De los tres escaños que se renovarán, el oficialismo provincial conducido por Claudio Vidal y UP tienen altas chances de retener las suyas.
Las elecciones en Santa Cruz podrían dar un escenario donde las tres bancas para Diputados se repartirían entre tres fuerzas políticas diferentes, donde el oficialismo provincial y UP retendrían la suya, la incógnita recae en quién se quedará con la tercera.
Las tres bancas en juego son de los diputados nacionales Roxana Reyes (UCR), Sergio Acevedo (Por Santa Cruz) y Gustavo “Kaky” González (UP) quienes decidieron no presentarse a le reelección.
Así, el oficialismo provincial de Claudio Vial eligió como principal candidato de su lista “Por Santa Cruz” al actual Jefe de Gabinete de Ministros del Gobierno, José Daniel Álvarez, secundado por Gisella Martínez, secretaria del vicegobernador de la provincia, con altas chances de retener la banca.
De la vereda de enfrente, el frente Fuerza Santacruceña que reúne al peronismo (Partido Justicialista, Kolina, Unión Popular) eligió al cura Juan Carlos Molina para encabezar lista a diputados nacionales. El religioso fue cercano al Papa Francisco y a la ex presidenta Cristina Kirchner. Molina había sido titular de la Secretaría de Programación para la Prevención de la Drogadicción y la Lucha contra el Narcotráfico (Sedronar) entre 2013 y 2015, durante la segunda gestión de CFK. El cura estaría acompañado por Moira Lanesán Sancho del sector de Pablo Grasso. En el tercer lugar se confirmaría a Amadeo Figueroa abogado de Caleta Olivia.
La incógnita se concentra en el tercer lugar, que podría disputarse entre Pedro Muñoz (Coalición Cívica-ARI), Leonardo Roquel (Pro) y Jairo Guzmán (La Libertad Avanza).
La boleta de la Coalición Cívica estará representada por el candidato Pedro Muñoz, secundado por Mariana Olmos, una reconocida profesional de la ciudad de Caleta Olivia, que aportó su trayectoria en el ámbito local y regional. En tercer lugar, fue incluido Omar Fernández, dirigente de Pico Truncado identificado como un opositor firme dentro del espectro político provincial.
Muñoz se destaca por su nivel de conocimiento en toda la provincia, ya que fue secretario general de ADOSAC y es actual diputado provincial. Con perfil sindical y con una mirada crítica al gobierno nacional, se diferenció en la Legislatura del oficialismo provincial al no acompañar todas las iniciativas.
En esta ocasión, el Pro irá con candidato propio a las elecciones cuya cabeza de lista es el concejal y ex candidato a Intendente de Río Gallegos Leonardo Roquel. La lista se completa con Andrea Gallegos y Horacio Padín. La figura de Roquel en la zona norte es percibida como representativa de un sector más bien capitalino o riogalleguense, lo que limita su proyección territorial.
Por el lado de La Libertad Avanza, aparece el nombre de Jairo Guzmán, presidente del espacio en Santa Cruz y titular del PAMI. Estará acompañado por Perla Gómez de la Fuente, Matías Alzugaray, Analia Barría, Giovany Albea y Paula Álvarez, quienes buscarán acceder a una banca en el Congreso Nacional.
En tanto, el Frente de Izquierda y de los Trabajadores - Unidad, tiene como cabeza de lista a Gabriela Ance militante del Partido Obrero. La acompañan Luis Díaz, de la Izquierda Socialista, y Oriana Toloza, del MST.
La nómina de la fuerza UNIR está conformada por Diego Bavio, quien fue candidato a parlamentario del Mercosur, Graciela Julio y Rodolfo Gilio.
En el Nuevo MAS confirmó a Jorge Jesús Mariano al frente de la lista, histórico militante del partido y empleado mercantil. Será acompañado en segundo término por Victoria Gaspari.
El gobernador Sergio Ziliotto desafía al bloque violeta en las legislativas de este domingo. El bloque de la UCR intentará mantener su representación en el Congreso y se unió al sello de Provincias Unidas.
El oficialismo pampeano bajo las órdenes del gobernador Sergio Ziliotto apuesta a capturar dos de las tres bancas en juego de Diputados en las elecciones legislativas de este domingo, mientras La Libertad Avanza intentará quedarse con la restante.
Las tres bancas corresponden a Varinia Lis Marín (UP) quien va por la reelección, Martín Maquieyra (Pro) y Marcela Coli (UCR), estos dos últimos no renovarán y dejarán el Congreso a fin de año.
El peronismo está invicto en elecciones ejecutivas desde 1983, pero las legislativas siempre le han sido un hueso duro de roer. Si La Libertad Avanza logra una victoria, será un batacazo que hará mucho ruido. En tanto la UCR llega más debilitado, ya que a último momento recibió el respaldo de Provincias Unidas.
Así las cosas, el peronismo irá bajo el sello “Defendemos La Pampa” cuyo primer candidato será el decano de la Facultad de Ciencias Veterinarias de la Universidad Nacional de La Pampa Abelardo Ferrán en primer lugar, seguido por la actual diputada Varinia “Lichi” Marín y Ceferino Almudévar. Los suplentes serán Mónica Valor, Federico Ignaszewski y Rodecia Bernelli.
Por su parte, La Libertad Avanza junto al Pro irán juntos bajo el nombre “Alianza La Libertad Avanza” cuyo primer candidato es el economista y presidente del bloque libertario en la provincia Adrián Ravier, acompañado por la exconcejala del Pro Adriana García y Martín Matzkin que ejerce el cargo de director Nacional de Articulación Federal del Ministerio de Seguridad cercano a Patricia Bullrich. La lista se completa con Lorena Ruiz, Juan Pablo Patterer y Sofía Mascaró de Garate como suplentes.
La UCR apuesta a la gente joven dentro de la lista “Cambia La Pampa” con Federico Guidugli que encabezará la nómina. Se trata de uno de los candidatos más jóvenes de La Pampa en estas elecciones con tan solo 35 años de profesión Comunicador político sin vínculos familiares en el poder, cuenta con experiencia en gestión pública, tras desempeñarse como secretario de Gobierno y Seguridad en General Acha.
Sus compañeros de fórmula serán Eugenia Forte y Néstor Omar Beltrán. Los suplentes son Carolina Sierra, Oscar Héctor Hecker y Silvia Beatriz Spohn.
En el último tramo el radicalismo buscó el paraguas del sello Provincias Unidas. Guidugli cosechó primero el respaldo del gobernador santafesino Maximiliano Pullaro, luego del jujeño Carlos Sadir y el chubutense Ignacio Torres.
La izquierda tendrá dos alternativas: por un lado, el Nuevo MAS, con Ayelén Pilcic a la cabeza, junto a Cristian Bustamante y Antonella Gaitán; y por otro, el Frente de Izquierda y de los Trabajadores Unidad (FIT-U), con Claudia Lupardo al frente, secundada por Lucas Mateos Montigel y Marisa Pérez.
Las elecciones legislativas se desarrollarán el próximo 26 de octubre, cuando el electorado pampeano definirá qué tres representantes ocuparán las bancas en la Cámara baja del Congreso de la Nación.
Salvo en Provincia, las encuestas son adversas para el oficialismo en los distritos más populosos, aunque en los mismos terminaría cosechando más que lo que arriesga. El caso inverso sucede en el principal distrito del país.
Por José Angel Di Mauro
Tan ajustada aparece a priori esta elección que no es de descartar que el 12 de septiembre por la noche unos y otros aparezcan proclamando la victoria. A menos que la misma sea muy contundente para un sector, cosa que en principio no se estaría presagiando.
Es probable que Juntos por el Cambio se aferre a los resultados en las grandes urbes y celebre las victorias que las encuestas anticipan en CABA, Córdoba, Mendoza y Santa Fe, y tal vez también Entre Ríos, mientras que el oficialismo haga hincapié en el resultado bonaerense, siempre reconocido como “la madre de todas las batallas”. Y donde el peronismo unido se supone que arranca con ventaja.
Ahora bien, ¿qué es ganar en la provincia de Buenos Aires? Porque muchos analistas y desde el propio oficialismo reconocen que una victoria contundente será así considerada a partir de una diferencia de 8 puntos. Si es menor, celebrará -no como triunfo, pero sí con alivio- la oposición, aunque ahí también todo será relativo: siempre el que sume más votos será el que se arrogue la victoria, como corresponde.
Amén de estas disquisiciones, que valen para el 12 de septiembre, pero también y sobre todo para las elecciones generales de noviembre, lo que se define en esta elección son las bancas que cada fuerza acumulará para el Congreso. Y eso es lo que vale, en definitiva. Por eso es que más allá de resultados pírricos, la efectividad del resultado debe medirse en la relación de fuerzas que emergerá a partir de diciembre en base a los resultados de noviembre.
En este contexto es que entra a tallar cuántos diputados o senadores más o menos tendrá cada fuerza y sobre todo la principal expectativa estará puesta en la composición de la Cámara de Diputados, donde nadie tiene mayoría hoy.
Así las cosas, todo indica que se pueden dar paradojas tales como que el vencedor de una elección pueda ver empañada su victoria, o que el derrotado eventual celebre. Y esto puede darse concretamente con el oficialismo, que es el que estará más pendiente para ver con cuántas bancas se queda al final del día. Porque convengamos que el dato principal de esta elección estará dado en la sumatoria que haga el Frente de Todos, no tanto Juntos por el Cambio, ya que el objetivo central de la principal oposición es que el oficialismo no se acerque al quórum, más que el objetivo lógico -y también deseado- de engrosar la tropa propia.
Hablamos de paradojas, y nos referimos a un hecho muy concreto: el oficialismo tiene más garantías de sumar en los distritos donde tiene casi garantizada la derrota, en tanto que en donde arranca con ventaja lo más probable es que pierda bancas.
El ejemplo más notorio de este último dato es el principal distrito del país: provincia de Buenos Aires. Allí el Frente de Todos ha vuelto a gobernar y el antecedente más cercano son los 15 puntos de diferencia que le sacó el hoy oficialismo a JxC en 2019, a nivel legislativo. Los 52 puntos que alcanzó esa vez le permitieron obtener 19 bancas, pero eso es hoy impensado. Porque esta elección es legislativa, por la pandemia, y porque todas las encuestas que maneja el propio oficialismo marcan una baja de diez puntos. De tal manera que si alcanzara un 42%, que es la marca a la que aspira el oficialismo, se alzaría con 15 escaños. Pero renueva 17.
Por eso es que un triunfo en el principal distrito del país lo encontrará al Frente de Todos casi con seguridad “perdiendo” dos bancas.

El saldo se revierte en parte en la Ciudad Autónoma de Buenos Aires. Allí el oficialismo local renueva la friolera de 10 bancas, producto de la fusión que operó entre 2017 y la actualidad. Esa vez Juntos por el Cambio alcanzó casi 51 puntos y sumó 8 bancas, pero Martín Lousteau iba separado, con la fuerza Evolución, que se alzó con un 12% que le permitió alcanzar dos diputaciones, que son las que ahora elevan a diez las que renueva Juntos por el Cambio en esta elección.
El kirchnerismo esa vez sumó poco más de 21 puntos y así se quedó con 3 diputados. Tranquilamente hoy puede elevar ese porcentaje y con ello alzarse con al menos un diputado más que los de 2017. Recordemos además que en 2019 cosechó un 32% (y JxC hizo 53 puntos), que le reportaron 4 lugares. Ni los optimistas del FdT imaginan repetir la elección de hace dos años, pero un punto intermedio les garantizará una banca más.

En la provincia mediterránea Juntos por el Cambio es siempre favorito, más allá de que no la gobierne. La división del peronismo opera a su favor, pero sobre todo el antikirchnerismo gravitante en ese distrito, que le ha permitido al macrismo hacer grandes elecciones, desde 2015 a esta parte. Hay esta vez 9 bancas en disputa, y en 2019 Juntos por el Cambio se alzó nada menos que con 6. Nadie espera tanto esta vez, sobre todo teniendo en cuenta que arriesga 5, un número que alcanzó con el 48% alcanzado en la elección de 2017. Esa vez el kirchnerismo sumó apenas 9,7% y se alzó con solo un escaño. Unión por Córdoba esa vez cosechó 30 puntos que le valieron las tres diputaciones que hoy arriesga.

Mejorando la marca de 2017 y recordando que en 2019 el Frente de Todos superó los 20 puntos, el oficialismo nacional se ilusiona con sumar al menos dos diputados, con lo que con el de CABA compensaría por ejemplo los dos perdidos en provincia de Buenos Aires.
A través del radicalismo, la provincia de Mendoza es otro de los distritos gobernados por Juntos por el Cambio. Y allí, como en Córdoba, se elige este año senadores. El oficialismo local puso toda la carne en el asador, hasta sumando al gobernador actual como senador suplente. Va también con dos exgobernadores encabezando listas: Alfredo Cornejo para el Senado y Julio Cobos en Diputados. Se disputan 5 escaños para la Cámara baja y todo indica que JxC se quedará con tres. Es lo que sumó en 2017, con el 45% de los votos, y en 2019, con el 50%, así que más no se les puede pedir.

Pero el Frente de Todos expone apenas una banca, pues en 2017 el quinto diputado fue José Luis Ramón¸ que esa vez compitió bajo el rótulo de Partido Intransigente. Ahora el espacio que este actual diputado al que se le vence el mandato transformó en Protectora, se alió al Frente de Todos (cosa que en la práctica también se cumplió estos dos años de gobierno de Alberto Fernández), así que no se advierte un tercero en discordia para esta elección, con lo que todo indica que el reparto será: 3 – 2. Con lo cual, el FdT sumará otro diputado más, aun perdiendo.
El último ejemplo a considerar es la provincia gobernada por Omar Perotti, quien también será candidato a senador suplente. En Santa Fe se impuso en 2019, a pesar de la ola ganadora del Frente de Todos, Juntos por el Cambio, 43% a 42.
Este año se ponen en juego 9 bancas, siendo JxC el que más arriesga (5). El Frente de Todos expone 3 y el Frente Cívico y Social tiene la restante. Los tres escaños que el peronismo logró en 2017 corresponden a los 25 puntos que alcanzó entonces, oportunidad en la cual Cambiemos sumó casi 38 puntos. No sería aventurado imaginar que el Frente de Todos pudiera sumar al menos una banca más en ese distrito, donde no corre como favorito. Y como en los otros casos citados, aun perdiendo.