¿Cuántos proyectos se presentaron en el Congreso para que se emitan billetes de mayor denominación?

El Gobierno nacional estaría dispuesto a emitir billetes de mayor denominación tras conocerse la inflación del 2022 del 95% y un dólar que no para de trepar. Las diferentes propuestas en el ámbito legislativo.

billetes de mil pesos

Por Déborah González

Con un 2022 que cerró con un índice inflacionario del 95% y ante el valor del dólar que día a día se dispara hacia arriba, diferentes propuestas se han presentado en el Congreso a lo largo de los años para que el Gobierno nacional emita billetes de mayor denominación y parece ser que, finalmente, estaría dispuesto a hacerlo.

En los últimos días esa medida se coló en la agenda económica. Por lo menos así lo dejó trascender el ministro de Economía, Sergio Massa, quien analizará el tema con Ángel Mario Elettore, el nuevo titular de la Casa de Moneda, tras la abrupta renuncia de Rodolfo Gabrielli al frente de la institución. Sin embargo, desde el Ministerio de Economía prefirieron no precisar detalles sobre esta eventual decisión, aunque se habla de la emisión de billetes de 2.000, 5.000 e incluso 10.000 pesos.

Pero más allá de los factores económicos, la decisión de ampliar la familia de billetes es netamente política. Cuando recién había llegado al Banco Central, Miguel Pesce intentó en plena pandemia instalar la necesidad de crear un billete de 5.000 pesos. La idea fue rechazada inmediatamente por Alberto Fernández al argumentar que introducir billetes “más grandes” era una forma de aceptar la pérdida de valor de la moneda y que incentivaría la inflación.

Incluso en mayo del 2022 el Gobierno anunció la emisión de nuevos billetes, pero solo se reemplazaban las figuras de los animales -elegidos durante la gestión anterior- por figuras de la historia argentina. Así, el billete de 100 pesos contendría la imagen de María Eva Duarte de Perón y el de 1.000 pesos la de José de San Martín, mientras que las denominaciones de 200 pesos homenajearían a Martín Miguel de Güemes y a Juana Azurduy, y las de 500 pesos a María Remedios del Valle y a Manuel Belgrano. Sin embargo, aún no están en circulación.

Pese a eso, ni el hornero ni el General San Martín pueden luchar contra la pérdida de valor adquisitivo, ya que desde que el billete de 1.000 pesos -el de mayor denominación en Argentina- fue emitido allá por el 2017 ya perdió el 90% de su valor y apenas equivalen a USD 2,68 si se tiene en cuenta la cotización de $372 del dólar “blue” a la que cerró este viernes.

Los proyectos en el Congreso

Lo cierto es que hay numerosos proyectos presentados en el Congreso de la Nación para que el Gobierno emita billetes de mayor denominación. A pocos días de comenzado el 2023, la senadora tucumana Beatriz Ávila un proyecto de ley solicitando al Estado Nacional que avance en la creación de billetes de 2.000, 5.000, 10.000 y 20.000 pesos.

Si nos remontamos al 2022, el último proyecto que se presentó en este sentido fue el 18 de octubre del 2022 por parte de la diputada del Pro Graciela Ocaña. Si bien dicha iniciativa solicitaba al Ejecutivo un informe sobre los siguientes puntos en referencia a la importación, acopio y distribución de pesos argentinos, también pedía saber los motivos “por los cuales no se producen billetes de más alta denominación que salden la demanda existente en la actualidad en la Argentina”. Dicho proyecto tiene como antecedente el Expediente 6094-D-2020.

El 28 de junio el diputado fueguino Federico Frigerio (Pro) presentó un proyecto de ley de Actualización obligatoria, periódica y desmonetización de billetes y monedas, que establecía que el Banco Central y la Casa de Moneda “dispondrán las medidas necesarias para actualizar el valor de los billetes y monedas en circulación con el objeto de que el billete de mayor denominación, actualmente de $1.000 (pesos mil), represente un poder de compra similar al del momento de su primera emisión en el año 2017”.

Incluso, proponía sustituir el artículo 17 inciso “A” de la Carta Orgánica del Banco Central para que tenga la facultad de emitir billetes de 10.000, 5.000, 2.000, 1.000, 500 y 200 pesos; y monedas de 100, 50, 20 y 10 pesos.

Entre los fundamentos, Frigerio planteaba que “ante la inflación, resulta necesario establecer un método de actualización periódica de los valores de los billetes y monedas que sostenga el poder de compra de los mismos”.

“Es inentendible el capricho del Estado Nacional, en no querer imprimir billetes de mayor denominación, cuyos beneficios son de variada índole: desde reducir costos al no tener que imprimir inmensas cantidades de billetes de menor denominación, recuperar la independencia en la impresión de los mismos, evitar el faltante y rápido agotamiento de circulante en cajeros automáticos en los que se generan largas filas a principio de cada mes, ocupar menos espacio físico en toda la cadena de traslado, etc.”, explayaba.

La Coalición Cívica, encabezados por la diputada Victoria Borrego, el 1 de junio solicitaron al Ejecutivo una serie de informes sobre diversas cuestiones relacionadas con la presentación de una nueva serie de billetes. En particular hicieron hincapié en que indiquen: “Los motivos por los cuáles no se ha dispuesto la impresión de nuevos billetes de mayor denominación a la que se encuentra actualmente en circulación ($ 1.000); Si el Banco Central de la República Argentina ha aprobado con anterioridad la emisión de billetes de mayor denominación; y si se han emitido informes sobre cuál ha sido el costo generado por la impresión de billetes por no emitir billetes con mayor denominación”.

Borrego argumentó que “la desvalorización en términos de poder adquisitivo que ha sufrido nuestra moneda en los últimos años y la austeridad con que deben utilizarse los recursos públicos especialmente en época de emergencia económica, requiere que el Gobierno a través de su autoridad monetaria, reconozca la necesidad de imprimir billetes de mayor denominación a fin de reducir la cantidad de billetes en circulación así como con la finalidad de ahorrar el innecesario gasto que se produce por la necesidad de impresión y/o importación de billetes”.

Del otro lado del Salón de Pasos Perdidos, el 31 de mayo el chubutense Ignacio “Nacho” Torres presentó un proyecto de ley para que el Ejecutivo emita billetes de mayor denominación para la creación de un Fondo de Emergencia Educativa.

Básicamente, Torres proponía la emisión de billetes de 5.000, 10.000, 20.000 y 50.000 pesos, cuya imagen estampada en el papel deberían ser sucesos históricos vinculados a la independencia, constitución, consolidación de la unidad nacional y organización de la Republica; figuras públicas del S.XIX; sucesos y próceres vinculados al establecimiento de la democracia y a la libertad del sufragio. En esa línea, planteaba que con el ahorro que “de lugar la emisión de billetes de denominación más alta será afectado a un Fondo Especial de Emergencia Educativa”.

Senador Ignacio Torres

Torres entre sus fundamentos apuntó contra el Gobierno por el “empecinamiento” de no emitir billetes de mayor denominación “para no confesar la mayor inflación anual que registra el país en los últimos 30 años”.

Otro de los proyectos presentados el 27 de mayo proponía sacarle dos ceros al peso. La iniciativa del diputado Gerardo Milman (Pro) establecía en su primer artículo que el Banco Central emita billetes y monedas de curso legal “sobre la paridad de un peso equivalente a cien pesos. La centésima parte del peso se denominará ‘centavo’”.

“Los valores fijados en pesos hasta la fecha de emisión de la nueva denominación, será convertidos a pesos y centavos sobre la base de la paridad establecida en el artículo 1°”, agregaba. “Motiva el presente proyecto de ley el marcado crecimiento de circulación de dinero en efectivo, por el efecto inflacionario que este Gobierno promueve disimular, al no querer emitir billetes de mayor denominación, pero si gastar en emitir billetes con nuevas imágenes. Bueno, dado ese contexto, hoy se propone la quita de dos ceros en nuestra moneda de curso legal”, concluyó Milman en los argumentos de su iniciativa.

El diputado del Pro ya había presentado el 15 de diciembre de 2021 un proyecto para emitir billetes de curso legal de $2.000; $5.000 y $10.000.

Un día antes, el 26 de mayo de 2022, el diputado santafecino José Carlos Núñez (Pro) presentó un pedido de informes al Gobierno para que explique la causa por la que no se han impreso billetes de mayor denominación a los emitido. Al igual que sus pares, Núñez también hizo hincapié en que el billete de 1.000 pesos -de mayor denominación- “ha quedado desvalorizado a raíz de los elevados índices inflacionarios”.

A principios de mayo del año pasado Graciela Ocaña ya había solicitado informes al Ejecutivo interesada en conocer cuestiones relacionadas con la fabricación de billetes de $1.000. La iniciativa tenía que ver con la existencia de posibles dificultades que estaría atravesando la fabricación de los billetes de mayor denominación.

“Este problema está íntimamente relacionado con la obtención del hilo de seguridad que posee el billete, una deficiencia en el llamado a licitación para la provisión de materia prima para la producción del mismo, así como la emisión desenfrenada de moneda”, alertó Ocaña.

También planteó que “informen si tienen instrucciones de reactivar la creación del billete de cinco mil pesos ($5000), e indiquen los motivos por los cuales aún no ha sido creado, siendo que sus autoridades lo han aprobado durante el año 2020”.

Martín Tetaz (Evolución Radical)

A su vez, el 2 de marzo Martín Tetaz, acompañado entre otros por sus pares Luciano Laspina, Gerardo Milman y Rodrigo De Loredo reclamaron la emisión de billetes de curso legal de 5.000 y 10.000 pesos. Esa emisión, agrega la iniciativa, permitirá un ahorro al que hasta le da un destino: en su artículo 2°, el proyecto sugiere que ese dinero sea destinado a la constitución de un Fondo permanente para atender Emergencias climáticas y/o de Recursos Naturales.

A principios de febrero, el radical Ricardo Buryaile presentó un proyecto para crear billetes de 2.000; 5.000 y 10.000 pesos. Recuerda la iniciativa que nuestro billete de mayor denominación es el de mil pesos y data del 30 de noviembre de 2017, siendo que apenas alcanza para comprar alrededor de u$s5 en promedio, según la cotización que se tome.

Un detalle no menor en el que hace hincapié el proyecto de Buryaile es el indicador de que el billete de $1.000 se quedó sin letras en el abecedario y, por tanto, debe recurrir a la doble letra para no repetir las series de impresiones anteriores.

El primer día de febrero de 2022, el diputado del Pro Federico Angelini también fue autor de una iniciativa en el mismo sentido solicitando la emisión de billetes de 2.000, 5.000, 10.000 y 20.000 pesos. Justamente el “Repasando la cronología, el billete de $1.000 nació en diciembre de 2017 y cuando comenzó a circular equivalía a unos U$S 57, según el tipo de cambio oficial de ese momento”.

Así llegamos al 2021, donde los últimos meses de dicho año Gerardo Milman ya había presentado un proyecto para emitir billetes de curso legal de $2.000; $5.000 y $10.000. En su iniciativa, el diputado del Pro incluyó un cuadro en el que puede observarse que la circulación de billetes que más ha aumentado es la de mil pesos ($ 1000) en un 73,56 %.

“Evidentemente la emisión de estos nuevos billetes no solucionará el problema inflacionario ni pondrá fin al déficit fiscal, pero si permitirá una adecuación en los billetes en circulación para el desenvolvimiento de la actividad económica basada en transacciones con efectivo y generará además un sustancial ahorro en el costo de emisión atento que la cantidad necesaria a imprimir para satisfacer la demanda sería mucho menor”, señaló Milman en su iniciativa.

gerardo milman
Gerardo Milman (Pro)

El mendocino Omar De Marchi propuso también emitir billetes de denominación de 2.000, 5.000 y 10.000 pesos. En su iniciativa también hacía referencia a los 57 dólares estadounidenses que permitían comprar el billete de mil pesos para la fecha de su presentación. “Menos de cuatro años después, entre inflación, corridas cambiarias y cepo, ese poder de compra se aniquiló. Hoy, al valor del dólar oficial, ese billete ilustrado con el hornero vale 9,84 dólares estadounidenses”, señalaba el diputado del Pro el 8 de julio de 2021, advirtiendo que si se tomaban en cuenta el valor del denominado “contado con liquidación” equivalían a 5,19 dólares. “En otras palabras, en ese período perdió un 83% de su valor en dólares”, detalló De Marchi.

También en la Cámara alta hay iniciativas en el mismo sentido. El radical fueguino Pablo Daniel Blanco viene insistiendo con la emisión de billetes de mucha mayor denominación. Puntualmente en febrero del año pasado promovió una iniciativa para emitir billetes de $5.000 y de $10.000 pesos.

En su proyecto, Blanco hace un repaso de lo que fue la inflación en cada Gobierno desde 1983 a la fecha. “La alta inflación en la Argentina es un tema recurrente. Con excepción, de la presidencia de Fernando De la Rúa, en la que hubo deflación, no hay registro de gobierno alguno desde el regreso de la democracia que no la haya tenido”.

José Luis Martiarena (FdT)

Incluso, en el primer año de gestión de Alberto Fernández, el entonces diputado del Frente de Todos José Luis Martiarena (Jujuy) presentó un proyecto para que se emitan billetes de 2.000 pesos con la figura de Juan Domingo Perón. El jujeño planteaba que la iniciativa “viene a proponer una solución a los inconvenientes que trae a los ciudadanos y al sistema bancario no contar con un billete del ‘peso’, de moneda de curso legal argentino con un calor más alto al actual circulante”.

Además, remarcaba que “emitir un billete de mayor valor va a mejorar sustancialmente el abastecimiento de los cajeros bancarios, reducirá el costo por impresión de billetes”.

Así podríamos seguir enumerando de forma cronológica todos los proyectos que se presentaron, tanto en Diputados como en el Senado, para que el Poder Ejecutivo anuncie la emisión de billetes de mayor denominación. ¿Habrá en 2023 nuevos valores en los billetes?

Desde la oposición piden sacarle dos ceros al peso

El proyecto es impulsado por un grupo de diputados encabezados por Gerardo Milman, luego de que el Gobierno anunciara la decisión de imprimir nuevos modelos de billetes.

billetes de mil pesos

Luego de que el Gobierno nacional anunciara la implementación de billetes con figuras de la historia en lugar de los animales autóctonos, mas sin imprimir moneda de mayor denominación, desde la oposición se elevaron voces cuestionando tal decisión. El diputado del Pro Gerardo Milman, que ya en su momento reclamó la impresión de $2.000, $5.000 y $10.000, ahora pide que se le quiten dos ceros al peso.

A través de un proyecto de ley presentado, establece en su primer artículo que el Banco Central emita billetes y monedas de curso legal “sobre la paridad de un peso equivalente a cien pesos. La centésima parte del peso se denominará ‘centavo’”.

“Los valores fijados en pesos hasta la fecha de emisión de la nueva denominación, será convertidos a pesos y centavos sobre la base de la paridad establecida en el artículo 1°”, agrega la iniciativa que es acompañada por los diputados Hernán Lombardi, Héctor Antonio Stefani, Aníbal Tortoriello, Karina Bachey, Manuel Aguirre, Claudio Poggi, Gerardo Cipolini y Alberto Assef.

Se aclara que los billetes y monedas expresados en pesos que se encuentren en circulación “mantendrán su curso legal en todo el territorio nacional, por un equivalente en ‘pesos’ y ‘centavos’, hasta tanto se disponga su oportuno canje por el Banco Central de la República Argentina, en el plazo y forma que este último determinase”.

Señala en su iniciativa el diputado Milman que “cada día surgen nuevos inconvenientes por la elevada circulación de billetes que cada vez valen menos, y por ello, vemos comunicaciones como la que se difundió del Banco Galicia a sus clientes, en la que se señala que a partir del 17 de julio próximo, todos los depósitos en efectivo que se realicen ‘tendrán una comisión adicional del 5% si el monto en baja denominación (billetes iguales o menores a $200) supera el 15% del total depositado’”.

“Motiva el presente proyecto de ley el marcado crecimiento de circulación de dinero en efectivo, por el efecto inflacionario que este Gobierno promueve disimular, al no querer emitir billetes de mayor denominación, pero si gastar en emitir billetes con nuevas imágenes. Bueno, dado ese contexto, hoy se propone la quita de dos ceros en nuestra moneda de curso legal”, concluye Milman en los argumentos de su iniciativa.

2574-D-2022

Un reclamo insistente: la emisión de billetes de mayor denominación

Tras el anuncio del reemplazo de figuras de animales por personajes de nuestra historia, con equidad de género, reflotamos las iniciativas que en esa materia se presentaron en el Congreso en los últimos tiempos.

Por José Di Mauro

El Gobierno nacional anunció la última semana la emisión de nuevos billetes que reemplazarán con figuras de la historia argentina a los animales elegidos durante la gestión anterior.

Durante la presentación realizada en el Museo del Bicentenario, no faltaron las alusiones a la gestión anterior. Expresidenta del Banco Central y actual titular de la AFIP, Mercedes Marcó del Pont, no dudó en ponerle un tinte político al tema: “Cambiar próceres por animales se vinculaba con una concepción neoliberal, que es el verdadero obstáculo a la Nación desarrollada que queremos construir”, dijo en referencia a la medida adoptada por la gestión anterior que utilizó la figura de animales para reemplazar a próceres en los nuevos billetes impresos.

El presidente Alberto Fernández, por su parte, abonó ese terreno al señalar que “algunos quieren borrar la historia, que no recordemos, pero nosotros creemos que tener presente nuestro pasado nos ayuda a construir un mejor futuro”.

También sostuvo que “la moneda es, por sobre todas las cosas, también un símbolo de soberanía y es un instrumento de política económica a la que nunca vamos a renunciar, a pesar de que algunos muchas veces han querido que renunciemos”. La referencia directa fue a las propuestas de dolarización que sugieren figuras ascendentes como Javier Milei, o legisladores muy ponderados como el radical Alejandro Cacace. Desde la vereda de enfrente podrán replicarle que la mejor manera de defender la moneda es evitando su devaluación.

La presentación de los nuevos billetes se hizo en el Museo del Bicentenario. (Foto: Presidencia de la Nación)

“La sustitución de los billetes va a ser de forma progresiva. A medida que vayan deteriorándose van a irse retirando de la circulación y esperamos en seis meses poner en circulación los actuales billetes que estamos presentando”, explicó a su turno en una referencia más técnica el titular Banco Central, Miguel Angel Pesce.

La nueva familia de billetes se compone de cuatro denominaciones que incluyen la representación de tres mujeres y tres varones que -según la presentación oficial- rompieron el molde de su época y lucharon por la independencia, el desarrollo, la inclusión y la ampliación de derechos.

El billete de 100 pesos contendrá la imagen de María Eva Duarte de Perón y el de 1.000 pesos la de José de San Martín, mientras que las denominaciones de 200 pesos homenajearán a Martín Miguel de Güemes y a Juana Azurduy, y las de 500 pesos a María Remedios del Valle y a Manuel Belgrano.

La pregunta del millón es por qué no se imprimirán billetes de mayor denominación, en lugar de reemplazar los vigentes. Por eso, el billete de $1.000, que representa hoy apenas 8,40 dólares según la cotización oficial, seguirá siendo el papel de mayor denominación. Pesce justificó la decisión oficial en el deseo de “estimular un mayor uso de los medios de pago electrónicos”. Descartó así que la medida fuera para no convalidar una inflación tan elevada.

Lo cierto es que hay numerosos proyectos presentados a lo largo del último año sobre el tema, mas no todos tienen que ver con imprimir billetes de mayor denominación. Hay en cambio iniciativas como la del diputado del Pro Matías Taccetta que piden la impresión y circulación de manera extraordinaria de billetes de cien pesos “de colección”, conmemorativos del centenario del comienzo de la construcción del viejo expreso patagónico “La Trochita”. La iniciativa es bien transversal, pues es acompañada por sus pares chubutenses del Pro y el Frente de Todos: Aníbal Tortoriello, Santiago Igón, Eugenia Alianiello y Ana Clara Romero.

Taccetta planteó un homenaje a “La Trochita”.

El 20 de mayo pasado una diputada oficialista, Pamela Calletti, presentó un proyecto que justamente será satisfecho con los últimos anuncios oficiales. La diputada salteña promovía la impresión de billetes de curso legal con la imagen del general Güemes.

También por motivos simbólicos el diputado puntano del Frente de Todos Carlos Ybrhain Ponce pide emitir una nueva serie de billetes -en este caso de denominación a determinar- con la imagen de la empresa “Yacimientos Petrolíferos Fiscales – YPF SA”, con motivo de conmemorarse el centenario de su fundación a cumplirse el 3 de junio de 2022.

También desde el Senado presentaron iniciativas con el sentido de homenajear a figuras determinadas. La riojana María Clara del Valle Vega presentó una iniciativa para emitir una serie de billetes con la imagen del doctor Joaquín V. González, al conmemorarse el centenario de su fallecimiento, que se cumplirá el 21 de diciembre de 2023.

En el caso de la diputada fueguina Mabel Caparrós, presentó un proyecto para que se impriman billetes de curso legal que incluyan en el reverso de los  mismos la imagen de las islas Malvinas, acompañada de la leyenda “Las Malvinas son argentinas”. Una iniciativa que es acompañada por otros diputados del oficialismo como Blanca Osuna y Gisela Marziotta.

mabel caparros
Caparrós busca homenajear a las islas Malvinas.

El resto apuntan a imprimir billetes de mayor denominación o pedidos de informes. Como el presentado a principios de mayo por Graciela Ocaña, interesada en conocer cuestiones relacionadas con la fabricación de billetes de $1.000. La iniciativa tiene que ver con la existencia de posibles dificultades que estaría atravesando la fabricación de los billetes de mayor denominación. “Este problema está íntimamente relacionado con la obtención del hilo de seguridad que posee el billete, una deficiencia en el llamado a licitación para la provisión de materia prima para la producción del mismo, así como la emisión desenfrenada de moneda”, alertó Ocaña.

Ocaña está preocupada por la fabricación de los billetes de $1.000.

En el caso de Ana Carla Carrizo (Evolución Radical), hizo un pedido de informes sobre la pérdida de billetes de $1.000 ocurrida como consecuencia de una inundación en el subsuelo del edificio central de Casa de Moneda. La legisladora porteña quiere entre otras cosas conocer la cantidad de billetes inutilizados y cuánto significa esta pérdida en términos de recursos utilizados, tiempo invertido y cuánto costará su reemplazo.

A su vez, la sanjuanina Susana Laciar (Juntos por el Cambio) presentó un pedido de informes al Ejecutivo sobre cuestiones relacionadas con la percepción de comisiones o tasas por el manejo y transporte de billetes por parte de las entidades bancarias. Algo que tiene que ver justamente con la cada vez más ascendente cantidad de billetes que necesitan transportar como consecuencia de la inflación, y los costos que ello impone. “Se ha tomado conocimiento por distintas vías de información e inclusive algunas públicas, que las entidades bancarias y financieras están cobrando una comisión o tasa por el manejo y transporte de billetes”, expresa la iniciativa que justamente vincula eso a “la importante cantidad de billetes que las empresas deben acumular para llegar a los montos de pago y depósitos para transferencias a proveedores y sueldos”.

La cuestión es que se advierte en la iniciativa que las más perjudicadas son “las PyMES, quienes poseen el menor volumen de vinculación bancaria, pero son quienes mayor movimiento producen, y sobre todas aquellas de servicio cuyo costo fundamental es la mano de obra”.

Tetaz hace hincapié en el ahorro que permitiría emitir billetes de mayor denominación.

Un proyecto de Martín Tetaz, acompañado entre otros por sus pares Luciano Laspina, Gerardo Milman y Rodrigo De Loredo va al hueso al reclamar la emisión de billetes de curso legal de 5.000 y 10.000 pesos. Esa emisión, agrega la iniciativa, permitirá un ahorro al que hasta le da un destino: en su artículo 2°, el proyecto sugiere que ese dinero sea destinado a la constitución de un Fondo permanente para atender Emergencias climáticas y/o de Recursos Naturales.

En el verano pasado el radical Ricardo Buryaile presentó un proyecto para crear billetes de 2.000; 5.000 y 10.000 pesos. Recuerda la iniciativa que nuestro billete de mayor denominación es el de mil pesos y data del 30 de noviembre de 2017, siendo que apenas alcanza para comprar alrededor de u$s5 en promedio, según la cotización que se tome.

Un detalle no menor en el que hace hincapié el proyecto de Buryaile es el indicador de que el billete de $1.000 se quedó sin letras en el abecedario y, por tanto, debe recurrir a la doble letra para no repetir las series de impresiones anteriores.

El primer día de febrero del presente año, el diputado del Pro Federico Angelini presentó un proyecto solicitando la emisión de billetes de 2.000, 5.000, 10.000 y 20.000 pesos. Justamente el  “Repasando la cronología, el billete de $1.000 nació en diciembre de 2017 y cuando comenzó a circular equivalía a unos U$S 57, según el tipo de cambio oficial de ese momento. Cuatro años después, al valor del dólar oficial, ese billete equivale a U$S 9,61”, señala el texto que agrega que si tomamos en cuenta el valor del denominado “contado con liquidación” equivale a U$S 4,09, al 31/01/22.

Angelini recordó que nuestro billete de mayor denominación data de fines de 2017.

El 15 de diciembre del año pasado ya Gerardo Milman había presentado un proyecto para emitir billetes de curso legal de $2.000; $5.000 y $10.000. En su iniciativa, el diputado del Pro incluyó un cuadro en el que puede observarse que la circulación de billetes que más ha aumentado es la de mil pesos ($ 1000) en un 73,56 %.

“Evidentemente la emisión de estos nuevos billetes no solucionará el problema inflacionario ni pondrá fin al déficit fiscal, pero si permitirá una adecuación en los billetes en circulación para el desenvolvimiento de la actividad económica basada en transacciones con efectivo y generará además un sustancial ahorro en el costo de emisión atento que la cantidad necesaria a imprimir para satisfacer la demanda sería mucho menor”, señaló Milman en su iniciativa.

El mendocino Omar De Marchi propuso también emitir billetes de denominación de 2.000, 5.000 y 10.000 pesos. En su iniciativa también hacía referencia a los 57 dólares estadounidenses que permitían comprar el billete de mil pesos para la fecha de su presentación. “Menos de cuatro años después, entre inflación, corridas cambiarias y cepo, ese poder de compra se aniquiló. Hoy, al valor del dólar oficial, ese billete ilustrado con el hornero vale 9,84 dólares estadounidenses”, señalaba el diputado del Pro el 8 de julio de 2021, advirtiendo que si se tomaban en cuenta el valor del denominado “contado con liquidación” equivalían a 5,19 dólares. “En otras palabras, en ese período perdió un 83% de su valor en dólares”, detalló De Marchi.

El senador Blanco reclama billetes de 5.000 y de 10.000 pesos.

También en la Cámara alta hay iniciativas en el mismo sentido. El radical fueguino Pablo Daniel Blanco viene insistiendo con la emisión de billetes de mucha mayor denominación. Puntualmente en febrero del año pasado promovió una iniciativa para emitir billetes de $5.000 y de $10.000 pesos.

En su proyecto, Blanco hace un repaso de lo que fue la inflación en cada Gobierno desde 1983 a la fecha. “La alta inflación en la Argentina es un tema recurrente. Con excepción, de la presidencia de Fernando De la Rúa, en la que hubo deflación, no hay registro de gobierno alguno desde el regreso de la democracia que no la haya tenido”.

Así llegamos al 3 de marzo del año pasado, donde podemos encontrar la génesis del anuncio realizado por Alberto Fernández la última semana. En el Senado, la entonces titular de la comisión Banca de la Mujer, Norma Durango, presentaba un proyecto encomendando al Banco Central la emisión de una nueva serie de billetes, con la imagen de mujeres destacadas del quehacer social y político.

Norma Durango reclamaba el año pasado incluir a la mujer en el papel moneda.

La senadora que concluyó su mandato el 10 de diciembre pasado planteaba en su iniciativa que promovía “la emisión de una nueva serie de billetes, en reemplazo de la serie ‘Animales Autóctonos de Argentina’, con la finalidad de visibilizar a mujeres destacadas de la historia de nuestro país”. “Para ello, proponemos que la elección de las figuras sea consensuada por personalidades destacadas de los ámbitos sociales, académicos y políticos, previéndose un mecanismo de participación ciudadana en la elección de las imágenes. Importante es destacar que la propuesta no implica una erogación presupuestaria, sino que los nuevos billetes sean puestos en circulación de manera gradual a través de los mecanismos que ya prevé la autoridad monetaria”, señaló la senadora pampeana en su iniciativa que ya sin estar ella sentada hoy en una banca de la Cámara alta ve un guiño de parte de su Gobierno.

Califican de “puro maquillaje” la puesta en circulación de nuevos billetes

Para el senador Pablo Daniel Blanco la decisión oficial no resuelve el problema inflacionario. Propone en cambio emitir billetes de $5.000 y $10.000.

El senador nacional de Juntos por el Cambio Pablo Daniel Blanco se manifestó en contra de la iniciativa del Gobierno de lanzar nuevos diseños de billetes al considerar esta medida como “puro maquillaje político que no resuelve el problema inflacionario”.

“Ahora resulta que van a poner en circulación billetes nuevos para reemplazar a los que tienen animales por próceres buscando, además, una mayor paridad de género. Esto podría estar muy bien, pero lo inaceptable es que estos nuevos billetes sigan conservando la actual denominación. Es decir, van a gastar plata en fabricar billetes nuevos cuyo valor nominal será el mismo mientras el dinero a la gente no le alcanza y se les esfuma a gran velocidad de las manos”, afirmó Blanco.

Para el senador fueguino, “se trata de un gasto absolutamente innecesario y para nada práctico. Sé perfectamente que emitir billetes de 5000 y 10.000 pesos -como propuse en un proyecto de ley presentado en agosto del año pasado- no soluciona el problema inflacionario, pero, al menos, ayudaría de manera práctica a la gente además de ahorrarle al estado gastos de impresión e inclusive de importación de billetes”.

En ese marco, el senador radical sostuvo que “si el presidente le declaró ‘la guerra a la inflación’, se supone que debería haber un paquete de medidas de fondo que apunten a controlarla y no iniciativas cosméticas como ésta que no ayudan en nada. Nuestra moneda cada vez vale menos por culpa de un gobierno que toma medidas inútiles para resolverla y que, en vez de atacar los problemas de fondo, se queda en las cuestiones de forma”.

Así las cosas advirtió que “reemplazar a una ballena por Juana Azurduy no le da más valor a la moneda, es nada más que una cuestión de ideología absolutamente impráctica para la población que no contempla sus verdaderas necesidades”.

“Los beneficios de emitir billetes de $5.000 y $10.000 pasarían por reducir costos al no tener que imprimir inmensas cantidades de billetes de menor denominación, recuperar la independencia en la impresión de los mismos, evitar el faltante y rápido agotamiento de circulante en cajeros automáticos en los que se generan largas filas a principio de cada mes y ocupar menos espacio físico en toda la cadena de traslado”, finalizó el senador de JxC.

Diputados de JxC proponen emitir billetes de dos, cinco y diez mil pesos

El radical Ricardo Buryaile y el santafesino Federico Angelini presentaron cada cual un proyecto para que el Poder Ejecutivo y el Banco Central adopten medidas para crear billetes de mayor denominación.

billetes de mil pesos

Los diputados de Juntos por el Cambio Ricardo Buryaile (UCR-Formosa) y Federico Angelini (Pro-Santa Fe), presentaron cada cual un proyecto de ley para crear y emitir billetes de 2 mil, 5 mil y 10 mil pesos, según medidas que dispongan el Banco Central de la República Argentina y la Casa de la Moneda.

“Actualmente, el billete de mayor denominación es el de mil pesos, del 30 de noviembre de 2017, que apenas alcanza para comprar alrededor de u$s5 promedio, según la cotización que se tome. Un detalle no menor es el indicador de que ese billete se quedó sin letras en el abecedario y, por tanto, debe recurrir a la doble letra para no repetir las series de impresiones anteriores”, explicó Buryaile.

Sobre su iniciativa, el formoseño argumentó: “Comprendemos que dichas emisiones generarán un ahorro para el Estado Nacional, dado que el costo de emitir billetes de alta denominación determinarían suplir la gran demanda existente de otras denominaciones más bajas en las que el Estado muchas veces se ve obligado a importar unidades monetarias desde varios países para suplir la demanda como consecuencia de la inflación, y dará mayor agilidad financiera a las personas humanas y jurídicas”.

Además, el radical explicó que “hay tres variables que inciden en lo propuesto: la inflación, la emisión monetaria y la ausencia de un billete de mayor denominación. La economía argentina cumple con las tres, no ajenas a la realidad de la sociedad argentina y en franca sintonía con los vaivenes económicos que recaen en la población toda”.

“Los argentinos tenemos conciencia que, con un billete de mil pesos agotado en sí mismo por la inflación y muchas transacciones que se hacen por fuera de las operaciones virtuales, teniendo que utilizar grandes e incómodas cantidades de papel moneda, son fundamento suficiente para esta propuesta”, concluyó el legislador.

El proyecto fue acompañado por sus pares Fabio Quetglas, Paula Omodeo, Laura Castets, Roberto Sánchez, Gabriela Lena, Rubén Manzi, Pablo Torello, Marcos Carasso, Víctor Romero, Gerardo Cipolini, Jorge Vara, Francisco Monti y Martín Arjol.

“Admitir inflación y ahorrar en emisión”, encabezó Angelini y explicó: “Presenté un proyecto para que el Poder Ejecutivo y el Banco Central adopten las medidas para crear billetes de 2.000, 5.000, 10.000 y 20.000 pesos. Le ahorraría al Estado unos US$ 400 millones en costos de emisión”.

En ese marco, agregó: “El Gobierno debe admitir la inflación actual, sin buscar culpables ajenos, e imprimir billetes de mayor denominación que le permita ganar en costos, espacio, seguridad y tiempo a pymes, bancos, comercios y grandes empresas de logística”.

En tanto, del diputado del Pro comparó: “El de $ 1.000, en el 2017, equivalía a U$S 57, según el cambio oficial de ese momento. Hoy, con el mismo billete, se pueden comprar US$ 4 blue y US$ 9,5 oficial. Así, el billete de mayor denominación en Argentina es el 2do de menor valor en Latinoamérica, después de Venezuela”.

Advierten sobre las consecuencias fiscales e inflacionarias que tienen las nuevas medidas

Se estima que habrá una fuerte presión sobre la emisión monetaria.

Las medidas que viene anunciando el Gobierno para apuntalar “el bolsillo y la actividad económica”, con el fin de recuperar votos de cara a las elecciones del 14 de noviembre, son ampliamente cuestionadas por diversos analistas, ya que coinciden que las mismas traerán mayor déficit fiscal, más emisión monetaria y mayor niveles de inflación.

Los especialistas advirtieron que el costo fiscal del paquete sería superior a un punto del PBI, lo cual implica un monto mayor a los 400.000 millones de pesos y el problema central es que eso se financiará con más emisión, esencialmente y en menor medida con deuda en pesos, aunque al Gobierno cada vez le cuesta más poder acceder al financiamiento local en la propia moneda.

“Todo esto está generando una bola de nieve hacia delante terrible. Va haber mucho más gasto, más déficit, mayor emisión monetaria y mayor endeduamiento. Sin dudas, es una enorme presión sobre el nivel inflacionario”, resaltó la economista María Castiglioni.

De hecho, los últimos números fiscales, es decir, el balance de las cuentas de agosto es realmente muy preocupante.

El deterioro de las cuentas públicas en este segundo semestre se profundiza mes a mes y la prueba concreta es que el déficit financiero del Estado, donde se incluye los compromisos de deuda, llegó a 216 mil millones de pesos, unos 200 mil millones más que el registrado en julio.

Los datos fueron difundido en esta última semana, en donde se consigna que el déficit primario (sin contar los compromisos de deuda) del mes pasado ascendieron a 147 mil millones de pesos.

En concreto, al mes de agosto, el déficit financiero en ocho meses se ubica en torno a los 870 millones de pesos, es decir, el 2,5 por ciento del PBI, mientras que en julio era de 677 mil millones, lo que representó en ese momento 1,6 por ciento.

En un mes, el déficit global del Estado aumentó un punto del PBI y los analistas estiman que esta situación se va agravar de aquí a fin de año, con el fuerte inremento del gasto que se está planificando el Gobierno para revertir la derrota que sufrió en las elecciones primarias.

Ese incremento del gasto está calculado en más de un punto del PBI, lo cual llevará la cifra del déficit primario para el cierre de este año entre 4,0 y 4,2 por ciento, según afirmaron distintos analistas en los últimos días.

Particularmente con respeto al balance de agosto y en función del comunicado oficial, se consigna que el desequilibrio de las cuentas públicas creció como consecuencia de una suba del 65% en el gasto. Los ingresos también crecieron, cerca de un 70%, dinamizados por tributos vinculados a la dinámica positiva de la actividad económica.

En materia de ingresos la suba fue motorizada por tributos sensibles a la actividad económica, como el IVA neto de reintegros (83,1%) y los Créditos y Débitos (+66%), y por los derechos de exportación (+126,1%).

En cuanto a las erogaciones, el gasto primario registró una suba de 64,8%, que asciende a 87,3% si se excluye el gasto Covid en 2020 y 2021.

Esta expansión de alrededor de 24 puntos por encima de la inflación se encuentra impulsada por la inversión de capital (+123%) y las distintas políticas de inclusión social, indicó el Ministerio de Economía.

Cosmética contable

Por otro lado, con el objetivo de mejorar el balance de las cuentas, en estos últimos días Tesorería y el Banco Central realizaron determinados movimientos que deja una foto de mejoramiento en los números del Estado.

En concreto, se interpreta que el déficit primario tuvo un recorte del 41,29% y el financiero uno del 23,29%, por efecto de los ingresos al Tesoro Nacional de los recursos transferidos por el FMI al Banco Central, en concepto de Derechos Especiales de Giro (DEG).

Los $422.174 millones de pesos, resultados de la conversión de los US$4.334 millones que se habían incorporado a las reservas internacionales el 23 de agosto, mejoraron por un monto equivalente el resultado primario y en $392.174 el financiero, en tanto los $30.000 millones de diferencia corresponden al pago de intereses y no a amortización de capital, como el resto de los fondos.

De esta manera, el déficit primario vigente pasó de $1.022.415 millones a $600.241 millones, con un recorte del 41,29%, y el financiero de $1.683.513 millones a $1.291.339 millones, un 23,29% menos.

En ambos casos, por primera vez en lo que va de 2021, el resultado fiscal vigente muestra una mejora respecto del original de $192.266 millones en el primario y $162.346 millones en el financiero, según el informe de la Oficina de Presupuesto del Congreso (OPC).

Esa mejora será transitoria y finalizará una vez que se cancelen los vencimientos el 22 de septiembre y el 22 de diciembre, tal como se indicó en los considerandos del Decreto de Necesidad y Urgencia 622/21.

La OPC aclaró que como resultado de la operación dispuesta en el DNU, por la que se le aplica una letra intransferible al Banco Central equivalente al monto transferido, hay una reducción de las fuentes financieras en $29.193 millones y un incremento de las aplicaciones financieras por $362.981 para los pagos de amortización del préstamo del FMI previstos para este año.

En lo que va de 2021, el gasto total presupuestado se incrementó en $1.152.853 millones y los ingresos en $1.315.199 millones.

Un senador propone poner en circulación billetes de $5.000 y $10.000

El fueguino Pablo Blanco reconoció que esta emisión no resolverá el problema de la inflación, pero apunta a reducir costos y “poner en valor” la Casa de Moneda.

El senador nacional Pablo Blanco (UCR) presentó un proyecto que propone que el Banco Central de la República Argentina y la Casa de Moneda “dispongan las medidas necesarias para la creación y emisión” de un billete de curso legal de 5.000 pesos y otro de 10.000 pesos.

“La emisión de dinero en la economía argentina crece vertiginosamente y desborda la capacidad que tiene el Gobierno para imprimir sus billetes. La Casa de la Moneda no tiene suficientes recursos para abastecer la creciente demanda de efectivo agravada por la cuarentena”, señaló el legislador de Juntos por el Cambio.

Al defender su iniciativa, el fueguino recordó que el Gobierno nacional anunció que “volverá a importar billetes realizados por completo en el exterior, como ocurrió durante el último gobierno de Cristina Fernández de Kirchner vía convenios con Brasil y Chile, ante la imposibilidad de la Casa de Moneda local de dar abasto con la emisión necesaria”.

“La inflación le quita poder adquisitivo al dinero al mismo tiempo que vuelve prácticamente inservibles los billetes de bajas denominaciones. Hoy todo el mundo sabe que con 1.000 pesos se compra poco y nada en cualquier supermercado, y que infinidad de transacciones que se realizan por fuera del sistema electrónico formal importan volúmenes grandes de billetes”, remarcó.

Para el radical, la impresión de billetes de este monto “generarán un sustancial ahorro en el costo de emitir billetes de alta denominación, ya que el costo de emisión de un billete como los que aquí se proponen es prácticamente el mismo que uno de $1.000, mientras que la cantidad de billetes necesaria de imprimir para satisfacer la demanda pasaría a ser mucho menor”.

Es inentendible el capricho del Estado Nacional de no querer imprimir billetes de mayor denominación, cuyos beneficios son de variada índole: desde reducir costos al no tener que imprimir inmensas cantidades de billetes de menor denominación, recuperar la independencia en la impresión de los mismos, evitar el faltante y rápido agotamiento de circulante en cajeros automáticos en los que se generan largas filas a principio de cada mes, ocupar menos espacio físico en toda la cadena de traslado, etc.”, enumeró.

Blanco insistió que “es momento de poner en valor nuestra propia Casa de Moneda, reducir costos y generar trabajo dentro de ella y no fuera del país”.

“Evidentemente, la emisión de estos nuevos billetes no solucionarán el problema inflacionario ni pondrán fin al déficit fiscal, pero sí permitirá una adecuación en los billetes en circulación para el desenvolvimiento de la actividad económica basada en transacciones con efectivo”, finalizó el senador por Tierra del Fuego.

Juntos por el Cambio pide informes al Gobierno por la compra de billetes a España

Graciela Ocaña quiere saber sobre la compra por un total de más de 20 millones de dólares. ¿Por qué no se producen billetes aquí?, pregunta entre otras cosas.

La diputada nacional por Confianza Pública Graciela Ocaña presentó un pedido de informes al Gobierno para que se indique qué tipo de modalidad contractual se realizó para que nuestro país compre 170 millones de billetes de mil pesos por un total de 21,5 millones de dólares a la Casa de Moneda y Timbre de España.

Asimismo, el escrito que acompañan diputados de Juntos por el Cambio pide que se informe los motivos por los cuales no se producen billetes y si se realizó un análisis de costos para evaluar si resultaba más conveniente la fabricación local del billete papel o la importación, así como también los costos operativos y logísticos de transportar y cargar a diario cajeros automáticos.

“El Gobierno está comprando billetes a precios muy superiores a los que pagó meses atrás a la Casa de la Moneda de Brasil”, advirtió Ocaña y agregó que “la compra de 400 millones de unidades de billetes de mil pesos que se adquirió al vecino país se concretó a un valor de 20,6 millones dólares, es decir, que ahora estamos comprando de urgencia y por falta de previsibilidad, menos de la mitad de los billetes adquiridos en Brasil por el mismo costo y usando las escasas reservas en moneda extranjera que le quedan al país, gastando dólares para comprar pesos”.

En ese sentido, Ocaña señaló que “la negativa caprichosa por parte del Gobierno Nacional de no emitir billetes de mayor denominación para no blanquear el proceso inflacionario que existe en la actualidad, provoca que se deban tomar decisiones como estas que no hacen más que perjudicar a todos los argentinos”. El proyecto de declaración es acompañado por los diputados Pablo Torello, Silvia Lospennato, Omar de Marchi, Carmen Polledo, José Luis Patiño, Alicia Fregonese, Héctor Stefani, Lorena Matzen, Francisco Sánchez, Camila Crescimbeni, Alejandro García, Carla Piccolomini y Martín Grande.

El socialismo quiere crear un billete inclusivo y feminista

Proponen que incluyan a Alicia Moreau, la “primera feminista”, en los nuevos billetes y monedas de curso legal que se pongan en circulación.

El diputado nacional por Santa Fe Enrique Estévez presentó en el Congreso el proyecto de ley para que en el conjunto de figuras de la nueva emisión de billetes y monedas se respete la paridad de género, y que una de esas figuras sea un personaje nodal del feminismo de nuestro país como lo fue Alicia Moreau. Asimismo, el proyecto resalta que la autoridad de aplicación debe realizar los esfuerzos necesarios para aplicar una “auténtica inclusión social”, posibilitando a las personas con discapacidad visual la identificación del valor de los billetes.

“Solicitamos al Ejecutivo que incluya la figura de la doctora Alicia Moreau en las nuevas emisiones de billetes. Ella representa parte de la historia de nuestro país, una historia plagada de lucha donde las mujeres y las disidencias aún hoy siguen batallando por los derechos que faltan”, manifestó el diputado nacional del Frente Progresista Enrique Estévez.

Alicia Moreau fundó el primer Centro Feminista de Argentina y el Comité Pro-Sufragio Femenino. Organizó los primeros congresos feministas internacionales y elaboró el primer proyecto de sufragio femenino que Alfredo Palacios presentaría en el Congreso.

Fue la segunda mujer médica del país; se especializó en ginecología y estudió profundamente la situación sanitaria de las mujeres de Argentina, atendiendo un consultorio gratuito. Además, creó el Partido Feminista Nacional y fundó la Unión Feminista Nacional (UFN).

Militante del Partido Socialista fue, durante décadas, una de las principales promotoras del sufragio femenino; su lucha finalmente se cristalizó con la sanción en 1947 de la ley 13.010 de voto femenino. Ha recibido un amplio reconocimiento de la sociedad sin distinción de banderas políticas; fue elegida Mujer del Año por la Cámara de Diputados de la Nación en 1984 y la Universidad de Buenos Aires la distinguió como Médica del Siglo.

Además, el Partido Socialista hizo hincapié en que los nuevos billetes y monedas de curso legal que se pongan en circulación tienen que confeccionarse de manera tal que permitan su fácil reconocimiento por parte de las personas con discapacidad visual.

“Es necesario que nuestro país adopte medidas que tiendan hacia una sociedad más accesible e inclusiva con igualdad de oportunidades para que las personas con discapacidad visual puedan participar plenamente en todos los aspectos de la vida social”, opinó Enrique Estévez.

Una de las principales necesidades es conocer el valor de las monedas y de los billetes de curso legal. Si bien los billetes cuentan con sello de agua como medida de seguridad, para muchas personas con discapacidad visual éstos no se distinguen uno del otro porque son del mismo tamaño. Es por eso que deben eliminarse las barreras o limitaciones que socialmente existen para que las personas con diversidad funcional puedan ejercer sus derechos de manera efectiva.

“La idea es que se adopten distintos tamaños, colores o inserten marcas sensibles al tacto en función de los diferentes valores de las monedas y billetes”, explicó el legislador del Frente Progresista. Asimismo, el proyecto de ley llama a que las organizaciones que representan los Derechos de las Personas con Discapacidad puedan contribuir en un diseño que les sea operativo.

Actualmente, los billetes argentinos tienen un tamaño uniforme de 155 milímetros de ancho y 65 milímetros de alto. El papel utilizado es 100% de fibra de algodón, con un peso de 90 gr/m2, exento de fluorescencia a la luz ultravioleta, realizándose la impresión en tres etapas sucesivas, empleando sistemas de impresión offset, calcografía y tipografía.

Es tiempo de saldar la deuda que tiene la historia argentina con sus mujeres

Por Malena Galmarini. La presidenta de AySA, diputada provincial y defensora de los derechos de las mujeres defiende la paridad de género en la nueva emisión de billetes.

“Ha llegado la hora de la mujer que comparte una causa pública y ha muerto la hora de la mujer como valor inerte y numérico dentro de la sociedad”, deslizaba Evita, luchadora de los derechos de las mujeres y gran constructora de la conciencia de clase trabajadora.

Maria Eva Duarte vivió para defender a las mayorías, silenciadas y oprimidas históricamente. Hoy, su rostro, risa, su palabra de lucha están vivos en cada consigna de la lucha del movimiento de mujeres. Son miles las banderas, carteles, remeras y tatuajes que se muestran en las marchas, pero aun así siempre me parece que podemos hacer más por ella y por nosotras.

A partir de la decisión del Banco Central de modificar la actual familia de billetes con paridad de género, presentamos una propuesta que construya poder para las mujeres, que tantas veces lucharon a la par de los hombres por esta gran nación.

Esta nueva familia de billetes tiene por objetivo visibilizar los valores, las luchas y las disputas políticas y culturales sobre las que se construyó la patria. En particular a las mujeres cuyos logros, aunque menos celebrados tradicionalmente en nuestra historia, han tenido una relevancia innegable.

Juana Azurduy, Macacha Güemes, Juana Manso, María Eva Duarte, Cecilia Grierson, Madres y Abuelas de Plaza de Mayo son personalidades que han luchado para ampliar derechos y construir democracia.

La crisis que hemos pasado nos da la fuerza de volver a creer. Tenemos una oportunidad histórica para saldar esta deuda y ponernos al frente de los países que se encuentran evaluando la inclusión de mujeres en las futuras emisiones monetarias.

Es nuestra propuesta que el crecimiento que hemos hecho en los últimos años como sociedad adquiera visibilidad en nuestra moneda nacional, reconociendo de forma paritaria tanto figuras notables de mujeres como de varones.

No lo vemos solo como una cuestión simbólica, la moneda refleja la identidad nacional y esperamos contribuir con este aporte para que realmente haya paridad en las representaciones.

La construcción del poder en nuestra historia ha sido determinante, fulminante, eligiendo los esfuerzos de los varones por sobre los del colectivo femenino.

Nuestra propuesta es construir en base a la igualdad que tenemos frente a la historia, es resaltar a aquellas que hicieron doctrina de la lucha por los derechos, es hacerlas visibles en la vida cotidiana de cada argentino, cuando nuestros abuelos cobran la jubilación, cuando las familias vuelven del trabajo para comprar el pan para sus hijos.

Para poner a la Argentina de pie, necesitamos de todos, y ese gran colectivo de argentinos, nos interpela al colectivo de las mujeres con una gran responsabilidad, la de ser parte y protagonistas de la historia de nuestra Argentina.