Un informe de la Cámara de Prestadores de la Seguridad Social alerta que el sistema de salud argentino se encuentra estructuralmente desfinanciado por el régimen de monotributo y que una eventual reforma laboral podría agravar la situación. Calculan una pérdida de casi 95 mil millones de pesos anuales.
El sistema de salud atraviesa una crisis estructural que amenaza su sostenibilidad. Así lo advierte un informe elaborado por la Cámara de Prestadores de la Seguridad Social (CAPRESS), que pone el foco en el impacto del monotributo sobre el financiamiento sanitario y en los riesgos que implicaría una reducción adicional de los aportes, como la que se prevé en la próxima reforma laboral.
Según el documento, el esquema actual ya presenta un déficit profundo y cualquier recorte adicional podría empujar al sistema a una situación crítica. En concreto, CAPRESS estima que la baja de un punto porcentual en los aportes derivados del monotributo implicaría una pérdida de alrededor de 95 mil millones de pesos, en un contexto donde la capacidad de respuesta del sistema se encuentra seriamente comprometida.
“Sin una reforma estructural del financiamiento, el sistema de salud no puede sostenerse”, advierten desde la entidad.
El informe señala que el monotributo fue concebido originalmente como un régimen simplificado, destinado a pequeños contribuyentes y situaciones laborales transitorias. Sin embargo, con el paso del tiempo, esa lógica se transformó por completo.
“Dejó de ser una excepción para convertirse en una de las principales formas de inserción laboral”, explican desde CAPRESS. En la actualidad, el régimen cuenta con más de 4,7 millones de monotributistas activos, lo que representa un cambio estructural en el mercado de trabajo argentino.
El problema, advierten, es que el sistema de salud nunca fue rediseñado para acompañar esa transformación. “El aporte a la salud dentro del monotributo es prácticamente fijo y no se actualizó en función del aumento sostenido del costo sanitario, la inflación médica, el envejecimiento de la población y el crecimiento exponencial de monotributistas”, detalla el informe.
El resultado, sostienen, es una ecuación inviable: cada vez más personas aportan montos que no alcanzan a cubrir el costo real de las prestaciones que el sistema está obligado a garantizar.
Desde la cámara remarcan que el sistema de salud argentino fue diseñado históricamente sobre la base de aportes proporcionales al salario, propios del empleo formal en relación de dependencia. El crecimiento sostenido del monotributo alteró ese equilibrio.
“El avance del régimen simplificado como forma dominante de contratación terminó colaborando en el colapso del sistema”, advierten. Aportes bajos, fijos y desvinculados del ingreso real generan un desfasaje creciente entre los recursos disponibles y las prestaciones que deben financiarse.
A ese cuadro, señalan, se suma ahora la posibilidad de una reforma laboral que prevé reducir en un 1% lo que se recauda por este régimen, lo que implicaría menos recursos para un sistema que ya se encuentra, según el informe, “quebrado”.
CAPRESS cuestiona el enfoque de las reformas laborales orientadas a reducir aportes y contribuciones patronales en nombre de la generación de empleo. Para la entidad, este tipo de medidas no solo no resuelve el problema de fondo, sino que lo agrava.
“Reducir aportes sin rediseñar el sistema de financiamiento implica menos recursos para la salud, mayor precarización de la cobertura, transferencia del costo al sistema público y mayor riesgo de colapso estructural”, alertan.
Y concluyen con una advertencia política y económica: “No se genera empleo sostenible debilitando los pilares del sistema de protección social”.