El instituto reconoce que los cambios aprobados dinamizarán el empleo formal, pero sostiene que el principal desajuste del sistema jubilatorio proviene del crecimiento del gasto y de decisiones políticas que lo volvieron financieramente insostenible.
La reciente aprobación de la ley de modernización laboral fue destacada por IDESA como un hito trascendente por la profundidad de los cambios y por las amplias mayorías logradas en ambas cámaras. El informe subraya que el Gobierno actuó con convicción y liderazgo a partir del respaldo electoral obtenido el año pasado, aunque advierte que aún quedaron aspectos importantes sin reformar y que será clave evitar que las justicias laborales provinciales distorsionen la implementación.
El trabajo insta a no sobredimensionar las expectativas sobre el impacto inmediato de la reforma. Si bien la mayor previsibilidad favorecerá la creación de empleo formal en empresas medianas y grandes, la informalidad —principal problema del mercado laboral— se concentra en firmas pequeñas que no reciben alivios regulatorios ni impositivos específicos.
IDESA sostiene que esta limitación vuelve “ineludible” encarar de manera urgente el ordenamiento del sistema previsional. Un estudio de la Oficina de Presupuesto del Congreso, citado en el informe, muestra que entre 2004 y 2024 el gasto público consolidado pasó de 25,4% a 33% del PBI, un incremento de 7,6 puntos. De ese aumento, el 40% correspondió al gasto previsional, que creció 2,2 puntos en el ámbito nacional y 0,8 puntos en las cajas provinciales no transferidas. Aun con el fuerte ajuste aplicado en 2024, se trata del componente más expansivo y rígido del gasto, presionado además por el aumento sostenido de la expectativa de vida.
Por estos motivos, el instituto considera “ingenuo” confiar en que la reforma laboral permita equilibrar el sistema jubilatorio. Recuerda que la formalización en pequeñas empresas será modesta mientras las cargas sociales sigan siendo incompatibles con sus niveles de productividad. En consecuencia, plantea que el principal desafío no pasa por aumentar los ingresos del sistema sino por moderar su gasto.
El informe destaca que la discusión previsional debe encararse de manera integral, incluyendo simultáneamente al régimen nacional y a los provinciales. Propone un sistema general donde los haberes se definan en función de los aportes realizados durante la vida activa y la expectativa de vida al momento del retiro, con un complemento solo para quienes acumulen pocos aportes y puedan caer en situación de vulnerabilidad.
IDESA remarca que la crisis previsional no deriva solo del estancamiento del empleo formal, sino sobre todo de decisiones “oportunistas e irresponsables”, entre ellas las moratorias que otorgaron jubilaciones contributivas a personas sin aportes y la multiplicación de regímenes especiales. Bajo este diagnóstico, concluye que la solución no vendrá de la reforma laboral, sino de un ordenamiento profundo y federal del sistema previsional.