Aunque se afirmó que el artículo sobre licencias pasó inadvertido en la media sanción del Senado, en diez intervenciones mencionaron el tema de manera explícita durante la sesión del 12 de febrero, con críticas y ejemplos que anticiparon la controversia que luego llevaría a su eliminación en Diputados.
Mucho se dijo por estos días respecto del artículo 94 del proyecto de ley de modernización laboral, que finalmente fue excluido del texto que terminó aprobando la Cámara baja. Entre otras cosas, se habló de un supuesto desconocimiento de los propios senadores, a la hora de otorgar el proyecto que obtuvo media sanción el pasado 12 de febrero.
Lo cierto es que durante la extensa sesión del Senado varias veces se citó el tema de las licencias de manera crítica, amén de que el texto con las modificaciones -que incluían ese artículo 44, que no estaba en el dictamen firmado en diciembre pasado- se conoció recién en vísperas de la sesión.
Pero en honor a la verdad, hay que decir que el tema fue citado en esa sesión del Senado no por un senador, sino por una decena, a lo largo de la misma.
Veamos sino. El primero en citar el tema fue, como corresponde, uno de los dos miembros informantes que el oficialismo puso a explicar la ley. Fue el chaqueño Juan Carlos Godoy el que expresó así el tema de las licencias: “A aquellos trabajadores que realicen una actividad voluntaria no vinculada con las actividades laborales que impliquen un riesgo para su salud o su persona y que por causa de esta actividad queden imposibilitados de trabajar, el empleador estará obligado a pagarles un 50 por ciento de su salario por un período de seis meses en el caso de que tuviera personas a cargo legalmente y, en el caso de que no las tuviera, por tres meses. En caso de que fuera una enfermedad que no estuviera vinculada con la actividad laboral, lo actual ya está cubierto por la ART – repito: toda actividad por fuera de la actividad laboral–, y que fuera una enfermedad involuntaria, es decir, que no esté vinculada a una actividad voluntaria riesgosa que realice el empleador, tendrá derecho al 75 por ciento del salario”.
Fue, como el propio Godoy dijo, su primer discurso como senador. Y en el mismo, no puso al fútbol como de una lesión doméstica, sino otro deporte. Dijo así: “Un ejemplo muy común es el de una persona que realiza un deporte de su gusto, como por ejemplo el handball, que se lesiona la muñeca y no puede realizar la terapia en la clínica donde trabaja. El empleador tiene que afrontar el costo del empleado que está imposibilitado de trabajar más el de uno nuevo para reemplazarlo. En este caso, entendiendo que la responsabilidad es compartida, y parcialmente el trabajador tiene responsabilidad sobre la lesión en la que incurrió, en el caso de que fuera una actividad voluntaria corresponde que reciba el 50 por ciento de su salario y, en el caso de que no estuviera vinculada con eso, un 75 por ciento”.
Por último, señaló que “la extinción por presunción de abandono del trabajo queda expresamente establecida en este proyecto de ley como la finalización del vínculo laboral cuando pasados dos meses ninguna de las partes se haya manifestado en contrario y quisiera retomar el vínculo”.
Desde la vereda de enfrente, la primera en señalar de manera crítica este tema fue la catamarqueña peronista Lucía Corpacci. Para rebatir el tema de que los legisladores “no leen” lo que después votan, y más aún, no escuchan lo que se dice en el recinto, la exgobernadora dijo que había escuchado al miembro informante hablar del tema de las licencias por enfermedad. “Decía: si usted se enferma, por supuesto, no en horario laboral, no en un accidente in itinere, porque eso lo cubre la ART… No sé…, si se fracturó la pierna –él dio el ejemplo– haciendo un deporte –porque resulta que ahora el handball es un deporte de riesgo–, si se sometió a una actividad de riesgo como puede ser –lo dijo el miembro informante– jugar al handball, la cobertura no va a ser del 75% como sería en el caso de un accidente cualquiera, sino que va a ser del 50%. O sea que además le van a decir a qué puede jugar, a qué hora puede salir, si se puede subir a un auto…, porque no está reglado en ningún lado”.
“Por lo menos que expliquen qué es de riesgo, qué significa una actividad de Riesgo -reclamó-. Él puso como ejemplo una actividad deportiva. Muchachos: vayan sabiendo que no pueden jugar al fútbol, porque si alguno le pegó una patada y le quebró la canilla, le van a reconocer solo el 50%. Entonces, no digan que no afecta al trabajador.
También desde ese bloque, la santacruceña Ana Marks trajo a colación el artículo de las licencias. Aunque en este caso fue apenas una referencia: “Cuando vemos que en una ley nos plantean que una persona que tiene un accidente o una enfermedad va a cobrar el 50% de su sueldo, cuando nos plantean que van a ampliar el período de prueba de las trabajadoras de casas particulares, cuando nos plantean que un trabajador va a tener que esperar 3 años para poder tomarse unas vacaciones en verano para llevar a su familia a la playa, ¿qué es esto si no es venganza, crueldad y odio hacia el pueblo trabajador? ¿Con alguna de estas medidas vamos a resolver los verdaderos problemas del empleo en la Argentina? ¡Claro que no!”.
La más cruda sin dudas fue la senadora Juliana di Tullio, quien al hacer referencia a las licencias por enfermedad, lanzó un: “¡Bestias brutas!”. Y especificó: “Si te enfermás, no tengas cáncer, por favor. Les decimos a los trabajadores y trabajadoras argentinos que no tengan cáncer. Ni se les ocurra, porque van a cobrar hasta el 50%. Si se quiebran jugando al fútbol: 50%. En este país, los laburantes juegan al fútbol. ¿O qué creen que hacen? ¡Juegan al fútbol! Porque los laburantes también tienen derecho a descansar y hacer deporte. ¿O no les suena?”.
De todos, el que más habló del tema fue el santafesino Marcelo Lewandowski. “En algo que expusieron sobre el final respecto del artículo 44, el miembro informante, quien no está presente en este momento, hablaba de que cuando uno tiene una lesión o una enfermedad producto de algo que no hizo en su trabajo, le van a pagar menos -recordó-. Dijo que si el problema de salud es producto de una actividad realizada voluntariamente y siendo consciente de que implicaba un riesgo, le van a pagar el 50%. Y puso el ejemplo del handball. En el interior por ahí le metemos fútbol, paddle, básquet o vóley. Pero bueno, en la primaria jugábamos al handball. Todo deporte es bueno”.
Continuó: “Ahora, ¿qué está diciendo? Que si vas a jugar al fútbol y tenés una lesión grave vas a cobrar un 50% menos. O sea que, en este concepto de que el trabajo es una mercancía, te vas del trabajo a tu casa y ahí sentate en una reposera, no vaya a ser cosa que te tuerzas un tobillo porque te van a pagar un 50% menos. O si un laburante se sube a una escalera para pintar su propia habitación, su propia casa, también puede significar una lesión de riesgo, ya que tomó él solo la decisión de subirse a la escalera”.
“Los médicos te mandan a caminar, a hacer alguna actividad física. Bueno, de acuerdo con esto, ojo con lesionarte porque te pagan el 50% menos”, insistió. Dijo también que “esto es mucho más grave: en el caso de que haya una enfermedad importante –no queremos poner nombres– que merezca un tratamiento largo y por la cual no pueda ir a trabajar, a aquel que no tenga a cargo una familia, después de los tres meses, no le dan un peso”.
“Entonces, cuéntenme dónde está el beneficio para los trabajadores o en cuál de todas esas situaciones se habla de beneficios para los trabajadores. O sea, en el país de la libertad te dicen qué tenés que hacer con tu tiempo libre. No vayas a lesionarte en una actividad riesgosa, andando en bicicleta por ejemplo, porque estás complicado”, reflexionó el senador rosarino.
Otro que habló del tema fue el entrerriano Adán Humberto Bahl, que señaló la situación desde otra perspectiva: “Todos sabemos que si yo soy un trabajador y voy a trabajar en auto, en bicicleta, en moto y tengo un accidente o tengo un accidente en mi lugar de trabajo, me cubre la ART. Pero, ¿qué pasa si yo el fin de semana fui a jugar al fútbol y me quebré una pierna? Voy el lunes y le digo a mi empleador: “Mirá, probablemente tenga 3, 6, 9, 12 meses que me vas a tener que pagar el sueldo porque tuve esta enfermedad inculpable”. Lo va a tener que pagar y me va a tener que mantener el trabajo por un año. Y, eventualmente, si luego voy y digo: ‘Mirá, me incapacité y me vas a tener que pagar la indemnización por despido’. Eso, señores senadores y señoras senadoras, es seguridad social”.
“Si realmente, queremos darle previsibilidad al empleador y queremos ayudarlo, debería tomarlo el Estado y no quedar en carga del empleador, como es actualmente. Eso es darle previsibilidad, eso es darle herramientas claras para que invierta, para que siga produciendo y para que siga generando puestos de trabajo”. Y resumió: “Hoy lo que vi es que, si te enfermás, te jodés: ‘Te voy a pagar la mitad’. La verdad es que cada artículo que aparece está en contra de los derechos de los trabajadores”.
A su turno, la camporista Anabel Fernández Sagasti, que en el final de su intervención dijo: “En caso de enfermedad, que no tenga que ver con una enfermedad laboral, lo que establece el artículo 44, recién introducido por el grupo de los 44, es que, si una persona se enferma y no es enfermedad laboral, te deben pagar el 50% del básico, si vos no estabas haciendo una actividad de riesgo. Está en la ley”. Alguien le dijo que eso lo habían modificado y ella lo dio por cierto: “Bueno, ya lo cambiaron, pero la intención es lo que cuenta”. Y continuó, según la versión taquigráfica: “Lo que quiero decir, si no me interrumpen… La cuestión es que, si una persona, por ejemplo, tiene cáncer de mama y tiene hijos a su cargo, le van a pagar el 75% del básico. Esa es la realidad de lo que pusieron en esta ley”.
El último que hizo en su discurso una referencia al artículo 44 fue el santiagueño Gerardo Zamora, quien se refirió también extensamente al tema, desde otra perspectiva. Advirtió que “las modificaciones a la Ley de Contrato de Trabajo que tiene esta reforma menoscaban derechos de los trabajadores e incrementan la precariedad y la vulnerabilidad de las condiciones del empleo. Por ejemplo, la modificación del artículo 208 va a profundizar mucho más los problemas de la salud laboral, porque lo único que va a generar es conflictividad”.
Advirtió que “la solución de fondo sobre los accidentes de trabajo o las llamadas ‘enfermedades y accidentes inculpables’ deja de lado a las ART. Ellas siguen como si nada. La doble vía judicial sigue como si nada. Qué raro, ¿no? A los sectores poderosos, financieros y concentrados no se los toca. ¿A quién se toca? Al empleado que enfermó o se accidentó y a la pobre PyME que va a tener que discutir para ver si le va a pagar el 75 o el 50”.
“De nuevo vamos a volver a un sistema de conflictos judiciales que, ya que vamos a reformar la Ley de Contrato de Trabajo, esta ley debería evitar para generar esta seguridad jurídica que aquí se pregona”, señaló, para referirse luego directamente al tema ausentismo, que a su juicio “se tendría que haber evitado. Hemos hablado mucho con cámaras empresariales, sobre todo con las pequeñas, que no han participado del laboratorio de esta ley. Según los datos que nos pasan, el ausentismo en la Argentina está en niveles altísimos: 14%. Brasil tiene 3%. ¿Qué nos diferencia de Brasil y de la mayoría del resto del mundo? Que esta cuestión, que el artículo 208 no trata, está incluida en el sistema de servicio social. El Estado se ha hecho cargo”.
“En Estados Unidos, donde no se hace cargo el Estado, lo hacen las aseguradoras -continuó-. Lo cierto es que hay ideas al respecto. La Confederación General Económica, integrada por más de 40 cámaras, viene planteando públicamente algo que no comparto, pero que es una idea para debatir: ¿por qué no se aplican ahí esos recursos, que en definitiva son del Estado –adelanto que no estoy de acuerdo, como lo hicieron muchos, incluyendo a los que van a votar afirmativamente en general–, en vez de que vayan al Fondo de Asistencia Laboral? Porque tener un problema de ausentismo es mucho más costoso para el sistema laboral, para nuestros productores, para nuestros comerciantes, que un eventual juicio de indemnización o tener que despedir a un empleado. Cuando hablamos del 14% de ausentismo es en promedio. Hay pequeñas empresas, de diez empleados, que tienen un ausentismo del 30%”.
Y concluyó: “Estoy totalmente en desacuerdo con desfinanciar la ANSeS, pero son ideas a debatir. Habría que buscar. Porque la mayoría de los países lo hace y eso lo carga al empresario. Me refiero al ausentismo que el artículo 208 no resuelve”.
Por último, dos senadoras de la oposición más cercana al Gobierno terminaron absteniéndose, al menos de manera virtual. Fue durante la votación individual, cuando la senadora chubutense del Pro Andrea Cristina pidió la palabra antes de votar el Título I para decir: “Quiero dejar constancia en la versión taquigráfica que rechazaría el artículo 44. Respeto que se vote el Título completo, por lo cual voy a votarlo a favor por la importancia que tiene el resto de los artículos, pero quiero dejar constancia de que, precisamente, no estoy de acuerdo con lo propuesto en el artículo 44”.
Ante una observación de la senadora Di Tullio, el senador Bartolomé Abdala, que presidió toda la votación en particular, aclaró: “Vota una sola vez, solamente que deja expresa… Es válido lo de la senadora Cristina”.
Y a continuación hizo lo mismo la pampeana Victoria Huala, compañera de bloque de Cristina, que también dejó constancia de su rechazo al artículo 44.
Si contamos la lectura de las modificaciones hechas al dictamen, hecha por el secretario Parlamentario Agustín Giustinian, el artículo 44 fue referenciado en diez intervenciones durante el debate. Los senadores sí advirtieron extensamente sobre el tema, que se conoció a menos de 24 horas del inicio de la sesión. Más tarde se sumarían reacciones que terminaron tumbando el artículo, pero el inicio de la rebelión contra esa norma está en las citas que parlamentario.com ha reseñado.
El plenario de comisiones de la Cámara baja debatirá este miércoles la media sanción de la Modernización Laboral, tras la decisión del oficialismo de suprimir el artículo referido a licencias médicas para asegurar los votos aliados y destrabar la sesión prevista para este jueves.
A partir de las 14 de este miércoles se reanuda la actividad en extraordinarias con el plenario de las comisiones de Legislación del Trabajo y de Presupuesto y Hacienda de la Cámara baja, que encabezan los libertarios Lisandro Almirón y Alberto Benegas Lynch, respectivamente. Será una reunión trascendental, por cuanto se debatirá de manera “exprés” la media sanción del proyecto de ley de Modernización Laboral proveniente del Senado.
La iniciativa viene precedida por toda la polémica que se generó en torno del artículo 44 referido a las licencias médicas, que marcó un hecho casi inédito de parte de la administración mileísta: la admisión de un error. Fue a través de la presidenta del bloque LLA en la Cámara alta, Patricia Bullrich, que en un raíd mediático se ocupó de circunscribir la discusión de la reforma laboral a esa cuestión. Al cabo de una serie de negociaciones que se extendieron a lo largo de todo el feriado largo de carnaval, trascendió este martes una solución drástica para el problema: la eliminación lisa y llana del polémico artículo 44.
Fue después de que los aliados que necesita La Libertad Avanza para garantizar la aprobación en general y en particular de la norma se pusieran duros y reclamaran el paso que terminó resolviéndose.
Originalmente la propuesta del Gobierno, a través de la propia Bullrich, había sido buscar una ley aclaratoria, o apelar a la reglamentación. Esa posibilidad se puso en la mesa de discusión con los bloques aliados, pero una y otra fueron rechazadas. Por un lado, el grado de credibilidad de parte del Gobierno respecto de promesas legislativas no es el fuerte de esta administración, y tampoco tenían los bloques aliados margen para sostener toda la ley, incluido ese polémico artículo que a la postre terminó siendo lo que dio los elementos a la central obrera para decretar un paro nacional.
Tampoco se aceptó la propuesta original del oficialismo de acotar la modificación a un único cambio con el que quedaran excluidas de cualquier modificación las enfermedades “graves o degenerativas”.
Finalmente una combinación de presión aliada y matemáticas terminó convenciendo al oficialismo y, sobre todo, a la Mesa Política de la Casa Rosada, de cortar por lo sano y eliminar el artículo completo. Es que los bloques Pro, MID, Innovación Federal, Independencia y Elijo Catamarca se pronunciaron públicamente reclamando la eliminación del artículo completo. Son 29 diputados, sin los cuales no habría quórum siquiera para iniciar la sesión de este jueves, que dicho sea de paso ha sido anunciada, pero aún no oficializada.
Con esa decisión todavía no confirmada pero que todos dan por tomada, el Gobierno defenderá este miércoles la ley que con estas novedades espera tener aprobada el 27 de febrero, luego de que salga la sanción de Diputados con modificaciones luego de una maratónica sesión; se proceda a dar el visto bueno de las comisiones del Senado este viernes 20 y se trate una semana después en el recinto de la Cámara alta.
Para este miércoles se esperan unas tres horas de exposiciones de especialistas, entre los que estarían representantes cegetistas, tras lo cual quedará rubricado el dictamen correspondiente. Los dictámenes, mejor dicho, pues a diferencia del Senado, Unión por la Patria sí tendrá uno de minoría, y se espera también que el interbloque Unidos haga lo propio. Y no se descarta que haya otro dictamen de rechazo de Néstor Pitrola en nombre de la izquierda.
La citación para esta comisión es entre las 14 y las 17, aunque es de imaginar que se extienda más tiempo. Se verá cuánto.