capítulo inédito. Alguien le dio a Cristina Kirchner desde el Gobierno una respuesta dura y fundamentada. Fue el ministro Martín Guzmán, precisamente el "objetivo N° 1" de Cristina.

Este es un nuevo escenario que sugiere que, puesto de manifiesto el fracaso de la situación anómala que crearon con la fórmula de un débil arriba de una poderosa, después de la derrota de 2021, Cristina resolvió dar un golpe palaciego y se encontró con la resistencia inesperada y silenciosa del presidente.

La respuesta fue no entregarle ministros y llevar adelante el acuerdo con el FMI.

Ahora, ante la descabellada "clase magistral" de la histriónica honoris causa, fue el propio Guzmán quien reaccionó frontal y explícitamente.

Esto alienta esperanzas de que Alberto Fernández, quizá sin proponérselo, está dejando en evidencia a su vice y, es probable, comenzando a destruirla.

Sería de la mejor y única manera posible: desde el mismo peronismo en el que ella se montó.

La fórmula fracasó, lo que no puede fracasar es la institucionalidad que Alberto representa hasta el 10 de diciembre de 2023.

"Dejarla en evidencia" implica asumir que ella inventó algo truculento para hacerse del poder y "destruirla" quiere decir que, aun conservando su tribu, ella ya no podrá recrear una trampa semejante. Nadie los acompañaría.

Tendría que ir entonces con su propia cara o la de su hijo que, en verdad, asustan.