Fue en una reunión de la Comisión de Cultura que recibió a organizaciones, actores e institutos relacionados con la temática que analizaron la situación de la cultura en el país y les solicitaron a los diputados que “defiendan el patrimonio cultural argentino”.
La Comisión de Cultura de Diputados, presidida por Silvana Ginocchio (UP), llevó a cabo este jueves una segunda reunión informativa con la participación y disertación de más de 20 expositores referentes de la cultura nacional tales como organizaciones, actores e institutos que analizaron la situación de la cultura en el país y les solicitaron a los diputados que “defiendan el patrimonio cultural argentino” y criticaron la ley Bases.
Al inicio del encuentro, Ginocchio sostuvo que la reunión “fortalece nuestro trabajo y la relación que tenemos que tener como Congreso donde están representadas todas las voces, algo muy característico de las democracias y de la República”.
La presidenta de la comisión explicó que es una segunda reunión de carácter informativo y expresó: “Para nosotros es muy importante recibirlos. Esta reunión nace en virtud de la inquietud de distintos sectores de la cultura, de organismos, organizaciones e institutos que ven en juego su existencia y las políticas públicas que las sostienen”.
A continuación, el vicepresidente de la comisión el diputado Hernán Lombardi (Pro) celebró la ocasión para “poder dialogar, conversar y buscar elementos en los cuales en algunos se coincidirá, pero en otros no, pero lo importante es la función de las comisiones de la cámara de abrirse a la sociedad civil”.
“La cultura es un elemento sustantivo e identitario de la Argentina y de todos los países que tiene que ver con la identidad, convivencia, educación democrática, tolerancia y el respeto de unos a otros”, definió Lombardi.
Luego fue el turno de la vice segunda la libertaria Fernanda Araujo quien manifestó: “Que sea un espacio de intercambio y, sobre todo, un espacio de entendimiento”.
Los expositores
El primero en exponer fue el actor Luis Brandoni quien resaltó que la comisión es un lugar “de diálogo, donde pensamos distinto muchos de nosotros, pero vale la pena aprovechar la circunstancia para sacar conclusiones”.
“Es un tema que me toca de cerca en mi condición de actor desde hace años. He padecido y disfrutado en mi oficio y me he interesado en la parte gremial. En algunos casos el tema me preocupa porque es un momento complicado porque están apareciendo las manifestaciones de quejas de lo que falta, de lo que no está y lo que está mal”, dijo.
En tanto, analizó: “Me parece que deberíamos intentar hacer un balance de la situación cultural del país y, luego sacar algunas conclusiones para saber qué es lo que está bien, lo mal, lo que debe mejorar de la performance de instituciones oficiales y que tengan una posibilidad de mejorar su función y apoyar las manifestaciones sencillas, sensibles, oportunidades de cara a los destinatarios de la tarea de la cultura”.
Brandoni consideró que “tendríamos que afinar un poco la puntería para saber en boca de los funcionarios de la cultura qué es lo que se piensa hacer con cada organismo”, y cerró: “Creo que es necesario revisar las cosas que están mal y lo que podemos mejorar de esos mismos organismos porque no son malos por antonomasia, es una tarea nuestra de quienes pertenecemos al mundo de la cultura mejorar esos organismos para que sirvan a los fines para los cuales están destinados”.
Luego fue el turno del actor Marcelo Mazarello quien opinó: “La discusión de fondo es cuál es la manera estratégica en la que interviene el Estado en los organismos que tienen que ver con la cultura”, y señaló: “En los últimos tiempos escuchamos en voces públicas que había un ataque a la cultura, cuando en realidad se estaban auditando organismos que tienen que ver con la cultura”.
Mazarello propuso que en principio hay que definir qué es cultura porque “cultura es todo y es de todos. Empieza en la familia porque es esa serie de valores que se transmite y en la educación el sentido de pertenencia”, y cuestionó: “Nadie se puede arrogar la representación cultural nacional”.
“Tenemos algunos hechos que fueron un golpe a la cultura que es el empobrecimiento de la sociedad que atacó la base fundacional de la cultura que es la familia y también la educación”, y precisó que “tenemos niveles de educación parecidos a los de África, eso sí es un ataque a la cultura y no vi a ninguna de las voces públicas quejándose por ese ataque cultural que nos hizo descender cuando Argentina siempre fue un faro en toda Latinoamérica”.
Para el actor “los organismos que tienen que ver con la cultura están para representarnos a todos”, y planteó que hay “tres términos mezclados en esa defensa que se hace” y desagregó: “Una cosa es la cultura, otra cosa es la propaganda y otra cosa es el arte”.
Así, destacó que “tenemos herramientas muy poderosas” como el Teatro Colón, San Martín, Cervantes que “han tenido gestiones buenas, pero no han tenido una orientación estratégica de la cultura porque tiene que tener un concepto de estrategia nacional como el tango que también genera divisas”.
“En algunos casos como el INCAA hay un sector de la política que se apodera de un organismo que tiene que ser para todos y un grupo de personas se da auto crédito y no le da al que no piensa como ellos. Eso se llama propaganda”, apuntó y resaltó que “el arte es liberador”, y finalizó: “La orientación estratégica que tienen que tener debe estar inspirado en las bases que inspiran al arte que son libertad, la igualdad y la abundancia”.
También expuso del sindicato de autores de la Argentina, Pedro Patzer, reivindicó la labor de los medios de comunicación como la Agencia de Noticias Télam, pidió proteger al INT –Instituto Nacional del Teatro- y al Fondo Nacional de las Artes, al cine que “nos enseñó a ser un poco más argentinos, de mostrarle al mundo el valor de nuestras historias además de ser una gran fuente de ingresos, una industria que fomenta y genera miles de puestos de trabajo”.
“Privatizar los medios públicos, no fomentar nuestros teatros y cine es como quemar la biblioteca de nuestros abuelos que por años fueron construyendo nuestros saberes”, comparó y preguntó: “¿No será mejor recuperar los libros, digitalizarlos, sumar nuevos y proteger nuestros saberes?”.
El realizador audiovisual entrerriano Nicolás Herzog comentó que en su provincia se produjeron más de 20 películas en las últimas dos décadas y cuenta con uno de los festivales de cine más importantes de la región y resaltó el lugar “destacado que tiene nuestra cinematografía en la consideración mundial”.
Herzog precisó que el cine permite: “Narrarnos, pensarnos, memorizarnos, espejarnos, anticiparnos y unirnos”, consideró que “el vínculo virtuoso entre las diferentes provincias no es causalidad ni producto de la magia del cine, sino que es el resultado de un proceso largo y sinuoso de puentes construidos entre el sector público y privado, entre institutos de cine y productoras, Estados y empresas privadas”.
Así, destacó la Ley del Cine vigente desde el año 1994 gracias a “un plan de fomento que potenció la actividad una década más tarde luego de años de lucha y permitió el acceso a cientos de cineastas de todo el país”. También ponderó el desarrollo de la industria cultural en las provincias que “comenzaron a trazar un mapa federal del cine argentino”, y cerró: “Como al 90% de los cineastas no hubiese podido hacer películas sin el apoyo del INCAA organismo que hoy se encuentra en franco peligro de desaparición”.
“El cine es una industria cultural y, como el teatro, la música y la literatura, tiene particularidades que deben ser analizadas en su complejidad. El cine es un acto simbólico y psicomágico de generación de sentidos”, definió y opinó: “Los Estados no deberían encajonar y limitar el quehacer de las industrias culturales al libre albedrío del mercado, sino más bien potenciarlas. El cine es autosustentable porque se financia con fondos que provienen de la dinámica del mismo sector y se generan 700 mil puestos de trabajos anuales. Tenemos un cine autosustentable, genera empleo registrado, ingreso de divisas, promueve a nuestro país en el mundo, nos ayuda a pensarnos como sociedad y viaja en el tiempo. Con estos datos es difícil entender cuál es el sentido de esta brutal arremetida contra el cine y las industrias culturales”.
Herzog planteó que el cine argentino necesita una nueva ley que “se adapte a los cambios, incorporando a las plataformas digitales en el acervo cultural. La cultura no es un gasto, las industrias cultuales generan identidad, memoria y valor agregado en el tiempo. Pido que defiendan el patrimonio cultural”.
En nombre de la Comunidad Audiovisual Santafecina expuso Gustavo Postiglione quien apuntó contra le ley Bases que “fue tristemente aprobada por esta Cámara”, y planteó que el tema cultura “sigue siendo central en la discusión política”, al advertir que “estamos en un momento crucial donde efectivamente la cultura argentina es atacada con afirmaciones repletas de falsedades que tienden a confundir y a poner a los artistas como responsables de parte de la pobreza y el hambre del país”.
Postiglione acusó que el desfinanciamiento conduce al “acallamiento de las voces, la destrucción de la industria que genera más desocupación y la desaparición de los acervos culturales para entendernos como Nación”.
Además, comentó que la situación en las provincias es “complicada” porque las centralidades del poder político están en Buenos Aires y cuestionó: “El cine no se maneja con la lógica del mercado que propone el Gobierno, sino que el cine del país es el arte de nuestro espejo”. Así, apuntó contra HBO, Netflix y Amazon “plataformas que han copado el 80% del contenido, sino que establecen contenidos que debemos producir, sin control ni regulación”.
“La ley que esta misma Cámara aprobó, regala nuestras tierras y recursos naturales. La falta de legislación también entrega nuestro cine, nuestro lenguaje. La cultura argentina se nutre de la diversidad”, cuestionó y cerró: “El arte, la cultura enfrentan hoy una amenaza al corazón de la identidad”.
Por la Asociación de Editores Audiovisuales habló Jimena Perilli quien defendió a la cultura y señaló que “no es la culpable de la pobreza ni de las malas gestiones de la política”, por lo que destacó la Ley de Cine que “nos permite vivir en el libre ejercicio del mercado”.
“Todo el mundo entendió el valor social de la cultura, pero el plan del Estado va en contra mano porque hace 164 días que la industria está detenida, el Instituto Nacional de Cine está intervenido por alguien que no conoce su funcionamiento y la actividad está paralizada y se perdieron miles de puestos de trabajo”, alertó y cuestionó que con la ley Bases “nos enfrentamos a la posibilidad de ser eternos empleados en período de pruebas. Todas estas medidas impactan peor y pedimos que hagan algo”.
En representación de la Comunidad de Artes Visuales, Magdalena Jitrik se sumó a las críticas de la ley Bases que pone fin a las moratorias jubilatorias porque la mayoría de los artistas son monotributistas. “Cuando veo la ley Bases encuentro lo aberrante de dicha redacción donde le otorga facultades extraordinarias a una persona que no le da valor a la cultura. Están habilitando a una gestión a vender el patrimonio material”, enfatizó.
En tanto, el cineasta Maximiliano Gersovich, afirmó que “antes de la existencia del INCA y del modelo de subsidios, en Argentina se hizo un cine industrial y profesional”. Desde el punto de vista de la Comunidad de Artes Visuales, Daniel Ontiveros pidió que “se corrija lo que está mal, pero sin desfinanciamiento”; mientras que Laura Maubecín, secretaria de Cultura de la provincia de Catamarca, se refirió “a la realidad que se vive en el interior del país en relación a los organismos culturales: “Seguramente hay cosas para mejorar, pero es fundamental que sigan funcionando, ya que son de gran apoyo para nosotros”.
El referente del movimiento Federal de Danza, David Señoran, lamentó que “los trabajadores de la danza estén en desigualdad de condiciones en relación al fomento y la producción”, en comparación con los trabajadores de otros sectores culturales.
Luego, el escritor Nicolás Márquez sostuvo que “el Estado no tiene que financiar a los sectores culturales”, al enfatizar: “La cultura es un derecho, pero no para que los demás me la paguen”. “No estamos ante un gobierno que está en contra de la cultura, sino a favor de la libertad”, concluyó.
Del encuentro, además participaron Manuel García, Cámara de Distribuidores Independientes de Cine; Juan Pablo Russo de ACCA (Asociación de Cronistas Cinematográficos de la Argentina); Hugo Castro Fau (CAPPA); Izel Paz, Red Argentina de Cine comunitario; Cristian Leonel Mouroux, Red Argentina de Festivales y Muestras Audiovisuales; María Estela Moreno, artesana de Catamarca; Daniel Cholakian, Periodismo Cultural; Jorge Alberto Córdoba, Trabajadores de la Cultura de Zona Norte; Gustavo Rohdenburg, Unión de Músicos Independientes; Diego Boris, coordinador de la Mesa, la Industria y la actividad Musical; y Juan Marcelo Levicoy, sindicato Argentino de Músicos.
Se trata de uno de los pocos concursos federales que funciona como una plataforma de becas, y que apunta tanto a artistas con carreras consolidadas como a jóvenes y emergentes.
El municipio de San Isidro lanza la quinta edición del Premio de Artes Visuales “Kenneth Kemble”, un concurso federal, de inscripción gratuita y digital, que incentiva desde el ámbito institucional el desarrollo de la producción poética, artística, reflexiva y crítica. La inscripción al concurso, que tiene importantes premios en efectivo, estará abierta del 20 de mayo hasta el 17 de julio, de manera digital.
“Es uno de los pocos concursos federales que funciona como una plataforma de becas y forma parte de una constante política de gestión cultural de incentivo, apoyo y acompañamiento institucional al desarrollo de la producción artística. Una instancia que apunta tanto a artistas con carreras muy consolidadas como artistas jóvenes y emergentes”, comentó Eleonora Jaureguiberry, subsecretaria general de Cultura de San Isidro.
Tendrá sus clásicas tres categorías: Gran Premio ($600.000); Premio Beca Joven para artistas de hasta 35 años ($300.000) y Premio Beca Residente para residentes en el municipio ($300.000), además de tres a seis Menciones Honoríficas. El jurado de selección y premiación del certamen lo integran este año Mariana Marchesi, directora artística del Museo Nacional de Bellas Artes, y los artistas visuales Gabriel Baggio y Marcela Cabutti, bajo la coordinación del artista visual, investigador y curador independiente Andrés Labaké, que además tendrá a su cargo la tutoría profesional.
El Kemble está abierto a distintas variables materiales, espaciales y conceptuales, desde intervenciones o instalaciones en interiores o en el espacio público, pintura, fotografía, gráfica/grabado, dibujo, video y producciones digitales hasta nuevas tecnologías y objetos/escultura, performances y piezas efímeras sobre las que quede un registro audiovisual, entre otras.
El anuncio de los premios se concretará entre el 19 y el 22 de agosto próximos. El desarrollo de las propuestas deberá realizarse entre el 29 de agosto de 2022 y el 27 de marzo de 2023, y el armado, montaje, realización in situ o presentación pública de las obras o proyectos se concretará a partir del 27 de marzo de 2023, en fechas y lugares a coordinar con la organización.
La edición 2021 recibió 387 proyectos llegados de 12 provincias y premió a Cinthia De Levie por Petul y el diablo extranjero (Gran Premio), María Bressanello (Premio Beca Residente) por Proyección Paraná, y Ramiro Quesada Pons (Premio Beca Joven) por Los intercesores.