Tras un verano relajado, marcado por los éxitos legislativos, el Gobierno quedó atrapado en una secuencia de fallas propias, internas sin resolver y señales económicas preocupantes. El deterioro del clima social, la caída en la imagen de la gestión y un Presidente cada vez más irascible marcan el fin de la luna de miel y abren una etapa de mayor fragilidad política.
El presidente Javier Milei en su presentación ante la CPAC en Budapest, Hungría.
La gran demostración de poder dada por el Gobierno en las sesiones extraordinarias se apagó en las últimas semanas por una enorme demostración de torpeza exhibida en una serie de episodios que lo han dejado muy golpeado. Que el Gobierno sintió el impacto lo comprueba la irascibilidad que muestra el Presidente en el presente, que ha dejado atrás el sosiego prometido cuando advirtió que la reiteración permanente de injurias ya no le rendía como otrora y asumió el compromiso de no insultar más.
Por ahora ha dejado fuera de foco en sus imprecaciones al Congreso y sus habitantes, fundamentalmente porque éste no le ha dado motivos de enojo; más bien lo contrario. Pero ha vuelto a castigar de manera pertinaz al periodismo -hasta se ofuscó esta semana con Liliana Franco, su compañera de Intratables que siempre se muestra amable con él, por haber anticipado posibles cambios en la Jefatura de Gabinete-, y no deja discurso sin emprenderla de manera destemplada contra los empresarios en general y Rocca y Madanes Quintanilla en particular. Pensar que semejante aspereza no tendrá costo futuro es, cuanto menos, ingenuo.
El fuego amigo es un problema irresoluto en una gestión tan bisoña como esta. Pero los tiros en el pie son una marca registrada en el primer gobierno libertario de la Argentina. El caso Adorni no es otra cosa que eso. Que dio en la línea de flotación de esta administración, donde el exvocero había escalado tanto: no solo hasta llegar a la mesa política, sino también -y sobre todo- tallar para postulaciones futuras en un gobierno que no cuenta con tantos propios a los que encumbrar. Bien se sabe que la hermanísima no es partidaria de abastecer sus listas con elementos ajenos, aun cuando hayan probado fidelidad y eficacia en la gestión. Y efectividad en las postulaciones, como es el caso de Patricia Bullrich y Diego Santilli, ganadores nada menos que de las elecciones recientes en CABA y PBA. Aun así, Karina Milei los sigue viendo color amarillo y piensa en violetas “puros” para esos distritos en 2027.
Para el caso bonaerense, su preferido para buscar la sucesión de Axel Kicillof es Sebastián Pareja; en la Ciudad, donde la obsesiona desbancar al Pro, Manuel Adorni era el elegido. Pero ahora ese experimento aparece seriamente afectado. Todo un problema, a los ojos de la presidenta de La Libertad Avanza, que desconfía de la actual jefa del bloque libertario en el Senado, a la que le ve una autonomía que la incomoda. Ya miró feo sus videos autocelebratorios, cuando la aprobación de leyes clave en el verano. Ni pensar en cómo le cayó el raid del sábado de la semana pasada, cuando la exministra de Seguridad se mostró en el Lollapalooza y cerró la jornada en la calle Corrientes, junto al gendarme Nahuel Gallo. Una recorrida digna de un candidato en campaña.
Lindo día de festival en familia, con mucha buena energía y libertad plena. pic.twitter.com/8jt1i9Bk8g
— Patricia Bullrich (@PatoBullrich) March 15, 2026
A priori, Patricia Bullrich sería una candidata casi infalible en la Ciudad, y una buena alternativa para sacarla de esa carrera sería ponerla en la fórmula presidencial junto a su hermano. Pero ya la experiencia de Victoria Villarruel ha generado suficientes resquemores como para repetir la historia. Está claro además que en lo alto del poder no ven con buenos ojos a los que miden parejo -o mejor- que el Presidente en las encuestas. De momento, Bullrich se refugia en el Senado, desde donde ve que tiene espacio para construir. Pero está claro que sus niveles de adhesión no le son inocuos y en algún momento puede llegar a ilusionarse con tener su revancha de 2023, si es que las cosas se le complican mucho a la gestión actual. Por razones etarias, la actual senadora tendría aún tiempo para una última chance presidencial.
Un gobierno que ha eyectado de su seno a un total de 239 funcionarios hasta el presente (un promedio de una baja cada cuatro días), pero se resiste a hacer lo mismo con el jefe de Gabinete, quien sigue sumando “novedades” que lo dejan cada vez peor parado. Más allá de lo limado que ha quedado para una eventual candidatura, le será muy difícil a Adorni presentarse en el Congreso -a dar los informes que le corresponden como jefe de Gabinete-, donde ya acumula varios pedidos de interpelación; como así también le resultará sumamente incómodo retomar las conferencias de prensa, que eran su fuerte. Mauricio Macri, que objetó su elección para el cargo la última vez que se encontró con Milei, debe estar relamiéndose.
Sobre llovido, mojado: se reactivó la causa $LIBRA, con la difusión de detalles de la investigación judicial, que aportaron comprometedores datos para los hermanos Milei. Se trata de un tema que no termina de permear en el común de la gente por sus características técnicas, pero que en la semana tuvo aportes que despertaron mayor interés, como la difusión de un video en el que se ve al Presidente y su hermana preparando un zoom con Mauricio Novelli, en el que queda clara la familiaridad del trato con el empresario cripto.
Las preocupaciones van más allá, proyectándose sobre la gestión económica, pilar clave de esta administración. El riesgo país, que había bajado sensiblemente este año, quedó por encima de los 600 puntos esta semana, consecuencia de las tensiones globales y un clima de desconfianza interna que opera como freno de la recuperación de los bonos. Mientras tanto, la inflación amenaza convertirse en un karma de esta gestión, luego de haber sido el principal activo. Van 9 meses de una tendencia ascendente, y el 2,9% registrado en febrero (el mismo valor que en enero) habla de un estancamiento en un nivel elevado. Por si hacía falta, el propio ministro Luis Caputo admitió que será difícil llegar al cero prometido por Milei para agosto, pero lo relativizó diciendo que será en septiembre u octubre… Las perspectivas no son halagüeñas: marzo es generalmente un mes de aumentos, y se espera que cierre por arriba del 3%. La guerra en Medio Oriente hace lo suyo con un aumento de combustibles que incidirá en los datos futuros, por más que YPF haga esfuerzos por no trasladar el precio del barril a los surtidores.
Más allá de las perspectivas preocupantes en materia inflacionaria, el bolsillo de la gente aprieta cada vez más, lo que ya se traslada al humor general. Un estudio de la consultora Tendencias conocido esta semana refleja un malestar creciente en materia social y económica: un 41,3% afirma que no llega a fin de mes, un 22,5% dice que tuvo que recortar gastos para hacerlo y apenas un 15,3% sostiene que llega y puede ahorrar. También empeoran las expectativas, pues solo un 31,8% cree que su economía familiar mejorará el próximo año, contra un 44,2% que se imagina peor.
Los datos de alarma para el Gobierno crecen cuando se advierte por primera vez que Milei aparece más señalado que la herencia recibida: un 43,3% le adjudica al actual gobierno la principal responsabilidad en la situación económica, frente a un 33,3% que la atribuye al gobierno anterior. En el plano subjetivo, la esperanza desciende al 36,1%, mientras que la bronca sube al 24,2% y se consolida como el sentimiento que más crece.

La encuesta de Tendencias se hizo en medio de la lluvia de críticas que recibió Adorni por sus viajes, pero previo a un nuevo capítulo del caso $LIBRA, y muestra un deterioro claro del clima de opinión respecto del Gobierno nacional. Por primera vez desde el inicio de la gestión, la evaluación del Gobierno pasa a ser mayoritariamente mala, con el 55,7% que la considera negativa, frente a un 44,3% que la evalúa positivamente.
En este contexto debe interpretarse el ánimo irascible del Presidente, quien de todas maneras no se mostró mayormente involucrado en lo local, pues acumuló millas en su agenda internacional este mes de marzo. Pasó unos días en Estados Unidos, en el marco del evento Argentina Week 2026; luego realizó un viaje breve a Chile, para la asunción de José Antonio Kast, y de allí se fue a Madrid, para participar del Foro Económico de Madrid, donde cargó contra los socialistas -a los que calificó de “mierda”- y los medios de comunicación. Este viernes y sábado estuvo en Budapest para participar de la CPAC, un foro conservador que tiene a Milei como invitado permanente, y donde se reunió con Viktor Orbán, el controvertido primer ministro húngaro que gobierna ese país desde 2010, y quien se ha caracterizado por perseguir a la prensa independiente, impulsar políticas discriminatorias hacia las minorías (LGBT+ y migrantes), y es acusado interferir en la justicia y en las elecciones mediante reformas diseñadas para sostener el poder. Amigo personal de Vladimir Putin, es el principal disidente dentro de la Unión Europea, donde usa su poder de veto en temas clave como la ayuda a Ucrania.
Con todo, el presidente Milei -que cultiva una cercanía con Volodimir Zelenski- se siente muy a gusto con Orbán, quien es también cercano a Donald Trump, gran sostenedor de Javier Milei, cuya supervivencia política está muy atada a su respaldo. De hecho, cuando compartió con Milei un homenaje a Adan Smith esta semana en el Palacio Libertad, el economista Juan Carlos De Pablo destacó la “muy buena relación (de Milei) con el presidente de los Estados Unidos”, y se preguntó: “¿Qué pasa si el presidente Trump pierde las elecciones de medio período y se convierte en un pato rengo? Nos jodemos”.
No es lo que el Presidente hubiera deseado escuchar, pero tampoco lo que imagina que sucederá en noviembre.
El presidente usó la cumbre conservadora para confrontar con la oposición y reivindicar el ajuste. Defendió el presupuesto 2026 enviado al Congreso y advirtió que las medias tintas solo sirven para mantener “el sistema decadente”.
El presidente Javier Milei participó este martes en Asunción de la Conferencia de Acción Política Conservadora (CPAC) y pronunció un discurso cargado de definiciones políticas y económicas. En un foro internacional de la derecha, el mandatario argentino se mostró como referente regional de la “batalla cultural” y, al mismo tiempo, aprovechó para apuntar contra la oposición en el Congreso y blindar el rumbo de su gestión.
“Estamos llenando el Congreso de liberales puros”, lanzó, en referencia a la presencia de diputados y candidatos afines en el Parlamento. Milei reivindicó el envío del Presupuesto 2026, presentado este lunes, al que definió como un “plan basado en el déficit cero y en la reducción del gasto público”, y lo ligó a su idea de que “no hay opción moderada entre el superávit y el déficit”.
El presidente contrastó los resultados de su administración con la “catástrofe heredada” y volvió a mostrar a Paraguay como ejemplo de estabilidad. Defendió la baja de la inflación, la mejora de los salarios y la reducción de la pobreza, aunque admitió que “falta mucho camino por recorrer”.
Milei insistió en que no aceptará negociaciones con la oposición que impliquen diluir su programa de reformas: “Las terceras vías son inconducentes. O hacemos los cambios de fondo o volvemos a caer en el fracaso del pasado”.
Con un tono más ideológico, cerró invocando el “legado de la cultura occidental y la ética judeocristiana” como base de su proyecto, mientras volvió a elogiar a figuras del liberalismo argentino y extranjero.