Con un salto exportador del 28,5% en volúmenes y una caída de las importaciones, el sector energético cerró 2025 con un récord histórico: US$ 7.815 millones de superávit comercial. El petróleo volvió a traccionar a pesar de precios internacionales más bajos.
Ni siquiera el derrumbe internacional de los precios del petróleo logró frenar el avance del complejo energético argentino. Impulsado por Vaca Muerta, el sector cerró 2025 con un superávit comercial récord de US$ 7.815 millones, el nivel más alto desde que existen registros.
El saldo positivo se explica por un crecimiento del 12,8% en las exportaciones, que treparon a US$ 11.086 millones, junto con una caída del 18% en las importaciones, que terminaron en US$ 3.271 millones. Pero detrás de esos números hay un dato aún más relevante: si no hubiese sido por la baja promedio del 11,2% en los precios internacionales, el resultado habría mostrado un salto todavía mayor, ya que las cantidades exportadas aumentaron un 28,5% interanual.
El protagonismo volvió a estar en el crudo: las ventas al exterior alcanzaron US$ 6.716 millones, un incremento del 22,6% a pesar de que el barril promedió unos US$ 20 menos que en 2024. Más atrás se ubicaron el gas natural (US$ 665 millones; -0,4%), las naftas (US$ 527 millones; -6,8%), el butano (US$ 335 millones; +10,3%) y el propano (US$ 295 millones; +5,3%).
Los principales destinos de los embarques energéticos fueron Estados Unidos, que absorbió US$ 3.908 millones (un salto del 68,5% anual), seguido por Chile con US$ 2.754 millones (-3,4%) y Brasil con US$ 695 millones (-33%).
Del lado de las compras, el gasoil volvió a liderar el ranking con US$ 841 millones, lo que implicó una baja del 22,7% respecto a 2024. El GNL se ubicó segundo con US$ 608 millones (-10%), seguido por la energía eléctrica con US$ 544 millones (+4,4%). Las gasolinas duplicaron ampliamente su nivel previo y treparon a US$ 433 millones (+137%).
La mayor sorpresa estuvo en el gas natural en estado gaseoso, que tuvo un desplome inédito: pasó de US$ 586 millones en 2024 a apenas US$ 15 millones en 2025.
Los proveedores principales fueron Estados Unidos, con US$ 1.200 millones concentrados en gasoil y GNL, y Brasil, con US$ 218 millones en energía eléctrica.
Aun con el impacto del dólar barato, que impulsó un fuerte aumento en los volúmenes importados de casi todos los rubros (53% en bienes de consumo, 45,1% en bienes de capital, 18,9% en piezas y accesorios y 10,1% en bienes intermedios), los combustibles y lubricantes fueron la excepción y retrocedieron 2,6%.
El cierre del año dejó un arrastre favorable: diciembre registró un superávit de US$ 893 millones en el sector energético, aunque con cierta desaceleración en el ritmo de crecimiento exportador.
De acuerdo con la consultora ABECEB, el impulso continuará: “Hacia adelante, se espera que las exportaciones sigan traccionando, aunque a un ritmo ligeramente menor que en 2025 (+8% vs +9,3% interanual), de la mano de un sector energético profundizando su rol como nuevo motor estructural de las exportaciones argentinas y el complejo agroindustrial sosteniéndose como pilar exportador, bajo un escenario climático neutral”.