La minería argentina, entre el amor y el espanto

El debut de Luis Lucero, urgencias del sector, tensiones en Mendoza, el “Toro Rojo” y marketing en la minería de minería de la Argentina despeinada de la era Milei.

Por Daniel Bosque

En todos lados se cuecen habas, sin excepciones. La designación de Luis Lucero, por años apoderado de Glencore en Alumbrera y Pachón fue la noticia pre Pascuas.  Ahora tocan los primeros días del abogado mentor del IADEM y patrocinador de movidas mineras en tribunales y foros nacionales, provinciales e internacionales. En 30 años de “sobaquear expedientes” el ex de varios bufetes porteños debió escribir centenares de veces “pedimos a Y haga respetar la Ley 24.196 de Inversiones Mineras…”

Al otro lado del mostrador, Lucero ingresa en un mundo de sales y vinagres donde las cosas no siempre funcionan. Los medios han dejado trascender que este jueves tiene cita con CAEM para hablar de SEDIs, boreales, el Régimen de Incentivos a las Grandes Inversiones (RIGI), que viajaba en la primera Ley Ómnibus y algo más urgente: el centenar de certificados para liberar importaciones que se fueron amontonando en el freezer después de que la fueron amontonando en el freezer después de que la fueron a Flavia Royón

Hasta ayer, Lucero seguía con su compu en una oficina prestada en Economía, a la espera del decreto de estructura y nombramiento, cosas que se demoran en la Era Milei. Este miércoles fue un día duro en la administración pública argentina por los despidos/no renovación de contratos. No hubo batifondo en Diagonal Sur 651, sede de Producción, la que pronto será ex casa de la Secretaría de Minería porque se mudará a “Parque Chas” (por el barrio de CABA donde uno entra y se pierde fácil) como le llaman al laberíntico edificio ex Aerolíneas Argentinas, de Paseo Colón y Alsina, anexo de Economía donde estará más cerca “del Papa y del lápiz rojo” de Luis Caputo. Y de la Secretaría de Energía en cuyo presupuesto han quedado con este gobierno subsumidas las partidas de la autoridad minera.

Hablando de despidos, no hubo que esperar la motosierra pascual para decrecer el personal en la secretaría, donde revistaban 160 integrantes al 10-D y hoy habrían quedado 100 clavados. Algunos fantasmas se fueron solos, o dejaron de no venir, sin esperar un “piedra libre” que comenzó a ejecutar Royon. Otros fueron avisados en estos meses que se podían quedar en sus casas o en sus provincias. La dotación había evolucionado en diversas capas geológicas, pero se elevó notablemente, a tono con lo que fue el albertismo, en la gestión de Fernanda Ávila. Pero hoy varios programas y misiones fueron desarticulados, como el Gabinete de Género, desmembrado, a tono con lo reglado en la materia por el nuevo signo político.

Otro lugar al que Caputo ha pedido a Lucero que mire con lupa es el Servicio Geológico Minero Argentino (SEGEMAR), organismo que según el gobierno debería tener menos gente y más productividad, en Migueletes y en las sedes provinciales. Allí quedó en el aire el elegido Eduardo Marquina, que debutó en público en aquel webinar con Alemania, en enero, que parece un siglo. Marquina nunca fue nombrado por decreto, pero no es el único. Lucero tendrá por estas horas un encuentro con el Consejo Federal Minero (CO.FE.MIN.) coordinado por el cordobés Aldo Bonalumi, según dicen “ad honorem” por el momento.

En muchos despachos y foros se palpa la desorganización de este gobierno. Y en paralelo, en el contexto de la batalla dineraria Nación vs. Provincias, crece la tensión inmanente por los tironeos por la renta minera, un conflicto sottovoce que se disimula cada vez que aterriza un visitante inversor y es recibido con entusiasmo y armonía por Milei, su jefe de gabinete Nicolas Posse, Luis Caputo y las autoridades provinciales ad hoc. Como ocurrió en los cafés con fotos con los popes de Glencore, McEwen y Rio Tinto. La batalla naval por los tributos mineros todavía está por comenzar y de eso hablan en la Mesa del Litio que arrancó el año pasado, tuvo su rumbo massista ya olvidado y en la Mesa del Cobre que no para de crecer y de la que se habla tanto en estos días.

Tensiones y marketing minero es lo que abunda en este ciclo de costos altos en dólares y señales de desregulación a la espera del fin del cepo. Como se vio en Mendoza donde la reforma del Código de Procedimientos Mineros promovida por “los emilios” como le dicen a la troika que armó el ministro Emilio Guiñazú, alrededor de la estatal Impulsa, un órgano que nace con fondos por los activos y las servidumbres de Potasio Río Colorado. Por detrás del consenso pro minería y de ríos de tinta aquí y en el Exterior sobre el despertar explorador en la provincia cuyana, hubo cruces duros en el trámite legislativo, que han terminado en una pax romana, con la media sanción de un proyecto que dejó vivo al Consejo Minero y limitó el rol y alcance de Impulsa en la caducidad y re adjudicación de áreas sin inversión.

“Eso no estaba en los Cinco Pilares multisectoriales, lo pusieron desde la carpa chica de Cornejo con el guiño de algunos mineros”, se quejan un unas cuantas voces mineras. Y en el medio, en plena Semana Santa, hubo carpetazos en la prensa y en las redes acerca de los concesionarios de las áreas mineras. No siempre es muy lindo el otoño en Mendoza, como cantaba Mercedes Sosa.

Lo que parece un tema local no lo es. Los brokers de la inversión minera en otras provincias, desde Santa Cruz a Jujuy, tienen el tema de las mineras estatales provinciales en el altar de las preocupaciones. Por eso en el debate caliente de los mendocinos se habló mucho, con nombres y apellidos de cómo el montaje del Estado (y de sus amigos ocasionales) desalienta el ingreso de otros actores.

No es sólo permisología, el neologismo peruano que ya es continental, el problema sino quien da los permisos y a quien, en esta etapa embrionaria en la que el litio perdió chapa en los foros porque vale menos y porque es una ventana que puede durar 20 años y el cobre en cambio unos 50. Por eso todos los días se dice o se escribe algo sobre los 6,7,8 proyectos argentinos. Es hora de comenzar a debatir la huella hídrica, antes que hablen otros por nosotros, dice Mario Hernández, desde McEwen-Los Azules, quien repite que el metal es el Toro Rojo, que no llegará a ser Vaca Muerta, pero podría sumar varios ceros a la economía argentina.

A propósito, desde YPF, la líder del fracking neuquino que proyecta US$ 30.000 MM de exportaciones de oil&gas a 2030, el ex Tecpetrol Miguel Marín acaba de frizar el impulso de las baterías de litio made in argentina que pretendía el Alberto-kirchnerismo desde Y-Tec a partir de una cuota de carbonatos e hidróxidos cedidos por las mineras del NOA. “No es prioridad, será en todo caso para la próxima década”.

Prohibido quedarse dormido. En esta danza de grandes sueños y soluciones día a día, siempre se pueden dar golpes de efecto. Como el último de Challenger Gold, la junior que dice querer construir su mina aurífera Hualilán, en San Juan, a pesar de que tiene como vecina a áreas inexploradas de Newmont y de que está de moda el ingreso de grandes mineras globales a la provincia. “No estamos en venta”, dice la líder del proyecto Sonia Delgado tras el ruido que hizo el ingreso en la sociedad de Eduardo Elsztain, mínimo en capital, pero de gran efecto mediático,

Así es este negocio, con un ojo se miran los testigos de perforación y con el otro los charts en las bolsas. Con los dos, hacia dónde va la Argentina y su proyecto liberal, bastante despeinado y costoso por ahora. Pero al cual las mineras del mundo le ponen fichas. No las une el amor, sino el espanto, hubiera dicho Jorge Luis Borges.

 

 

¿La libertad alcanza?

Un análisis del panorama con el que el nuevo Gobierno se encontró tras los cuatro años de Alberto Fernández y Sergio Massa.

Por Daniel Bosque

-Miren que se acabó el Estado del Bienestar y que el capital privado se quedará con todo.
-Tal vez no entiendas, pero a estos tipos no los queremos ver más.

No fue en Florencio Varela o Córdoba, es de las tantas charlas de este cronista con gentes de Europa del Este a fin de los ’80. Había implosionado la URSS con sus satélites y los súbditos de aquel régimen querían otras cosas. Los años siguientes están en Google: demolición de lo soviético, endiosamiento del mercado, triunfantes y derrotados, sálvese quien pueda. Cinco años después de la caída del Muro, los pulpos alemanes se habían quedado con casi todo, La Rusia de Boris Yeltsin era zarista y el finado Henry Kissinger advertía lo de hoy. De aquella época son los aplausos liberales al austríaco Friedrich Hayek y a su exégeta Karl Popper: “hay democracia cuando los individuos controlan a los políticos”.

Como en Mayo de 1810 – cuando las letras liberadoras de Melchor Gaspar de Jovellanos sobre la opresión agraria de la aristocracia española llegaron a estas playas, de la mano de Mariano Moreno y su Gazeta de Buenos Ayres – en junio de 1989, tras la hiperinflación de Raúl Alfonsín, el gurú Jeffrey Sachs aconsejaba a su amigo Carlos Saúl “terapia del shock”, desregular y privatizar. Entre sus acólitos locales estaban Carlos Rodríguez y Roque Fernández, hoy cercanos, unos días más que otros, a Javier Milei.

También está en Google: cinco años después, la Patria Contratista se había quedado – como partner de españolas, italianas, británicas, francesas, estadounidenses – con buena parte de las empresas públicas y la banca argentina. Hubo inversiones, entes reguladores, plata dulce para viajar y consumir. Una década feliz, hasta el corralito de Domingo Cavallo, de héroe a villano.

La Libertad Avanza ha gastado su primera semana ocupando el centro del ring, con algunos golpes de knock out. La troika ká está aturdida y pactando votos por espacios y jueces lejos. Por ahora el armisticio funciona: El discurso del León en las escalinatas ha orientado hacia el gran pasado las culpas del desastre. Sería el jacobino Bernardo de Monteagudo,  mentor de la independencia de Argentina, Chile y Perú, un posible responsable de todo. El ministro justiciero Mariano Cúneo Libarona, estrella del menemismo, dice que el Estado no iniciará causas por corrupción. Mozo, tráigame un delito prescripto por favor.

Excepto en el corazón de la tribu K, el desprestigio del cristi-albertismo, por ahora acolchona los sinsabores post 10-D. El “No hay plata” tiene su gancho, pero es un crédito que la tarjeta SUBE se comerá muy pronto.

Hay preguntas. Como si era necesaria la abrupta actualización de precios en los surtidores. Las gasolinas, ahora desreguladas (que subieron y jamás bajaron en la Argentina) y cercanas a 1 U$ son caras para muchos bolsillos ciudadanos y empresariales.  El sector Combustibles transfirió a los consumidores US$ 70.000 millones en cuatro años, pero compañías y cámaras nunca patalearon en la Justicia. Ahora habrá balances felices y accionistas idem.

Alguien recordó el speedy de José Luis Aranguren para actualizar gas y electricidad a comienzos del macrismo. Hay diferencias, las distribuidoras reclamaban sinceramientos para brindar un servicio eficaz y consiguieron tarifas. Después seguiría otro zoológico de tarifas sociales y subsidios especiales, como las “zonas frías” donde hoy hace 45ºC porque en Argentina donde hay una necesidad, también suele haber privilegios.

Más sobre el naftazo: qué pasará con el Impuesto a la Transferencia de Combustibles (ITC) famoso cuando se lo quedó Cristóbal López para comprar Petrobras. En 2016, el macrismo anuló la alícuota de 2003 del 16% y dispuso actualizaciones por decreto Desde 2018 a la fecha, según el IARAF, los impuestos en las naftas decrecieron del 44% al 30% y el del ITC del 27 al 9%. El shock en surtidores tiene reflejos en IPC y en humor social.

Agro, oil&gas, minería y construcción salieron a patalear por el #Caputazo. Petroleros, chacareros y mineros hacían las cuentas del nuevo dólar versus más retenciones. Salvo en Minería donde Flavia Royon nunca terminaba de aterrizar, y en Energía, donde el esquema de subsecretariar a Petróleo y Gas por separado y complicó la grilla, los funcionarios arribados eran buscados por las entidades que ya dijeron lo suyo.  El fin de las SIRAs y SIRACEs con el nuevo galimatías del Banco Central promete solucionar el calvario para importar insumos.

En las horas que resucitaba la causa Cuadernos, el ministro peronista Guillermo Ferraro juntó para la foto a CAMARCO y UOCRA. Gustavo Weiss y Gerardo Martínez han prometido que pondrán el hombro para la obra pública pero el quid es quien la financiará. De paso, Ferraro ha dicho que privatizará los trenes, lo cual no es sencillo porque los suburbanos en todo el mundo dan pérdidas y requieren subsidios. Y los de cargas, si se va a repetir la picardía de Roggio, Camioneros y Franco Macri con el Belgrano mejor sería mejor no hacer nada.


A falta de Netflix, el gran público de la Argentina esperaba “el DNU de 200/300 páginas” la desregulación que debería dar vuelta como una media nuestro modus vivendi. Drafteado por Federico Stutzenegger y que recogería lo que la gesta conservadora 2015-2019 no pudo lograr. La sociedad más politizada pide las tijeras y sangre ajena prometidas. Circuló un non paper con muchos likes libertarios: Cómo borrar de un plumazo US$ 51.000 millones de gasto político sin que el avión se caiga.

Hay provincias que se adelantaron, sobre todo las que cambiaron de camiseta y encontraron uchas vacías. Pululan denuncias, algunas en Tribunales, sobre funcionarios y empleados de La Quiaca a Usuhaia que se llevaron objetos y dineros estatales, mejor dicho nuestros. Por cosas como éstas se pincharon los gomones del kirchnerismo y su espejo UCR-JxC, cuyos náufragos se aferran ahora a cualquier boya libertaria. Se ha roto la aceptación popular de que el derroche de los dineros públicos “no mueve la aguja”.

Hoy toca acordarse de Qatar y la Copa de Dibu y Lio. Argentina es campeón mundial de balompié y déjà vu. ¿Cuánto calor puede soportar el ser humano? LLA tendría soga, si es que, para sus 100 primeros días, Cualquier error le resultará fatal y romperá los pactos con nuevos amigos y con los idos del poder que detestan el orden y progreso que les ha minado la base social. La lucha que viene es por el control territorial de la pobreza.

La macro, la deuda y las Leliqs aprietan. La inflación es un meteoro que viaja al 1%/día, dice el gobierno, sacá la cuenta. Los gobernadores se declaran en rojo. Los mercados saludan la cirugía, auguran inflación y valuación al alza de los activos país. Verbigracia Paolo Rocca, autocrítico y feliz por Horacio Marín y varios Techint en YPF, donde reinaba La Cámpora. Ya nadie habla de Sergio Massa y hasta se le animan a contarle costillas al Chiqui Tapia y los business de la AFA.

Nadaremos en petróleo, gas, litio, cobre, soja, maíz y trigo, pero mientras no hay complejos para abolir la quita de Ganancias a los asalariados legislada hace unos días. Hola OCDE, bye bye BRICS, Cada vez que elegimos un gobierno no populista, Occidente festeja y China se acomoda. El mundo nos sigue pillando lejos, aunque Milei puso a Estados Unidos, Ucrania e Israel en el cuadro de honor. A Bullrich y Petri les toca lidiar con los narcos y la delincuencia que sufren los pobres.

La raviolera, aún inconclusa, no da abasto con la mecánica ligera del país cascajo que pide ensuciarse las manos y menos selfies. Se fue el lenguaje inclusivo del centro de la escena y habría que desmontar miles de curros, aunque no haya vacuna para esta pandemia argentina. Mientras dure el garrotazo, aconsejan los consultores, Milei y los suyos deberían cultivar el tono humano, en Bahía Blanca o dónde sea, que manejaba tan bien el PJ.

Es que han votado por el auto sacrificio una amplia gama de tristezas cansadas del pater familias, perdón mater familias, justicialista. Macanudo, increíblemente la libertad avanza, pero con eso sólo no estaría alcanzando.

El electo Javier Milei y su nada apacible llegada al poder

Por Daniel Bosque*. Donde sigue el clima sigue de fiesta es en el mundo energético, sobre todo en el oil & gas no convencional, que a las piñas con la macroeconomía sigue capitalizando los corralitos

La canchita de Futbol 8 ya está reservada pero Los Leones aún no juntaron todos los players y nadie sabe cómo jugará el equipo. ¿Vale traer a amigos diestros o zurdos? El 10-D hará calor y mucho más el lunes 11-D  con su huelga estatal contra la estanflación. Hamacate y rezá, que “lo mejor estaría por venir”.

Aunque no muy segura de sí misma, la bandera de la libertad avanza. Los argentinos progresan poco pero hablan mucho. La canciller Diana Mondino advirtió a los industriales que se compren generadores.  Y ya se reabrió otra carpeta,  la de la eterna distribución desinvertida, por ejemplo, unos US$ 1.200 MM en el AMBA. Ponele, todo puede ser.

Buenos Aires hace tiempo que no se adorna con arbolitos navideños, sólo los cambistas de Florida, pero en la segunda semana de la transición mileinista al poder abundó en eventos empresariales. Se vio un común denominador en los speakers de los negocios: El alivio por el fin o la pausa del catecismo kirchnerista junto a la incertidumbre por el mosaico liberal que no termina de armarse. Se vienen otros pecados y penitencias.

¿Es el momento de reclamar o hay que apoyar? That’s the question para los empresarios.

¿Hay que destruir las Leliqs del BCRA como sugieren una ristra de economistas?

¿Hay que pagar las SIRAs, como se le escuchó decir al  mediático Salvador Distefano?

¿Y con las provincias auxiliadas desde siempre que hacemos?

Para buena parte del gran mapa nacional, tocar el socorro de Buenos Aires, es como meterse con la madre. Chisme suelto: YPF de Horacio Marín le daría a Santa Cruz un par de pozos para hacer renta, caja, alegrías.

“No hay gente para cubrir las plazas en Energía”

“Sigue el casting por la Secretaría de Minería”.

Obviamente, sobran los candidatos, el asunto es de qué estante de la casta tu vas a la nevera y coges el que te apetece.

Ya nadie se acuerda de quien es Emilio OcampoBenjamin Franklin seguirá en el banco de suplentes y el BCRA tendrá un papel clave al servicio de bajar un 25% el gasto público. Marche la faja de clausura para la impresora de horneros.

¿Y con la inflación descontrolada qué hacemos?

La bisagra es lo mejor para el agio y la especulación, como le decían en los ’70, ’80 y ’90: Son días de precios descuidados y el agua, hasta la más cualunque, vale aquí el doble que la gasolina, como en Venezuela.

Pero comenzó a llover. En la macro que viene, según los foros donde estuvo CLUB minero, los augurios son fenomenales, el problema es quién será el comisario de abordo en energía, agro y minería.  Los chacareros vienen chocando de frente con La Niña, El Niño, los arrendamientos, impuestos, retenciones,  infraestructura, cepos. Pero siguen las preguntas ¿Es viable terminar con los aranceles a las exportaciones, por ejemplo a la soja, nuestro grano gourmet? 

Donde sigue el clima sigue de fiesta es en el mundo energético, sobre todo en el oil & gas no convencional, que a las piñas con la macroeconomía sigue capitalizando los corralitos y ya va por las 14.000 fracturas hidráulicas y podría llegar a 18.000 si se le suelta la soga. Oldelval, la líder del midstream de Vaca Muerta que transporta la mayor parte del crudo neuquino, ya pasó el récord de los 90’ de 425.000 bpd y va camino a una meta de 800.000 y 1,2 MM al final de la década.

A 300 km de la Costa Atlántica, el Offshore con CAN-100 Argerich, a 2.500m, podría producir en 19 pozos 200.000 bpd. En Argentina hay más de 9.000 proveedores petroleros, que podrían exportar también por US$ 500 MM.

No es un panorama anímico diferente al que compartieron los empresarios mineros, en las tertulias sobre Oro, Plata y Cobre, en las cuales se habló inevitablemente bastante del litio que va empardando la cuenta sectorial. Hay algo no alfanumérico: que es la coincidencia de Poliarquía, ya publicado aquí, y de CIRP que asegura que la reputación minera creció notablemente beneficiada por los textos del NetZero y la transición energética. 

En lo que energía y minería no se parecen es que la primera ya tiene un líder, el gurú Eduardo Rodríguez Chirillo va conformando su team, aunque hay algún ruido en la racionalización soñada, a propósito de una moción para fusionar los entes ENRE y el ENARGAS que parecen iguales pero no son. Los Tribunales Torquemada para las empresas, serán más eficientes unidos por la boligoma de Milei. 

Mientras, continuaba el casting para fichar a  la futura autoridad minera. nacional Al enterarse de que conocido abogado Sergio Arbeleche preferiría cederle el paso a figuras más afines a la trilla política, esta semana cayeron drones con curriculums sobre la franja de  Guillermo Ferraro, el futuro cacique de Minería, Energía, Obras Públicas y Comunicaciones.

Entre ellos, hubo una gestión explícita de Patricia Bullrich, confirmada en Seguridad y distanciada de Mauricio Macri, para colocar allí a su referente minero Mario Capello y su Grupo Sarmiento. Una operación “llave en mano”: Capello y su team quieren no ser vagón sino locomotora y presentaron el guión con sus utopías a ejecutar. En el terneo apareció el nombre de Flavia Royón, tal vez la más eficaz de las espadas del derrotado Sergio Massa, quien tendría el aval para sumarse a lo que era su métie de origen, aunque Gustavo Sáenz la quiere repatriar a Salta para un super cargo ministerial pro inversiones a full. Es un mal momento para hablar de carteras en la actual ola reductora nacional. En cualquier momento se sabrá el fin de estas historias. 

Ricardo Martínez, el sanjuanino que lidera la cámara minera local y la prometida resurrección del oro y plata de Gualcamayo presentó su síntesis de la exploración minera mundial y el reflejo en la atribulada pero abundante Argentina. Para un neófito, la vitrina geológica es impactante. Para los conocedores, hay dos conclusiones a mano: la Argentina ha madurado unas cuantas exploraciones después de haber dejado pasar varios trenes. Tiene por delante de sus narices el gran convoy del cobre, con los mentados ocho proyectos por desarrollarse, cinco de ellos en San Juan y uno en Catamarca, MARA de Glencore, con un complejo procesador, el de Alumbrera, ya construido.

Si todas estas jugadas salieran bien, el país nadará en exportaciones. Tanto como para imaginar entre agro, energía y minería, un incremento de US$ 50.000 MM/año (En 2022 las exportaciones fueron US$ 88.500 MM y las importaciones US$ 78.000 MM).

Pero esto es diciembre 2023, el cuadro externo está complicado, el fisco está colapsado y hay un gran signo de pregunta sobre el futuro político y social. Al cierre de esta crónica todavía no se sabía quién va a la AFIP y había rumores, que es lo que más hay de que en Aduana y otros cenáculos quedarían algunos mandos. La casta, por estas horas, está muy peleada entre sí, pero no parece tener miedo. La leonera está un tanto hervíbora y aprendiendo lecciones a diario. La matemática parlamentaria no le está permitiendo dar vuelta la media de la República y negocia fidelidades con Macri y con Schiaretti. No hay un mango y el sistema de alianzas es un polvorín.

Y se avecina un largo y cálido verano. Pocas cosas quedarán como estaban como cuando todo era tik tok, motosierra y gritos. Continuará

*Periodista. Director de CLUBminero

Obra Pública vs. PPP: Lo que no se dice

Por Daniel Bosque. El periodista sostuvo que “en el mundo de las empresas constructoras de la Argentina hay diferentes tribus, una es la que no contrata con el Estado y, por lo tanto, sufre la anemia de inversiones privadas”.

El anuncio del gobierno electo de que minimizará todo lo posible el presupuesto de obra pública, para reemplazarlo por una remake del modelo de Participación Pública Privada (PPP), ya ensayado sin éxito durante el macrismo anterior, ha originado todo tipo de réplicas y conjeturas. Llamativamente, no se profundiza en la cuestión, con lo cual los diagnósticos estarían fallando desde la base.

Algo notable son las lecturas parciales del modelo “a la chilena”, citado como una subsidiariedad del Estado. En realidad, en el país trasandino, según el último informe oficial (ver al final de esta crónica), la erogación estatal, en último Presupuesto Nacional, alcanzó 4,1 del PIB (US$ 2.000 MM).

Como era esperable, la Cámara Argentina de la Construcción (CAC), un gran abanico de lobbies de la Patria Contratista, como se la nombraba en la era pre menemista, con su reclamo, contribuye a distorsionar más la lupa. El presidente Gustavo Weiss ha advertido sobre una marea de telegramas de despidos tras la difundida entrevista radial del próximo ministro de Infraestructura, Guillermo Ferraro, y la ratificación de Javier Milei. Lo que no dicen unos actores y otros es que la obra pública en Argentina está cuasi paralizada. Mucho peor que lo ocurrido al final del gobierno de Mauricio Macri.

“Las reuniones de la CAC son un mar de lágrimas” dice un referente de la construcción ligada a la minería y energía que opto, según su testimonio, como otras tantas empresas a no licitar más con el Estado. “Tenés que cobrar cifras siderales porque te pagan mal y nunca los certificados de obra. Hay un pequeño club de amigos que se las arregla para pasarla mejor, pero los últimos cuatro años han sido los peores para el sector de la Construcción, probablemente en tres décadas, desde marzo  el Estado dejó de pagar y hay honrosas excepciones como las obras fondeadas con asistencia externa”, completó.

En el mundo de las centenares de empresas constructoras de la argentina hay diferentes tribus, una es la que no contrata con el Estado y, por lo tanto, sufre la anemia de inversiones privadas. Otra es la que depende de licitaciones municipales, provinciales y de la Nación, que tiene mayor gimnasia en ajustes , retribuciones a la política y sin sabores a la hora de cobrar contratos y contribuciones.

El kirchnerismo, en colapso anímico para defenestrar la propuesta libertaria. Para ello invoca su última gesta exitosa, la construcción del gasoducto GNK, que produjo un derrame de trabajos y eficiencias, una verdadera mosca blanca en la actualidad argentina. La reversión del Gasoducto del Norte y otras obras energéticas proponían seguir esa senda. Aunque en el análisis macroeconómico y fiscal no estaba claro el financiamiento en caso de haber triunfado Sergio Massa.

Como decíamos, poco se habla de la cuasi parálisis de la obra pública nacional, provincial o municipal por el temor de que los funcionarios en los últimos 15 días de reinado se tomen revancha. Los constructores dicen que basta relevar lo que acontece con las constructoras en varias provincias. Un caso que la minería argentina conoce es el de San Juan, donde Sergio Uñac estaba haciendo más viviendas que caminos, pero desde marzo unas 60 empresas de diverso porte comenzaron a vivir el parate. El padrón de obreros afiliados a UOCRA bajó en la provincial de 10.000 a menos de 5.000 y el tobogán sigue, según el sector Los gastos de la eterna campaña electoral reasignaron recursos en desmedro del hierro, arena y combustibles para construir.

Contratar con el Estado en la Argentina siempre fue para audaces, más aún en tiempos de la cuasi hiperinflación que llevó a los certificados de obra a una dinámica de ajustes y reclamos.

La obra pública es un páramo de cajas vacías.

Los empresarios constructores aseguran que en diversas provincias, por detrás de escena de la transición cordial y democrática hay nombramientos en la planta estatal, discos duros que se borran y budgets insuficientes para necesidades urgentes.

En las antípodas del mapa, Vaca Muerta y el litio del NOA precisan de caminos y otras obras. Hoy la construcción es una perdedera de dinero para el sector privado y las recetas levantan polémica: ¿Los operadores y proveedores pagarían un peaje para circular mejores rutas mineras y petroleras? La respuesta divide aguas, pero la situación es insostenible.

Hay más ejemplos, como que de Bahía Blanca hacia el sur la carga por la Ruta 3 no paga peaje y como los camiones chilenos entran por Bariloche y salen por Calafate para ahorrarse peajes, balsas y mapuches armados en la Carretera Austral de Chile.

Siempre siguiendo por el tema caminos, es probable que las provincias que se animen tengan menos resistencia a emprender cambios. Pero eso no terminará de resolver la crisis en los trazados nacionales. Un ejemplo es Salta y su famosa Ruta 51, adjudicada en su momento a una empresa cordobesa, que cobró anticipos sin ejecutar obras. Empresarios y gobernantes salteños se lamentan de la carretera tercermundista a la Puna. A pesar de que las grandes compañías del mineral blanco deberían transitar por ahí exportaciones vitales e insumos imprescindibles.

Javier Milei llamará a sesiones extraordinarias del Congreso para poner a prueba el sistema de alianzas y avanzar con sus reformas desde el gobierno más débil en el Parlamento desde que volvió la democracia. Y encima con utopías de cambio, que en el umbral del poder están mutando por el imperio de la realidad.

¿Tenés el teléfono de Javier?

Por Daniel Bosque. El escritor opina sobre el triunfo de Milei, la derrota del kirchnerismo “a pesar de las propuestas brillantes de Massa” y la transición entre gobiernos.

Pedazo de paliza como para que todo el mundo hable de la Argentina. Como en el 13-A pero por los porotos definitivos. El liberal Javier Milei, con su escuálido aparato, bajísima territorialidad y el salvavidas oportuno de Mauricio Macri, presidirá Argentina, lo cual más que un premio parece un castigo.

Esta vez no han sido los mercados sino los precios de los supermercados los que han derrotado al superministro Sergio Massa, el lenguaraz que tenía todo claro para jubilar a Cristina.

Game over. A Javier lo encumbró y al cristinismo lo hizo puré la saturación de una sociedad reventada por la espiral inflacionaria. Con todas las letras: las propuestas brillantes de Massa no pudieron ocultar el desastroso gobierno de Alberto, un impostor del poder incendiado por el fuego amigo que desde hace un año le dio el rol de relincho de la manada a Sergio y se dedicó a vacacionar. Si no era por el maldito IPC, el peronismo hubiera seguido gobernando con el peso de sus galones, como lo demostró el 22-O cuando la defenestró a Patricia Bullrich, que ahora ha recalado en la guarida del león.

Haber ganado sólo en Formosa y Santiago del Estero y en la grande provincia de Buenos Aires por una escueta diferencia habla de la debacle de UxP. Los argentinos no son de extrema derecha, como ha dicho el vapuleado colombiano Gustavo Petro: Ni eran chavistas cuando le votaron otrora 54%, a los “k”, menos de lo que le dieron hoy al ultraliberal. El péndulo de la última década se explica más por el ansia de los electores de castigar más que por amores confesos.

Cuando abran los mercados faltarán 19 días (y 500 noches diría Joaquín Sabina) una eternidad si se mira el prontuario peronista de vaciar cuentas y deletear agendas, como le hizo Cristina y su team en 2015 a Macri, en aquel “Éxodo Kukeño” tristemente memorable. “Mañana comenzaremos una transición ordenada, los argentinos no deben temer” ha dicho el derrotado Massa en un discurso de estadista profesional, a lo chileno. Habrá que ver si sus colegas funcionarios se cuadran, en la Nación y en las provincias donde ya se observaron manejos lamentables. Hay malos entendidos justicialistas, como de confundir a su partido con el Estado, y al poder como una gracia que emana del orden natural de las cosas.

Milei y su fuerza, que ahora disputará con el macrismo a los codazos porciones de poder, no tiene muchas balas en el cargador y menos aún coroneles e infantería fieles para hacer pata ancha en la burocracia, una selva que manejan ATE, UPCN y centenares de caciques chupatintas. Macri es el ángel custodio tras su apuesta peluda y nada está claro en esta Restauración Conservadora Capítulo II después del amargo final de la primera. Muchos votaron aquel “afuera”, la promesa de reducir a ocho la veintena de ministerios.

Infraestructura será una cartera clave para “el fin de la decadencia” que prometió el presidente electo, y será conducida por el ex operador de Antonio Cafiero y ex KPMG, Guillermo Ferraro, con quien a partir del domingo pasado todas las empresas quieren hablar.

Entre ellas, están las mineras ya que la Secretaría de Minería estará en su universo. Después del triunfo en las primarias PASO, La Libertad Avanza (LLA) inició el mapeo de diversos sectores privados. El vis a vis con los mineros de la Cámara de Empresas Mineras (CAEM) fue postergado hasta después del 19-N. Después del sorpresivo triunfo en primera ronda de Massa el 22-O se desinfló el interés en la industria. Muchos asumían que el ministro era el caballo del comisario, sensación que creció tras la pobre performance de Milei en el debate del 12-N.

Del otro lado del mostrador, en la Secretaría de Minería, varios se probaban las pilchas que dejaría Fernanda Ávila, electa diputada del PJ en Catamarca. Rodaron nombres como el del jujeño Miguel Soler, secretario de Minería de Jujuy y alfil de Gerardo Morales, lo mismo que el sanjuanino Sergio Uñac para un cargo top en el área de Producción, entre otros.

A la minería que venía siendo mimada en los dichos de Massa en gira como dadora de US$ 11.000 millones de exportaciones en el corto plazo, a partir del auge del litio, las cosas no le son tan prístinas.

Por eso el viernes previo al balotaje CAEM emitió un documento reclamando seguridades jurídicas y regulatorias. Son briefs difíciles de consensuar entre los asociados, para no pecar de blandos o de duros. En el texto no están dichas con todas las letras cosas sensibles como el cansancio por las propinas a las que obligan cepos y SIRAS para poder importar insumos imprescindibles. Para el colectivo empresarial minero, salvo excepciones, el candidato predilecto era Bullrich. Pero a falta de pan, buenas son las tortas.

Siempre te quisimos Sergio

Por Daniel Bosque. El escritor brinda un pantallazo general de los candidatos en la previa al balotaje que definirá al nuevo presidente de la Nación de los próximos cuatro años.

Todo ha ido de raro a muy raro. La Argentina, descalabrada en números y crispada en la diaria, ha escrito otro jalón de aquellos.  El debate en el que Sergio Massa le propinó una lección de retórica y política a Javier Milei refuerza la euforia oficialista del 22-O. Mientras una mayoría de argentinos imagina hoy a Sergio Presidente, aunque no se apaga el rescoldo de dudas, por la crisis fenomenal al 190% de IPC, cuyo gestor desde el Estado es el propio candidato peronista. 

Lo decíamos tras las PASO en que fue a la cola: Ha sido notable la remontada de Massa, a puro despliegue y billetera. Pero no se trata de tener cash – en este caso, fabricarlo – sino de cómo y a quién repartirlo. Con aparato y territorio, estatal y partidario y 24 x 24, si triunfa el 19-N, UxP habrá agregado 25 o 30 puntos a lo que le auguraban Wado Pedro, Daniel Scioli y sus camporistas, que duraron lo que un pelado en la nieve.

El debate televisivo, en extremo desigual entre un estudioso y otro que se fue a poncho, hoy no sólo interroga acerca de su post traducción a las urnas. También abre suspicacias la ostentosa no resistencia y torpeza del libertario frente a los embates de Massa. Incluido el manejo arrogante de la información personal sobre el candidato opositor. El resto lo hizo Milei con sus fragilidades e incongruencias, para desesperación de sus seguidores por amor o por espanto, es decir, Por Sí o Por No.

Carta de un león a otro: ¿Se puede ganar una elección si arriba del ring peligró la vertical y el protector bucal? Depende de otras pasiones y frustraciones. Asterisco: Tras el papelón mileinario no faltan los que revuelven y huelen el guiso de las vinculaciones viejas y nuevas de Libertad Avanza con el Frente Renovador, sobre todo en Provincia de Buenos Aires, donde se librará la batalla decisiva.

Hay sospechas que van más allá: ¿Es Javier Milei, finalmente, un “palo blanco”, uno de esos sujetos que en los remates distraen y elevan la cotización de terceros? ¿Estaremos ante un guion supra en el que Cristina y Macri, los dos padrinos de la política del siglo XXI, están jugando su propio Pacto de Olivos para no perder todo en la correntada de sus ocasos?

Círculos Rojos: Los que conservan poco o mucho para perder o multiplicar, están viendo que con Massa 2023-2027, con más o menos kirchnerismo en su pedestal y paraguas, lo que asoma en el horizonte es un Estado discrecional a prueba de jueces y legisladores. Un sistema que incluye al capitalismo de amigos y que barajará presupuestos, impuestos, subsidios y circulación de bienes y de personas, cuya muestra gratis se vio en estos días. El gobierno massista de Unidad Nacional por ahora se parece al enigmático Programa Omega del super magnate Elon Musk. Nadie sabe cómo será y muchos lo aplauden por las dudas. 

A veces el miedo es zonzo. Si no se apresuraban a salvarse los peronismos provinciales tal vez hoy serían muchas menos de 10 las provincias perdidas en elecciones en estos meses. El mapa federal amarillo hoy luce sembrado de palos y zanahorias, que condicionarán la estabilidad fiscal y emocional de los mandatarios no kirchneristas electos en estos meses. Sergio Tomás, el rayo que no cesa, tiene una receta para cada artrosis, como se ha visto en estas giras por al Interior, donde ha repartido promesas y favores tiki taka.

Frente a los fondos con que socorre la Nación, no hay Ulises provinciano que desoiga las sirenas. Desde Rolando Figueroa, gobernador de Vaca Muerta-Neuquén al semioculto jujeño Gerardo Morales, se va formando la procesión de la opción de fondos nacionales o rebeldía. Otra vez, Por Sí o Por No, pero entre cuatro paredes. Viva la Unidad Nacional, o sea, digamos, muletillaría Milei.

Pero por el voto supermercado imposible, el hoy ex león Milei, autodeschavado como inestable, cavernícola, primario, pro militar, homofóbico, inconsistente, etc. aún puede, matemáticamente ganar los comicios presidenciales. Pero el establishment y el peronismo ká y no ká, ya prevén un largo massismo con y con folklore ad hoc. En el cuaterno que viene, caben dos premisas: borrar de los manuales las palabras como Alberto, Fabiola y pandemia.  Y aprovechar la nueva rosa de los vientos: el auge exportador por mucho agro, energía superavitaria, minería y otras bendiciones, la pulverización de la centro derecha electoral, el control del territorio y de la pobreza disparada, además de una alianza sin rubores con el BRICS en el mapa caliente del mundo. Es decir, mucha China por delante.


¿Habrá un final feliz para un gobierno mediocre? Ha resultado brillante el ajedrez para descapitalizar con fuerza al arco no peronista. En los pronósticos, hacia mitad de año todavía parecía apoderado natural del 70% de las almas sufragantes, algo así como el 49% de las empadronadas. Si se cumple esta hipótesis, se escucharán los bombos, Milei pasará a un segundo plano y Macri buscará consuelo en su origen, Boca Juniors, donde el próximo 02-D no la tiene fácil.

Últimos cartuchos de la larga maratón.  Acabó el boxing de los relatos y se vienen las tarjetas del gran jurado de a pie. Nuestro Julio Cortázar, amante del deporte de los puños decía aquello de que “la novela siempre gana por puntos, el cuento debe ganar por nocaut”.

Volvió una noche, 40 años después

Por Daniel Bosque. El periodista celebra un nuevo aniversario de las elecciones presidenciales que marcaron el retorno a la democracia.

¿Qué se puede hacer en cuatro décadas? A ver: Estudiar, trabajar, progresar, fracasar, tener hijos, nietos. Y envejecer, básicamente, excepto Walt Disney, Matusalén, y las pastillas Elon Musk, vamos camino al matadero. Míralo a Berlusconi, tuneado al micrón, alargó el rollo sexual pero al fin crepó. Pero son todos ejemplos de chicos poderosos, si no los envenenan o los tumba la genética, el cinismo de querer y poder es un gran vitalizador.

 Los normalitos tenemos otros fondos y apariencias. ¿Cuarenta años es la pregunta? ¿En cualquier lugar o en la Argentina? No es lo mismo ser un caniche toy faldero que un perrito cimarrón.


Para los sobrevivientes adultos, el 30 de octubre de 1983 sigue siendo un flash de aquellos. Como la caída de las Torres Gemelas o el gol de Maradona a los ingleses. Sabés dónde estabas, con quien y qué dijiste. Todos queríamos ese momento, que se fuera la milicada. O porque los sufriste y lograste zafar, o porque los amabas y te pagaron con otra frustración argentina.

Éramos tan jóvenes, a pesar de las agruras y teníamos tanto por delante. En el Cine Club Buenos Ayres, en el alto de la esquina de Corrientes y Ayacucho armábamos cine-debates. Neorrealismo italiano, Bergman, Costa Gavras, pelis de la casa. Tras la pasada del corto “Malvinas dos años después”, una artesanía en super 8, un abogado cincuentón se levantó de la silla de pino y junco. “Era un pibe cuando llegó Onganía, siento que se me fue la vida”. A menudo recuerdo ese texto. Cambiando años y nombres, somos millones los autopercibimos estafados en la amada patria.

No sólo nosotros éramos unos pibes, también lo era la gorda guía telefónica de nóveles políticos, sindicalistas y empresarios que después pelecharon, y cómo, ante nuestros ojos. Aquel país venía aporreado, intuíamos que algo estaba cambiando en el mundo, pero la celosía no dejaba imaginar el rosario de amputaciones sin anestesia que vendrían.

Tal como Raúl Alfonsín en su carrera electoral al cielo democrático, la nueva retroexcacadora multifunción Sergio Massa recita ahora el preámbulo de la Constitución Nacional, un bello texto de la historiografía argentina que nos vendió el espejo de país opulento. Diferencias al azar: hace 40 pirulos había nafta, costaba hablar por teléfono negro y fijo, no conocíamos las palabras “hiperinflación” o “corralito”. Dólar sí. Ya era nuestro anhelo, cuando la plata dulce de Martínez de Hoz, eso no cambió ni cambiaría.

Por razones de buen gusto, como decía Enrique Pinti, ahorremos lo que pasó en estos 14.600 días. Y la long list de culpables, porque terminábamos a las patadas.

Es increíble lo que me pasó anoche: Dormía, cuando tipo 3 AM, alguien me toca la frente. Era Daniel Bosque, joven y ochentista, que venía a preguntarme un par de cosas. Para llegar -me explicó- había atravesado esquinas mustias, con unos cuantos sin techo urgando en la basura. “La gente va mirando algo, como una radio a transistor, hay poca onda en la calle, está todo más descascarado hay un montón de carteles como televisores gigantes”, largó el pibe. 

– Sí Dani del pasado, aquí pasaron cosas heavy, y le conté algo mientras le cebaba un par de mates.

– Interesante pero entiendo nada -me interrumpió- tengo que volver a mi tiempo, hoy volvemos a la democracia y me esperan mis dos laburos de cronista. 

– Volvé cuando quieras y te cuento con tiempo, es complicado. 

– Veo cómo me organizo, estoy muy contento con el retorno de la libertad. ¡Cuidate!

– Vos también, mirá que para llegar hasta acá vas a tener que remarla.

Dos objetos perdidos en el debate presidencial

Por Daniel Bosque. El autor realiza una crítica respecto de lo que fue el primer debate presidencial porque “de la crisis del clima y asedio narco, de eso no se habla”.

Se viene el segundo debate presidencial, en la UBA. El primero, en Santiago, ha dejado gusto a poco y la impresión de que los cráneos de este formato tendrían poca experiencia en lides conyugales o entre vecinos. Pedazo de estrés es aquello de estar con el relojito y diciéndole a tu rival chupate esta mandarina.

El mancado Facundo Manes podría explicar mejor cómo funciona el cerebro en estos trances. La neurosis que produce el pánico a cualquier error fatal, el temor a pasarse de los minutos y segundos. Todo esto, sin bajar la guardia y siguiendo el libreto implacable del coaching que costó sus buenos mangos.

Después del primer súper domingo, han quedado suspicacias por supuestos pactos de no agresión en los camarines y unos cuantos #tags de lo dicho. Pero poco se dijo de ciertas omisiones llamativas.

Vaya un aplauso para la mención reiterada de la #Pobreza que hoy que incendia al 50% de la población. Según los mapas de palabras fue, junto con #Inflación, de los conceptos más acudidos. En la comprensible obsesión por el debate económico, que opacó a la #Inseguridad, ha impactado el olvido de los cinco candidatos de cuestiones críticas en la Argentina. El personal de limpieza del Forum santiagueño habrá tenido que aspirar de abajo de la alfombra, dos cuestiones patéticamente omitidas: la crisis del clima y el asedio narco.

La calor no existe. Argentina viene de sufrir un lustro atroz entre sequias, heladas tardías, agotamiento de acuíferos y retroceso de glaciares, resumidos en dos cifras: US$ 20.000 MM menos en la Pampa Húmeda y un récord de millones de hectáreas de bosques incineradas desde La Quiaca a Tierra del Fuego.

El dato no es menor porque la falta de una política ambiental está ocasionando más costos económicos y humanos. La crisis de calentamiento e hídrica de Sudamérica está complicando a Bolivia, donde no se descarta una migración importante de “refugiados del clima“. Brasil es un mapa rojo con temperaturas de enero en septiembre pasado. Agro, desarrollo humano, energía sufren la era caliente y seca. El FMI y el BM, en Marrakech debatirán quién paga los costos de la proyectada descarbonización planetaria. cifrados hoy en US$ 500.000.000.000.000 / año. La receta sugerida es que el 80% de la Net Zero lo paguen las empresas, los ricos, el sector privado.  En la Argentina hablar del clima es también hablar de cuestiones conexas como el costo creciente de la energía, subsidios y tarifas. Demasiado rollo para soltar en un panel en el cual los realmente presidenciables prefieren firmar el empate y salir indemnes.

El narcotráfico tampoco existe.  Es el gran tema innombrable, sobre todo en la coalición gobernante que apenas tibiamente ha esbozado en esta campaña una alusión al flagelo que asola al país con un fuerte reflejo violento y sanitario (¿usted sabía que el Censo 2022 no censó la salud mental en el país?) en el AMBA y Rosario, pero no sólo allí. La cuestión narco ha quedó en el cajón, desenganchada de las mentes de los candidatos que no hicieron click en la solapa de la inseguridad. Esperable, si se observa el background de Sergio Massa y Javier Milei. El libertario, a instancias de la izquierdista Myriam Bregman se trenzó en la trifulca de los violentos años 70, y Patricia Bullrich fue arrastada al caso Santiago Maldonado. Por hache o por be, ninguno de los cinco presidenciales linkearon la sinapsis droga-crimen-salud mental que azota en particular y con fuerza a las clases populares. Donde el narco menudeo enrola a miles de pobres y excluidos, la tropa de este Estado paralelo.

Clima y narcos son dos objetos perdidos. Pero sí, en medio del desastre de la moneda argentina, hubo hallazgos creativos del ministro económico y candidato, como el blanqueo de capitales a costo cero (interesante para el lavado, no tan atractivo para muchos ahorristas que se quemaron con el de Mauricio Macri y volvieron a expatriar), la moneda digital que acabará con la corrupción (sic) y un gobierno de unidad nacional, un invento que se viene propalando con diversos fracasos. Verbigracia: los siempre recordados 70, con la liberal Nueva Fuerza de Julio Chamizo o el posterior Pacto Social de José Ber Gelbard. Época en la que en este país se comía mucha carne y barata, había movilidad social ascendente, no existía esta montaña de indigencia – algo muy distinto de la pobreza-, pero los grupos armados se mataban y te mataban por la calle. Violencia monopólica y no desmadrada, como ahora.

Se viene otro debate. Y difícilmente habrá carroña para el morbo. Ya se observó cómo se cuidan, esta semana, como un sólo candidato fue el Coloquio de IDEA, es mejor hacer pie en la pileta pelopincho. Más después del yategate bonaerense. Hay temas tabúes complicados: Mejor no tirar de la hilacha, por ahí se desarma el bonito tejido que abriga a todos y todas.

Animamos tu fiestita democrática

Por Daniel Bosque. El periodista reflexionó de forma ingeniosa el contenido del debate presidencial 2023.

Gritos y susurro en el backstage del gran stand up argentino

– “Massa está muerto, si no le ganamos en primera, lo destruimos siete a tres en el balo y habrá todavía más aval para arrancar” me dice, en vísperas del gran debate santiagueño un libertario de chapa. Y bien de la primera hora, no de la “Agrupación de Base 14 de Agosto” que ahora son multitud

 – ¿Y Patricia?

– Olvidate, ya fue, le falta erotismo, no pudo salir de su corralito.

La carpa chica de LLA es un call center saturado. Todos quieren hablar con los winners del 22-O después del papelón de los oráculos cuando el 13-A. “Dale mándame tu curri y lo vemos con el jefe”, es la respuesta repetida a los que quieren mojar, algo poco o mucho. Urge llenar la raviolera de la Nación y suerte para la desgracia, como decía Pepe Biondi, que no se ganó ninguna provincia y no habrá que destapar un santo para tapar otro. Por ahora, la obsesión son los fiscales, que la casta no te choree el amor popular.

Javier es como Cristo, camina sobre las aguas sin mojarse los pies. Por las dudas, usa galochas y desactivó foros e interviews, donde adivina tapones de punta. La hermana Karina es mágica, dicen los carperos, tiene todo el mapa y no se le escapa una. Lo de Fátima es un hallazgo y Mirtha, con más inflaciones en el lomo que toda la Humanidad, les montó una gala estelar. La última audacia son las caravanas del León con motosierra de juguete. No hay tiempo para recorrer el país ancho y ajeno pero la cosa es pisar el barro donde el peronismo es taita o donde JxC pasó la escoba. 

En las últimas giras no hay textos libertarios rutilantes ni fórmulas de Coca Cola, lo que importa es foto, video y tik tok.

Entre las PASO y este octubre, a LLA se le llenó la pecera de tiburones. Más files complicados, exposición pública y zancadillas jodidas, si no te coacheás te vas al pasto, el asunto es cuantos grados celsius aguanta el buzo antiflama.  Fabricio Alvarado, un pastor evangélico y moralizador homofóbico, en 2017 ganó la primera vuelta en Costa Rica y después tiró un millón de votos al calefón por blasfemar contra la Virgen de los Ángeles y la Iglesia. A Milei le han tirado su tape de otrora sobre el Papa y el Cristo maligno, más lo macumbero de hablar con canes muertos. Dios sabe si esas cosas tallarán. Nadie habla, curiosamente, de por quién votan los evangélicos, la marea todavía silenciosa que crece en barriadas populares asoladas por la pobreza y el narco.

Hay traspiés en la tribu libertaria, en la que Wikipedia todavía no distingue originarios de advenedizos. Si triunfa habrán bestsellers para elegir. Emilio Ocampo, nominado por el león para conducir ¿y cerrar? el Banco Central es del linaje de los Alvear y dice que San Martín pater noster era un agente inglés y mito invento de Mitre. Y a Martín Krause, referente en Salud, se le escapa la tortuga con que una Gestapo argentina hubiera hecho un Holocausto trucho. El candidato CABA Ramiro Marra dice en modo tiktokero que a los padres hay que vivirlos todo lo que se pueda ¿Esto pianta o suma doctor? Así somos los argies, grandes entretenedores del planeta.

Afuera, no todo es dólar y precios. Lo del puntero Chocolate y sus ñoquis con banelco en La Plata ha sido un salir del closet de todas las camisetas políticas. Las gacetillas light desde todo el arco expresando “preocupación” por el escandaloso sobreseimiento desnuda connivencias y produce una náusea pasajera. Porque mejor que el dramamine es el annus horribilis de la Argentina, en un rato habrá otra cosa para vomitar igual o peor. 

Tras las primarias, hay matemáticas y dialéctica política. Decíamos entonces que la billetera electoral de Sergio Tomás venía inconmensurable. Si no recibiste algo, en cualquier concepto, llamá ya con tu cuit o dni, y subsanamos el error, porque el tenemos con quién ha derivado en un tenemos con qué. Como enseñó Jair Bolsonaro, cuando en julio 2022 rompió el chanchito liberal y austero, con US$ 7.500 millones en ayudas sociales y asistencias poli rubro para evitar el triunfo de Lula. Un ejemplo diferente, porque la izquierda opositora brasuca le votó todos los retoques tributarios. Otra diferencia es que la economía del Brasil aún desigual y tenso, no está hecha polvo como la Argentina. Mejor dicho, su fisco no tiene nuestra psicosis.

La cadena alemana DW muestra un reportaje sobre la inflación en América Latina, menos de Argentina y Venezuela, el videograph aclara que se trata de países con “Bancos Centrales Serios”. Todo esto cambiará, dice Sergio, con su gobierno de “unidad nacional”. Diría Oscar Wilde del matrimonio, apela a triunfo de la esperanza sobre la experiencia. 

Patricia no se rinde y con Carlos Melconian propone, como sus grandes rivales, que no habrá dolarización sino bi monetarismo dólar pesos, algo que era el dos más dos desde el blanqueo de Macri. Lo que no prosperó porque la timba financiera y cambiaria, así como está, es un negocio a varias puntas y de muchos ceros. JxC no suelta el chimichurri de enjuiciar al kirchnerismo y a la corrupción del sistema. Y teme que si no llega a la Rosada, el gran mapa amarillo provincial electo deberá tragar sapos por coparticipaciones, obras públicas y llegar a fin de mes.

Discretamente Milei, puro teorema de Baglini en rodaje, ha dejado en el pial el caballito de batalla del dólar. Hay otros acertijos menores, como las libertades democráticas y el respeto a la prensa, que lejos están de mover la aguja como en 1983 cuando comenzó el baile sin botas. Cada vez que dicen “que se vayan todos” se viene peronismo para rato. El PJ ya se formateó, para el massismo, siguiendo su know how histórico de amplio espectro, un PRI mejicano pero sin tequila.

¿Se viene tsunami, hiper, plan bonex, corralitos, corralones? El mundo de los negocios, que no come polenta ni husmea la basura, está a full, ávido, duda si frotarse las manos con la Argentina, hoy barata pero incierta.  La vida gerencial es así, sino les vendes optimismo a tus jefes, alguien se sentará en tu sillón y lo hará por tí. Tenemos soja, maíz, trigo, sorgo, energía, minería, pesca, etc. pero también sindicatos, mucha pobreza, desastre educativo, infraestructura en rojo y descontrol social.

Bienvenidos los stand up de los presidenciables. Al fin algo gratis, digamos.

“Que se vayan todos, que no quede ni uno solo” (como en 2001, lo más cantado por los mileinnials)

Por Daniel Bosque. “Un gobierno ultraliberal es lo que le faltaba a la patria de Perón y el Che.

Ya está, Vox populi, Vox dei. Transcurridos los primeros estupores y sorpresas de los grandes aparatos y en plena algarabía de los que apostaron al león liberador. Esto es un shock por donde se lo mire, tanto que cayeron los mercados tras el triunfo más promercado posible.  Y tal como viene la cosa seguramente no será el último. Javier Milei y sus votantes han hecho morder el polvo a los grandes aparatos.

En la política argentina, benefactora de los pobres, el movimiento La Libertad Avanza ha seducido a millones con dar vuelta el soquete o tirarlo a la basura. Pero el manual ultraliberal que recitó impecable el melenudo tras su triunfo en las primarias, no sería el fin del populismo, como titulaban hoy algunos medios. Más bien se parece, si finalmente logra arribar, al albor de otro populismo, al estilo de los de Trump, Berlusconi, Bolsonaro y otros ultramontanos, que fueron aplaudidos masivamente hasta que les dejó de ir bien.

Por afuera de los modos furibundos del ganador, se abren interrogantes imposibles de evacuar, aquí y ahora, ¿Sostendrá el electorado la ilusión liberadora del oprobio estatal cuando lleguen las urnas presidenciales y parlamentarias? ¿O la marea, una vez aflorada y envalentonada, seguirá avanzando y reventando las urnas? ¿Podrá el establishment político y económico rodear y pactar con esta fuerza invasora?

Mientras, se vivía un after day con castigo en bonos, una dispar suerte en acciones y la devaluación drástica del pisoteado peso. Todo castiga al fin y al cabo, valga la figura peronista, a los que menos tienen, Argentina es portada de los diarios del mundo y un mar de dudas tras el fracaso de los pronósticos más audaces. Hace pocos días, Milei y su equipo presentaban sus 34 puntos de gobierno y los medios, en medio de sus horrorosas crónicas policiales, cuasi ignoraron la platafora liberal. Los defaults provinciales de sus aliados lo habían convertido en un yogur caducado. Pero desde hoy la primera tarea es bucear en sus promesas drásticas. 

Un gobierno ultraliberal es lo que le faltaba a la patria de Perón y el Che. Al fin y al cabo, estos bandazos de federales a unitarios, nacionalistas a liberales, derecha o izquierda, ocurrieron cada vez que en estas pampas se vaciaron los bolsillos y entramos en caída libre.

El populista liberal Javier Milei, un mix de Thatcher, Trump y Bolsonaro pero de modos maradonianos, promete que esta será la última crisis, que destruirá el sistema de corrupción enquistado para el cual trabajamos todos sabiéndolo o no. Eso es lo que le ha comprado su electorado hastiado y empobrecido, desde Jujuy a Tierra del Fuego.

La pregunta, suponiendo que sobreviva a los tiburones del bipartidismo, es acerca de la gran cirugía. Cómo hará el rockstar para extirpar todo lo que propone sin que el paciente pierda el habla, la locomoción y el control de esfínteres, sin que se le muera en el quirófano. Eso es lo que salieron a advertirle sus derrotados tras felicitarlo, en forzados discursos de impostada satisfacción o en la perorata universitaria nac&pop leída de Axel Kicillof, el que mejor se salvó del naufragio, pero hasta ahí nomás. En breve el peronismo político y sindical le recordará a a Milei los límites de la realidad, de otras maneras menos amables mientras hay indicios de pactos subterráneos para ayudarlo en sus acefalías distritales.

Pero el gran perdedor no es UxP, que puede pagarle sus bonus a Sergio Massa y al telonero Juan Grabois que evitó fugas por izquierda. Sino JxC que se venía pegando sucesivos tiros en los pies tras la orfandad en que lo dejó la abdicación electoral de Mauricio Macri. Fueron demasiados papelones, tal vez creyendo que hagas lo que hagas y digas lo que digas, la gente te seguirá por ser claramente rubio y supuestamente honesto.

Javier Milei, y sus “mileinnials”, han dejado sentado su descreimiento de las mieles del Estado del Bienestar, en este instante de la historia. Su rechazo al sistema recaudador y crecientemente depredador que en estos 40 años democráticos que tanto se invocan, por no ir más atrás, viró hacia un sistema burocrático y autoritario. Poblado de aristócratas y parásitos del poder que disfrutan y gastan a lo pavote, mientras la gran masa social se va empobreciendo.

¿Llegará Milei? ¿Podrá traer paz y felicidad o nos enloquecerá a todos? Es difícil arreglar el entuerto argentino y a priori no parecería viable y sin dolor la quimioterapia de la dolarización, la eliminación del Banco Central, el deficit cero, el fin de los subsidios, la quita de impuestos y la jibarización del Estado. Esto último, centrifugar al elefante, es algo que prometieron todos los liberales lights con distintas camisetas (Adelina, Albamonte, María Julia travestidos al peronismo menemista; Macri y su PRO, entre otros), los chanchullos de las grandes corporaciones sindicales, empresariales y sociales, es la dieta criolla que no falta en la mesa familiar. 

¿Podría Milei, con un arco territorial tan complejo y adverso? En el gran mapa bife de costilla de la Nación que luce violeta, no hay gobiernos liberales. Si el 10 de diciembre debutara tal vez debería pactar convivencias. Los famosos primeros 100 días prometen ser terribles.

Además de las cuitas domésticas, la administración mileinista debería barajar y dar de nuevo en ciertos encuadramientos internacionales. ¿Qué haría un gobierno liberal con respecto al alineamiento regional, entre vecinos de izquierdas? ¿Y con el BRICS, cuya cita próxima parece clave, y con China que ya controla resortes de la economía y las finanzas argentinas? ¿Y con la estrategia de la pesada deuda externa e interna?  Como advirtió Massa, comienza otro partido.

Pero ese porvenir nos pilla lejos. Aquí y ahora, la apología de la iniciativa privada ha sido depositaria de la bronca de millones. Según sondeos, en 9 de cada 10 electores hay desconocimiento de las medidas temerarias triunfantes. Muchos de sus sufragantes votaron a los Kirchner y a su sistema asistencial y hoy decepcionados quieren probar con estas pócimas de cambio copernicano.

Hasta aquí llegamos, a los pies de un nuevo altar. Sin el temor a las mazmorras de una dictadura militar y con la zozobra que el Mundial apenas nos sacó por un rato. Jaime Durán Barba describía brillante en Perfil que al elector de hoy “no le importa cómo está el país sino como estoy yo”. Llegó el ventarrón de la derecha. Un nuevo universo, con muchos agujeros negros y lejos de la ética y estética de dirigentes que hoy dan nombres a grandes y pequeñas obras públicas. Y que nos dejaron sin cumplir su promesa de que “con la democracia se cura, se come y se educa”. 

San Juan amarillo, pequeño tutorial

Por Daniel Bosque. El periodista analizó el triunfo de Orrego en San Juan y opinó sobre la transición de gobierno.

Moralejas del triunfo de Marcelo Orrego, que en el país pasó de ignoto a hiper mediático y del increíble porrazo de Sergio Uñac, quien 60 días atrás era aplanadora y caballo del comisario. Rubén, el hermano sustituto, no ha gustado y se supo que los votos del público no tenían dueño. Otra más: las lealtades en los aparatos partidarios municipales suelen durar lo que un suspiro. Mientras, la minería cambia de agendas.

Al reconocer su default, Uñac ha inventariado que el 75% de los departamentos, las 2/3 partes de la Legislatura y el 60 por ciento de los concejales electos le responden y colaborarán con el partido triunfador. “Siempre y cuando le sigan respondiendo”, acotan los corrillos de cafés en la Plaza 25, entre cortaditos con condensada y semitas (1), el combo local.

¿Hasta dónde le llegará el tsunami al destronado? El estrés del uñaquismo no terminó y derrochará adrenalina hasta las PASO del 13-A, para poder colar a Sergio como candidato a senador. Tres poltronas son las que renueva la provincia, dos por la mayoría y otra más. Hay enojo e inquietud por el traspié en UP nacional. Por las malas noticias cuyanas podría perderse la mayoría en el Senado.

Otra conclusión, poco amable: No hay peor GPS que un alcahuete, los segundones complacientes ¿Cómo puede ser que un gobernador joven de predicamento y gestión ordenada, la new age de su giojismo original, no se haya dado cuenta del riesgo de reinterpretar leyes para seguir? El disgusto por la unción de su fratelli muletto rebobinó disgustos y facturas por sucesos no tan lejanos, como las huelgas de médicos y maestros, además de las penurias de la pandemia. A veces una foto le da el play a una película.

Hace 50 años, cuando estaban llegando al mundo Uñac y Orrego, los gobernantes cabildeaban con las “fuerzas vivas” de la Federación Económica donde los interlocutores obligados eran bodegueros y viñateros. Hoy, el faro es la minería, aunque sus ratios en la coyuntura estén declinando. 


La Cámara Minera de San Juan (CMSJ) se junta los primeros lunes de cada mes. Desde la época de la recordada administradora Noemí López y del eterno Jaime Bergé. Con empanadas o asado, dependiendo de los ánimos, el fresquete o el colesterol. A la espera de la sede que compartirán con la UIA local, la casa alquilada por gestión del geólogo constructor Ricardo Martínez ha quedado chica. Había 50 personas el lunes 3 de julio, y el plato principal han sido los comentarios sobre el acto electoral. Como el de que Uñac ha llamado a Orrego a coordinar la larga transición hasta diciembre (sic, Argentina no está como está de casualidad) y los mineros pondrán en papel lo que le dijeron al electo hace unos días.

Orrego opositor nunca fue del palo minero, aunque su viaje desde el peronismo al centro político despierta mutuas simpatías. En el rally de micrófonos después del triunfo ha sido respetuoso en la victoria y ha ensalzado la alternancia, “no como en Cuba, Venezuela o Nicaragua, los amigos del kirchnerismo, donde los opositores son perseguidos”. La campaña, en clave nacional, continúa

Como contamos recientemente, en el meeting con yerbeado (2) de la CMSJ de hace unas semanas con el candidato y sus adláteres Gustavo Fernández y Emilio Achem. El diputado electo y el candidato a senador sorprendieron a sus anfitriones por su conocimiento de las migrañas mineras. Los políticos soltaron una musiquita agradable sobre retenciones, cepo a las remesas, regalías, fideicomisos. Pero pocos en el sector creían que el JxC fuera a quedarse con la gobernación.

Las exploradoras, que aprovechando la brecha del dólar han perforado un récord en el país, desde la pandemia para acá, fueron acompañando la campaña pre comicial del oficialismo con una agenda nada geológica, casi a razón a un anuncio por día desde el Ministerio de Minería que conduce Carlos Astudillo. un funcionario de alto perfil cuya gestión difícilmente será olvidada por las empresas mineras.


El llamado a divulgar inversiones posibles no es necesariamente una penuria y si se revisa la prensa posaron para la foto inversora un par de docenas de junior. Hay proyectos sólidos y conocidos, como los de la mentada Ruta del Cobre, hasta otros asombrosos, como los chinos de esta semana que prometen litio en unas salinas linderas con La Rioja a partir de unas muestras mínimas. Todo vale.

Las noticias más rutilantes del 1S 2023 han sido las presentaciones de los Informes de Impacto Ambiental (IIA) de los proyectos Los Azules (Cobre, McEwen Copper) y Hualilán (oro, Challenger Exploration), además del reseteo del gigante Josemaría (cobre, Lundin Mining). Se verá si los expedientes avanzan o pernoctan de aquí a fin de año en el traspaso de poder más largo del mundo.

Volviendo a la reunión mensual de los mineros. Hubo repaso de proyectos y en particular de Filo del Sol (cobre, Lundin Mining), que viene siendo mirado no sólo porque sigue perforando en invierno con nueve máquinas sino porque el ingreso de BHP, líder del cobre en Chile, le ha profundizado su perspectiva binacional. La era Orrego será para mirar con cuatro ojos.

Aun en declinación, Veladero (370.000 oz este año, 100.000 menos que en 2022) es el gran protagonista de las exportaciones de San Juan , el sector aporta por la gran mina y por las caleras, fundamentalmente,  (el 82% de las ventas al exterior de la provincia). Por mérito propio y porque se cayeron las otras exportaciones tradicionales, a tono con otras economías regionales. La mina de Barrick-Shandong tiene vida para un poco más de 2030, lejos de aquel 1MMoz/año que supo conseguir sigue siendo un complejo envidiable. Y su merma actual no es producto de la política económica que le impide liquidar sus divisas en condiciones favorables sino por los pliegues del yacimiento, aclara siempre que puede la empresa.

En la misma reunión de la Cámara Minera, expuso un médico sanitarista sobre el programa para enfrentar flagelos sociales en comunidades cercanas a la minería, como el caso de Angualasto, donde los índices de suicidios, alcoholismo y violencia intrafamiliar son altos. El pueblo está a 20 km de Tudcum, donde comienza el camino a Veladero, en el departamento Iglesia, donde ha ocurrido un desfalco y malversación de los fondos de la minería en las administraciones de “los hermanos Marinero”, algo de lo que se habla mucho en San Juan pero sin consecuencias de reparación a la vista.

Orrego ha ganado las elecciones por los errores no forzados de Uñac y promete un punteo de transformaciones, a pesar de su minoría legislativa local, para lo cual ha convocado al bloquista Jorge Conti a conducir la economía. La suerte de ambos estará atada, especialmente, al color político que conduzca el país. No será lo mismo ser predilecto que castigado a la hora de los socorros nacionales.

San Juan cierra 20 años de PJ, pero fue justicialista a intervalos. En el Siglo IXX, su capital polvorienta fue castigada una y otra vez por soldadescas federales y unitarias, y en la centuria pasada casi medio siglo se lo devoró la convulsión entre el populismo bloquista de “los machos Cantoni” versus conservadores y radicales. El 17 de octubre y el terremoto de 1944 terminaron con tantas oscilaciones, el pacto del bloquismo con Perón fue acompañado por la expansión vitivinícola y la locomotora de la reconstrucción de la capital arrasada por el sismo.

A comienzos de los 70 llegó el game over y un largo peregrinar a Buenos Aires, en dictaduras y democracias por fondos para llegar a fin de mes. San Juan devino en una provincia de media tabla con asimetrías y mucho Estado dinamizador, infraestructura energética y vial aceptable, quebranto del Estado y del complejo agrario madre.

El siglo terminó con el populista Alfredo Avelín enfrentado a Domingo Cavallo, quien condenó al fisco sanjuanino a penurias memorables y una fuerte protesta social. El XXI arrancó con Gioja y su “Tercera Fundación de San Juan”, que  cambió  a la provincia, con el protagonismo estratégico de la minería, mientras la vitivinicultura se hundía y el agro, modernizado pero reconcentrado, buscaba otros horizontes.

El tándem Gioja-Uñac, a quienes no une el amor sino el espanto, ha cerrado un ciclo exitoso y ordenado, fuerte en asistencia social y que no borró las asimetrías, que se profundizaron con las cuarentenas del virus. Mientras maduran grandes y pequeñas minas, este es el paisaje que deberá gestionar el joven Marcelo Orrego, que ayer se cansó de repetir la palabra Cambio. 
Continuará.

Qué lindo es jugar con fuego 

Por Daniel Bosque, editor de Club Minero. El autor se refiere a los desmanes durante las celebraciones por la obtención de la Copa del Mundo.

“El tamboril se olvida y la miseria no” (de Los Olímpicos, canción uruguaya de Jaime Ross) 

Esta es la crónica de un argen error no forzado. Mientras muchos tontos se cantan de la risa y cuando, en particular, las clases medias y altas se escandalizan de lo que le llega por las redes, cabe responder con un Sí más grande que una casa acerca de cuán bajo ha caído la Argentina de carne y hueso. 

Chocolate por la noticia para los que no estaban enterados del talle XXL de esta exageración regada de fernet y falopa. Hoy gatilló sus desbordes a escalas industriales, entre millones de almas emocionadas que buscaban alargar sus alegrías. 

No son tan boludos ni se hacen. Simplemente hay otras agendas, negocios y clientelas a los que deben atender los políticos que asuetaron el país e idearon este maquelarre en el AMBA, parecido al velorio covideano de Diego Maradona. 

Parece que toda reflexión está demás, pero el bajón anímico es inevitable. En todo caso, duele ver que el ego argentino es un mensaje que se autodestruirá en cinco segundos, como decía la vieja serie Misión Imposible. 

¿Quién paga todo esto? Pues nadie pibe, vos qué pensás. En el control de daños, junto con los heridos, muertos, robados y vandalizados por la violación criolla de las leyes de la gravedad o la prudencia, viajan por las redes testimonios angustiados sobre el daño previo por un feriado nacional desoído por muchos, que quedará en los anales de la niebla mental de los funcionarios y sus monsergas. 

El circo criollo no mide riesgos. Ni el de los recursos humanos que no tienen donde caerse muertos ni el de sus estrellas idolatradas. La imagen de la madrugada, en la caravana dr Ezeiza al predio de la AFA, del Rey Messi y otros astros agachándose justo a tiempo para no ser degollados por un cable, exime de toda horripilación anexa. 

Bienvenidos a la Argentina queridos héroes. A su país, en el que patearon la primera pelota y al que buena parte de ustedes volverán cuando cuelguen los botines, a un retiro rosa bien merecido y a salvo de chorros y vándalos. Este martes será un recuerdo incómodo para contarle a los hijos.  

Mientras los políticos incluído el Chiqui Tapia, pope de la AFA, se pasan las facturas por este fiasco que da la vuelta al mundo, los más viejos se escandalizan diciendo que en 1986, la última gesta mundial, no hubo estas orgías de vulgaridad y descontrol. Memorias cortísimas: ya en 2014, Argentina, el subcampeón, fue el único país que no homenajeó a su equipo en olor de multitudes. Googlear: el equipo dijo en un comunicado que “no estaban dadas las condiciones de seguridad” para estrecharse con sus seguidores. 

El Gobierno, que debe velar por bienes y haciendas, ha faltado ahora a dos citas: la del control social y la del cálculo de costo-beneficio. El tiro ha salido previsiblemente por la culata y ha empañado “La Fiesta de todos”. 

Así se llamaba, justamente, aquella película bodrio, un lunar inexplicable del Sergio Renán director, que mostraba a “un país jardín de infantes” como lo bautizó María Elena Walsh, vivando a Kempes, Passarella y Menotti, mientras Videla, Massera y Agosti gerenciaban la noche larga y negra.  

No ha sido posible tampoco la remake del demócrata Raúl Alfonsín cediéndole el balcón de la Casa Rosada al mágico e increíble Maradona. Coincidencias después de aquellas fotos, al Diego y a la Argentina se le vinieron varios infiernos más encima. Aquel 10 – hoy destronado por este Leo que eligió ser albiceleste y no español – sucumbió en sus laberintos. 

Nosotros, en cambio, seguimos rodando nuestro destino colectivo. Tuvimos tres semanas increíbles en las que, por ¿obra? y gracia del futbol, el mundo nos ha admirado la pasión y el batallar. Hoy fue el turno del scanner: de recordarnos que estamos bastante jodidos.  

El hambre del Estado por prolongar la fiesta mundialista ha sido fatal. No era necesario, por las pinches prioridades de la política, sacar a pasear tantas miserias juntas y darle semejante hachazo a la ilusión transversal que encendió Qatar. A veces es mejor aquello de “mentíme que me gusta”. Un ratito más no les costaba nada. 

¿Qué gusto tiene la sal?

Por Daniel Bosque, director de CLUBminero. El autor se refiere a los últimos acontecimientos político sociales en la región.

“-¿Qué gusto tiene la sal? -¡Salado!” (Carlitos Balá, 1925-2022)

Las dos semanas precedentes han sido intensas en varias comarcas del Oeste argentino donde hubo mineros y otros sectores que se pintaron la cara para salirle al cruce a la Ley de Humedales, una legislación que siempre se especuló que cuando saltara al debate traería corridas y chispas. 

Septiembre concluye con partes de guerra y la sensación de “vamos ganando” en mineras, agro, petroleras y otras extractivas que lograron frenar el ímpetu de legisladores bonaerenses identificados con el kirchnerismo y la izquierda. Dos socios que vienen calentando el ambiente social y sindical, al cabo del crudo invierno que se llevó puestos a dos ministros de Economía y otros tantos de Producción, hasta que llegó el Comandante Massa y mandó a parar, como diría Nicolás Guillén.

“No pasarán” y habrá litio para todos todas dicen por bajo las empresas, con el guiño del ministerio de Economía, con la reserva obligada de la independencia de poderes qué supimos conseguir. No es sencilla el álgebra política. Por detrás del confort de haber parado el envión con un movimiento de pinzas, con fuertes declaraciones y hasta marchas en defensa del desarrollo federal, subyace la inquietud de cuál puede ser en el largo plazo, en términos de prestigio de la marca Minería en las grandes ciudades donde hay más electorado y simpatizantes de toda agenda verde que se precie de tal.

Humedales es como el permafrost de Glaciares de hace una década, aquel tiempo en que la política y la prensa miraba para otro lado o castigaba a lo minero, mientras se perdían habilitaciones para la minería metalífera y moderna en siete provincias. Y desde la misma secretaría de Minería se decía que Argentina era como Canadá, con territorios extractivos y otros anti minería y petróleo.

En el FODA minero de Humedales vale apuntar que, como nunca antes,  la minería forma parte de todos los discursos del poder en Argentina, un texto alentado fundamentalmente por el impresionante rally del litio y la bendita electromovilidad. Hacen falta en el mundo 337 minas, de litio, cobre, cobalto, níquel, grafeno, hierro y sigue la lista, para sostener el devenir de la industria y los objetivos de transición energética. El mundo va detrás, por el shock económico y financiero de la guerra. Faltan fondos, stocks, certidumbres. 

En el pasivo sectorial están los condimentos políticos e ideológicos, la tormenta perfecta que se armó tras el humo de Rosario y el Delta bonaerense, un escenario que polariza opiniones y mete a las salmueras del NOA en nuevos  debates que exigirán otras respuestas, donde seguramente la anti minería buscará adhesiones urbanas a las consignas verdes como en las leyes de Glaciares hace una década.

Es la batalla que se viene: el cuestionamiento a la minería en los salares de litio y a otros yacimientos que no llega desde su paisaje sino desde el lejano Noreste subtropical y húmedo, hoy asolado por la sequía y la piromanía pésimamente gestionadas por el ministerio de Ambiente. Una instancia en la que los burócratas que nada hacen bien y no tienen planes contra el fuego necesitan un chivo expiatorio, es la denuncia la queja amarga de mineros, productores agrícolas, petroleros e industriales.

La realidad argentina transcurre en varios planos que orbitan sin mirarse a los ojos. En la misma semana en qué la Argentina dejó de producir neumáticos, cierra un mes de asombrosa liquidación de la soja exportada, hubo filminas en Houston en las que Vaca Muerta se ha mostrado con tanto empuje de la media docena de petroleras líderes como con los límites del día a día. Mientras en Neuquén se fracturaron 456 pozos este año,  EEUU fracturó 23.503 y  hubo 4.220 en Canadá.

En la Cuenca Neuquina y otras también hay humedales, pero allí está corriendo a todo vapor el tren del petróleo y el gas, cuya tardía y urgente resolución de infraestructuras impide el switch de la migraña a la panacea. El gasoducto Kirchner y un emporio de licuefacción exportadora para sumarnos a la ola mundial tienen como rivales no sólo a la volatilidad de los mercados sino  sobre todo a las magnitudes económicas y sociales marcadas por la inflación y la pobreza.

En clave minera, el horizonte de 300.000 ton/año de litios varios promete triplicar las exportaciones que hace años no pueden superar los US$ 4.000 MM al año. Siempre que se sostengan estos precios que por ahora no parecen caerse. Aunque los crujidos recientes en la locomotora de China, el gran detentador de los minerales estratégicos del mundo ya hicieron lo suyo.

En el cobre, Argentina tiene un portafolio espectacular de proyectos con Taca TacaJosemaríaMara, Los Azules, Pachón, Altar y otros, pero en el fondeo hoy difícil está también su penitencia.

Para el marketing país, como se vio recién en China y antes en Canadá, son una saludable novedad las estadísticas oficiales fiables, una construcción que arrancó con Daniel Jerez con JxC y hoy tiene como usina la Dirección de Transparencia que dirige Gonzalo Fernández y que opera en los números el CEP XXI de Daniel Steinhardt. Tal vez por otros pulsos que hay por detrás y que no son menores, el sector privado no suele hace suyas estas magnitudes devenidas de Aduana, AFIP, Trabajo, INDEC, Minería, Industria y otras dependencias.

En los últimos dos meses, tal vez producto de la necesidad de dar señales al interior y exterior del gobierno, la autoridad minera está difundiendo cifras diversas – a razón de dos veces por semana – tal vez se pierda impacto con tal frecuencia.

En Perú, que esta semana tuvo su primera Convención Minera después del virus, suele haber una información mensual y con diferentes miradas, desde MINEM y la central minero petrolera SNMPE. En la feria de Arequipa lo que más escuchado esta semana fue la palabra “Consenso”, como apelación a Pedro Castillo y a los gobiernos regionales a garantizar con armonías sendas de desarrollo. 

Consenso es el latiguillo que está sonando entre vientos de guerra. Y que se escuchará cada vez más  en la coyuntura argentina de sindicatos complicados, piqueteros incontrolados y mapuches pirómanos. Aquí no son tiempos fáciles porque un Estado bastante presente a la hora de recaudar, regular y punir y convive con otro ineficaz para ejercer su poder de policía, lo cual disminuye la libido de los inversores, según repetirán en el próximo Coloquio de IDEA.

Mientras esto ocurre, se abre paso la doctrina del vis a vis entre lo público y lo privado. En minería se impone el “caso por caso”, la agenda oficial – a pesar de los titulares en los diarios – descarta la opción de un dólar diferencial. Así, seguirá en las próximas semanas el besamanos de funcionarios y grandes exportadores para el “que me das, que te doy”. Es la lógica del Massa Dream Team: Ir proponiendo soluciones, sabiendo que pueden ser transitorias o insuficientes, e invitar a soñar. 

La guerra europea está a full. Los atentados a los Nordstream y la anexión de regiones de Ucrania Rusia marcan otro timing aunque el barullo nos parezca lejos, enfrascados como estamos en nuestra locura. Argentina se propone en este lustro, una vez más, como la gran frontera de oportunidades del planeta. Con sus envidiables recursos naturales cuya explotación podría estallar. Pero hay otros estallidos, el político, el de la puja por la renta y el desmadre social y cultural, todo eso conforma la coreografía heavy. Además del debate por el futuro ecológico, una polémica que no deberían despreciar ni rehuir las actividades  económicas.

Humedales es otro test de hacia dónde va la nave nacional. Ya se sabe que en el gobierno y en sus bases electorales hay muchos que abominan a las “malditas extractivas” y otros sueñan con YPF Litio y otras yerbas. “Nada que no hayamos visto antes” decía en el evento minero de Clarín un veterano petrolero que ahora le pone fichas al litio. En el break le preguntaba a su teléfono por el dólar CCL, alguien le dijo que estuviera atento. Por si las moscas.

Maradona Mausoleum y nuestra amada necrofilia 

Por Daniel Bosque, director de CLUBminero. El autor se refiere a la posibilidad de que se erija un mausoleo en homenaje al ídolo argentino.

Mausoleum fue el sepulcro de Mausolo, rey de Caria, quien se hizo construir el famoso Mausoleo de Halicarnaso, una de las llamadas Siete Maravillas del Mundo (Wikipedia). 

Meu amigo e jornalista (cabe el portuñol cuando se habla de futbol) Julio Villalonga, acaba de titular como “bomba política” su envidiable primicia: “La construcción de un mausoleo en homenaje a Diego Maradona, donde hinchas del más grande –y turistas nacionales y extranjeros– pudieran rendirle culto comenzó a tomar forma desde el mismo 25 de noviembre de 2020…”. 

La crónica no tiene desperdicios y describe, como pocas, los efectos de la afición al futbol de las clases populares y también de las elites políticas y otras que conducen a las primeras hacia la gloria. La novedad, compartida en un chat de veteranos escribas, ha despertado inevitables pasiones argentinas. Y cómo que no: cualquier tubo de ensayo sobre la materia irá desde la idolatría religiosa a la Mano de Dios y la advertencia de que “Con el Diego” no se jode al recuerdo de los intersticios oscuros del máximo ídolo. 

Sucesivamente han naufragado los intentos de erigir altares a los próceres argentino del deporte y la farándula. El Pelusa, cuya última épica involuntaria fue su caótico velorio que nos sacó de la larga cuarentena en la que se había adormilado el Gobierno argentino hacia fines de 2020, parecería a punto de lograrlo, según Gaceta Mercantil. 

El proyecto prosperaría por sus adherencias populares y el gancho para el turismo. En tiempos post Kodak, será lindo tirarse una selfie frente a la Esfinge del Pibe de Fiorito. Lo dicho, pasiones argentinas que siempre nos dividirán: otro tango con pisotones, con mate y Don Satur, si viviera Mafalda para darle el toque fino.  

Curiosa es aquella exclusión en lo inclusivo: Entre algunas jóvenes progres de pañuelo verde, de mi conocimiento doy fe, hay quienes amnesian al recordar que el ídolo justiciero fajaba a sus féminas y lo apañan con los atavíos del origen humilde. Es Nobleza Gaucha vs. me too y cosas de la vida y del post mortem. 

A esperar el monumento, algo más que nos distancie y distraiga. Hay algo que subyace también en este país y otros: es el culto morboso por la muerte que no deja en paz a los que en guerras dieron y recibieron. Grandes velatorios, imponentes exequias, altares populares, profanaciones al enemigo muerto. Rezarle al Diego, nuestro y eterno, será la vindicación merecida. Un pláceme para los políticos que cortarán las cintas, ocasión para buscas ambulantes y consuelo de huérfanos de alegrías. Viva Maradona, nuestro y eterno. ¿Y ustedes ingleses y brazucas qué miran? Todavía les duele el que te jedi. 

Chile, del No es No al reseteo de Boric 

Por Daniel Bosque, director CLUBminero. El autor señala que la lección del plebiscito cierra y abre capítulos.

La paliza que recibió en las urnas la Nueva Constitución, a pesar del esfuerzo del gobierno, abre otro horizonte en Chile. Que pondrá a prueba la democracia y la capacidad de construir consensos, a los que llamó esta noche en su autocrítica el presidente Gabriel Boric. 

Seis de cada diez de los 13.000.000 votantes rechazaron un articulado radical y utópico, que pretendía poner patas para arriba la “democracia burguesa” y diseñaba instituciones, reglas y escenarios en los cuales no se vieron reflejados y contenidos la mayor parte de los ciudadanos. 

No porque sean conservadores o esclavos de la propaganda de la derecha, como algún exponente del Apruebo derrotado ofendió en la noche del domingo. Todo lo contrario, muchos de los que le dieron la espalda a esta Constitución metiendo la papeleta Rechazo son los mismos que hace tiempo reclaman cambios sociales y el abandono del dogmático Estado subsidiario que instauró el pinochetismo y que sometió a cosméticas la época democrática subsiguiente.  

Boric puede haber comenzado a construir esta noche su graduación como estadista, con el llamado a un diálogo para resetear el proceso constitucional “con el Congreso como gran protagonista”. 

Pero el resultado final de este espinoso camino no depende sólo del mandatario, sino también del fuego amigo de quienes lo llevaron y lo sostienen en el poder. Por otro lado, también de la oposición, donde anidan desde los más moderados a los más extremos. Además de la Constitución, está el aquí y ahora: el mandamás de La Moneda deberá sobrevivir a las tensiones de económicas y sociales, como se vio la semana pasada en las pifias que recibió durante un encuentro con la poderosa Sociedad Nacional de Minería (SONAMI) cuando quiso defender su propuesta de nuevo royalty (gravamen) al sector.  

Acusando el golpe del plebiscito, y a sabiendas de que recién está en el primer cuarto de un mandato plagado de dificultades, el joven presidente ha inventariado los problemas que tiene Chile en lo económico, político y social. Y ha mencionado al pasar la promesa de un ajuste en su estructura de gobierno para enfrentar lo que viene. 

Comenzó el 5-S del que tanto se hablaba con notas rutilantes. Con el dato mayor de que en el Chile de las antípodas, de los desiertos del Norte, donde asola la inmigración conflictiva a los bosques del Sur, donde la violencia mapuche es reina y señora, se ha visto la mayor oposición a esta Constitución “plurinacional, verde e inclusiva”. Cuyos redactores, desde su utopismo e impericia se entusiasmaron con un cambio copernicano que en sus pliegues traía tantas reivindicaciones sociales y de reparaciones históricas postergadas como audaces sistemas de representaciones y de poder. Unos cuantos de estos tips son los que no han resultado del gusto de la mayor parte de una ciudadanía que acudió a votar en número altísimo. 

Lo que ha pasado en Chile se lleva todos los flashes del mundo. Y el llamado en modo socialdemócrata de Boric de reescribir “una Constitución que nos exprese a todos” admite lecturas “al uso nostro” en países latinoamericanos que hoy se retuercen en antinomias y convulsiones. En vecinos donde fuerzas ungidas en elecciones descalifican y amenazan con suprimir a sus antagonistas políticos y sociales. 

El proceso abierto por el estallido social 2019, un semestre antes de que el mundo se cerrara por la pandemia que castigó con dureza a Chile, ha cerrado otra etapa. Y abre otro capítulo en el cual intentarán recuperar el centro del ring los partidos tradicionales que habían sido desplazados en las preferencias por la prédica romántica de los indignados. 

A estos últimos, en la elección para constituyentes, una amplia franja desencantada les había dado su voto. Pero en unos cuántos capítulos del proyecto de carta magna rechazado hubo extralímites y desvíos de prioridades, además de la tentación de abolir la democracia y terminar con medios y modos de producción que son sustentos del país. 

Esta juvenilia radical es la que no ha hecho pie en el imaginario de millones de chilenos. Que reclaman cambios de paradigmas, pero han dicho su No es No a este marco idílico y dulzón, por aquello de que no es bueno “salir de guatemala para entrar en guatepeor”. 

“Plata en mano, culo en tierra”    

Por Daniel Bosque, editor de CLUBminero. A propósito de lo sucedido en Juncal y Uruguay el pasado fin de semana el autor repasa la coyuntura política.

“Cuando lleguen a casa, la mamá los va a meter en la cama con una bolsa de agua caliente” (Isabel Perón, Día del Trabajo en Plaza de Mayo, 1975). 

Si hay ajuste que no se note, sobre todo la cicatriz del hachazo. Aunque nunca faltan fisgones que husmean en los recortes en educación o salud y en las gabelas que van a venir mientras nos distraemos con la suerte de la Gran Electora. 

Gracias Cristina, si no existieras habría que clonarte. El cementerio está lleno de imprescindibles, pero el día que no estés se notará la chatura. Nos lo has hecho saber tras la maratón de Luciani y Mola y sus inhabilitaciones, decomisos y prisiones a la carta. 

Argentina es neurótica, hastía, pero no aburre. Semana calientita y pochoclera – para quienes tienen polenta, techo y gas – que ha terminado con el tarimazo de CFK “para ustedes que son como mis hijos”. La fiesta ha virado a furias, hace tiempo que estamos al borde del choque de planetas onda Managua o Caracas y se le vienen sumando bidones de nafta. Arengas inquietantes como las del “peronismo perseguido vs. vendepatrias y opresores” en el corazón de Recoleta, el quartierdemodée de la oligarquía criolla, ese satanás redivivo por Los Cristinos. 

No todos los días hay fútbol y aún en la tensión resultan más entretenidos los memes y tiktoks que el VAR tantas veces ingrato. No es para menos, los fiscales, malditos o benditos, han dicho cosas muy feas de aquella “carpa chica” de Río Gallegos que un día subió por el mapa buscando más calorcito, poder y negocios. Aunque la gayola esté lejos, la líder vio el filón y está más peronista que nunca. 

Uruguay y Juncal poco se parece a la casona de Gaspar Campos de los ’70. No tiene aquel peregrinaje indoor, porque el General era un objeto venerado y extrañado que quería hablar con todos, propios y extraños. Este rito 2022 es excluidor de lo diferente, choripanero y pirotécnico. Una misa callejera para cantar y abrazarse, desafiar al gorilaje y volver a soñar con los días felices que van a venir. Mientras se sueña una gran marcha peronista de desagravio a CFK enjuiciada por dineros, cunden los avisos peronistas de que la justicia burguesa tiene los días contados, promesa que tanto irrita al otro lado de la tapia. 

Y se han visto en la acera de la Jefa y en las redes a encendidos dirigentes que darían la vida por liberarla. Unos cuantos en hace tiempo que detestan a Cristina y a sus a pibes y pseudo pibes a los que en off los tildan de vivillos y acabados. Aquí vale lo de “Plata en mano culo en tierra” el dicho universal que mejor describe eso de “que primero se hace el mandado, después viene el premio”. No hay nada mejor que reinventarse en el amor y en la política. 

Yendo del acoso al paraíso, el FdeT sufriente por sus alfanúmeros y desaguisados ha visto la ocasión de escribir otro épico guión: A 50 años de la masacre de Trelew, “el Partido Judicial embiste contra la última frontera popular que puede impedir que nos arrase el neoliberalismo”. Nuevos cantitos y gorrita Cristina 2023 para la contra que lo mira por TV. 

Egalité. En modo Sansón y recitada por Dalila, la réplica a los canallas de Comodoro Py ha revelado que todos serían o seríamos chorros. A Los bolsos de José López los llenaba Nicky Caputo el amiguísimo de Macri, los deschavados en las escuchas eran íntimos. Y Magnetto, el máximo de Clarín, iba seguido a cafetear con Nestor K. El ventilador mezcla a buenos con malos y después no sabemos a quién odiar. CFK reinstaló en la prensa la historia de la obra pública oscura, desde Jujuy a Tierra del Fuego. Otra vez sopa de Odebrecht y Cuadernos, que Bonadío estará mirando desde el cielo mientras que unos cuantos empresarios le preguntan a sus legales como quedó aquello. 

Endemientras ¿viste Alberto que es una tranquilidad que esté Massa a cargo? Si quieres comprar dólares blue, llamá ya que te atiendan por el zaguán. Sergio ha apurado el trago de la letra gorda de las tarifas y ajusta los cepos gota a gota. Sólo faltan las facturas tan temidas, mientras sigue el road show entre banqueros, agrarios, petroleros y gondoleros de precios descuidados. Con el redpencil de Rubinstein durmiendo en casa qué lindo es verse sin barbijos y besarse entre hombres, a la argentina, porque todos tenemos al menos tres dosis. El copy pasteo ministerial es desarrollista y pum para arriba, se parece a otro álbum de figuritas, el Libro Blanco de la UIA, aunque en vis a vis con los actores de la economía hay que escuchar la cruda realidad, como que faltarán cosillas para el diario vivir.  

La región está cada vez más china, pero en Norteamérica están los bancos, las calificadoras y brokers amigos, con los cuales puedes contar chistes en after hours de birras. Hacia allí partirá Massa, ya expulsado Guzmán El Malo de los manuales y con Máximo K desde el bunker serruchando el piso. Es cuestión de llegar al Mundial, mientras los cofrades se entusiasman con Ella en 2023. así no podemos perder. Dicen que lo de enfrente es una bolsa de gatos y sólo hay que ventilar un poquito los archivos de la Patria Rubia del “no se inunda maaás” y los “brotes verdes”. La fiesta negra argentina tiene su Alzheimer: borra del ahorita recientes fiascos como el gasoil, los ancianos pobres, los ñoquis estatales… Sólo la billetera conserva su memoria intacta. 

Otro gracias Alberto por otra distracción preciosa, dirá Sergio. El requete devaluado que no pega una, a ni siquiera en entrevistas pactadas, trajo a Nisman a la palestra, suele pasar cuando tu bebé no duerme bien y vos tampoco. Todo sirve para sacar del primer plano a la inflación, cepos impuestos dólar. A la Argentina no le va nada mal dicen las filminas oficiales. como que la industria creó 86.000 empleos y lleva 26 meses creciendo, y hoy está más grande que en la pre pandemia. Si la macro está, el problema es el mercado, el agio y la especulación, sería el mensaje. 

Julio Cortázar que hoy cumpliría 118 años decía en “La Patria” aquello de que somos “vicecampeón del mundo en cualquier cosa, en lo que salga, tercera posición, energía nuclear, justicialismo, vacas, tango, coraje, puños, viveza y elegancia”. No estaban entonces la soja, Vaca Muerta, el litio, la inflación vivendi y esta marea de pobres. 

Non calentarum, hay recursos naturales y humanos pa tirar pa arriba. Hay que sintonizar y dar de nuevo mientras se caen el mundo y sus agendas verdes. Pero ojo, La Niña sigue asolando y este verano la canícula golpeará al maíz, la soja y el trigo. Y seguirán ardiendo millones de has de bosque. La foresta argentina no cesa de retroceder (el año pasado se perdieron más de 4.000.000 has, el doble del promedio de la última década) hay 26 aviones hidrantes anunciados por CFK en 2012 que nunca llegaron, pero el ministro verde Juan Cabandié sale en los diarios por sanguchitos y brownies. Al parecer aflojó, como premisa ambiental, aquello de la inclusión de género…  

Los No Ka se preguntan sí el peronismo profundizará la fragmentación y como diantres domar al potro si vuelve al poder. Mejor pregúntale a Ludovica Squirru. ¿Adónde te vas a ir? El mundo está caro, sin energía y lleno de refugiados, dice mi amigo Ernesto. “Somos mayoría, tenemos razón, terminemos con esto. Ayudanos a cambiar la historia”, nos dicen los Unos y los Otros. 

Finalmente, los humanos no inventamos nada. Somos primates que aprendimos a escribir y primos de las proles de gorilas, chimpancés, perezosos y congos. Estos últimos, monos negros de Costa Rica, cuando se sienten atacados suelen lanzarte con sus manos, desde los árboles, sus propios excrementos. Cuando uno tira la caca, la manada grita para meter miedo en el bosque. Así es el reino animal. 

Energía, minería y la felicidad asintomática 

Por Daniel Bosque, editor de CLUBminero. El autor repasa la compleja coyuntura socioeconómica nacional.

“Para mejorar tiene que haber discusiones” (Hugo Ibarra, técnico de Boca Juniors, tras los puñetazos entre sus jugadores). 

Noticias lejanas. La Convención internacional del 5G en Harbin, China, muestra las más sofisticadas tecnologías de tele operación de minas.  “La mayor parte de los yacimientos chinos están en Mongolia y el Tibet, y hay que liberar a la actividad de penurias humanas” dice la cadena CGTN augurando que en 2030 el 6G en la gran potencia impulsará más robotización productiva (en el mismo bloque, el noticiero informa de un hospital para 2.000 aislados de Covid levantado en Sanya en cinco días. Otro mundo. 

Al otro lado de esa luna, América Latina, donde cada vez hay más chinos, vive sus carencias. Y en Centro y Sudamérica se habla de mega inversiones, con el telón de fondo de tensiones, pujas por la renta y trabajos en riesgo.  

Así se vio en el debut petrolero del flamante Sergio Massa en la expo AOG Patagonia (lejos, la mejor edición de su historia) donde anunció su “Plan Tajaí” para el oil&gas que reglamentó la disponibilidad de divisas para la producción incremental, un “Plan Gas 5” para 2023, asistencia crediticia a pymes petroleras, canal verde para los insumos de Vaca Muerta, además de la concreción de oleoductos y gasoductos. 

Y para matizar tanto discurso desarrollista y buenas nuevas, el superministro ha revelado la embestida del Estado contra una empresa, que según publicaciones sería NGR, la extraña proveedora de arenas para el fracking en la última milla, que habría incurrido en una importante sobrefacturación en la importación de sus camiones green cool a GNC. 

Winners ma non troppo. Los CEOS de las estrellas de Añelo han resaltado sus buenos momentos, a pesar de todo. Es que, si Argentina no fuera tan gasífera en su consumo y los bolsillos tan flacos, otro gallo cantaría. Todo el cuadro ha derivado en un intríngulis sobre cómo salir del esquema de presión fiscal, tensión inflacionaria, subsidios, costos laborales. Los que más lo sufren son los proveedores, la cadena de valor que antes de hablar de grandes magnitudes que reflejan las etapas de fracturas del mes que compendia Luciano Fucello, el “señor del tiempo” de Vaca Muerta, deben ocuparse de cosas diarias como la salud de los pagos o la falta de insumos y repuestos, por no hablar del malestar salarial inevitable que obliga a una permanente vis a vis con sus equipos.  

No hay discurso sin cifras para los titulares: Massa anticipó una serie de inversiones por más de US$ 2.000 millones. De ese monto, US$ 700 millones forman parte del desarrollo del offshore fueguino Fénix firmado el jueves con Total, PAE y Wintershall. El despliegue de FHM (Fernando Henrique Massa, por sus siglas en portugués, en alusión al padre del Real que lo catapultó a la presidencia) fue total. Massa compareció en Neuquén con su espada energética, Flavia Royón, quien ya dijo que esta semana se abrirá la caja de Pandora de la segmentación tarifaria y dejó traslucir que los números de las provincias deberán arremangarse. Se viene otro clásico de los clásicos. 

El kirchnerismo, vía Axel K ya avisó que con los bolsillos populares no se juega y el final está abierto. Los petroleros suelen quejarse de las sumas y restas del gasto político impoluto. Porque habrá ahorro de un punto del déficit, pero por otra ventanilla quiere entrar el Salario Básico Universal (SBU) que atrapará otros decimales del PBI. Argentina no tiene problemas de ingresos, el problema está en egresos y repartos del mega Estado en bancarrota y una población pauperizada. “La derrota es huérfana”, decía Sarmiento, y el ajuste también. 

Otro flamante, Carlos Castagneto, de la AFIP, ya avisó su línea: Argentina no paga más impuestos que cualquier país desarrollado (sic) y una reforma tributaria sería algo complicado, casi como una reforma constitucional (sic). Por lo pronto, 2.000 empresas (las supuestas ganadoras de la guerra de Ucrania, avisales a Putin y Zelensky) pagarán adelanto extraordinario de Ganancias para tapar huecos fiscales con unos US$ 1.300 MM al cambio oficial. Winners and losers. 

El arribo de la salteña Royón fue otro motivo de dimes y diretes. Iba a Minería, después a Energía&Minería, y al parecer en la puerta de la iglesia se rompió la promesa y continuarán dos áreas. El team energético, en rumbos y armonías, se verá andando, aunque el reconvertido Federico Bernal, otrora delfín de Julio De Vido, es el menos querido por los empresarios tras su paso por el ENARGAS.  

A propósito, en estos días hubo otro aniversario oculto: el 6 agosto 2013 voló trágicamente un edificio en Rosario por error grosero de un gasista matriculado. La reforma posterior de las normas NAG para instalaciones domiciliarias han dado lugar a la baja de miles de clientes en el AMBA. A las distribuidoras, con balances ruinosos por las tarifas bajas no les conviene tener cuentas de usuarios. Uno de los países con más redes de gas per cápita del planeta optó por virar a eléctrico en cantidades. Con lo cual es muy fácil traspasar el umbral de 400 kw.  

En clave minera. Quedó como autoridad nacional la catamarqueña Fernanda Ávila, quien deberá hacerse un lugar para la foto. La actividad minera siempre entusiasma a los burócratas, pero es una fruta que madura lenta. La joven funcionaria ya habrá tomado nota de cómo es el juego: Matías Kulfas en un momento copó la parada de los anuncios rutilantes, mientras que en la cocina queda la lucha con mineras y proveedores, por aranceles, reembolsos, aduana, AFIP e Industria, ahora desde otro ministerio. Hasta la niña bonita, el litio, tiene avatares por las restricciones para compras de insumos productivos y materiales de construcción de minas. 

Esta rueda tiene lo suyo. Como el avance chino y coreano en el litio un segmento que espera la apertura de Exar en Jujuy, con paréntesis occidentales como Rio Tinto en el salar salteño de Rincón y los franceses de Eramine, también en construcción que triplicará su capacidad de producción. En Catamarca, donde hubo dos días de audiencias moderada por Roberto Lencina, en Antofagasta de la Sierra, por la expansión de Livent (tras la alta exposición por el affaire de la subfacturación de exportaciones), Raúl Jalil promete US$ 10.000 MM de exportación anual. 

Se necesitan varias minas litio para equivaler a una de oro y/o cobre suelen decir en Santa Cruz y San Juan, pero en medio de esta fiebre mundial es suma hoy en Argentina que no ha podido tapar hasta ahora el vacío que dejó el cierre de Alumbrera y sus US$ 2.000 MM/ año. Y permanece hace tiempo por debajo de los US$ 4MMM de ventas minerales con sus planes y portafolios que describió Natalia Muscatelli en Clarín esta semana, en una comparación con Chile. 

Vigilia business. El gran vecino minero que vive su cuenta regresiva, no sólo por el 4-S que deberá aprobar o rechazar la Nueva Constitución, sino también por el nuevo royalty que grava más el negocio minero. De Chile vino en estos días la foto inolvidable del socavón en territorio de Candelaria, de Lundin Mining, que terminó con la subterránea Alcaparrosa cerrada y un comunicado de circunstancias sobre estándares y trabajo conjunto empresa-autoridades.  

La cuestión calidad en las faenas no es un tema menor, y es algo que suele resentirse en tiempos de alta inflación y bajos precios en los que hay que preservar las metas del ejercicio. Un caso testigo fue el de Vale, que acaba de dar su balance sobre la crisis trágica de Brumadinho, el relave colapsado que le costó US$ 5.000 millones en obras y muchísimo más en otros gastos, multas y caída de capitalización. 

Mucho más al Sur en el largo Chile se ha dado el robo insólito de 500 onzas de oro (US$ 1MM) en Guanaco, la mina de Austral Gold, la sociedad del magnate Eduardo Elzstain. Es el mismo propietario de Casposo, en Argentina, la mina que paró por agotamiento, que ahora anunció hallazgos. Serían importantes, el gobierno de San Juan quiere que arranque, pero le falta todavía una masa crítica de reservas. 

Mundo Cluster. A propósito de augurios. Marcelo Álvarez, hoy pope de Barrick Gold en América Latina, cuando conducía la cámara minera CAEM lanzó los objetivos 2016-2021, de US$ 10.000MM/año de exportación en una actividad superavitaria de divisas, pero al cabo de un lustro las magnitudes siguen siendo similares. 

El mismo directivo, hoy desde Barrick Gold, en estos días ha debido reforzar mensajes a su público directo, el compre local sanjuanino, tras la advertencia que hizo a las autoridades sobre los torniquetes fiscales y su consecuencia en continuidades y expansiones. Veladero, de Minera Andina del Sol (Barrick + china Shandong Gold). Los dichos generaron inquietud y la minera debió recordar que compra y contrata a 400 pymes sanjuaninas. Y que sin la reinversión de US$ 600 MM realizada, la mina ya habría cerrado. 

Álvarez es el impulsor del Cluster de Iglesia, que toma como modelo la experiencia chilena en Antofagasta, para lo cual ha convocado a Ricardo Martínez y pedido el consejo del argentino-chileno Rolando Dávila. Martínez es uno de los descubridores de Veladero y luego importante proveedor de servicios mineros, Dávila es un consultor experto en integración regional minero y energética. A propósito, la mina de oro y plata hoy mejoró su ecuación eléctrica y económica con la línea de que hoy la abastece desde Chile. (Reemplazó el gasoil minero de YPF y ahorra US$ 35MM/año) 

Este cluster persigue la idea de diseñar el desarrollo de Iglesia, un departamento del que todos hablan en San Juan por la investigación de despilfarro/malversación de regalías que habría realizado la familia Marinero que manejó la municipalidad largo tiempo, con el supuesto aval/vista gorda del Tribunal de Cuentas de la provincia. Son de esas denuncias/trámites judiciales que en la Argentina normalmente quedan en la nada. 

Sí que existe en la provincia cuyana inquietud por Josemaria. Los planes están, marchan las correcciones a una DIA que arrancó mal y se va enderezando, la base de proveedores que gestiona Minexus,  de Augusto Benítez. La pregunta es cuando comenzará a abrir la billetera la Lundin Mining que aquí lidera Alfredo Vitaller. El grupo que acaba de vivir su duelo por su ex CEO Lukas Lundin, ha vivido el planchón de sus acciones (de US$ 14 de abril a US$7), como todas las mineras grandes, lo cual conspira contra cualquier plan de inversión. Este viernes hubo un fuerte repunte del cobre, queriendo volver a US$ 4/lb, pero las mineras reconocen de que está en pausa la confianza de los inversores.  

Por eso es que abundan los mensajes a los gobiernos de la región sobre tranquilidad impositiva y paz social. Sobre lo primero el Estado siempre puede arbitrar más. Si hay buen clima el impacto se aprecia pronto en una mina que opera y exporta, como resaltó esta semana Facundo Huidobro, de Lindero, la mina abierta el año pasado y que hoy significa el 13% del PBI de Salta. 

Paz, Pan y Trabajo. Por la paz social la política puede hacer mucho, poco o nada. Como se vio en estas horas nuevamente en el Sur de Perú, con los ataques a las torres eléctricas hacia las minas Cuajone y Toquepala, al mejor estilo de los atentados con que asoló Sendero Luminoso en los 80 y 90. La minería peruana tiene sus buenas enseñanzas en cuanto a los escenarios que pueden abrir los conflictos comunitarios/originarios y los derivados de las consultas públicas ideadas por la Convención 169 OIT. El colombiano Eduardo Chaparro, veterano experto en la relación entre stakeholders y extractivas, recordó en estos días que “los políticos la aplican sin haberla leído”. 

La espiralada cuestión aborigen es un detalle no menor, en tiempos en que Neuquén, que aspira a radicar US$ 50MMM en Vaca Muerta intenta una pax con las comunidades mapuches para los yacimientos y el gasoducto GNK (que, si estuviera listo en su primera fase en el invierno próximo, como auguran Oscar Sardi de TGS y Daniel Ridelener de TGN, ahorrará al país US$ 2.200 MM, calculando el precio MBTU gas de hoy). El MPN y las petroleras evocan como otro acuerdo, la trabajosa Adenda, con el sindicato del hoy jubilado Guillermo Pereyra, fue un antes y un después para la cuenca.  

Pero este costado es más difícil, sobre todo porque una nueva lógica ha asomado en la cuestión de los pueblos originarios en América Latina: el concepto de que el subsuelo no es de los Estados blancos invasores sino del Tahuantinsuyo inca o el Wallmapu mapuche y por lo tanto petroleras y mineras deberían oblar montos por concesiones y no meras compensaciones. 

Todo esto ocurre muy lejos de China, la aspiradora de comodities y uno de los polos de la Tercera Guerra Mundial que castigará a todos y premiará a algunos. En esta contienda, se acaban de ir de Wall Street, aduciendo mayores costos, cinco empresas chinas una de ellas Sinopec (la petrolera que vendió sus activos en Santa Cruz a CGC de Eurnekian pero por otros costos argentinos, los aprietes sindicales). 

Oriente y Occidente están envueltos en un frenesí y la región está más pobre e inestable. CEPAL ya considera que por las crisis y deterioros sociales y de salud, la expectativa de vida latinoamericana bajará promedio a 72 años (y que seremos menos, pasaron los baby bom que nos llevaron de 140 a 700 millones en 70 años). Otra razón para apurarse para concretar sueños, parar la decadencia y enfrentar todo lo pendiente, que no es poco. 

Claro que antes de eso, hay que llegar a fin de mes. Caiga quien caiga y cueste lo que cueste. 

Continuará… 

Otrosi digo: los funcionarios confirmados en Minería de la Nación, ahora en Economía, podrían evaluar la reapertura del Museo Minero (MUMIN) en Av. Julio A. Roca 651. Hace pocos días hubo una muestra en Tecnópolis en la que se apreció el interés del público por el mundo mineral. En la planta baja de Diagonal Sur estuvo largos años este museo de la órbita del Servicio Geológico Minero Argentino (SEGEMAR) y en la gestión de Carolina Sánchez se cerró para reemplazarlo por “una muestra itinerante, móvil e interactiva”. Hoy no hay nada de eso. Se comenta que hubo sumarios y desapariciones de patrimonios del museo. El espacio del museo fue cedido a una agrupación sindical y en estos días había allí dos escritorios unidos con una red de ping pong. Sin palabras. 

El 69, los vicios y la deuda 

Por Daniel Bosque, periodista y director de Mining Press y EnerNews. El autor se refiere a la inflación imparable y el aumento salarial en el Congreso Nacional.

Es difícil saber si ha sido el albur de la inflación salvaje o las mentes juguetonas de sindicalistas y políticos lo que ha bajado el martillo a un 69% de aumento salarial en el Congreso Nacional. 

Mamita, vaya número para hacerte volar los pájaros.  

-Yo sé hacer 70 cosas bien 
-Cuáles 
-El 69 y el asado.  

Viejo y zumbón chiste argentino sobre la Tercera Posición, que parece practicaban también los primates, otros mamíferos y hasta ciertos insectos, no todes.  

Pero aparquemos el Kamasutra, ese vademécum de propuestas por lo general impracticables al menos en casa.  No da para festejar que los trabajadores parlamentarios tengan que luchar para obtener estas frioleras de salarios. Si se viene la hiper no quiero ni enterarme. 

– Qué querés, por si no sabías el Índice de Precios al Consumidor nos está destruyendo, también puertas adentro de la casa de las leyes.  

Te entiendo ¿pero por qué cerrar justo en 69, era necesario?  En la quiniela de San Cono, la biblia de los pobres y ludópatas, está todo. Y esta kabbalah sagrada suele ser propiciatoria, decía mi tía Estela. 

Más karma, que Wikipedia no me deja mentir: En la numerología de la quiniela internacional y popular, el 69 (sin %, a secas) simboliza “los vicios” y después la reescritura lo cambió por “la deuda”. Sí, increíble pero cierto. 

Los diarios y las redes transpiran agravios e improperios sobre el salariazo en el HCN. Diputados y senadores, gracias al acuerdo de sus dos grandes líderes pasaron a cobrar varias jubilaciones mínimas más y en escalera real el personal de planta, plantita y asesores les sigue gustoso. 

Fernando H. es un amigo dilecto. Hace años que asesora a un vitalicio legislador opositor. Desde su pupitre ha venido envejeciendo al compás del país. Corrijo: a mi amigo se lo ve más rozagante que al corpus nacional y como es un romántico de la nostalgia espera la reapertura de El Molino, en cuyas mesas se cafeteó buena parte de la historia patria. 

En la larga y triste cuarentena me fue contando cómo en el Parlamento no estaba ni el loro. No sólo en 2020, tampoco en 2021, cuando hubo más vacunas, pero también más muertos, la mayor parte pobres porque esa es la ley de Dios. Fue una buena época para la alacena y el ahorro, el trabajo por zoom era super low cost aunque te la regalo quedarse at home. 

“Ojo yo soy de los que pocos que laburan”, me explicó cuando hacíamos un balance del magro trabajo en comisiones y trámites legislativos. 

Claro, si hubiera además del check in biométrico un chip localizador para inducir más el trabajo presencial, el histórico palacio de travertino criollo sí que reventaría. 

– Sangrás por la herida, hay que ser menos envidioso querido, me dice Mirta F. una vieja conocida que supo ser novia de un compadre ya fallecido.  

Es de las que hace tiempo ahuecó. Antes algún jefe preguntaba por ella, pero con la pandemia le perdieron el rastro. Debería jubilarse, pero está muy feliz así, sin hacer gran cosa, en una sempiterna guardia pasiva. Se siente útil, según confiesa. 

No sé qué pensar del 69, de los vicios y de la deuda que tan bien nos representan. Prefiero seguir a full con mi Spotify. “No necesito silencio/yo no tengo en qué pensar / pensaba, pero hace tiempo / ahora ya no pienso más”, eterno Don Ata. 

Daniel por Matías, la vida es así 

Por Daniel Bosque, director de Mining Press y EnerNews. A propósito de la eyección de Matías Kulfas del ministerio de Desarrollo Productivo, el autor repasa las consecuencias de los últimos movimientos políticos.

“Quisimos juntarnos por puro egoísmo y el mismo egoísmo nos muestra distintos. ¿Para qué fingir?” (del tango “Paciencia”, de D’Arienzo y Gorrido, 1937). 

Cristina Kirchner y su ala gobernante han echado con llamativa facilidad al ministro productivo Matías Kulfas y obligado a Alberto Fernández a importar con arancel cero del Mercosur al multifunción Daniel Scioli, pero al precio haber dañado aún más la marca  FdT, tanto que si resulta la más votada en 2023 será a sabiendas del público de que está comprando un producto outlet y en liquidación hot sale. 

Pero eso no es lo único: la celebración en Tecnópolis, no para ensalzar los 100 años de YPF sino el tramo desde la indemnización a Repsol hasta aquí, ha derivado en un strip tease de la licitación del Gasoducto presidente Néstor Kirchner (GNK), cuya obra todavía no comenzó a rodar, pero ya está envuelta en escándalos, emanados de la propia coalición oficial, que inquietan a la ciudadanía y preocupa a los atraídos por el negocio del gran caño nacional. 

Podría decirse que CFK reina en un mundo de otras lógicas. Sus seguidores embelesados aplauden cuando trae al festejo de la petrolera al gurú Ernesto Laclau, por aquello de “vivir con las tensiones de los conflictos”, como un gran paradigma y motor de la gesta nacional. Justo lo que no necesitaría un país para prosperar, radicar capitales y dar bienestar a los hijos de esta tierra, a juicio de otras bibliotecas. 

La prensa de este fin de semana es profusa en análisis sobre la anemia y anomia de Alberto, alimentado a bofetadas de su gran electora, pero vale detenerse en las cuentas al centavo que recoge el periodista Hernán Dobry en Desarrollo Energético que describen cómo se ha más que duplicado el presupuesto del GNK sin haberse por eso modificado ni la sección a Tratayén ni la que va a Saliqueló. 

El fantasma de Skanska, el sonado caso por malversaciones y sobornos que llevó a los estrados a Julio De Vido y otros, sobrevuela nuevamente. Pero la Argentina, aún con esta Justicia que denosta el kirchnerismo, tiene pólizas de seguros sin franquicia y a todo riesgo para metidas de manos en latas ajenas. Por eso ha sido el único país de América Latina en el que no hubo Lava Jato/Odebrecht. La causa Cuadernos, al igual que Skanska, Río Turbio, los fondos de Santa Cruz por la privatización de YPF y tantos otros voluminosos montos se han desvanecido, mientras que los empresarios arrepentidos, a instancias del finado Claudio Bonadío, lamentan su apresuramiento. Al fin de estas historias y muchas más, el poncho no aparece, el dinero no está en las arcas públicas, habrá sido no evidencias contables sino la invención del “Lawfare contra los proyectos nacionales y populares” o del mago Fafa. 

Opositores y periodistas indagan hoy en pesquisas exprés qué es lo que quisieron decir las denuncias Kulfas y su aparentemente torpe equipo de prensa que escribió un off the record violando todo manual a menos que se pretenda el deschave y la tarjeta roja directa, tal como ocurrió. ¿Se trataba de diámetros, de espesor? ¿Qué quiso evidenciar el retruque a CFK dejando un tufillo a que esta licitación, como tantas, son un traje a medida para el adjudicatario? 

Es Enarsa estúpido, han dicho los idos de junio. Paolo Rocca, el gran magnate de Vaca Muerta, blanco de todos las iras, abrazos, mitos y leyendas del último medio siglo, estará droneando como la política se vuelve a llenar la boca con la saga de la todopoderosa Techint, desde los caños a Fortín de Piedra. Pero la chapa laminada brasilera, los US$ 200 MM que se pierde el país, y la lapicera de Cristina son al fin matices de una beligerancia de otras escala y geografías del poder. 

Lo cierto es que, tras el portazo de Tony Pronsato, el líder devidista del proyecto del gran pipeline argentino, la construcción de la obra proyectada en tiempos records para el stress vuelve a quedar en en cuestión y a las puertas de la judicialización política. La demora complicará aún más las cuentas nacionales al punto que los operadores desafiarán con si lo que se quiere es velocidad o prolijidad/honestidad. Días magros para las efemérides de YPF, ya aturdida por la falta de gasoil y el imparable contrabando (El NOA se parece hoy a Táchira, cuando los convoyes bolivarianos se llevaban a Colombia el combustible para cobrarlo cinco veces más y en dólares). 

El cementerio está lleno de imprescindibles, apenas conocida la renuncia obligada de Kulfas, a quien nunca digirió el Instituto Patria por las conocidas cuitas del pasado, el humo blanco ha sido para Scioli quien tiene varios masters hechos en cohabitación con el mundo ká. Deja las praias maravilhosas do Brasil, donde se exilió diplomáticamente con todo para ganar tras su derrota y aterriza en este infierno, donde aún se puede perder más. 

Urge reagendar todo, Kulfas iba a subirse al avión con primera escala en Los Angeles y última en la gran cita de la exploración minera en Toronto. En una gira de más 50 reuniones, eventos y filminas para marketinear a la Argentina. Tras estos fuegos calcinantes, a los brokers que siguen a la Argentina, como cualquier latitud extranjera, sólo les interesa saber quién ganó. 

-De nuevo ganó Cristina, una explicación imaginable. 

– Ah, me lo imaginaba, respuesta idem. 

Puertas adentro de Av. Julio A. Roca 651, el paso de las horas reacomodará un staff donde el jefe de gabinete Alejandro Sethman, dilecto de Kulfas, coordinaba la Unidad de Gabinete de Asesores (UGA) que expandió sus alfiles a secretarías y direcciones varias. Dos de ellos, por ejemplo, recién nombrados en Minería son el jovencísimo Matías Robles (22) como jefe de Gabinete, y Pamela Morales, como la secretaria de Desarrollo Minero. Ambos sin expertise en el metier geológico mineral pero fieles al dimitido. 

Tal vez el más apto para sobrevivir al ramalazo sin acudir a padrinazgos políticos sea Ariel Schale, el secretario de Industria, por cuya continuidad pidieron ayer diversos referentes sectoriales. 

Scioli, antes de perder con Mauricio Macri a fines de 2015 había tejido una red desde su Fundación DAR, nacida desde su gobierno en bonaerense, con mineros e industriales. Si llega a subirse al avión dirá que aquí no hay que temer las cosas que pasan en Perú y en Chile. El golpe palaciego de este finde suele ser un culebrón frecuente en Lima. En Santiago las formas son otras, pero la nueva Constitución es una Espada de Damocles sobre el clima de negocios. 

Pero aquí estamos 24×24 los argentinos, capaces de convertir cada oportunidad en una crisis. “Paciencia, la vida es así”, como en el recordado tango de D’Arienzo. 

Mileinnials

Por Daniel Bosque, director de Mining Press y EnerNews. El autor repasa la coyuntura política y social y las perspectivas económicas de los próximos meses.

“Creamos lo que no tenemos, lo que ansiosamente necesitamos” (Ernesto Sábato, en Abaddon el Exterminador). 

“Un fantasma recorre las pampas”, hubiera dicho el viejo Marx. La raída sociedad argentina, harta ya de estar harta, alimenta en este otoño a una profecía que ha salido de su jaula. Politólogos recitan que no tiene fundamento desde la ciencia, lo mismo que dijeron de unos cuantos outsiders que vienen surcando el planeta. Aunque atenti, si es foráneo y sin pasado profuso en los chanchullos de la política, tal vez tenga todo para ganar, se atajan los expertos. 

El fenómeno es kitch en forma y fondo. Pero toca esa música que el pueblo sopapeado quiere escuchar. Los tips son contundentes, como este summun bonum: “hay que terminar con el Estado opresor y ladrón”, aplausos y un vaso de agua que hay más.   

Las redes son el bastión, los medios la claque, mientras viola a piacere los más sagrados óleos de las eucaristías partidarias. Como Elon Musk, el más rico y ahora amo del tuit, el melenudo cada día da una hostia, o varias porque la orquesta viene de gira. Es su ciclo de gloria en el que nada pierde, todo lo que toca es oro para las encuestas. Cuando estás en gracia, hasta tu suegra te adora y desearía haberte parido. Todo es aura, aun si desafías a ricos y humillas a pobres sorteando tu dieta pública. Se te anotan 7.000.000 de compatriotas. Donde hay de todo, fans, curiosos, divertidos, de los que te adoran o el que dijo thanks por el cheque, pero amo a la Cris. 

Dicen que popes petroleros, banqueros, pastores evangélicos…le ponen fichas. No parece mal negocio: un ñato así sería fácil de rodear. Imaginate la bolsa de gatos si pega la presidencia, sin aparato y con elencos de cholulos y advenedizos que pescaron con medio mundo desde el muelle. Pero no me ofendas, dicen los libertarios, si los que tenían estructura y oficio y venían a salvar a la patria se la han morfado. Los del gobierno de los CEOs de ayer y los “todas, todos y todes” de ahorita han tirado al país desde la cima a ver como rueda, y con él a sufridos millones que en estos días el Estado va a censar. 

Justo el Estado, esa papa almibarada que se ha devorado “la casta”, dice Javier a puro látigo. Se armó la ola, me dicen que lo van a votar el plomero paraguayo y el gerente de mi banco. Transversal, no hay grieta allí. “Quiero que pase algo importante, de una vez por todas” es el mantra. No pasará, sentencia la partidocracia y la mass media pro y anti ká, porque el teorema de Baglini es bíblico. Más cerca del poder, más lejos de tus letanías electorales. 

Los argentinos se creen, o se creían, vivos. Pero este invento no es como el colectivo o la birome. Hay decenas, con más vento y arrasadores, como Trump, que terminó arrasado por China y el Covid, hasta ahora. Con cojones y chaleco antibalas como Zelenski, el bohemio que para la mitad del mundo es ahora freedom symbol. Con astucia y olfato, como el reelegido Macron. Ni hablar de América Latina, una acuarela inmensa de paracaidistas, sin dar nombres para no caer en olvidos injustos. 

En los ‘90 les bautizaron como Fujimoris, pero la historia la escriben los que ganan, Vargas Llosa el escribidor también lo era. El que trajo aquí el invento de novedosos y audaces fue Carlos Saúl, con Palito y con Reutemann en el top. Abierta la tranquera después entró de todo, algunos se quedaron a vivir en las artes políticas, otros salieron asqueados o apaleados. Mauricio era fanático de estos invites.  Pero la casta no es para cualquiera.  

La decadencia, palabra que usábamos poco y ahora es algoritmo, trae estas cosas. Milei y sus “mileinialls” se abrazan y gritan. Sueñan con un mundo sencillo de hacer, sólo hay que montar el dragón y darle la estocada. Hay tanto estiércol que es difícil imaginar al vituperador destruyendo a Frankenstein. “Voy a acabar con el Banco Central y con la corrupción, los privilegios van a morir”, dice Javi. “Mostrá un plan, sos un cobarde, por aquí no pisas”, le dice JxC nervioso por este Mozilla. El nac&pop, que no es izquierda, pero se afanó el DNI y mintió la foto, está feliz por este Caballo de Troya. Pero nadie quiere que gane, imagínate el batifondo, ir al parto y reparto con este pibe demencial. 

Todo se decantará, como corresponde en estos meses duros para la diaria. Pobreza, inflación, Vaca Muerta, tractores, piquetes, narcos, chorros en este inmenso mapa fabuloso con cara de bife de costilla esperan más gritos y promesas incumplibles, a babor y estribor. No se lo pierda, el espectáculo es la nada misma sin usted. 

“Mercenarios se buscan, tratar aquí”

Por Daniel Bosque. El director de Mining Press y EnerNews traza un amplio panorama sobre los sucesos en Europa del este.

“Soy Mohamed Alí y esta guerra no es mía” (Cassius Clay, al negarse a ir a Vietnam, 1967) 

¡Eureka! apareció el Grupo Wagner, el elefante mercenario que todos conocían. Tras casi tres semanas de masacres a civiles en Ucrania, la prensa mundial ha puesto en portadas lo que las relaciones internacionales y el ciber espacio conocían muy bien. Como en una FIFA bélica, el holding ruso de la guerra, pronto a cambiar su contaminado nombre de fantasía, no es el único club grande de una liga que disputa trofeos y poder, un mega negocio multi target y cada vez más codiciado el mundo. 

“La cuarta guerra mundial será con palos y piedras”, auguraba Einstein. Pero mientras, estas contiendas del siglo XXI son el festín para los ejércitos privados, con contratos top secret y de muchísimos ceros. En los que destellan nombres. Como el de Yevgeny Prigozhin, dueño del Wagner Group e íntimo de Vladimir Putin. Y el de Erik Prince, de Blacwater-Academi-Frontier, la private task force nacida en USA y hoy poderosa desde China. La búsqueda de warriors a sueldo está disparando una fiebre de contrataciones. En las tierras heladas ucranias, los de Rusia no serían 4.000 como dicen los briefs, sino 20.000 las “fuerzas de elite” que rompieron fronteras el 24-F. Todo tipo de versiones: según The Times, unos 400 provenientes de África, tendrían la misión ultimar a Volodymyr Zelenski, que habría frustrado una docena de intentos. Pero ese es sólo un objetivo a conquistar. 

¿Por qué Wagner? Sería por Dmitry Utkin, el nombre de guerra de uno de sus primeros comandantes rusos, hoy de paradero desconocido. Ex teniente coronel de la inteligencia rusa (GRU) fanático de la Alemania nazi y de Richard Wagner, el músico favorito de Hitler. En 2021, BBC cifraba en 10.000 los mercenarios bajo su bandera. Profesionales y fríos, el portal Newstalk contó que hacia el día 05 de la invasión los comandos profesionales terminaban su jornada dando likes en Tinder a blondas jóvenes de la asediada Kharkiv. Para esta empresa bélica, el camino a Kiev es un volver a casa, porque su debut de fuego fue en 2014 en la anexión de Crimea. 

La última década ha sido estelar en contratos y facturación y hoy Wagner está presente en 30 países de cuatro continentes. Su peso en el aparato militar ruso no ha parado de crecer. Se hizo fuerte en Siria, donde la alianza del Kremlin con Bashar al-Assad ha reducido a escombros a decenas de ciudades como la bella Aleppo, desde aire, mar y tierra. Y hoy protege a gobiernos e infraestructuras en Libia, Sudán, Madagascar, Mali Sierra Leona, Angola Mozambique, República Centroafricana, República Centroafricana y Liberia, entre otros del continente negro.  

Es un pool próspero, protege a gobiernos en problemas, mineras y empresas rusas, chinas y occidentales. Sofoca rebeliones y “media en conflictos” pero a veces hay problemas: como cuando a mediados de 2021 “cayó una tablet de sus guerreros en manos de la BBC”, develando organigramas, acciones, logística negocios mercenarios. Se dijo que habría sido una devolución de gentilezas después de que Wagner presionara por una mayor tajada en ganancias de diamantes, oro, minerales estratégicos y petróleo africanos. 

Un panel de ONU, en julio de 2021 denunció que “instructores rusos en África perpetraban asesinatos indiscriminados, saqueos y desapariciones forzadas” y el Parlamento Europeo, en noviembre, condenó su accionar. Pero el negocio con Moscú es win win: guerra hiper profesional y sin facturas políticas. la contratista está mixturada con el aparato de seguridad ruso con el que comparte el campo de entrenamiento en Molkino, en el Sur de Rusia, aunque Putin lo niega diciendo que es imposible porque los ejércitos privados están prohibidos según la ley. 

El oligarca exiliado Mikhail Khodorkovsky, camarada de Boris Yeltsin, era el más rico de Rusia y dueño de la petrolera Yukos, hasta que Putin lo encarceló en Siberia y le quitó casi toda su fortuna de US$15.000 MM. Desde Dossier Center denuncia a Wagner como “amplia gama de actividades, que incluyen reprimir protestas a favor de la democracia, difundir desinformación, extraer oro y diamantes y participar en actividades paramilitares”. 

Prigozhin, no es como otros oligarcas rusos que vienen de historias en energía, minería o finanzas tras el derrumbe de la URSS. Distribuía salchichas en San Petersburgo, cuando Putin era un ignoto funcionario. A fines de los ‘90, abrió el restó flotante New Island, el primero de una cadena favorita del poder. Pronto pasó a ser el “Chef de Putin” y proveedor top del catering del Estado. 

Vanidoso y sin bagaje militar, es un as de los negocios y sabe eludir las sanciones de EE. UU, por Wagner y por financiar a Factory, la agencia de trolls que interfirió en las elecciones norteamericanas de 2016 y 2018. Prigozhin quiere que se conozca su negocio y por eso financió tres films sobre Wagner en Libia y República Centroafricana. Tourist (ver tráiler al final), estrenado en Bangui, la capital de Mali, donde ondean banderas “I love Wagner” ensalza a heroicos militares rusos que combaten a los grupos rebeldes. 

Seguridad garantizada 

Wagner es la sinergia más acabada de la guerra paga con fuerzas regulares, pero para nada está sola en el mercado mundial. Fue en África, desde los ’80 a esta parte, donde el negocio de guerrear por dinero comenzó a florecer con las recordadas Executive Outcomes en las minas de diamante de Sierra Leona y Sandline, en los conflictos post coloniales de Angola. 

Pero el que supo catapultar el negocio, aprendiendo las lecciones del escándalo Iran-Contra/Irangate de Oliver North poco antes de la Caída del Muro, fue Blackwater, de los ex marines Al Clark y Erik Prince, que comenzó con un outsourcing de entrenamiento a 100.000 efectivos y llegó a ser el principal ejército de mercenarios de Estados Unidos. Se inicaba un camino de buenos contratos en Afganistán y luego en Irak. 

Blackwater Worldwide, fundada en 1990, fue fulgor a comienzos de siglo cuando militares y petroleras que llegaron con la invasión a Irak en 2003 y acabaron con Sadam, le encomendaban su seguridad. Una de ellas, Halliburton, la contratista que volaba en las bolsas por concentrar contratos suculentos a partir del peso de su CEO, Dick Cheney, luego vicepresidente de USA. “Somos la más completa compañía de militares profesionales para reforzar la ley, seguridad, pacificación y operaciones de estabilidad en todo el mundo” decía. Pero en Occidente los problemas resuenan más: En 2004 fue noticia cuando cuatro de sus hombres aparecieron despedazados y colgados en Fallujah. En 2007, el asesinato de 17 civiles en Irak marcó el fin de la confidencialidad de trabajos non sanctos. El escándalo político y mediático de torturas y muertes la obligó a cancelar contratos, mudar sedes y cambiar de marca empresa. Rebautizada Academi en 2009, hasta se dijo que la compró Monsanto, desmentido debidamente. 

Hoy es Frontier, tiene base en Hong Kong, en cuya bolsa cotiza con un precio lastimoso, y se completa con un abanico de compañías no bélicas. Su campo de entrenamiento militar conocido está en Xinjiang, la región donde China reprime a la minoría uigur, es la base la Ruta de la Seda y para proteger intereses chinos en África y otros países, entre ellos Afganistan, donde el dragón asiático ha quedado tras el éxodo americano como partner privilegiado del talibán. Ningún negocio se le escapa: cobró fortunas a los afganos que huían desesperados de Kabul.  

Antes, hace un lustro, Prince tuvo notoriedad como parte del círculo áulico de Donald Trump camino al poder. Y debió comparecer por el affaire Facebook-Cambridge Analytica que perjudicó al Partido Demócrata. Desde entonces, las batallas serán cada vez más cibernéticas, tal como vaticinó y todo el mundo hoy lo sabe. La amistad con Donald les valió el indulto a los mercenarios con condena por las torturas en Irak. 

“Las guerras del futuro serán con ejércitos privados, no todo se puede hacer con drones y los votantes no quieren morir”, dice Prince, quien propuso a Trump privatizar toda la presencia militar de EE.UU. en la interminable guerra de Siria en la que Putin es un gendarme que no disgusta a Israel porque contiene a Irán. 

También, dicen, habría ofrecido sus comandos, adiestrados en China y países árabes, para acabar con Nicolás Maduro de una buena vez. Sin plafond político para tal audacia, fue una pyme de Miami la contratada supuestamente por el entorno de Juan Guaidó para invadir Venezuela, un papelón memorable. “Con 5.000 de los nuestros solucionábamos el tema”, habría ofrecido Prince a Trump y Pompeo. No obstante, poco después visitaba en Caracas a la dura número dos chavistas Delcy Rodríguez para negociar la liberación de los ex directivos estadounidenses de Citgo un tema que ahora se resolvió en un canje aparente por compras de crudo de Biden a PDVSA y otras traders participadas por Rusia. 

Los negocios de Prince son más conocidos que los de la rusa Wagner a la que propone alianzas de efectivos y logística en Siria y Libia. En abril 2021, Prince dejó la conducción de Frontier para dedicarse a sus “otros negocios”, siempre desde Hong Kong. Uno de los targets de Frontier Resource Group es la aviación comercial en los cielos africanos. 

Siguen las firmas 

La guerra a sueldo es para pesos pesados, pero hay de todo. El que sigue es un listing pobre y escueto, pero bien vale como ejemplos: 

Defion International es una de las subcontratistas de las top. Fue de las pioneras y tendría su cuartel general en Lima donde comenzó reclutando mano de obra desocupada tras los años duros de Sendero Luminoso. Suma sedes en Dubai, Filipinas, Sri Lanka e Irak, es una de las líderes en contratar latinoamericanos para operar en diferentes países. Publicaciones señalan que llegó a enviar a Irak a 3.000 peruanos y ecuatorianos, en aquel momento con salario medio de US$ 1.000 todo incluido. Hoy la paga en el mercado ha mejorado.  

Triple Canopy es estadounidense y luce entre sus clientes a gobiernos y empresas. Fundada en 2003 por los ex marines Matt Mann y Tom Katis dice emplear entre ex policías y militares a unos 5.000 efectivos. En 2004 ya protegía a la ocupación de EE.UU. en Irak. En 2010, fue contratada para controlar el caos post terremoto en Haití. Entre sus contratos está la anti piratería en el Golfo de Aden, en el cuerno de África y en la seguridad de la caliente frontera de EE.UU. y México. 

Garda World es canadiense y reclutó numerosos comandos de elite británicos. Desde 2013, creció en Nigeria brindando “apoyo logístico” a petroleras internacionales. Fue de las primeras en llegar a Libia, donde hoy reina Wagner, tras la muerte de Khadafi. 

G4S Secure Solutions tiene su central de operaciones en el Reino Unido. Es la mayor empresa de seguridad del mundo por ingresos, con operaciones en 125 países. Es fruto de la fusión de la británica Secuicor plc con la danesa Group 4 Falck. Además de dar seguridad a empresas y transporte de caudales gestiona la seguridad de siete prisiones en Inglaterra y Gales y proporciona servicios de seguridad en aeropuertos. 

Esta última descripción corporativa de G4S pone el dedo en un mapa de fronteras difusas y actividades diversas. En el ranking de las 20 empresas top en el negocio global de servicios de seguridad son frecuentes las desmentidas sobre cualquier vinculación con guerras sucias o acciones reñidas con la Convención de Ginebra y negocios oscuros. 

Arlington memorial no more 

Hay outlets que no son lo mismo. A veces, un nuevo escándalo deschava esta trama global, como en el reciente magnicidio del presidente haitiano Jovenel Moïse, por encargo de narcotraficantes, que sacó a flote la usina de paramilitares colombianos, al menos 7.000 militares y milicianos “for export”, residuales de las guerras contra las FARC y el ELN. 

“Me pregunto qué hago aquí. En mi país luchaba por la victoria, ahora es sólo por dinero”, le dice al Der Spiegel un comando ruso sin rostro en África. Gana por nómina US$ 1.000 limpios y es uno de los centenares de miles de mercenarios nacidos y criados en Colombia, Perú, Ecuador, Irán, Rusia, Emiratos Árabes, Turquía y decenas de países de reclutamiento. 

Si no hay guerra nuclear, habría cierta paridad de fuego entre Rusia y Estados Unidos. El dato de oro es que Rusia ha traído a Europa el formato de tierra arrasada, ocupación cruenta y matanzas desde el cielo que ya impuso en Siria, aunque 5,6 millones de refugiados no conmovían al mundo. 

Ni Estados Unidos ni Occidente quieren poner sus muertos y su dinero en guerras sine die. La matanza de Atocha del 11-M, esta semana se cumplieron 15 años bajó a España de Irak, después desertó Canadá y al fin se fue EE.UU. Encima, en Irak y la Mesopotamia, la pesadilla se hizo perfecta cuando Europa, Estados Unidos, Japón, Brasil y decenas de países supieron que miles de sus jóvenes habían sido reclutados por el califato del ISIS por Facebook y que remesaba dólares por Western Union y otras plataformas. 

¿Cuántos mercenarios llevan las camionetas artilladas del mundo? En la guerra a sueldo, como en el futbol, tropas y oficiales pueden cambiar de empresas. Putin recalentó e negocio y en el cerco a Kiev y sus banderas, miles de mercenarios son reclutados de prisa. Ucrania, UE y OTAN están necesitados y se habla de hasta US$ 2.000 por día y 16.000 brigadistas extranjeros. En Rusia vuelan los CV para reclutar hombres para The Hawks o Halcones, no está nada mal el nombre para sepultar el de Wagner, una marca nazi nada oportuna para vender su campaña militar de “desnazificar”. 

Esa es una contienda. La otra es la de la propaganda. Rusia advierte que Ucrania se está llenando de mercenarios y que los está matando como perros, no los tratará como prisioneros de guerra. También denuncia que Occidente censura sus noticias verdaderas. “Haremos un gobierno de corazones y no de bayonetas” decía Goebbels, el ministro de Propaganda del Tercer Reich.  

Incendios: Todos somos Cabandié

Por Daniel Bosque. El director de Mining Press y EnerNews, dos portales especializados en minería y energía, se refiere a los devastadores incendios que azotan Corrientes.

El infierno de Corrientes es el mejor test Incendios: Todos somos Cabandié de producto de esa poca cosa que somos hoy los argentinos. Del patetismo de una sociedad que ha perdido su rumbo y le pone burletes a puertas y ventanas para que no se cuele el viento caliente de la realidad.

La basura de palabras y acciones que hemos presenciado, y la que todavía vamos a ver, nos interpela fiero: siempre hay lugar para más tonterías, mientras se está quemando buena parte del país
Esto no es un reproche sólo dirigible a la tribu política que vive en sus frascos y obsesionada con qué arañará en 2023. Una ciudadanía esclava del miedo, el egoísmo y la abulia la valida al desentenderse de su territorio calcinado.
“¡Yo no te vi marchar por esto!” es el desafío a militantes y simpatizantes de las banderas ecologistas, que hace muy poco han saltado como resorte frente al fracking, el petróleo offshore y las minas. Pero que callan ominosamente ante el mar saqueado por los chinos, los basurales, las cloacas, el aire podrido y nuestros centenares de Riachuelos desde La Quiaca hasta Usuhaia.

¡No fue la calor estúpido! Ya han denunciado los bomberos correntinos que el 90% de los focos han sido intencionales. Más grave aún, que las respectivas autoridades provinciales impidieron a los bomberos bonaerenses, cordobeses y entrerrianos acudir en ayuda de sus hermanos litoraleños, bajo amenaza de quitarles seguros, subsidios y otros beneficios. Así estamos, en manos de sicarios con chofer y guante blanco.

Corrientes, que ha pagado caro su gobierno no peronista, es la evidencia de nuestras miserias. Éramos imbéciles y el smartphone terminó de pudrirnos. En 1944, cuando las comunicaciones eran escasas, otra Argentina se movilizó por el terremoto de San Juan y sus 10.000 muertos. Hoy, con drones que muestran todo, la Patria del Yacaré en llamas quedó más sola que nunca.

Juan Cabandié y su staff ausente e incapaz, al igual que el de su jefe supremo devenido en ridículo goalkeeper playero, eximen de todo análisis. Desde que comenzó el infierno que multiplicará por 10 el promedio anual de incendios del país, el gobierno nacional ha decidido que el fuego no existe. Sólo ha esperado que llueva, mientras operaba pautas publicitarias, aprietes mediáticos y trolls, sus matafuegos hasta que este horror desaparezca, como la cocaína estirada de enero, de nuestras cortas memorias.

También se podría escribir y hablar horas sobre el pobrísimo rol de la oposición, que recién se acercó a las cenizas correntinas después de un mes, cuando ya se han incinerado un millón de hectáreas de cultivos, ganado, flora y fauna nativa, en uno de los santuarios verdes de la República. Apuntarle a esta estructura de poder perversa, imbécil y cerril es un ejercicio sin margen de error. Pero el caso es que este elefante inútil no nos deja ver nuestro bosque que no para de quemarse.

“Qué enojados están los argentinos con su destino” dice a menudo la prensa mundial cuando describe nuestro tobogán. Pero esta ira es el anverso de nuestro DNI, en el reverso está tatuada una red de miedos colectivos: A no poder comer y pagar las cuentas, a perder el pedazo de la torta, a ser boleteados por un motochorro, a la ruina de esforzados negocios, a quedarse sin laburo y caerse del sistema, a que los hijos no vuelvan a la escuela, a quedarnos solos, a sufrir horrores con jubilaciones paupérrimas…. Siempre hay una razón en nuestro espejo no te deja ver el bosque.

Por whatsapp cunden cadenas de oraciones por Corrientes en llamas. Ok, “In God we trust”, pero qué culpa tiene Dios de que todo el tiempo dejemos la pava en el fuego. No hace mucho, millones de argentinos han moqueado frente a la tele al ver los incendios en la Amazonia boliviana y brasilera, lo mismo que en Australia. Muchos de ellos no sienten hoy similar horror por esta destrucción masiva cuya humareda llega a olerse en Buenos Aires

¿Qué hacer entonces? Cualquier cosa será poco y a la vez estará bien. Aunque el primer consejo sería darnos cuenta de esta ceguera asintomática. Mientras el fuego no cesa, vale la indignación ciudadana, esta vez por la inmensa tierra arrasada. Y no dejar que nos abracen y sonrían para la foto los que desde que comenzaron los incendios en 11 provincias argentinas han mirado y nos hicieron mirar para otro lado.

“Por favor no moleste, dormiremos hasta tarde”. Corrientes, la brava, bella, verde, intensa y heroica, agoniza en medio del silencio fulminante de 40 millones de almas, que han preferido jugar con sus celulares, lo más sagrado de sus vidas. Qué manera de tenernos a todos en un puño. Así las cosas, será estéril abundar en crónicas sobre funcionarios chorros y/o mediocres de lengua fácil y cero compromisos a los que nadie osará remover de sus poltronas. Su impune desparpajo se erige sobre la indolencia del gran pueblo argentino salud. De una u otra forma, hoy todos somos Cabandié.

La flora y fauna de Corrientes denuncian al Estado argentino

Por Daniel Bosque. El director de Mining Press y EnerNews, dos portales especializados en minería y energía, cuestionó con dureza el rol que adoptó el Estado Nacional ante el avance de los incendios en esa provincia.

Los abajo firmantes, sobrevivientes de la matanza generalizada de la flora y fauna de la provincia argentina de Corrientes, denunciamos al Estado Argentino por el exterminio de nuestros familiares y seres queridos, imprescindibles en nuestro ecosistema de vida y cadena alimentaria. 

Hacemos responsables  al ser humano por esta masacre producida en los incendios sin control al ser humano, que vino después de nosotros y que hoy miente descaradamente con que nos cuida cuando en realidad nos destruye día a día. Especialmente condenamos por esta destrucción masiva a los funcionarios que se felicitan de que hay menos incendios mientras se nos está quemando nuestra casa, a los políticos que se pelean por cosas de su subespecie y después se sacan fotos simulando apagar las brasas.

Hemos perdido nuestro hogar y no sabemos que será de nuestras vidas. Estamos velando a nuestros muertos que reinaban en la variada y exótica flora correntina, a quienes fueron los orgullosos lugareños del Parque Mesopotámico, la Selva Misionera, el Parque Chaqueño y los Esteros del Iberá.

FIRMAN: cactus, helechos, claveles del aire, lianas y enredaderas, caña tacuaruzú, palmera pindó, lapacho, ibapoy, higuerón, viraró y ambay, espina corona, sauce criollo, higuerón, quebrachillo, ombú, timbó, laurel, sarandí blanco, aliso del río, lapachillo, molle, guayaibí, aguay-morotí, ortiga brava, quebracho blanco y colorado chaqueño, ñapindá, chañar, algarrobo blanco, ñandubay, guaraniná, juncos, espadañas, camalotes, repollitos, lentejas, helechos de agua, irupé maíz de agua, sangre de drago, ceibo,pirí, paja brava, totora, pehuajó, pastizales varios, ñandubay, espinillo, carpincho, ciervo de los pantanos, aguará-guazú,  gato montés, gato onza ocelote, coipo, aguará popé, corzuela parda guazuncho, mono carayá, zorro de monte, cuices y nutrias, martín pescador, garzas, espátulas, patos, gallaretas, chajáes, cigüeñas, gallinetas, boyero, cardenal, cisnes,  tucán grande, ñandú, tuyuyú juan grande, flamencos, teros, pájaro carpintero, palomas, cotorras, federales, lavandera, jacana gallito de agua, dorado, surubí, sábalo, palometa, pejerrey, bagre, pacú, patí, mandubí, tararira, anguilas,  tamboatas yacarés negro, yacarés overos, tortugas acuáticas, y culebras ñacaniná, boas curiyú, ranitas de Pedersen, jejenes, mosquitos, polvorines y piques, jaboticaba, caña tacuaruzú, palmera ybá pitá, chiuque o chimango,  zorros grises chicos, y zorrinos,hurones, comadrejas, liebres, vizcachas; armadillo negro o tatú, peludos, mulitas, cuises, ratones de campo, tucu-tucos, lagarto overo, lagartijas, tortugas, yetapá de collar el capuchino de collar, tordo amarillo, espartillero pampeano, espartillero enano, cardenal amarillo.Hermanos exterminados y reintroducidos: guacamayo rojo y muitú, oso hormiguero gigante o yurumí,  tapir mboreví, pecarí de collar,  nutria gigante ariray. Siguen miles de firmas de quienes no han podido suscribir esta declaración pero que adhieren a nuestro repudio y denuncia.

Nota del autor: Al momento de esta publicación, en Corrientes se habían quemado unas 500.000 has y la situación podría agravarse. Según  el INTA, el área afectada se expandió en más de seis veces desde el 15 de enero. Todos los años se queman en Argentina unas 250.000 has promedio de bosques. El ministro de Medio Ambiente de la Nación, Juan Cabandié dijo para esa fecha que el verano auguraba menos incendios. El pronóstico, mediados de febrero, es que el verano podría terminar por encima de 1.000.000 has perdidas. Los presupuestos para acciones de inclusión e igualdad de género quintuplican a los de los planes contra el fuego y hay una desconexión evidente entre la Nación y las provincias, que se acentúa cuando los gobiernos de las zonas siniestradas no son del mismo signo político que los funcionarios nacionales.

¿Falopa? Hablemos de otra cosa

Por Daniel Bosque, director de Mining Press y EnerNews. El autor analiza el trágico episodio a raíz de la distribución de cocaína contaminada.

“El tabú no es una neurosis, sino una formación social” (Sigmund Freud, en Tótem y Tabú). 

País tracción a sangre. Cada tanto, bastante seguido últimamente, una tragedia salta a las placas rojas y genera nuevos escenarios. El soldado Carrasco terminó con la colimba obligatoria, el ARA San Juan con el atado con alambre y vamos para adelante. Con los temas narcos ocurrirá otra cosa. Los intoxicados con la merca estirada del GBA, lo mismo que los muertos en la fiesta en Costa Salguero de hace cinco años serán barridos debajo de la alfombra más temprano que tarde. 

Tiene su lógica. El desastre de la droga encarnado desde hace décadas y espiralado con la crisis inédita y la pandemia no merece ninguna atención posible, ni desde el Estado ni desde la sociedad. Sólo las familias tocadas por el calvario de alguien esclavizado por las drogas saben de la soledad absoluta, de romperse los nudillos golpeando a las puertas del cinismo. 

Nadie va a corroer esta coraza mortal. El narco, los narcos, con su cash flow son dueños de la política. Que no salga de Sudamérica este secreto: Mandan a la policía y tienen a sueldo a jueces y políticos. El horror de hoy, que en una semana será olvidado, pareciera una historia exclusiva del enclave geográfico de los Ni-Ni, pero no sólo en el sombrío conurbano bonaerense, jóvenes y no tan jóvenes golpean las puertas de los bunkers. Esta es falopa outlet, que rara vez se muestra, pero es de consumo masivo y con muchísima causa-consecuencia con el delito de pobres contra pobres.  

Pero el océano de la drogadicción argentina es extenso y profundo también en el mundo del trabajo sindicalizado. Un tema tabú del que nadie quiere hablar, pero que todos conocen. Nelson Pizarro, el chileno ex presidente de Codelco advertía diez años atrás sobre el fenómeno “wachiturro” la minería de su país que son las nuevas generaciones atrapadas por el hábito de los estupefacientes.  

Pereyra: En Vaca Muerta hay un 40% de adictos a las drogas 

Nadie lo va a decir, pero de este lado de los Andes hay muestras elocuentes de accidentes de trabajo que tienen que ver con el consumo. Y cada tanto circulan videos de asambleas de los grandes sindicatos donde se corean cantitos pro falopa y se rechaza todo intento de testear estupefacientes a los laburantes.  

Unos se ríen, otros hacen como que se preocupan. La adicción es tótem y tabú. No forma parte de las políticas de salud mental, cuya ley garantista se ha transformado en un cepo para los entornos de los drogadictos. Y no forma parte de las políticas de inclusión, focalizadas en la promoción de la igualdad y el combate a la violencia de género.  

Polémico: “Violencia, prostitución y drogas: otra cara del Fracking en USA” 

¿Y los miles y miles de argentinos destruidos por la droga? como los desaparecidos para Jorge Rafael Videla: No están, no existen, son una entelequia. 

Hay un negocio subsidiario, de muchísimos ceros, de la salud privada, al servicio de la recuperación de adictos, para el que pueda pagarlo. El resto mendigará con el clamor que hoy sale en la tele: “por favor hagan algo que mi hijo se muere”. A estos efectos, no es lo mismo ser una estrella del pop que balea a un policía que Juan de los Palotes. 

El gobierno argentino está diciendo hoy que cada día se venden 200.000 dosis de cocaína en el AMBA, podrían ser 400.000 o un millón, cuesta creerle en esta materia oscura a los que suelen mentir asiduamente. Dice una “estadística oficial” que la drogadicción creció del 3 al 9% en una década. ¿No será mucho? ¿No será poco?  

Pensemos por favor en otra cosa que la vida es bella. La pandemia les ha dado a los burgueses más comodidades cibernéticas y un efecto burbuja. Nos ha alejado de la intemperie de la calle, de la noche de los arrabales, donde los soldaditos del dealer les dan caño o confort espiritual a millones de argentinos infelices o sin rumbo. “Eso les pasa por no tomar de la buena” es el mensaje imbécil que más se escucha hoy en la política, en los medios y entre aquellos que “esnifan” contentos de la vida porque es más barato que en Europa.  

Hay facturas políticas entre los que hicieron más y los que hicieron menos. En los barrios populares tienen la posta de cuando sus hijos, hermanos y padres han estado más o menos esclavos de la “frula”. Bienvenidos a Centroamérica del Sur, el desastre ya habita entre nosotros. Estamos como somos, decía el recordado Tomás Bulat. 

Cartas de leones y leonas

Por Daniel Bosque, director de Mining Press y EnerNews. El autor analiza la coyuntura nacional marcada por el entendimiento logrado con el FMI y la renuncia de Máximo Kirchner.

“Cuando se hace daño a otro es menester hacérselo de tal manera que le sea imposible vengarse”, (Nicolás Maquiavelo, en El Príncipe). 

Efecto Ayrton Sena. Cuando el principio de acuerdo con el fondo maldito llenaba las salas de aplausos, ha venido el junior a decir paren. El peronismo que siempre juega a ganador ha quedado patitieso por el frenazo y el gran pueblo de la patria no se sabe si hay que comprar dólares, vender oro o esconder las últimas joyas. A la Familia Kirchner, madre e hijo, hay que reconocerle el mérito de la resurrección de la epístola como género, en tiempos que audios, tuits y otros talles XXS han despoblado de palabras el éter. 

El portazo máximo no ha dejado nada para cartonear. Además de recorrer su espinel de lo actuado en favor de los humildes y contra las grandes corporaciones ejes de todo mal, ha terminado con ene capítulos del repetido Netflix argentino en el pasado fin de semana sobre el origen y desarrollo de la deuda externa, historias que más que ilustrar deprimen. Desde Rivadavia y la Leman Brothers hasta Macri y su fallida apuesta efemeista. 

Hay que pasar el verano, Alsogaray y Tato nunca mueren. La Argentina en tobogán es un ticket all inclusive. Era difícil augurar el final y cuáles serían las trampas de nuestros tahúres en el camino hacia un agreement con el FMI.  Ajustar sin que le duela, no a “la gente” sino a sus representantes, es querer volar sin despegarse del suelo. La encerrona histórica es brutal. La deuda pública argentina es siete veces lo que se le debe al fondo, pero la trifulca en la elite tiene cara de futuro cuando pase la moratoria que hoy se tramita. 

Billetera mata Satán. El presidente Alberto, en medio de lo mejor de la Guerra Fría soft de Europa, se va a por abrazos y good news con Putin y Xi.  Caerán de punta desde el cielo yuanes y rublos. Más yuanes que rublos. Todesca y Vitobello se bajaron del vuelo por Covid. Le podrán decir que pasa en el gallinero desde el lugar mismo de los hechos. Falta aún que hable Cristina, que por ahora mata callando. 

Todo lo que viene ahora es un maremágnum, suerte que nos fuimos de vacas. Hoy es un lindo día para apagar la radio o para ponerla a todo volumen. Palmas palmas palmas, cumbia argentina enganchada. ¿Y qué hacemos con los likes que le dimos al guzmanazo del viernes?, se preguntan gobernadores e intendentes, la nobleza gaucha del despilfarro, lo mismo que empresarios, sindicalistas y opositores. Desensillar hasta que aclare nos enseñaron Martín Fierro y Perón. 

After day. Grabois festeja el trompis en la ñata a Alberto y sus neos. JxC sonríe porque no todas las zonceras y antropofagias son propias. Hoy van las víctimas del lawfare a Tribunales a decir que se vayan todos que el pueblo quiere otra cosa, esa será la tapa de mañana. ¿Y qué pasa con el IMF por su sigla en inglés? Nada, no dejarán caer a un país de esta envergadura, me dice un ex potentado, hay mucho resto diurno y nocturno de pasados esplendores en el microcentro porteño. 

Esta la podría contar mejor el ex PC Carlos Heller: Tras la muerte de Lenin asumen el PC soviético Stalin, Zimoviev y Kamenev, e impiden que el radical Trotsky o el moderado Bujarin se hagan con el poder. Todos los nombrados morirán asesinados por el dictador. Con el padre de la Revolución de Octubre, murió la NEP o Nueva Política Económica que ensayó una alianza entre los campesinos y los soviets. El poder se presenta en sociedad como la síntesis hegeliana de la lucha de clases, pero desde Maquiavelo se sabe que las intrigas palaciegas mueven al mundo. 

Lindas novelitas para el insomnio. Vos, mientras, seguí participando a ver si algún día ligas algo. 

(14-N) ¿Ni vencedores ni vencidos? (sólo jodidos)

Por Daniel Bosque. El periodista y director de Mining Press y EnerNews analiza todo lo que dejó las elecciones de medio turno.

“Esta será la última revolución. Sin vencedores ni vencidos afirmará la unidad de los argentinos” (General Eduardo Lonardi, derrocador de Perón en la Revolución Libertadora). 

Juntos ganó la elección nacional. No logró su objetivo de desbancar a Todos de Diputados, pero le arrebató el quorum en el Senado. El cuasi empate en PBA fue un estresado “triunfo” del gobierno 

Por fin pasó el 14-N. La Argentina estancada, pero próspera para equilibristas y a la vez un lastre que ahoga a millones de ciudadanos, ha asistido a otra (enésima) bisagra. Así define la prensa y la política a las parlamentarias en las que el peronismo ha salvado la ropa en los pagos bonaerenses, aunque el Sur se le cayó como un piano, mientras ha zafado en su Norte bastión y ha mordido uno que otro polvo en los grandes centros urbanos del Interior, asolados por la inflación, la falta de trabajo y el crimen. 

Diputados queda en 118 FdT – 116 JxC. El mapa de intermedias fue amarillo en 15 provincias y en siete de ocho circunscripciones bonaerenses. Ocho puntos de distancia en la Nación, pero no hubo paliza al gobierno en el distrito mayor. 

Dr. Jekyll y Mr. Hyde. Como algo hay que decir, y si es rimbombante mejor, Alberto ha disparado por las redes, antes de encender mechas en el bunker FdeT, un mensaje de pretendido estadista, con aires frondizianos pero sesenta años de decadencia después. El presidente disfruta de lo paradojal (¿o bipolar?): ha llamado al consenso en el mismo texto en que ha destruido a su oposición de centro derecha por el pasivo heredado con el FMI. Y la ha invitado al “gesto patriótico” de encontrar rumbos para la Argentina que tiene de todo, aunque también argentinos. Algo así como una propuesta de amor de un vegano a un carnicero o viceversa. 

Otros fuegos amigos. Juntos ya no es macrismo pur sang, sino una perestroika indecisa, con los radicales más erectos que han visto en Facundo Manes un imán para los votantes (después de haberlo machacado en las primarias). Ha ganado la generala, pero se ha quedado con el gusto a fósforo en la boca. Otro tema será el en adelante, porque crecen las chispas entre Mauricio Macri (¿qué hacer con su costado electoral resistido?) y sus halcones que tantean con levantar una gran carpa liberal y enfrente el polo peronista del PRO, el más ganador con Rodríguez Larreta y Maru Vidal más la intifada UCR que avisó que todo tiene un límite. 

La oposición ha disgustado a Cristina y le ha birlado el quorum en el Senado, un despoder que puede ser más simbólico que práctico. Siempre habrá una tarjeta Banelco para sacar adelante los temas queridos, enseñaba el efímero Chacho Álvarez.  

Bien por la media docena de intendentes del conurbano que dieron vuelta el papelón del 12-S poniendo todo lo que había que poner. “Si al fin y al cabo aquí siempre fuimos peronistas, sólo que a la gente hay que prestarle más atención sino se te viene el gorilaje y les mienten como a niños”. Vale la pena hundirse unos días en el barro y que sientas que estamos contigo. 

No tan bien por algunos gobernadores de los feudos tradicionales de Perón y Evita, Nestor y Cristina, que perdieron o han sentido el aliento en la nuca. No es lo mismo la Patagonia, donde el fenómeno violento de los mapuches aupados por los progres porteños y el INAI ha sido lo último que faltaba, que los casos de Mendoza, Córdoba y Rosario, donde son diversas las razones para mirar con tirria a la familia K. La gran pregunta quién ganará las batallas intraperonistas que vienen. 

¿Cómo sigue esto? Está bueno el empate, aunque no sume para la Libertadores. Para la comidilla política y el palco proscenio cuentaporotos habrá novedades excitantes, como que Sergio Massa conservará despacho y chofer. Para la vida de los dos tercios de argentinos incómodos tal vez no cambie gran cosa. Para muchos, es una pena que el violín electoral vuelva a la bolsa hasta dentro de un año y medio. Porque en estas instancias es cuando “la casta”, el neologismo que popularizó el inefable libre liberador Javier Milei, se acuerda de que el personal existe. 

Alberto, mientras reconstruye poder y no puede ocultar su tez sopapeada por la realidad, ha prometido dejar atrás la pesadilla de la pandemia y poner proa al desarrollo. El error es semántico, porque hay 15.000.000 de compatriotas que se han caído del sistema o están por hacerlo.  Los anuncios de inversiones y acuerdos comerciales, auto petardeados por cepos y discursos anti empresas no les alcanzan. El Estado del Bienestar no puede curar sus males de vida porque el Estado y mucho del establishment que lo corteja no es apto ni profesional ni vocacionalmente hablando. 

Argentina tiene con qué: soja, carne, industria, energía, minería… y crecerá un 9% dice Alberto, como para recuperar parte de lo que destruyó la cuarentena a tontas y a locas. Y puede ir a por más, incluso a caballo de moratorias con los acreedores. Pero lo difícil, y por eso la sociedad está ofuscada, es saber si podrá cerrar la brecha de dos sociedades que se han anquilosado peligrosamente en la mejor versión de la América Latina profunda. Estamos los que comemos sano y sin tagg. Y en el otro extremo los que tiran del carro cartonero, de dónde salieron tantos, que vivirán penosamente y 10 o 20 años menos. 

Al gobierno, que este domingo a la noche se regodeaba por haber zafado del escarnio duro, con anabólicos de todo tipo, lo mismo que a la oposición que se quedó con los espumantes en el freezer, les quedan dos largos años hasta 2023. “Somos la unidad en la diversidad”, dice Sergio Massa, una mentira más grande que una casa, excepto por las vivencias comunes del confort de gobierno y oposición. 

Los une vivir en otros barrios. Unos ejecutaron y otros toleraron sin mayores tensiones la cómoda y discrecional cuarentena que ahora unos lamentan y otros castigan, mientras bisoños funcionarios new age se llenaban la boca por zoom de consignas y proclamas inclusivas. En un país arrasado como éste, la inclusión bien entendida no debería limitarse a militar y gastar recursos en programas “Me too” y de amparo a los LGBTQ. Sería bueno preocuparse por los millones de hijos de la Patria que tienen hambre, que son adictos y esclavos del poder narco o que no tienen lugar en el mundo del trabajo escaso. 

Serán dos años muy duros. No hay una antinomia entre Estado y mercado, entre superávit o déficit fiscal, sino entre privilegiados-corruptos-indolentes vs. mishiadura. Verbigracia: CFK cobra un fortunón de jubileo, pero hay miles en ese escalafón, de los tres poderes, en las 23 provincias. Hay muchos vivos en este país, como en tantos, que toman pastillas para no dormir así siguen vendiéndole espejitos a los atribulados. Viva el empate, estamos todos contentos, la democracia es lo más, intentemos un gran acuerdo gran ¿Y si terminamos con esta farsa? 

¿Hola Hidrógeno, adiós Vaca Muerta?

Por Daniel Bosque. El director de Mining Press y EnerNews analiza el acuerdo anunciado entre el Gobierno argentino y la australiana Fortescue por inversiones para el desarrollo de Hidrógeno Verde.

El Gobierno argentino y la australiana Fortescue se tenían guardada esta sorpresa para dar el campanazo en el primer día de Glasgow. Eso se llama impactar porque hoy todo el planeta tiene la noticia. 

Buena movida de cara a inversores que buscan poner huevos en la canasta del Hidrógeno Verde (GH2), una aventura global en la que Argentina venía corriendo muy de atrás hasta hoy, con un par de memorandos provinciales, un proyecto de Ley de Electromovilidad, unos cuantos briefs del Conicet y cientos de preguntas y respuestas al interior de los despachos oficiales y de las empresas. Por suerte está internet para desasnarnos en un santiamén y hablar al rato como si tuviéramos varios masters.  

Ha bastado el  Memorandum Of Understanding (MOU) de Alberto y el CEO Andrew Forrest, más los mágicos US$ 8.400 millones, que no caben en la cabeza de los empobrecidos argentinos, para que hoy estemos inundados por el hidrógeno verde y sus múltiples cualidades. 

Fortescue, en adelante el anunciador, sabe que, de cara a los mercados, y más en estos volátiles de hoy, la cautela es la premisa en cualquier “brainstorming” por eso en su página hasta esta mañana no había press release sobre el anuncio de Pampas Project y si en cambio, con fecha 01/11/2021, la información del acuerdo para suministros de hidrógeno verde a dos empresas de Reino Unido. 

El carismático líder de Fortescue Metals Group, la cuarta minera en la exportación de hierro a China, hace tiempo que ha emprendido su camino verde. Mientras el mundo se aislaba por el Covid 19, ocurrían dos cosas en paralelo: Australia se enfrentaba a China, su principal socio comercial, por el manejo de la pandemia y Fortescue profundizaba su negocio de energías renovables, comenzando su núcleo minero de Pilbara. Forrest ha prometido que en 2023 producirá hidrógeno verde a escala commodity. 

En Pilbara identificó 300 gigavatios de potencial y espera construir hasta 1000 GW a largo plazo. En marzo pasado sólo contaba con una granja solar Chichester  60MW y un nuevo proyecto solar de 150MW, ambos para alimentar sus minas. 

Tras la foto con Fernández y compañía, el management de Fortescue en Argentina estaba exultante por el logro sonoro este anuncio, aunque unos cuantos brokers le preguntarán por Cristina. Este negocio parece madurar más rápido que las áreas de exploración de cobre de San Juan, adquiridas cuando el desembarco en 2018, como parte de un plan de expandirse en el cobre de América Latina y aquí promovido por la sintonía con el gobierno de Mauricio Macri. Tiempos en que fichó por un tiempo como factótum de su geología al sanjuanino Ricardo Martínez, ex explorador de Alumbrera y Veladero. 

Ayer todos querían saber quién es Fortescue, si tiene cash flow para estos desarrollos y por qué eligió nada menos que a Sierra Grande para radicar Pampas. Tres respuestas breves podrían ser: es la cuarta productora de hierro del mundo y en 2020 tuvo records de envíos mientras subía el mineral. 

El último balance anual fue excepcional y repartió US$ 8.000 millones en dividendos. Pero sus acciones, como las de Vale, Rio Tinto y otras gigantes del hierro vienen cayendo en el último semestre. Se habían duplicado por el gran stockeo de China mientras el mundo sufría muertos y recesiones. La ton de hierro llegó en mayo pasado al record US$ 230 y se desplomó por el parón chino hasta 101,50 de hoy. 

Argentine winds. Fortescue, con su unidad de negocios Fortescue Future Industries (FFI) tiene espaldas para inversiones de escala como la prometida y probablemente hayan sido el viento abundante y el mar cercano lo que la llevaron a la estepa rionegrina. 

Más que el hierro mítico que fue de la estatal Hipasam y después de los chinos de MCC y que nunca terminó de prosperar. Ese yacimiento no es tan gigantesco como se ha publicado, y su ley repleta de fósforo es despreciada por las fundiciones. Argentina hoy importa hierro y en el horizonte es más posible que aparezca Hierro Indio, en Mendoza, si es que la anti minería lo permite, que Sierra Grande. 

Lo que falta para hablar con propiedad de Pampas Project es un abstract del proyecto, cuanto puede hidrógeno puede producir y a qué costo, cuál será su huella de polución e hídrica para lograr este maná, cuáles serían los mercados posibles. Por ahora la foto con el gobierno sudamericano está y se pasea por el mundo: tiene todos los condimentos para el consumo cool: energías limpias, un ex rugbier, el albertismo de gira en pleno y australianos que no levantan suspicacias como los chinos. 

La Argentina tiene fantásticas potencialidades. Vaca Muerta era el sueño criollo y prometía US$ 300.000 millones de inversión. Dios la ha tocado con su vara. Un país 75% de matriz de combustibles fósiles y que sólo emite el 0,3% del C02 del planeta. Un océano de reservas no convencionales de petróleo y gas de esquisto técnicamente recuperables de 802.000 millones de pies cúbicos y 27.000 millones de barriles, respectivamente. 

Pero el rediseño global dicta que el gas natural, que hoy se va a las nubes en los mercados spot, ya no será el combustible de transición. Es tiempo de nuevos jugadores, de mucho litio e hidrógeno en las agendas antes y después de la cumbre de Escocia.  

Argentina venía muy atrás de Chile, que picó en punta con su Estrategia Nacional y subasta internacional de proyectos de GH2. Ha dado un gran golpe de efecto, aunque Pampas Project, mientras trabajan los ingenieros, es un borrador que también debe despejar la principal incógnita: cómo invertir semejantes sumas en un país de políticas fiscales y monetarias erráticas, por decirlo suave.  

Sin olvidarse de los nuevos mapuches que cada día son más en la Patagonia y a los que el gobierno que ayer sonreía para el anuncio, protege y justifica, estén donde estén. Otra tarea para el hogar. 

“Patria sí, Góndola no”

Por Daniel Bosque. El director de Mining Press y EnerNews analiza el desembarco de Roberto Feletti como nuevo secretario de Comercio.

“Total la vida es la suerte que se da por el retardo” (Del tango “Bailate un tango Ricardo”, de Ulyses Petit de Murat y Juan D’Arienzo). 

Cristina ha roto otra piñata al desembarcar a Roberto Feletti, un predilecto del Instituto Patria como secretario de Comercio para suceder a Paula Español, quien irá a otros mares menos migrañosos de la burocracia nacional. 

Feletti ha debutado este finde XXL en los medios de su inclinación haciendo más público un furibundo discurso anti empresas privadas que en los tanques de ideas del kirchnerismo ya era harto conocido. El asesino era el mayordomo y es un alivio que la congénita inflación argentina sea culpa, obra y gracia de los empresarios. Por pandemia o no pandemia el Estado ha optado por profundizar el welfare state en nombre de diversos santorales que demonizan al neoliberalismo aquí y en el mundo. 

Es lícito conjeturar que Feletti no parará en esta estación y que después del 14-N, esa moneda en el aire, será ungido para cometidos mayores. Así pasó, entre otros comisarios políticos, con Axel Kicillof, quien fue vice antes que ministro. En el ajedrez kirchnerista, al lado del rey siempre va una torre. 

Así como está la cosa no da para más. Es muy difícil pensar que la lógica de hiper emisión y endeudamiento estatal vaya a cambiar, llueva, truene o relampaguee en los comicios parlamentarios. Por más Juan Manzur que le pongan, el mundo de los negocios teme que la suerte de la radicalización del gobierno argentino esté echada, mientras ha pasado a segundo plano llamativamente la estadística junta cadáveres del Covid-19. Vienen tiempos de mucha fricción entre el gobierno y los que producen riqueza en este país. 

Feletti y cofrades tienen su razón también cuando dicen que remarcar es deporte y adicción nacional. Pero el peronismo de dos signos aparentemente opuestos – el menemismo liberal de los ’90 y el kirchnerismo nacionalista y redistribuidor de la primera década y media de este siglo -, poco ha hecho y más bien todo lo contrario para evitar la super concentración de cadenas comerciales que fomentan un gap gigantesco entre, por ejemplo, el valor de los alimentos pagado al productor y el que llega a las góndolas.  

Con Menem surgieron como hongos los hipermercados. Con Néstor y Cristina, hubo todo tipo de beligerancias, incluidas las leyendas que cuentan que el histriónico Guillermo Moreno discutía con las empresas con una pistola 45 sobre la mesa. Pero estas últimas actitudes mal llamadas o autodenominadas de izquierda* (ver nota al pie), no impidieron el flagelo inflacionario y la caída brutal del peso argentino. Para más INRI (“como si esto fuera poco”) la cuarentena de nueve meses de 2020 clausuró y en muchos casos mandó a la muerte a miles de comercios minoristas mientras disparaba ventas y ganancias de los supermercados. 

Feletti llega para exculpar al gasto público y a la emisión de los males criollos, todo lo contrario. Por favor destruir archivos de hace un año que hablaban sobre otras gentes, como la albertista Cecilia Todesca, hoy emigrada de la Casa Rosada a una Cancillería que previsiblemente seguirá con su discurso pro China, Rusia, Irán y Tercer Mundo, que Jorge Argüello, embajador en USA deberá matizar debidamente. 

¿Qué guion le cabrá a Feletti más allá de su texto? ¿Y qué le deparará el futuro a Martín Guzmán, por estas horas en el FMI? ¿Y a Matías Kulfas que mañana anunciará su Ley de Electromovilidad? Dos transitorios, según el imaginario Post-PASO a quienes les acaban de calzar un pie más grande que sus zapatos. 

¿Y con la Ley de Hidrocarburos? En los últimos días, doce reputados peronistas de la energía visitaron al premier Juan Manzur y le prometieron confeccionar una plataforma para salir de la encerrona energética. A la Argentina no debería tocarle el huracán de la crisis global porque tiene gas y petróleo. Pero este año trajo 56 barcos de GNL para pasar el invierno. Estos peronistas, que se definen como equidistantes del albertismo y del cristinismo,  creen que el déficit invernal en la matriz energética se soluciona en parte con el par de ductos desde Vaca Muerta que aseguran abastecimientos domésticos y exportación regional en contraestación. 

Y dicen que el problema se llama YPF, por ejemplo, que la muy cuestionada ley de Darío Martínez y Alberto fue ideada más para sostener a la petrolera de mayoría estatal que para favorecer el desarrollo energético nacional, lo cual es lo mismo que subsidiar a BlackRock y otros fondos socios de la mixta, dicen. YPF, además de sus grandilocuentes anuncios, tiene una deuda de US$ 7.000 MM y un par de juicios en Estados Unidos que la ponen al borde del default. Encima, el corset a los precios de combustibles no son la mejor herramienta para darle cash flow, proyección y atractivo bursátil. 

Tras la euforia del weekend turístico que devolvió la sonrisa al gobierno, esta semana habrá gritos y susurros. La Argentina, aun con el Paraná seco, cuya Hidrovía ahora es otra caja del Estado, la acechanza climática y los precios volátiles (la soja cayó de US$ 600 a US$ 450) es prometedora. O, sino que lo diga la china Zijing que acaba de comprar el proyecto de litio 3Q en Catamarca.  

El problema es que la mitad de la población va de la pobreza a la indigencia en distintos grises. Algo muy serio en un país de memoria social igualitaria: más cruel que ser pobre es haberse empobrecido. Por eso, no es que haya humildes y jóvenes que se hayan vuelto de derechas, como despotrica la claque nac&pop, sino que algo cruje y puede romperse más. Salió Español (pero no el idioma inclusivo) y ya está a salvo de las odiosas góndolas de artículos esenciales. Y entró Roberto, el tapado que siempre estuvo, autor de mucha literatura sobre cómo salvar al país y hacer felices a los desposeídos. Luz, cámara, acción y a bailar se ha dicho. 

*En economía y política, “the left” o “la gauche”, desde la Revolución Francesa define idearios de transformación y progreso social. Definir como izquierdas a populismos latinoamericanos actuales es una suerte de usurpación de identidad. 

Yo te amo, yo tampoco

Por Daniel Bosque. El periodista y director de Mining Press y EnerNews analiza los cambios de gabinete tras la contundente derrota electoral que sufrió el Gobierno.

Habemus gabinete. Pero cómo seguir todos juntos es la gran pregunta por debajo del griterío. Las primeras horas del segundo gobierno de Alberto son extrovertidas y tensas en la coalición, como siempre difíciles para los ciudadanos y, por qué no, decepcionantes para los empresarios. 

En el duro “black monday” de las bolsas globales, en esta parte del mundo eran virales las señales del espacio ka de que toqueteará en forma el presupuesto 2022 que envió Martín Guzmán en medio del incendio, al que algunos cristinos tildaron de “presupuesto del ajuste”. Y que prefiere archivar la Ley de Promoción de Hidrocarburos, tan polémica, escondida e insinuada hasta que Alberto, Martín Guzmán y Darío Martínez la presentaron, justo antes de que se quemara el rancho. 

“No son tiempos de promociones impositivas” es el mensaje oficioso para mandar el proyecto al cajón. “No hay nostalgia peor que añorar lo que nunca jamás existió” diría Joaquín Sabina. Es más que probable que muchos petroleros extrañarán la norma abortada, que cuestionaban por extensa y contradictoria y ene cosas más, pero peor es el ninguneo de que el Estado te diga que sos tan estratégico que mejor no toquemos nada. O sea: Vaca Muerta seguirá fracturando con sus tensiones de siempre, porque gas y crudo pueden ahorrar o dar divisas preciosas. Para ductos e infraestructuras imprescindibles preguntarle al Tesoro y a los chinos, eventualmente. 

Barbas en remojo, para la minería, por ejemplo, que pedía “una ley como la de Vaca Muerta”. Su autoridad reguladora hoy tiene en imprenta una bonita edición del Plan Estratégico de Desarrollo Minero Argentino (PEDMA), un documento fundacional que Alberto y los gobernadores de la Ruta 40, más el sobreviviente Matías Kulfas deberían presentar no muy lejos de hoy. 

“El PEDMA no peligra y además es fruto del amplio consenso multisectorial” dicen en el entorno de Alberto Hensel. El sanjuanino secretario de Minería sabe que apenas se entrevió que Kulfas estaba en la mira de La Gran Hermana y esa gran logia y Estado paralelo que es La Cámpora, varios salieron a probarse el traje para jurar en su cargo, una poltrona apetecida por compiscuos peronistas del Interior. El fin de suspenso llegó el viernes bien tarde: los “nominados” Martín y Matías zafaron por la agenda electoral más el naipe justicialista que impusieron otros cambios, mejor dicho, canjes. Este ha sido sólo el envido** y para el truco se verá quien tiene mejores cartas y miente mejor. Adivinen. 

¿Qué se dice en estas horas en el mundo empresarial? Por ejemplo, que, si el Estado va por un lado y las empresas por otro, como predica este peronismo progre del Siglo 21, los cimbronazos del poder sugieren separar agendas, Cómo dijo, por ejemplo, la Unión Comercial e Industrial de Mendoza (UCIM), cuando fustigó la crisis palaciega de la semana pasada. Pero si no le gusta mi ideología tengo otra, decía Groucho. Así, Julián Domínguez ha debutado con loas al campo y un llamado a dialogar y poner en pie al granero del mundo. Cualquier remake con su gestión de 2009, cuando quería reinstalar la Junta Nacional de Granos, es pura coincidencia. Donde decía conflicto por la soja, tache y ponga carne. Aunque este cepo es más difícil porque está pisado por Máximo. 

Desde aquí al 14-N. (Una cepa del Covid podría llevar su nombre por las aperturas sanitarias anunciadas) además de billeteras generosas para electores ingratos, habrá más giras por todo el territorio, en las cuales se anunciarán planes, subsidios, jubilaciones precoces, etc, (aunque el Gas para Zonas Frías, cuyo principal destinatario era la clase media y baja clase media no se tradujo en votos). 

El asunto, para quienes tienen que arriesgar y dar trabajo es como creerte cuando estás a tiro de decreto, o será cosa de previsionar el gap con un fuerte colchón de ganancias. Nada de escribanía: con el peronismo desenganchado del Poder Ejecutivo, cuando al Congreso le llegue un proyecto de caballo podría legislarse un camello. 

El ya mítico Pepe Mujica dejó un puñado de consejos sobre la mente y la razón al peronismo en crisis, palabras que difícilmente pueda escuchar el FdT porque la obsesión es la elección y sostener poder. Y de paso sanar la herida narcisista de que los pobres no lo votaron a pie juntillas y en algunos casos se encandilaron con mensajes liberales, como advirtió francotiradoramente la joven Mayra Arena. 

La Argentina es poderosa. El problema es que tiene la mitad de los suyos en distintos estadios de pobreza y el gerente de este escenario ha demostrado impericia. Sus recursos humanos se lo han facturado. El desafío del gobierno popular es salir de la estanflación, más allá del rebote desde el negro 2020. Cómo sacar del infierno a multitudes sumergidas: en la Cumbre de la CELAC en la cual Argentina en pleno desquicio no estuvo, el asombrerado Pedro Castillo propuso la “rentabilidad social”, un mensaje a tono con la CEPAL, hoy lejos de Raúl Prebisch y encariñada con el Grupo de Puebla y el Foro de San Pablo, que recitan democracias y apañan las autocracias de Cuba, Nicaragua y Venezuela. 

Este mensaje es música dulce para albertistas y cristinistas. El problema es cómo comenzar a acumular capital a partir de un pacto social hoy imposible de construir, desde este rigoreo. 

Hay experiencias en provincias de diálogo público-privado muy difíciles de exportar a la provincia de Buenos Aires y a la Nación. Se trata de acordar y respetar lo firmado no sólo con los amigos y sectores protegidos sino también con el capital privado mediano y nacional que se resiste a invertir porque presiente que su rentabilidad será emboscada con más impuestos, fatalmente. Ni qué hablar de la inversión extranjera, tan disponible hoy porque si algo sobra en el mundo, cómo bien explica Francisco Tosi, es liquidez siempre que haya institucionalidad. 

La paradoja en Argentina. Es que se ha quedado sin Estado justo cuando más lo declama. Mejor dicho, su aparato estatal es caro, torpe y vago al punto que en estos días celebra la vuelta a la presencialidad lenta de agentes públicos que deberán recordar dónde estaba el baño en sus oficinas de siempre. 

Ya Alberto, el Grupo Callao y Axel se hicieron cargo del traspié. Y si se le venía reclamando un plan, ahora maníacamente y por imperio comicial aparecen varios y antagónicos en el abanico gobernante. En la Nación salen juveniles, vuelven glorias pasadas: llegó Juan Manzur, viejo lobo al que Tucumán le queda chica, aunque le cueste soltarla. El yerno de Alberto Mattar, el “Rey de la Aceituna”, y de mucho approach al mundo de los laboratorios de la salud y a Hugo Sigman, ya sonaba para las grandes ligas a fines de 2019. Al “turco” lo trajo esta derrota, lo mismo que a Seguridad al showman Aníbal F., porque ya es hora de que caigan algunos narcos para la foto. 

Entretanto en el mundo ayer apareció la nube negra de Evergrande. El gigante chino en problemas podría poner fin o pausa a la carrera de comodities. Nada es para siempre, pero este planeta que hierve, entre nuestros tantos líos de cabotaje, nos pilla muy lejos. 

La paciencia es un recurso no renovable

Por Daniel Bosque. El periodista y director de Mining Press y EnerNews analiza los sorprendentes resultados de las elecciones primarias del domingo.

No fue por los porotos, pero la paliza vale. Los argentinos no inventaron el dulce de leche, pero si estas primarias obligatorias urdidas por la corporación política para excluir minorías molestas. El test sirvió ayer para decirle al Frente de Todos que se deje de embromar con su escudo de la pandemia y su filípicas anti Macri. Con eso no alcanza para administrar esta decadencia y realizar felicidades. 

Si Cambiemos, o como se llame, cree que le dieron la bula papal y la amnistía por sus desaguisados gobernando, también se equivoca. Muchos de los que los votaron lo hicieron con el pragmatismo de quien va a la heladera y agarra lo que hay. 

Cristina ha hecho mutis, pero de acá al 14/11 se viene lo mejor: La aplanadora peronista pondrá toda la carne al asador y más dinero en la calle para apagar estos fuegos.  

El diabólico culebrón que guionó la OMS para el mundo ayer entregó otro capítulo en este Netflix criollo. Desde el recordado 20/03/2020 en el que nos encerraron a todos, la cuesta abajo en la rodada ha sido demencial. Fabiola lo hizo: su happy birthday fue el revival de tantas prohibiciones y llantos que ahora pasan factura. La pornografía política no tiene límites ni horario de protección al menor. Son ellos y nosotros. Cuando te dicen “el Estado te cuida” y en realidad te está devolviendo a cuenta gotas todo lo que te quita. Tanto te invalida que anoche ha sido sorpresa la rebelión de los encuestados a la fuerza. 

Hay dos cochinadas manifiestas, una él no ocultar el bienestar de la plutocracia política y los establishments conexos mientras cartoneros, motochorros, narcos y chatarreros que rodean la manzana. El otro es vaciarte la cabeza con mensajes banales mientras el país se descascará. La Argentina que habló tímidamente ayer (porque el voto en blanco fue suculento y superó al de la izquierda indignada y porque hay un tercio del padrón que se quedó mateando) le está diciendo a sus dirigentes que no la tomen por boluda con perdón de la palabra. A la AFIP, cuyo mensaje existencial es que de este mundo te vas con lo puesto, a menos que seas amiguete y se te perdone todo, pero todo, y a los burócratas entretenidos con incluir al LGTBIQ+ y con vender y venderse una transición energética maníaca a irresponsable, que hace falta trabajo y patriotismo, de los de antes.  

La Argentina páramo y sometida a novedosos controles digitales que debutó el año pasado genera una violencia moral entre los no invitados a la fiesta. Este es un mensaje que tiene múltiples destinatarios. Entre ellos las burguesías miserables que pretenden acobacharse bajo el ardid de que, en este modelo, imaginado en conciliábulos de funcionarios millennials que tienen menos pavimento que muchas zonas del conurbarno, ellas se salvarán y harán buenos dineros, tanto como para mandar a sus hijos al exterior. 

Ilógicamente, los acólitos de este neo keynesianismo rumboso, un esperpento que bendijo la CEPAL y que imagina una justicia distributiva y de bajos ingresos para todos, excepto para los que mandan y recaudan. 

Esto fue sólo una encuesta, pero pedazo de sondeo, algo así como que te vuelvan a preguntar, igual que en los tiempos del Pro, si comes o no comes vidrio. Aquellos que ofrecían un país de primer mundo que naufragó antes de la orilla, este tiempo promueve un modelo igualitario, pero a costa de tu aparato digestivo y tu salud mental. 

El bagaje paupérrimo de la política argentina no da para augurios, pero ayer hubo un aviso. Sería bueno que alguien lo registre. La paciencia es un recurso no renovable. 

De los banquetes milaneses al escándalo presidencial argentino

Por Daniel Bosque. El periodista y director de Mining Press y EnerNews se refiere al último escándalo protagonizado por el presidente de la Nación en la quinta de Olivos.

Ludovico Sforza, conocido como El Moro por su tez morena y sus atavíos siempre negros fue gran Duque y maravillador de Milán a finales del Siglo XV. Otras pandemias, había sucedido a su hermano muerto por los últimos coletazos de la peste negra que se llevó a la mitad de los europeos desde su arribo en 1347 a Sicilia en un barco desde Crimea.  

El Moro fue mecenas y protector del inigualable Leonardo Da Vinci, el artista e inventor iluminado tejió con su protector innumerables leyendas, entre ellas el gran banquete para la boda del duque, una escenografía de 60 metros de polenta que terminó en un chasco porque en la noche anterior a la nupcia roedores y pájaros dieron cuenta del tinglado a deglutir. 

El inmenso Leonardo no pudo evitar las “fake news” de estas eras. En 1987, para el 1 de abril, Día de los Inocentes en UK, una pareja de historiadores británicos, Shelagh y Jonathan Routh, urdieron la ingeniosa obra titulada “Apuntes de Cocina de Leonardo Da Vinci”, supuestas notas con recetas y consejos, ilustradas por litografías adulteradas que mostraban una supuesta inventiva, pero aplicada a sofisticar el arte culinario. 

Pero lo más jugoso de este libelo puro ingenio es el capítulo de los desopilantes consejos para un buen banquete de Leonardo, desde su sitial de maestro de ceremonias de Ludovico: 

Modales indecorosos que un invitado debe evitar en la mesa 

1. Ningún invitado ha de sentarse sobre la mesa, ni de espaldas a la mesa, ni sobre el regazo de cualquier otro invitado. No era extraño ver algunos invitados con una mujer en su regazo, o sentado en la mesa conversando con otros comensales; de ahí estas indicaciones. 

2. Ningún invitado ha de poner la pierna sobre la mesa. Obvio. 

3. Los invitados tampoco han de sentarse bajo la mesa en ningún momento. Los juegos del escondite para otro momento. 

4. No debe poner la cabeza sobre el plato para comer. Habría que añadir ni las manos ni cualquier otra cosa que no fuera algo de comer. 

5. No ha de tomar comida del plato de su vecino de mesa a menos que antes haya pedido su consentimiento. Normas que actualmente muchas personas olvidan; los cubiertos no deben salir del plato de cada comensal. 

6. No ha de poner trozos de su propia comida de aspecto desagradable o a medio masticar sobre el plato de sus vecinos sin antes preguntárselo. Se ponen disimulados a un lado de nuestro propio plato. El plato del vecino debe ser intocable. 

7. No ha de enjugar su cuchillo en las vestiduras de su vecino de mesa. Ni en las propias ni con la servilleta. El cubierto se debe cambiar. 

8. No se debe utilizar el cuchillo para hacer dibujos sobre la mesa. Ni tampoco para hacer marcas en la mesa, en las patas o en las sillas. 

9. No ha de limpiar su armadura en la mesa. Ni cualquier otra parte del vestuario de un comensal. 

10. No ha de tomar comida de la mesa y ponerla en su bolso faltriquera para comerla más tarde. Tampoco, actualmente, es muy educado llevarse comida en un táper -“tupper”- o recipiente cualquiera. 

11. No ha de morder la fruta de la fuente de frutas y después retornar la fruta mordida a esa misma fuente. Ni hacer lo mismo con cualquier otro alimento que se encuentre en un recipiente común como una fuente o bol. 

12. No ha de escupir frente a ningún comensal, ni tan siquiera apartando su cara a un lado. 

13. No ha de pellizcar ni golpear a su vecino de mesa. Los jueguecitos para después de comer. 

14. No ha de hacer ruidos de bufidos ni se permite dar codazos. Los malos gestos en la mesa son de personas maleducadas. 

15. No ha de poner los ojos en blanco ni poner caras horribles. Las gracietas en la mesa no, por favor. 

16. No ha de poner el dedo en la nariz o en la oreja mientras esté conversando. Respeto a la persona o personas con las que habla. Cuidado con los gestos. 

17. No ha de hacer figuras modeladas, ni prender fuegos, ni adiestrarse en hacer nudos en la mesa (a menos que mi señor así lo pida). Jugar con el mantel, la servilleta o la miga del pan, no es un buen comportamiento. 

18. No ha de dejar sueltas sus aves en la mesa. Ni tampoco serpientes ni escarabajos. Las mascotas y animales de compañía, en la mesa no. Mejor en otra estancia. 

19. No ha de tocar el laúd o cualquier otro instrumento que pueda ir en perjuicio de su vecino de mesa (a menos que mi señor así se lo requiera). La música para después de comer, salvo que sea una petición del anfitrión. 

20. No ha de cantar, ni hacer discursos, ni vociferar improperios ni tampoco proponer acertijos obscenos si está sentado junto a una dama. No sea el gracioso de la mesa, por mucho que se crea un artista. 

21. No ha de conspirar en la mesa (a menos que lo haga con mi señor). Ni secretos ni hablar al oído. 

22. No ha de hacer insinuaciones impúdicas a los pajes de mi señor ni juguetear con sus cuerpos. Seguramente fue comedido al querer decir que cuidado con andar “metiendo mano” a los camareros y otro personal de servicio de la casa del anfitrión. 

23. Tampoco ha de prender fuego a su compañero mientras permanezca en la mesa. Gamberradas en la mesa, prohibidas. 

24. No ha de golpear a los sirvientes (a menos que sea en defensa propia). Si no le sirven como es debido puede comentarle con los anfitriones; no se puede tomar uno “la justicia por su mano”. 

25. Si se encuentra mal y ha de vomitar, entonces debe abandonar la mesa. El comensal debe pedir permiso para retirarse de la mesa si no se encuentra bien. 

Normas de conducta cuando hay un asesinato en la mesa 

1. Si hay un asesinato planeado para la comida, lo más decoroso es que el asesino tome asiento junto a aquel que será el objeto de su arte (y que se sitúe a la izquierda o a la derecha de esta persona dependerá del método del asesino), pues de esta forma no va a interrumpir tanto la conversación si la realización de este hecho se limita a una zona pequeña. Un buen asesino se valora, en gran medida, por su habilidad para realizar su tarea sin que lo advierta ninguno de los comensales y, menos aún, que sean importunados por sus acciones. 

2. Después de que el cadáver (y las manchas de sangre, si las hay) ha sido retirado por los servidores, es costumbre que el asesino también se retire de la mesa, pues su presencia a veces puede perturbar las digestiones de las personas que se encuentren sentadas a su lado, y en este punto un buen anfitrión tendrá siempre un nuevo invitado, quien habrá esperado fuera, dispuesto a sentarse a la mesa en este momento. 

De ayer a hoy 

Tanta historia palaciega, desde los albores del Renacimiento, nos hace viajar con la mente en tiempos de #QuedateEnCasa del Siglo XXI. El Moro y Leonardo se fueron cuando apenas Cristóbal Colón había pisado América y el oro americano comenzaba a viajar en galeones gambeteando corsarios. Mucho antes de que Buenos Aires fuera primero un lodazal repleto de indios caníbales y mosquitos. Después vendría sobre estas pampas un gran país. Con una mansión en la ribera del río cabellera de león, donada al Estado por pudientes y oligargas. 

Donde se sucederían noches crípticas, regadas de risas, llantos y melancolías de los poderosos de turno. De brindis, jaranas y soledades. De conspiraciones y migrañas mientras se decidía el destino de bienes y haciendas. Entre lexotaniles, asados, fulbitos, pizza con champán y miles de historias. 

Hasta las selfies sin barbijo de las nuevas elites argenchinas, estos sofocones de cholulos palaciegos en regados banquetes, con protocolo propio y el dinero de nosotros, la plebe súbdita de la AFIP. Como en los tiempos del gran Ludovico y el inefable Leonardo, pero en versión mediocre. 

Patria y Vida vs. Patria o Muerte

Por Daniel Bosque. El director de Mining Press y EnerNews analiza las protestas en Cuba contra el gobierno castrista y la reacción que generó en la región.

Patria y Adidas. Camino al restorán casero, un paladar donde me chuparé los dedos con un plato de ropa vieja, a media cuadra de la Catedral, el joven Elder me toma del brazo. No es una brigada de civil de los que abundan en La Habana Vieja, me jura. Sólo quiere saber las marcas y modelos de mis jeans y zapatillas. Terminamos hablando largo de su hambre de ropas de onda versus mis juveniles admiraciones por Sierra Maestra, Fidel y el Che, que a él poco le dicen. 

A metros de El Malecón, el simpático Humberto que me ha llevado en su Coco-taxi, una de los tantos que surcan la ciudad. Dice ser ingeniero electrónico, ex becado en Moscú y me cuenta cuánto vale un tomate, sí, uno solo. Y por qué todavía está aquí, donde procura ser feliz con Shirley, su mujer médica y sus dos niños. “Ella es maestra, pero lo que más tiempo le lleva es hacer colas para conseguir comida”. 

Los cubanos son, sobre todo, a menos conversadores. Aunque cuesta el tamiz de la sabia desconfianza. En la capital, en Trinidad, Santa Clara, Cienfuegos, Pinar del Río, la cadencia del hablar es diferente pero el recelo es similar. Más de medio siglo de estrictos controles y delaciones sugieren la cautela, aunque en el último lustro los smartphones crearon redes entre los jóvenes primero y los más grandes después, por donde circuló rápido y a borbotones el malestar. 

Paradojas del globo. Mientras centenares de miles de progres en América Latina despotrican contra el neoliberalismo e idolatran a la Revolución Cubana, en pocos días se han descascarado más Daniel y Rosario, en Managua y han salido a las calles miles de cubanos de a pie. 

“El castrismo, en lo posible, prefiere no matar a sus opositores, los detiene, maltrata y tortura. Después los devuelve a la calle despojados de derechos civiles, trabajo, medios de vida y dignidad, para que tú veas lo que te puede pasar”, me dice Juan, un adherente al Movimiento San Isidro, la plataforma de intelectuales y artistas que a comienzos de año dijo basta, así no, esto no es revolucionario. 

Cuba, por su historia y por su lugar en el mapa, desde los tiempos de José Martí fue la arena dialéctica entre anexionistas y libertarios. Un debate que se extendió al interior del castrismo, pero ya el hegemón no era Estados Unidos, sino Rusia. Y en la unción de Miguel Díaz-Canel, burócrata y hombre de negocios de la Revolución, también han estado estos dilemas. El opaco presidente, sin el aura de los hermanos fundadores, fue alfil de Raúl, hoy nonagenario y en las dos últimas décadas admirador de China y su capitalismo de Estado. Por eso, tras la sucesión de Fidel, unas cuantas empresas prósperas, como la turística Gaviota, fueron pasadas a las Fuerzas Armadas. 

“Hoy estamos mucho peor que en Periodo Especial” me dice Marlén (n.de la r.: los duros 90 que sucedieron a la caída de la URSS y antes de que el petróleo y los dólares de Chávez, además del turismo aliviaran la economía). “No hay comida y la que hay está por las nubes y todo se agravó tras la muerte de Fidel y la unificación de las dos monedas, además mucha gente que trabajaba en el Estado, dice que medio millón, fue despedida”. Otro suplicio social, marcado desde hace dos años, es el colapso eléctrico. La red está en crisis severa y se suceden apagones promedio de 14 horas. Familias y negocios pierden alimentos y medicinas. 

La politología de camisetas es débil, aunque efectista, al definir al mundo y sus actores como bloques unívocos. Pero ni el Partido Comunista de Cuba es todo sintonía ni lo es el “imperialismo yankee” al que acusa de haberlo hambreado. Los acuerdos Obama-Raúl bendecidos por Francisco desde Roma abrieron el rumbo para viajes y remesas de los 1.350.000 de cubanos que viven en EE.UU., pero que Trump revirtió con la misma lógica que sancionó a China: lo que no hace bien, hace mal. 

Washington, encorsetado por las bases de la nueva izquierda demócrata, no quiere pisar la trampa de intervenciones caribeñas y tampoco recibirá a oleadas de “marielitos” que Cuba desearía hipotéticamente exportarle, como aquellos 125.000 que llegaron a Florida en 1981. Ni abrir gratuitamente el oxígeno de las remesas de emigrados para que el “castrismo sin castros” se perpetúe y siga exportando su tutorial, espías e intelligentsia, un modelo exitoso que ya adoptaron Nicaragua y Venezuela, en ese orden, y con los resultados conocidos. 

En el Congreso de los Estados Unidos desde hace dos décadas colisionan dos facciones. Quienes se cansaron de ver como se forraban capitales europeos (mucho español) y canadienses con el bloqueo Helms-Burton de 1996 y enfrente quienes quisieran ayudar a Cuba vendiéndole alimentos a la isla en llamas. Cuba, como Venezuela, es un arquetipo de la insustentabilidad: importa más del 60% de los hidratos y proteínas animales y vegetales que consume, desperdiciando su potencial geográfico y natural. 

Salud y salud. “Ya tú sabes, se pudrió todo con la pandemia, aumentaron mucho los contagios y muertes, porque aquí no hay hospital que esté funcionando bien, no hay ni aspirinas ni dipirona”, me dice Armando, de Matanzas, donde siempre fue dura la represión castrista, pero aun así mucha gente salió a la calle. “No vayas a creer todo lo que te dicen, muchos de los que salieron defender la Revolución son de las BAR (n.de la r: Brigadas de Acción Rápida) que son iguales a las que Cuba les entrenó a Chávez, Maduro y los Ortega”, me dice. 

Hay otra cara del prisma: 30.000 médicos cubanos cooperantes en 67 países son un símil profesional de los proletarios héroes del dólar de Corea del Norte: sus familias reciben US$ 50 mensuales en la isla para parar la olla y viven en misiones con más holguras y un férreo control del régimen. Y otra más son los centros de salud física y mental donde se atienden ricos y famosos del mundo, como el hospital oftalmológico José Martí que opera cataratas por US$ 3.000, no tiene turnos ni quirófanos para los ciudadanos cubanos. 

Qué pasará ahora es el gran acertijo. Hambre más pandemia han detonado las cabezas y roto cercos, justo en la usina de las utopías que alentaba a unirse y marchar a los indignados del mundo. #Patriayvida es un hashtag tan ingenioso como desesperado de los hijos y nietos descreídos de un proceso político que enseñó a leer y le abrió hospitales al pueblo hasta que el tren se detuvo con el fin del azúcar heroico.  

“Muchas veces nos echamos al mar, esta vez nos echamos a las calles”, me dice Frank, un estudiante de Santa Clara. 

Lejos, muy lejos, en el frío Sur del planeta veo por TV a viejos políticos comunistas y populistas que alientan por zoom a sus colegas caribeños, al grito de “Patria o Muerte, Venceremos”, a reprimir a sangre y fuego la indignada protesta cubana. Si hay miseria y decadencia, que no se noten. Obviamente, la defensa a los DD.HH. no es para todos y todas. 

Los dilemas del peronismo verde y oriental

Por Daniel Bosque. El director de Mining Press y EnerNews analiza la compleja relación del Gobierno con el Estado chino.

Mao Zedong y Juan Perón para suerte o desgracia no pueden asentir o desmentir la narración que hizo el peronismo de su vínculo con el Gran Hermano en el zoom de los 100 años del PCCh. El líder argentino, desde su exilio en Madrid mientras lanzaba los No Alineados con Josip Broz Tito y Gamal Abdel Nasser, miraba con lejanía a la China del “Gran Salto Adelante” que mató de hambre literal a 55 millones de personas en el experimento de la Revolución Cultural. 

Pero el justicialismo está audaz en su alineamiento con Beijing y veteranos conservadores y cristianos del PJ, como el sanjuanino José Luis Gioja alaban públicamente el modelo “comunista”, que en realidad no es eso sino un ordenamiento hipercapitalista desde un hiper Estado. Pero éstas son reflexiones vanas a la hora de los bifes, porque en la exégesis del saludo pletórico de Alberto Fernández en nombre la Nación Argentina no hubo alusiones a lo que más interesa: el chorro de dinero que se espera de China para poner en marcha el “tren del desarrollo”, cuyo mejor brief fue el documento “Energía, Minería e Infraestructura: La colaboración sinoargentina en el nuevo paradigma de la sostenibilidad” elaborado por la Cámara Argentino China, que en los 90 inspiraron Carlos Spadone y familia y en la que hoy tercia fuerte el nuevo dueño de Edenor (¿transitorio hasta un take over con chinos?) José Luis Manzano. 

Los arquitectos de la campaña electoral del FdeT lo saben: el grueso de este volumen magnífico de inversiones para infraestructura y energía, no licitados sino adjudicados, llegará recién en 2022 cuando Argentina haya renegociado a 10 años, y si se puede más, con el FMI, superado la pandemia que hoy cumple 100.000 muertos oficiales y delineado una fortaleza política imprescindible tras las elecciones de medio término de noviembre. 

El menú está servido y sólo falta apretar el botón en capítulos como gasoductos, ferrocarriles y carreteras. Lo más polémico, por ahora semioculto, que será debate por muchos años en Argentina es la tercera Central Nuclear de Atucha con el reactor bisoño Hualong One (dragón fantástico) cuestionado en el sector energético por dos debilidades. Una es su carácter de debutante porque su desarrollo se demoró en la última década por reingenierías en el negocio nuclear chino al punto que recién debutó en febrero de 2021 en Fuquing, después de un accidente que alertó a la comunidad atómica mundial. El otro Hualong que ha vendido China es a Karachi, en Pakistán. Durante años intentó colocar uno en el Reino Unido pero la UE vetaba sus estándares. También preocupa en la Argentina en rojo es la ecuación de divisas del reactor chino que generará 1.200 MW, porque significa un endeudamiento de 1.300 MM/año. Un dinero precioso si se usara Vaca Muerta y otros menúes. China no ha cesado su pressing a la Argentina sobre este nuclear business. Durante el macrismo formó parte de un paquete del gran comprador de la soja que sostiene en buena medida al país y hoy está dentro del portafolio de la siempre negada “diplomacia de la vacunas post Wuhan”. 

Todo protocolo argenchino excluye, como sucede en buena parte del mundo, el control sobre la depredación ictícola en la plataforma continental y sus fronteras. En los últimos días los corrillos petroleros se han acordado bastante del asunto. a propósito de las audiencias públicas y debates virtuales protagonizados por el Ministerio de Ambiente. En estos foros el secretario de Cambio Climático, Rodrigo Rodríguez Tornquist ha dado fuertes mensajes que cuestionan los planes de exploración y explotación offshore en el Mar Argentino y en pos de la electromovilidad y metas Net Zero, que tiene como leit motive las mentadas “baterías de litio” que no son tales. 

Como se supo, la noruega Equinor cuestionó a estos rumbos verdes del gobierno argentino y advirtió informalmente sobre el futuro de su acuerdo con YPF, mixta, pero con golden share estatal. Los mineros, por su parte polemizaron bastante en un foro público-privado con los funcionarios de Cabandié encandilados por el “New Green Deal”. “Miren que para esta revolución verde hacen falta muchos más minerales y la Argentina o los explota porque los tiene en abundancia o debe salir a comprarlos”, les advirtió, palabras más palabras menos, el secretario de Minería de la Nación, Alberto Hensel, por zoom. 

Lo verde no para. Ayer se conoció el estímulo para pymes con fondos FONDEP para impulsar la electromovilidad y otros desarrollos sostenibles. Las mineras del litio no creen demasiado en estos planes y saludaron que la asignación de recursos será modesta. El 90% de una batería de litio tiene insumos que la Argentina no produce y no faltan quienes creen que en este segmento pueda replicarse una pequeña Tierra del Fuego, un ensamble de componentes importados que salga de fábrica con la oblea Industria Argentina y subsidios en el lado oscuro de la luna. 

El justicialismo 2021, en su versión verde y oriental, seguirá en estas babeles, porque para algunos el extractivismo es el diablo y hay que saltar esta tapia con más desarrollo tecnológico impulsado por el Estado y para otros esta generación de divisas por exportaciones o por inversiones, es lo que hay. Vaca Muerta es el mejor ejemplo, tras el repliegue inaudito del abril negro en Neuquén por los bloqueos del sector Salud, resurgieron las fracturas shales empujadas por el Plan Gas Ar y un presente de precios que estimula. Paradojas de la “transición energética global”: parece destinada a aniquilar el oil & gas, pero hoy ha llevado el barril a acariciar US$ 80 y el GNL spot por arriba de US$ 10 MM/BTU. En la Cuenca Neuquina menos de US$ 40 es mala noticia y en los números de Economía más de US$ 70 pone en riesgo las tarifas en el freezer. El desinfle que significó la suspensión de la Resolución 46 en la agonía de Macri, le está costando a la balanza comercial una fortuna, que también se encareció en el globo por el auge de la demanda. 

En plena vorágine electoral en la que Macri es el diablo elegido, Messi es Dios y Nicaragua y Cuba no existe o no sabe no contesta, el Frente de Todos ensaya, da pistas y deja hablar a los actores stakeholders de la Ley de Promoción de Inversiones en Hidrocarburos, pero lo más probable es que el calendario electoral se precipite y la norma sea parida después de noviembre. ¿Será de 126 artículos como se filtró a la prensa, o terminará en 80 con pactos y globales? ¿U otra Ley Corta de la cual se desprendan anexos, regulaciones y disposiciones que encorseten menos o más a la autoridad de aplicación y quienes quieran invertir? Eso se sabrá, mientras en la transición florecen adendas y foros provinciales como el que armó Chubut. Dos grandes actores del petróleo y aliados estratégicos del kirchnerismo, como son Alejandro Bulgheroni y Eduardo Eurnekian, no dijeron esta boca es mía, pero salieron funcionarios y sindicalistas a expresar los reparos de que la ley tan comentada prioriza a Vaca Muerta, donde el partido gobernante tiene además de divisas un apetito declarado por gobernar Neuquén. 

Con más dinero en los bolsillos de los ciudadanos avanza el armado de listas y el proselitismo. Martín Guzmán resuelve la deuda, Matías Kulfas y Darío Martínez parten y reparten críticas y subsidios calentando las Zonas Frías y China espera para abrir la billetera. Por lo pronto quiere cobrar lo que puso en las obras de las represas Jorge Cepernic y Néstor Kirchner, que por lo pronto podrían seguir, pero con fondos del Tesoro Nacional. El proyecto que asoció a Gezhouba con Electroingeniería ya es un escándalo conforme se conocen los déficits y chapucerías en su ingeniería y ejecución primaria. 

“Dale mucho gas”, el zoom de campaña del FdT

Por Daniel Bosque. El director de Mining Press y EnerNews se refiere al encuentro virtual del oficialismo, encabezado por el jefe de Gabinete Santiago Cafiero, en el que se discutió la campaña 2021 y el desarrollo de la energía.

El músculo duerme, la ambición trabaja aún en el fin de semana largo de la Bandera. Santiago Cafiero, con su smoking de articulador de la campaña electoral mantuvo un zoom con unos 40 referentes y asesores del Frente de Todos, en el cual se habló bastante de la pandemia en tiempos de urnas, obviamente. Y también de otras obsesiones del gobierno, como la inflación y la energía. 

Primero los porotos: En el complicado 2021, el FdT se da por satisfecho si el escrutinio nacional lo deja finalmente en un 40 por ciento. No es lo que se cacarea en público, pero se sabe que el humor social está áspero, por la destrucción de empleos y los aumentos de precios. A pesar de que Martín Guzmán ahora se alineó y se están volcando más dineros a los bolsillos y que también logró que los acreedores aflojen la cincha. 

Con ese plafón de votos, que será aportado en muy buena medida por los bonaerenses del conurbano, la coalición perokirchnerista confía en que estará en Diputados muy cerca de lo ideal para imponer la docena de leyes fundamentales que le falta, sin tanto trajín como la de superpoderes para el manejo del Covid.  

Optimismo en el ítem vacunas, aunque alguien habló de la acechanza de las nuevas cepas Delta que son noticias globales en los últimos días y horas. Argentina está en el medio vaso lleno, recordó Cafiero, porque hay 50 países en el mundo que no tienen nada para inocular, y en América Latina el está en mitad de tabla. No habrá vacunas de Estados Unidos, probablemente bastante más de AstraZeneca y no hubo precisiones acerca de la demorada segunda Sputnik que esperan más de 6.000.000 de argentinos. 

Imagen PwC: Vaca Muerta, la joya argentina 

La energía ocupó un lugar importante del meeting, con un nombre rutilante: el de la cada vez más protagónica Integración Energética Argentina (IEASA), la ex Enarsa, que ya no es un secreto, será antes y después de las elecciones, la alcancía y la niña mimada de las políticas para el sector. Hace pocos días se conoció su incursión en el offshore del Mar argentino y en la compra de gas a Bolivia. Ahí se saludó que Sebastián Bonetto, el segundo de la empresa gerenciará la Compañía Administradora del Mercado Mayorista Eléctrico Sociedad Anónima (Cammesa) y lo que trasunta en la cabeza de unos cuantos peronistas es que IEASA terminará siendo una supra estatal que hasta podría integrarse antes de 2023 con YPF, para lo cual harían falta ciertos artilugios por tratarse esta última de una empresa mixta listada en las bolsas. 

La Ley de Promoción de Hidrocarburos, cuyo primer borrador llamado a abrir frentes con el sector privado y las provincias, trascendió en estos días, no tiene fecha, sin objetivos, pero la coyuntura es propicia porque Vaca Muerta tuvo en mayo el mejor mes de su historia. Para el peronismo, lo que manda en energía es la dialéctica Estado vs. Mercado (el primero es bueno, el segundo no tanto, sería la síntesis nada nueva). En la visión de los energéticos peronistas los años que vienen deberían seguir la estrategia de mucho gas y menos petróleo. Esto es imprescindible para sanear los números externos. Con los 50 barcos de GNL que compró Argentina para pasar el invierno, a un precio promedio de US$ 7,35/MMBTU es una cuenta que debería bajarse, o compensarse con exportaciones estivales si el impulso neuquino se sostiene y no hay otros conflictos que paralicen la cuenca. 

Para eso será fundamental consolidar alianzas con las grandes petroleras de la Argentina, un listín del cual en el zoom se excluyó a Techint. Hoy Paolo Rocca y su holding según el tanque de ideas electoral del FdT es poco más o poco menos que Héctor Magnetto, el pope de Clarín y descartan, después de las sucesivas desavenencias – que vienen de lejos y recientemente se expresaron con claridad en la Unión Industrial Argentina (UIA) – cualquier tipo de acercamientos para construir otra Argentina. A propósito, hubo voces de atención sobre el malestar de los Grandes Usuarios que está sufriendo la duplicación de facturas, antes de que el Gas Zonas Frías tire a la mitad el costo del gas para hogares en buena parte del país y sobre todo en el no tan gélido y cautivo Gran Buenos Aires. 

Tranquilidad con respecto al escenario de la deuda externa. Martín Guzmán asegura que, tal como se vio post zoom, 10 años de calma chicha estarían asegurados para tener cash flow sin necesidad de toquetear el gasto público y la hipótesis de máxima (o de Máximo) es arrancarle al Fondo Monetario Internacional (FMI) un acuerdo a 15 años, en la madre de todas las batallas. Fondos que se engordarán con las novedades en infraestructura, que ya comenzaron a verse en los contratos ferroviarios con los chinos. Y que deberían continuar en la saga de las nucleares comprometidas con Rusia y China, casualmente los suppliers de vacunas de la Argentina. 

Desde luego que la máxima preocupación es la inflación a la cual el justicialismo ve en relativa desaceleración a pesar de la emisión recalentada de moneda del último tramo. Parte de esta confianza está en la sujeción de las tarifas energéticas. Alguien habló de un horizonte de ajuste del 20% para los próximos dos años. O dicho en otros pronósticos, al 50% de las metas de inflación. Metas, porque la de este año era del 29% y con suerte no llegará al 60%. 

Todo esto sucede mientras se da por asumido que Martín Guzmán arreó sus banderas y se cuadró ante el poder real de Cristina y los Federicos. La jefa y la construcción de listas marcha sin los ruidos de JxC. Como se vio después del zoom y antes del mensaje de Guzmán. “Continuaremos dando pasos para tranquilizar la economía bajo el liderazgo de quienes conducen nuestro Frente. Para empezar, el presidente Alberto Fernández; la vicepresidente Cristina Fernández de Kirchner”. A confesión de parte, relevo de pruebas. 

YPF Litio: Éramos muchos y parió la abuela

Por Daniel Bosque. El director de Mining Press y EnerNews analiza la coyuntura actual en torno al desarrollo del mercado del litio en el país.

Éramos muchos y apareció YPF. El trascendido de que la petrolera estatal argentina, ahora con billetera gordita por el ingreso de los fondos del “impuesto a los ricos”, se meterá de lleno en el negocio del litio es el último dato de este mercado que merece un par de análisis.  

Con Néstor, Cristina, Mauricio y Alberto -es decir: con Repsol, los Eskenazi, Galuccio y las cúpulas que vinieron después – YPF estuvo envuelta en una sucesión de problemas que la devaluaron a pesar de tener entre manos el tesoro de Vaca Muerta y políticas energéticas ad hoc. 

Estas peripecias hicieron, según el sector minero, que nunca se animara a incursionar en el “oro blanco” del que tanto se habla en la Argentina y que en estos días está adquiriendo tonalidades de gesta latinoamericana y anti imperialista (aclaración: en los despachos oficiales cuando se habla de dominación extranjera, se excluye a China y Rusia, que en el diccionario son “aliados estratégicos para el desarrollo”). 

Tal es así, que YPF perdió oportunidades suculentas, la más recordada fue cuando la canadiense Lithium One puso el cartel de venta, en 2012, a las salmueras de Sal de Vida en el catamarqueño Salar del Hombre Muerto. Se la podría haber llevado por US$ 20 MM. Meses después la compraría la australiana Galaxy por un precio seis veces mayor. 

En el macriato, el litio upstream terminó de salir del foco de la empresa. Ya antes, su unidad Compañía de Inversiones Mineras S.A (CIMSA) se concentró en un negocio de cash flow y estrategia: las arenas chubutenses de Dolavon, que en su momento enfrentaron en una puja con sordina al gobierno de Rawson con la Nación, o mejor dicho a afines a La Cámpora – por entonces más humilde que ahora – con históricos concesionarios, superficiarios y funcionarios chubutenses.  

La razón social CIMSA volvió a estar en negritas el año pasado cuando el secretario de Minería de la Nación, Alberto Hensel, sugirió que esta unidad de negocios podría ser una herramienta para una minera estatal de orden nacional. Para los funcionarios nacionales, sobre todo los de signo peronista, la Constitución Nacional de 1994 que le otorga a las provincias la soberanía sobre sus recursos, es un dolor de cabeza o una piedra para quitar del medio en los planes de funcionarios nacionales, sobre todo del signo peronista. 

Por eso en el largo reinado Kirchner-De Vido-Mayoral el primer aliento fue la formación y respaldo de mineras provinciales, cuyo máximo ejemplo es la santacruceña Fomicruz, que se quedaron con áreas en algunos casos o capitalizaciones compulsivas en otras (como ocurre con la jujeña JEMSE en el litio). Por este escenario, las mineras transnacionales con proyectos y minas en la Argentina no vieron con buenos ojos la iniciativa de Hensel, luego abandonada por el funcionario. “Si YPF quiere participar en minería, bienvenida, esperemos que lo haga en igualdad de condiciones”, dijeron más o menos en mayo 2020. 

Esto es lo que han vuelto a decir a propósito de la iniciativa de crear de YPF Litio, una empresa dentro del holding que tendría presupuestos y profesionales, pero no podrá rescribir una historia a la que llega tarde. “El catastro minero del litio argentino está todo ocupado, mejor dicho, quedan pocas cosas buenas, pero más caras que 10 años atrás”, coincidieron diversas fuentes consultadas por Mining Press.  

En esa línea, la Cámara Argentina de Empresarios Mineros (CAEM) se apresuró a saludar la creación de YPF Litio, no sólo por aquello de lo políticamente correcto sino también porque por otro lado acecha al sector el “litio nacional y popular” que este lunes fue tapa de este diario. Una moneda en el aire que ya sospecha como caerá porque la impulsa Cristina Kirchner, la primera y última dueña hoy por hoy del látigo y la billetera nacional. Ayer, en zooms y llamaditas, los empresarios de la minería se preguntaban si YPF Litio y los proyectos de ley para el “litio estratégico” son dos universos paralelos, con actores que ni se hablan, o sí serán dos ríos que confluirán en algún momento. 

La Argentina frustrante no deja de ser un espacio generoso. Estas dos noticias volvieron a poner en blanco sobre negro hasta dónde puede llegar el litio argentino que tiene US$ 400 MM de inversiones en el portafolio. Hoy hay sólo dos minas que exportaron US$ 200 MM en 2020, pero en 2030 podría multiplicarse por diez a los valores actuales. En el camino hay certezas y aventuras como corresponde a nuestra tradición y decadencia. Entre ellas, la de la criptomoneda Atómico3 que pretende lograr el respaldo en reservas del litio, un proyecto que alienta el mismo grupo que promueve el litio nac&pop pero que hasta ahora sólo consiguió la adhesión de Santa Cruz, bien lejos de los salares del NOA pero que se dice sustentable por aquello de que con más frío las usinas de minado de las cripto se recalentarán menos. Como Islandia, digamos, pero en plan realismo fantástico latinoamericano. Teléfono para Elon Musk y Tesla. 

Ya se despejará el horizonte nublado por otras tensiones extra negocio, como las del fuego amigo en la coalición gobernante. Por lo pronto, hay técnicos y políticos que ya lobbean para mojar un cargo en el nuevo retoño de YPF que debería tener una sinergia con la próspera YPF Luz que en 2020 ganó US$ 302 MM con su target de eólicas y negocios downstream. YPF quiere ser verde como las big oil del mundo y para ello su unidad Y-TEC formó el consorcio H2ar con 30 empresas de las renovables ERNC para subirse a la ola del hidrógeno. Lejos de negocios cool como aquel joint venture con una estadounidense para poner monopatines eléctricos en las calles del país, llegó la hora del litio upstream. Más vale tarde que nunca. 

¡Yo vengo de los bancos!

Por Daniel Bosque. El director de Mining Press y EnerNews se refiere a la última polémica desatada por los dichos del presidente.

Y me puse a pensar de dónde coño llegué, con tantos tanos y gallegos en el árbol familiar, algún francés, un turco y sangre mestiza por todos lados por aquello de los pecados de la carne de mis queridos antepasados. 

Gracias presidente por animarnos la tarde, ya aburre mucho aquello de los médicos y las cuarentenas, hospitales, muertos y vacunas. 

Justo venía de estar con Carlos, que enterró a la hermana el viernes, su hijo zafó del bicho y me decía que “en el hospital es otra cosa que, en la tele, esto es una guerra y mueren como moscas, entran ambulancias, salen cadáveres, no podes ver a los tuyos”. 

Menos mal que dejamos en los columpios de la plaza a la pandemia news y nos pudimos fugar al pasado, lo que cabe cuando los cambios prometen o fulminan, como advirtió Víctor Hugo en el Prefacio a Cronwell. 

Lindo ejercicio para la heráldica orgullosa, eso de preguntarse por los abuelos caras de sepia. Como nacido y criado en Cuyo, antes del tren teníamos más que ver con Chile. Por ahí nos entró la espada y el jamón ibérico. Tenemos más raíces viejas en el Oeste que en el blondo puerto. Por eso, las fotos de las elites decimonónicas del Interior Ruta 40 brillan por su morochez, por decirlo de alguna manera que no ofenda al INADI. Después, hablando de la gente que uno más trata, la cosa se aclaró con la llegada de más rubios y castaños a esta parte de la América tostada. 

(Aclaración: Este párrafo, y toda la nota, admite la libre traducción al lenguaje inclusivo). 

No se olvide de que los ’40, esto le gustará al lector peronista, les devolvimos atenciones en el trasvase y la Reina del Plata se pobló de “cabecitas negras”, con el “aluvión zoológico” que denostaban los pitucos.  

Gracias Alberto por traernos a Octavio y a Lito y por devolver a la Argentina a las tapas de los diarios con el sencillo recurso de un puñado de palabras. 

No se preocupe Su Excelentísimo: la ciencia le da la razón, somos un país europeo, de indianos dirían en Cuba. Fernández es el cuarto apellido más frecuente de estas pampas (uno de 116 argentinos), en cambio Quispe lo es en el Perú tan noticia esta semana y Mamani en Bolivia. Pues que lleva usted muchísima razón, le habrá dicho Pedro Sánchez sin barbijo. 

Y por favor réstele importancia a los eternos celos latinoamericanos. Ellos nunca nos quisieron. Con sólo respirar se dan cuenta de que somos argentinos.  Están los que todavía nos envidian, por ay no escucharon que estamos en el horno o porque en esta inmensidad continental vamos de las guatemalas a las guatepeores. 

¡Viva la Europa que corre por nuestras venas y el protector 50 que protege nuestras pecas! 

– ¿Tú también vienes de los barcos? me pregunta divertido mi amigo Christian, desde Santiago. 

– Yo ahorita de los bancos, le digo. De tapar agujeros para llegar a fin de mes, de atajar penales y tiritos a quemarropa con o sin barreras, como hace décadas en la Argentina ubérrima. 

Gracias mil, de nuevo. La pucha, con tanto presente me estaba olvidando nuestros gloriosos pasados pluscuanperfectos. Genial estuvo presi, lo feli. 

Covid en Argentina o “La Hora de los Zonzos”

Por Daniel Bosque. El director de Mining Press y EnerNews analiza la compleja coyuntura nacional ante el imparable avance de la pandemia y las dificultades económicas.

La decisión del gobierno de Catamarca de imponer el doble barbijo quirúrgico a su ciudadanía, junto a las manifestaciones temerarias de exponentes del gobierno nacional con respecto a la pandemia describen el cuadro de un país decadente y preso en sus propios dilemas e impotencias. 

Obviamente, lo de Catamarca es noticia nacional, porque bien podría tratarse de un caso testigo de cómo una administración pública impone criterios sanitarios desaconsejados por el mundo científico (ver Google, que es gratis). 

Los buscadores de internet traen otras novedades. El presidente Alberto Fernández ha advertido que mandar a los niños a la escuela es “jugar con fuego”, después de haber logrado con las conocidas presiones que la mayoría de las provincias de su signo político opten por no correr riesgos con la educación presencial. 

Y el siempre atemorizador Daniel Gollán ha dicho desde su poltrona de la salud bonaerense, pero con indudable peso en el libreto sanitario peronista, que “los medios de comunicación y la oposición son los grandes responsables” (sic) de los 78.000 muertos por Covid 19 que hoy suma la Argentina. 

Todo esto sucede en medio de un cuasi silencio, entre piadoso y resignado, pero siempre ominoso de ciudadanos y dirigencias que no salen a cuestionar acciones y decires del poder público, que lejos están de cambiar el dramático estatus de la pandemia. 

Gollán es elocuente cuando habla a su electorado y dice que quienes no voten a su gobierno “temen el triunfo de la vacuna por sobre la epidemia”. ¿De eso se trata, esa es la prioridad? Al parecer, para la clase política se impone el cálculo mezquino de unos y otros, sobre quién se llevará los aplausos en una anhelada pos pandemia o por lo menos en las próximas elecciones. Argentina ha dicho a la OCDE, demorará un lustro en volver a tener un PBI similar a marzo de 2021, pero su renta per cápita será mentirosa porque ocultará las desigualdades flagrantes que hoy se ven en las calles del país. 

Todo este ruiderío sucede en las vísperas del tratamiento de los llamados “superpoderes” que aspiran a pavimentar el control absoluto del Poder Ejecutivo Nacional, poniéndolo a salvo de cualquier queja, reclamo o cuestionamiento. 

Cada nuevo día entrega a los argentinos más capítulos de una novela negra que va recortando los espacios de sensatez y de democracia. La burocracia nacional y provincial todavía tiene muchísimos funcionarios y empleados en sus casas y cobrando salarios al 100 por ciento, en contraste con el mundo privado. Privado de capitales, satisfacciones y acceso a soluciones de salud que podrían haber sido mejores con otros compromisos, más allá de los declamados. 

Mientras llegan nuevas estadísticas tristes de la pandemia, los expertos del mundo de la salud agregan a los protocolos del Covid nuevos síntomas asociados, como sucede hoy con la rinitis. Curioso, en el discurso infectólogo, el ítem alergias ha brillado por su ausencia. 

Son todos efectos de la confusión que viene advirtiendo este espacio editorial: el nuevo y sospechoso libreto global de la pandemia desalienta el abordaje del Covid y otros trastornos respiratorios, en sus primeros síntomas. Otro camino, censurado o ignorado, hubiera contribuido a evitar neumonías y otras complicaciones del misterioso virus chino. 

Pero es preferible insistir en medidas rimbombantes, canibalismos políticos, confinamientos inviables en países informalizados y repletos de pobres que son los que más abonan la suma final de desgracias. Estas noticias de hoy sobre Catamarca, la Nación y la retórica oficial de la pandemia son un nuevo “Manual de Zonceras Criollas”, como diría Arturo Jauretche. 

Otra solución posible: ¿Y si probamos con no respirar? 

Un “Día Mundial sin Besos”

Por Daniel Bosque. El periodista analiza el impacto de los fuertes anuncios del Gobierno sobre nuevas restricciones ante el avance del virus.

“¿Usted cree que nos van a encerrar de nuevo?”, pregunta la jubilada a la cajera del súper. Es el penúltimo resto diurno. 

El poster son cien flases de la tele anunciando el ventarrón otoñal de aislamientos, enfermos y vacunas que faltan. El zapping es demoledor y mejor me quedo discutiendo en wuasap por hechos policiales: hurtos, robos, estafas millonarias de conocidos malandras públicos, defendidos por vecinos y contribuyentes de bolsillos escuálidos. La fe y el auto engaño mueven montañas. 

Caminé por Buenos Aires y su naturaleza muerta de hoy: “cartoon world, many drugs, poor and crazy humans”. En inglés suena cool. El pinchazo no dolió abuelo, sosténgase la curita. 

La ciudad estaba llena de sus gentes, triste pero febril. Funcionarios, mayoría de jóvenes y que no la caminan, sueñan con vaciarla para salvarnos de una buena vez. Pero pibes, si este ensayo es más viejo que mi abuela: filtrar confinamientos duros para que el alma se tense y cualquier anuncio más light te parezca el paraíso. 

Las redes tienen más info que vos. Para qué estudiaste periodismo. Dicen que, en 2024, y otros que nunca, volveremos a besarnos. En el 13-A Día Mundial del Beso, por aquellos tailandeses del truchazo de 59 horas para el Guiness. Justo a los argentinos que nos estampábamos con toda la especie y sin razón aparente. 

“No quiero que te mueras” dice mi enamorada, en coro telepático con otros millones de amor habientes del planeta. Y antes de apagar la luz, los muchachos del fútbol del sábado discuten entre arriesgarse a un nuevo orgasmo pateando la pelota o #cuidarse de las cepas y otras poyas en vinagre. 

Cierro los ojos y veo otros dos rincones del día. Uno: el muchacho que tira a duras penas del carro reventado de cartone, su pequeña hijita va cual pequeña reina coronando la cosecha, como en la Lima paupérrima de 1990. Y otro: un graffiti tierno de Villa Crespo: “Te quiero mucho vida”. 

Lindo eslogan ese, un beso de mi ciudad en largos días de miedos, distancias y adioses. De mentiras generosas y heraldos negros. 

El año de los espejos rotos

Por Daniel Bosque. A un año del comienzo de la cuarentena, el periodista repasa los tumultuosos acontecimientos signados por el avance de la pandemia.

“A partir de este momento, todos tienen que quedarse en sus casas” (Alberto Fernández, 20/03/2020). 

(En homenaje a los médicos y trabajadores de la salud, frontera ejemplar de la pandemia). 

Feliz aniversario, podría decirse, porque todavía cantamos. La sensación es íntima y cada uno sabe cómo le impactó este drama que no quiere apagarse. Sacando a los bizarros que se inflan con que nunca les fue tan bien, el inmenso rebaño se lame las heridas y no deja de prender velas. 

La astronomía acaba de mostrarnos su última novedad: la Tierra, por las energías cósmicas, es una esfera imperfecta y además super elástica. Linda metáfora la del globo desigual para leer a América Latina, que ha retrocedido varios casilleros/años en 12 meses de terror, mientras espera todas las malas noticias posibles sobre cepas, confinamientos, colapsos hospitalarios y vacunas en el invierno por venir. 

A esta altura, un gran padrón social, ya contagiado o no, desconfía de los machos alfa. Porque le campea la idea de que sus gobernantes se han servido del miedo para rigorear largos meses de tristeza y crueldad memorables. “Hemos ido aprendiendo, el coronavirus nos tomó por sorpresa” se auto exculpan funcionarios y voces de la salud en la región, algunos de los cuales han desaparecido de escena después de haber pontificado con soberbia en otoño-primavera-invierno 2020. 

Siempre le pilla cerca a esta tecno burocracia la coartada fácil de echarle la culpa a “la gente”, ese soberano indolente y promiscuo, después de haberlo sometido – perezas, corruptelas y chapuzas mediante – a empobrecimientos y humillaciones varias. Suena a injusto con quienes se ufanan de haber “salvado miles de vidas”, pero el peine fino deja muchas liendres a la vista. Como la indolencia fácil con que las capas más débiles de la sociedad han sido empujadas a bajar varios escalones y a los tumbos. Un plus de pobreza e indigencia inocultable en cualquier rincón latinoamericano. 

La mueca triste. Es que este ciclo de marchas atrás y penurias ha coincidido en varios países de la región con cambios de signos ideológicos en el poder. “El populismo es un cáncer”, dicen unos. “Cállense neoliberales vendepatrias”, replican los otros. En un mar de simplicidades y sentimientos religiosos que impiden el libre acceso del sentido común y la libertad de conciencia al interior del cráneo 

Estas nomenclaturas políticas, los mandatarios y sus mandantes de una vertiente y otra, cada vez más acérrimas, se han mostrado alarmistas o negadores frente a la pandemia, en una gama de grises que todos conocen. Sin embargo, sus acciones cotidianas y discursos tienen un rasgo común: están a años luz de la angustia visceral del ciudadano de a pie, desde sus cristales polarizados y el cuchicheo dulzón de los alcahuetes.  El as de espadas de las proclamadas izquierdas y derechas empoderadas está en sus látigos y billeteras, medios y redes, sostenes y dádivas, capaces de convencer a escépticos y famélicos 

Justamente, la epidemia y sus emergencias sanitarias consecuentes han sido ocasiones perfectas para el pelechar de las burguesías del Estado, una amplia franja que habita una suerte de “riqueza informal” que no aparece en Forbes ni Guiness. Colectivos lanzados al torniquete fiscal de los otros. Y a gastar dineros públicos sin auditorías fiables porque lo primero es la salud del pueblo querido. Además de sofisticar el control ciudadano. El problema no es el software, sino quién y para qué te vigila. 

Cada quien lo vibra con sus tripas. Sentimos el fantasma de la neumonía y el olor de la muerte rondando la esquina. Necesitamos asirnos a esperanzas y reinventarnos la bendita zona de confort, tras ver a los amos chinos y a los magnates de Occidente jurarnos por su madre de que el mundo nunca volverá a tener aquel brillo de la ilusión. Esa que nos hacía ir al supermercado, soñar con subirnos a un avión, narcotizarnos con internet y sobre todo no tenerle miedo a las multitudes y a los abrazos. Como un espejo que se triza, el mensaje remachado de que ya nada será igual es la gran victoria de los poderosos. Más importante de que se hayan quedado o se vayan a quedar con tus ahorros, tu trabajo y tu libertad, es la apropiación de tu cabeza. 

¿Qué es más importante? ¿Este presente o cómo será la post pandemia? En cubierta viajan las clases medias, desfinanciadas que pueden pensar el día después. No pocos creen haber encontrado el elixir en la nueva normalidad de teletrabajos y comercio electrónico. La tribu que anhela con huir de las ciudades y forjar una vida sin gluten, eólica y solar. 

Enfrente, apretados en los trenes, hacinados en sus barrios sucios, con malos trabajos o sin, y sin futuro, están los otros. Son muchísimos más y quedaron cada vez más lejos, tal como dicta el aislamiento estatal controlado por las apps. 

La pandemia está haciendo ebullir la sopa de verdad y realidad. Así tengas excedentes para soñar lo que viene o sólo te abrigue la angustia de no saber qué comerás hoy. Mientras, crecen por arriba las noblezas sofisticadas del siglo 21, que juegan a diseñar lo que viene tras el reseteo monumental y el desenlace de las luchas por el Nuevo Orden incierto. 

Smile please. Como en las olimpíadas, cada país enfrenta el segundo año del virus con sus dietas, entrenamientos y anabólicos. A esta parte del mundo le toca esta versión folklórica de la globalidad. Los que sobrevivan a fiebres y mortajas de esta fatalidad o experimento, deberán enfrentarse a un mundo repleto de oportunidades para pocos, miserias y miserables. 

Es todo un desafío para la dignidad asediada, esa que el Covid-19 y sus vocerías exigen abandonar. Ora et labora, o a Dios rogando y con el mazo dando como decimos en el barrio. No te rindas y sonríe. Te estamos filmando. 

“Fuera Minería, ecocida y asesina”

Por Daniel Bosque. El periodista repasa los tumultuosos acontecimientos en torno a la visita presidencial a Lago Puelo, y las repercusiones en el sector minero.

“El problema de generalizar la teoría de la conspiración es que eleva a niveles supremos de inteligencia a cualquier imbécil” (John Semite). 

Y como fruto de la improvisación afortunada o de una jugada dialéctica magistral, la oposición a la minería ha logrado sacar del foco a la espinosa cuestión de la violencia mapuche y poner en un cono de sombra a la “megaminería” como posible autora de los trágicos incendios de Río Negro y Chubut. 

La versión ha ganado la prensa y las redes del mundo después de las pedradas increíbles que sufriera el presidente argentino Alberto Fernández, su esposa y comitiva, en una encerrona que originó el enésimo terremoto político en Chubut y pases de facturas soterrados en el problemático Frente de Todos que gobierna el país. 

En las horas previas a la visita, nadie creía, tal vez por aquellas cosas de las lejanías, que Alberto pasaría sofocones desde el furibundo sector anti minería. En todo caso se aguardaba la reacción de los lugareños, sobre todo porque buena parte de las 11.000 personas damnificadas, que habitaban en 15.000 has boscosas calcinadas conocen de cerca el conflicto mapuche y su tentación incendiaria, transformada en acto hasta el hartazgo en la Araucanía chilena y cada vez con más frecuencia pirómana en territorio argentino. 

Sin ir más lejos, la semana pasada el RAM, cuyo líder Facundo Jones Huala cumple prisión en Chile por asesinato e incendio, amenazaba con convertir en cenizas vidas y haciendas de los huincas (blancos) invasores. 

La cuestión mapuche que ha despertado simpatías y revisionismos en las clases medias urbanas y progresistas de la Argentina, Chile y otros países es un conflicto que en repetidas ocasiones se le ha ido de las manos al poder político. Y que tiene mucha más visibilidad, por ejemplo, que el drama de los wichís en Formosa, porque no es lo mismo el monte tórrido del Bermejo que las comarcas andinas paradisíacas que los blancos, en sucesivas oleadas, eligieron para su new age. 

Como ocurre con casi todos los incendios intencionales le será difícil a los fiscales y peritos demostrar que han sido los ultras pseudo originarios los ejecutores de la masacre medioambiental, tal como sugiere el gobierno rionegrino. 

Pero la llave de judo, viral en las redes, del kirchnerismo y la izquierda cordillerana ha dejado pasmada a la minería: hoy recorre el mundo una versión antojadiza según la cual las mineras, que hoy pugnan por desbloquear la prohibición en la Meseta Central, a 600 kilómetros de distancia, necesita borrar todo vestigio verde para ejecutar sus explotaciones. 

Así es como el tema está instalado en millones de celulares del país y del exterior. Sin que la industria minera, que tantas veces reclama y esboza sus argumentos procurando el aval de la sociedad, haya salido a refutar semejantes infundios. 

Según fuentes inobjetables consultadas por Mining Press, el mutismo institucional de la industria está generando malestar en el Gobierno nacional. “Ni siquiera repudiaron con un tuit el ataque a Alberto, el presidente que por lejos más se ha definido en favor de la minería desde Menem hasta acá. Nos dejan solos, sabiendo que hay sectores de la política que acusan al gobierno de ser personeros de las mineras y de vivir de cogote cruzado con el sector”, se quejó amargamente el vocero consultado. 

El Consejo Federal Minero (COFEMIN) ente formado por las autoridades mineras de todas las provincias argentinas, está discutiendo un borrador de repudio a la violencia de la anti minería contra el primer mandatario.  Pero diversos funcionarios provinciales dijeron a este diario que “verían con agrado” que se sumaran expresiones desde la minería privada. 

Como otra Ley de Murphy, lo peor que le puede pasar a establishment empresario es la irrupción de una crisis en pleno weekend. Justo cuando sus estructuras corporativas están relajadas y sus consultores apagan los teléfonos o hacen como qué. 

En términos de desprestigio este fin de semana se parece, salvando las distancias, a aquel de diciembre de 2019, cuando creció por las redes una movida anti minería y en defensa del agua en Mendoza, con el aliento por detrás de la carpa chica del kirchnerismo nacional, que terminó abortando la reforma de la Ley 7.722. 

Pero esto es peor, totalmente inédito. Porque nunca en la historia argentina y pocas veces en la historia de la minería mundial, se ha acusado a la minería moderna de algo tan inconsistente como quemar bosques. 

En América Latina, la única minería que destruye los bosques y envenena los ríos es la minería ilegal con mercurio, fomentada por el régimen de Venezuela y tolerada o combatida sin eficacia en regiones Colombia y Perú y Brasil. 

La minería -operadoras, proveedores y sus cámaras- puede responder o quedarse callada ante esta inesperada campaña infame, una más en la Babel que es hoy este país y el mundo. 

“No puede ser que todas las semanas debamos salir a desmentir algo, cuando no somos faloperos, somos ecocidas o asesinos, mañana seremos depravados sexuales”, se lamenta en un chat un empresario minero.  

Al que quiere celeste, que le cueste. 

Baterías de litio, entre mitos y leyendas

Por Daniel Bosque. El problema del litio no es otro que su sobre stock. Las mensuras actuales de los recursos garantizan un consumo planetario de 1.500 años. Solamente los de Australia alcanzarían para un siglo.

El litio del NOA, creciente y prometedor, otra vez es foco de debates. Esta vez a raíz de nuevas definiciones oficiales desde el Ministerio Productivo de la Nación sobre la posibilidad de fabricar “baterías de litio” en la Argentina. Un anuncio que ha renovado reflexiones en la industria minera sobre el mítico “oro blanco”, considerado estratégico en países vecinos y posible salvación nacional en otros, y cuya súper abundancia planetaria determina su presente y futuro.

Argentina exportó en 2020 algo más de US$ 200 MM de carbonato de litio, unas 32.000 toneladas, desde el Salar del Hombre Muerto, de la estadounidense Livent y de Olaroz, de la australiana Orocobre, en tanto tiene en diferente grado de avance otros 11 proyectos, el más avanzado en Cauchari-Olaroz, en Jujuy, de la chino-canadiense Exar.

Las ambiciones del Gobierno argentino son que el país alcance una masa crítica exportable de 40.000 toneladas en el próximo año y que triplique este volumen al fin de esta década. Con lo cual, si se sostuviera el precio de hoy, estaría rondando los US$ 800 MM de ventas al exterior.

La máxima utopía argentina es superar las 300.000 toneladas, o US$ 3.000 MM en divisas. Pero estas proyecciones -además del contexto argentino que preocupa a los inversores, como ocurrió con el freezado del proyecto de Centenario Ratones, de la francesa Eramet, a fines de 2019- dependen de que el precio del litio no se siga desplomando en las pizarras del mundo.

El valor del carbonato decayó un 30%  en 2020 y un 50% desde 2016, cuando la tonelada llegó a superar los US$ 16.000 (en el mercado spot llegó a pagarse a US$ 24.000 por la urgencia de traders chinos). Hoy sólo se transa en torno a los US$ 7.000.

Aquel cenit de hace un lustro ocurrió antes de que Australia se lanzara con todo a la explotación de sus pegmatitas, o litio de roca, con lo que pasó de un cuarto lugar en el ranking global a compartir el liderazgo con Chile. Muy por encima en volúmenes y productividad que otros jugadores como Argentina y China, el principal consumidor.

El problema del litio no es otro que su sobre stock. Las mensuras actuales de los recursos garantizan un consumo planetario de 1.500 años. Solamente los de Australia alcanzarían para un siglo.

El mercado mundial de commodities minerales muestra las diferencias siderales: El del oro sumó US$ 170.000 millones, el cobre US$ 130.000, el hierro US$ 120.000, el litio sólo US$ 7.000. Una sola mina metalífera de la Argentina, Veladero de Barrick, o Cerro Negro de Newmont, exportó más que todo el complejo de litio del país.

El ministro productivo  Matías Kulfas, en cuya cartera está la Secretaría de Minería de la Nación, ha vuelto a poner el acento en enriquecer a la cadena de valor del litio, en consonancia con una corriente del pensamiento pro industria nacional, que tiene su expresión en cámaras empresariales afines al gobierno nacional y en las provincias. Y que tiene su correlato en 170 investigadores y becarios del Consejo Nacional de Ciencia y Técnica (Conicet) abocados a esta cruzada nacional a la que también, en distintas ocasiones, han adherido gobernadores y entidades empresariales.

En este contexto, como era previsible, han surgido también proyectos de ley desde el peronismo, como el del salteño Lucas Godoy, que proponen declarar mineral estratégico al litio y a fortalecer el rol del Estado a través de una empresa pública, de institutos científicos ad hoc y de una mayor regulación de los actores de este mercado y de su comercio exterior. A tono con su matriz de pensamiento, el legislador dice que Argentina es el país más atrasado en la región en la planificación de su litio.

Pero en la producción de baterías de litio, en rigor se trata de “baterías con litio”, ya que sólo tienen un 5 a 7% de carbonato o hidróxido del mineral blanco. Entre el grueso de sus nutrientes insumos están, entre otros, el níquel y el cobalto, caros y escasos en el mundo, junto al grafeno, un insumo hoy más abundante gracias a las nanotecnologías, con lo cual bajó su precio. Insumos no los tiene y para agregar valor a su abundante litio debería importar más del 90% de sus insumos restantes.

Eso no es todo, en la battery world es la tecnología lo más costoso, lo que permite quemar rápidamente etapas de desarrollo y consolidarse en los mercados. Una productora de baterías se parece más a un quirófano que a un espacio fabril. Y hoy  no existe ningún complejo de este tipo en América Latina, ni siquiera en Chile, líder del litio mundial.

El país trasandino es el que siempre miran mineras, expertos y funcionarios argentinos. Produce tres veces lo de Argentina, más de 100.000 ton, y sus grandes jugadores, con SQM-Tianqi a la cabeza, aspiran a triplicar el volumen, con subproductos como el potasio, asociado al nitrato de los desiertos del Norte, pero hoy enfrentan objeciones ambientales por la escasez de agua. Allí sigue el debate sobre el rol estratégico del mineral y la alta imposición, de casi del 50% a las exportaciones de Atacama, soportadas por una productividad envidiable, además de la ventaja de que sus puertos miran a Asia, the big buyer.

En las antípodas del remanido Triángulo del Litio están Bolivia y Uyuni (con Yacimientos de Litio Boliviano, YLB, como único operador), un mar de litio con su  gran cantidad de magnesio asociado, lo que lo encarece e históricamente relegó su desarrollo. Lo mismo que sus trifulcas políticas que llevaron en el último capítulo de Evo Morales a enfrentarse con las autoridades de Potosí. Uyuni tendría 19.000 de las 80.000 MM de toneladas de litio del planeta y ha montado una planta piloto precaria, todavía lejos de cualquier estándar aceptable. Su sueño no progresa, a pesar de los acuerdos sucesivos con Rusia, China,Corea o países de Europa.

Estos vaivenes transcurren mientras la región ve de reojo burbujas y auges bursátiles. La pandemia ha potenciado más el debate mundial sobre el cambio climático y la transición energética. Tesla,  que este mes perdió en la bolsa más del 20% de su valor, después de haber crecido un 300% el año pasado, acaba de decir que buscará más I+D en el litio, menos eficiente y más voluminoso para las baterías, pero menos escaso y caro que el níquel y el cobalto. Y sobre todo, menos acaparado por China.

Leer esas crónicas revive el optimismo de ministros y gobernadores. Y puede hacer brincar a alguna lithium share. Otra cosa es que en la famosa “división internacional del trabajo” – de la que hablaban Smith, Ricardo y Stuart Mill, antes de las críticas de la CEPAL y de los dragones de Oriente, nuestros amos de hoy – haya un lugar reservado para pools latinoamericanos de baterías.

Lo mismo que no hubo un lugar en el mundo para refinadoras de oro, plata y cobre en la región , que acompañaran el fuerte desarrollo minero desde los 90 hasta hoy.

¿Hacia donde debe ir el litio argentino? No son pocos en la minería argentina, donde en la última década hubo un boom inmobiliario de áreas y concesiones que no ha dejado libre los cateos más atractivos, en que había que poner el énfasis en mejores infraestructuras, desarrollos de proveedores y logísticas y más competitividad.

No hay que confundir electromovilidad con minería, advierten las mineras. El mercado del litio viene creciendo, a pesar de los avatares argentinos. Y en el litio, un segmento repleto de mitos y leyendas,  cualquier salto en regulaciones y nuevos gravámenes so pretexto del impulso a sueños industriales que no tienen cabida en el mundo, podría ser fatal, advierten fuentes del sector que prefieren el anonimato, como es de rigor en la Argentina.

“Parafraseando a Atahualpa Yupanqui, el litio es de nosotros y las baterías son ajenas. No es mala idea seguir así”, dice el gerente de una minera, siempre en off.

*Director Mining Press y EnerNews

Menem y la marca de los 90

Por Daniel Bosque, director de Mining Press y EnerNews. Dos miradas sobre la figura del fallecido expresidente y sus recordados dos gobiernos.

Dale play: En esa época se fumaba y en la vieja Federación Argentina de Box no cabía un alma y costaba respirar. Los discursos de la izquierda peronista de Vicente Saadi venían fuertes y el público se encendió más cuando fue el turno de la melena patilluda, que subió enfundado en un asfixiante polerón amarillo patito. “Tigre, Tigre” gritó la tribuna, pero en un par de minutos sobrevino el silencio primero y después los silbidos cuando el riojano osó con alabar a Isabelita. Esta no sería ni la primera ni la última de sus audacias. 

Nadie creía, en 1987, que Carlos Saúl Menem pudiera presidir la Argentina y en todo caso se esperaba que las desgracias alfonsinistas abrirían paso a Antonio Cafiero, más parecido por entonces a un socialdemócrata de los de moda, como Felipe o Mitterrand. Pero El Carlo se alió a los raleados de la ortodoxia peronista, como el Loro Miguel, Herminio, Barrionuevo y otros para dar el gran golpe en las internas pre presidenciales. 

De lo que vino después cada quien tiene sus memorias. Curiosas, porque por afuera del peronismo acérrimo de hoy pueden encontrarse más alabanzas a su gesta liberal fallida o mejor dicho, que duró lo que duró. Pero son pocos los que, en un espacio u otro, se reconocen en las fotos de una idolatría que, en épocas de vacas gordas, era impermeable cualquier crítica. 

Ganó los comicios prometiendo Revolución Productiva y Salariazo y en poco tiempo pondría en marcha una transformación neoliberal a tono con el capitalismo popular de la Thatcher. Abrazado a la UCD de la familia Alsogaray, el tanque de ideas que alquiló un peronismo otra vez capaz, pero no la última, de absorber todo. 

Carlos en su apogeo era lo más. Podía de llenar el Monumental y el Luna Park para verle con la celeste y blanca y hacer firuletes con Maradona o los muchachos del basketball. 

Ya sin Zulema y codiciado por las mujeres de la farándula y adulado por el cholulismo, El Turco se rió de su fama de mufa y los tropiezos de su primer año con un as de espadas: la privatización de ruinosas empresas públicas, nacionales y provinciales, a la que luego se sumarían bancos y la renta previsional con las AFJP. El postre sería YPF, en un clima de negocios aperturistas inédito en una Argentina sin militares. 

Su gurú fue Domingo Cavallo y la Biblia la convertibilidad que estallaría por los aires con el corralito de Fernando de la Rúa. Y el mismo Cavallo como mentor, en un círculo perfecto. 

En década de 1990 era otra Argentina, recién se insinuaba internet y unos rudimentarios celulares y poco se hablaba de la soja dependencia y del poder de China. 

De aquella época quedaron dulzuras y amarguras que describe mejor que nadie Carlos Galván en Clarín. Todo pasa, como el “sicarlismo” que iba de los countries y los links de golf a las villas. Desde el populoso conurbano que vivaba al menemovil con Zulemita y otros muchachos en el mascarón de proa hasta los cenáculos de empresarios que solían visitarle munidos de regalos, cuan Reyes Magos con inciensos y mirras. 

Desde la perspectiva de hoy, aquella fue una época paleolítica de la política argentina. Porque no había, como hoy, el evangelio del monopolio del poder que trajo el kirchnerismo a tono con los nuevos populismos de la región que se hacen llamar izquierdas.  La dialéctica siglo 21 según la cual se duerme más tranquilo si la oposición no aparece en las cartas de navegación. 

Y salvo un puñado de incondicionales que le sobreviven a Carlos Saúl, pocos quieren verse en esas fotos sepia en las que el movimiento de Juan y Evita viro hasta proclamar que había que achicar el Estado para agrandar la Nación. 

Como la muerte bendice y apiada, muchos recuerdan en este instante los años felices del menemismo, y se lamentan de la Argentina Capitalista y de empresas, negocios y trabajadores prósperos que pudo haber sido y no fue. 

Pero otras huellas del tsunami quedaron marcadas: 

“Ramal que para ramal que cierra” advirtió antes de desarticular a la red ferroviaria qué tres décadas después la Argentina intenta de apaches fallidos revivir. 

Mientras que un plan de federalismo aspiracional dejaba otro gran legado: la provincialización de la educación y la devaluación de las escuelas técnicas, un modelo que consolidó la decadencia de la vetusta escuela pública sarmientina.  

Por supuesto, el Carlos liberal no llegó a conmover lo intocable en Argentina, que es el poder sindical. Ni pudo eliminar del horizonte, a pesar de privatizaciones y desregulaciones en sectores clave como el de la energía y el de la hasta entonces desaprovechada minería, el potro de la inflación argentina, el verdadero ícono nacional, que volvió a dispararse tras su reinado. 

Los últimos años de Menem presidente languidecieron, estrenado una recesión que hoy sería para reírse. Fue en esa época cuando voló la fábrica de explosivos de Río Tercero dañando la ciudad y Y a sus habitantes. Menem quedó comprometido en una causa vinculada, la del contrabando de armas de Fabricaciones Militares a Croacia y Ecuador. Desde entonces hasta su muerte, fue senador por La Rioja y su presencia o ausencia en el recinto era mirada con suspicacias.  

“Que Vuelva Carlos que vuelva ya” cantaba la cumbia de campaña que muchos recordaban en medio de los sucesivos naufragios del país. 

Porque aquella década de pizza con chanpán no era una fiesta que fueran a pagar otros, pero sumaba muchísimos menos pobres, había joyas para vender, menos impuestos, más empleo, no había pandemia, el dólar valía un peso. Y el mundo parecía un espejo que nos sonreía, algo que nos encanta a los argentinos. 

Flor de dilema es la minería en Chubut

Por Daniel Bosque, director de Mining Press. Minería y anti minería manejan dos bibliotecas diferentes, y en el caso de ésta última no se observa vocación para cotejar razones, sino el deseo de impugnar la radicación industrial.

Flor de dilema para este país en problemas es volver sobre la cuestión minera en aquellas provincias que un día le dieron la espalda y desde hace tiempo navegan sin solución entre los Sí y los No. 

Es el caso de Chubut, que ocupa muchísimo espacio en estos días en la prensa argentina, a propósito de una zonificación que podría resolver las viejas apologías y rechazos bajo una fórmula distrital. 

En este duro debate, lo que pregona la minería no es novedad: Desarrollo e impacto económico, laboral y fiscal, bajo atractivas fórmulas de Compre y Empleo Local, además de su renovada oferta de dar todas las garantías posibles al control socio ambiental, a través de monitoreos y observatorios gubernamentales y multisectoriales. 

Los argumentos resistentes de la anti minería también son archiconocidos: Si hay minas, habrá destrucción del medio ambiente, expoliación de riquezas y saqueos al país a manos de multinacionales y grandes capitales foráneos. 

Este sándwich encierra a la dirigencia política, que ha vuelto a ser motor del entusiasmo o la decepción de quienes esperan el fin de la veda para la explotación de minerales y metales en la Meseta Central. Una región semidesértica que, como se ha dicho, no tiene otras alternativas a la vista para dejar atrás el despoblamiento y el olvido. 

La diferencia más elocuente entre los dos polos -el desarrollismo minero y el ecologismo refractario- con los políticos, es que las antípodas pro y anti son y serán consecuentes con sus premisas. Los gobernantes y opositores chubutenses, en cambio, el mejor ejemplo es la Casa de Gobierno y la Legislatura de Rawson, junto a todos los cacicazgos de Trelew, Comodoro, Madryn y otras comarcas, se han mantenido a flote surfeando las olas de dichos y desdichos, para lo cual hasta han abolido frecuentemente su propia memoria reciente. 

Las cosas por su nombre: la madre de todas las batallas es Navidad, el depósito de plata que descubrieron hace dos décadas inquietos exploradores, una propiedad minera que pasó de manos hasta recalar en Pan American Silver, un líder argentífero global que ha demostrado paciencia a toda prueba frente a los vaivenes vernáculos. En el largo dasdenevato y frente a los esquemas de poder que le sucedieron, los cuales han cohabitado con sonoras penurias económicas y sociales a pesar de que la provincia patagónica supo ser faro del petróleo, la pesca, el aluminio y otros sustentos.  

Como periodista que dirige una publicación especializada en minería, he cultivado un respeto básico a la militancia anti minería y a sus mentores. Con los cuales, incluido el recientemente fallecido Pino Solanas, sostuve diálogos intensos acerca de cuál es la mejor manera de preservar el presente y el futuro de los seres humanos y su hábitat en este castigado país. 

Con otros referentes de ese espacio, como Maristella Svampa y Enrique Viale, quienes hace un par de días escribieron su adhesión al llamado #chubutaguazo, hemos polemizado hace exactamente una década atrás acerca de la minería en la Argentina, en aquella ocasión con motivo de la polémica Ley de Protección de Glaciares. Desde entonces, y a la vera de esta puja dialéctica, el país se ha empobrecido más y notablemente, bajo diversos modelos y conducciones políticas, mientras la minería procuraba progresar, pero siempre bajo un idéntico mapa de dos Argentinas, la que la quiere y la que la expulsa. 

Es muy difícil, prácticamente imposible, torcer las mentes y las pasiones. Porque el instinto identitario dominante en 2021 rechaza lo diferente, como sostiene el filósofo coreano Byung-Chul Han. En todo caso, hay razones, como el agua, el aire y la salud, que podrían ser escuchadas por un público no fanatizado, basadas en el sentido común y la experiencia en el país y en el mundo. 

Minería y anti minería manejan dos bibliotecas diferentes, y en el caso de ésta última, como se ha visto en la reciente declaración de científicos y becarios del Conicet, no se observa vocación por enfrascarse en foros y ateneos para cotejar volúmenes y poluciones, sino el deseo de imponer la óptica que impugna la radicación industrial. No cualquiera, la minera. 

Al igual que la distribución de la renta minera, que no es la única que ha sido más de una vez malversada o despilfarrada por gobernantes de turno. Una cuestión perfectible ésta de la transparencia, siempre que haya algo de riqueza minera para partir y repartir. A menos que queramos, valga la vieja metáfora, eliminar los coches para evitar los accidentes. 

Los que promueven la minería y reclaman su aval político y social, suelen invocar un par de cuestiones: El progreso técnico-científico y los contratiempos que esta industria ha tenido en el mundo, algunos de éstos son los que le enrostran sus propios opositores, la han transformado en una actividad más previsible y estandarizada. 

La misma resistencia de grupos sociales le ha obligado también, sobre todo a las mineras occidentales más expuestas al escrutinio de públicos e inversores, a extremos cuidados y contralores, propios y de terceros. La prensa libre y el pulso democrático son también fundamentales para inquietar a las estructuras corporativas, obligándolas a atender ecuaciones macro económicas, políticas y sociales que exceden los básicos cálculos de la tasa de retorno de la inversión.  

Por otro lado, en Perú, Ecuador, Colombia, México, Chile, Argentina, Venezuela y otros países, se ve también desde hace décadas que la prédica anti minería, obsesionada por la mega minería o minería a cielo abierto – un eufemismo para referirse a la minería metalífera de gran escala – suele no ocuparse con el mismo énfasis del gran drama latinoamericano corporizado en la llamada minería ilegal, un tejido mafioso basado en el mercurio, que ha selenizado a millones de km2 y envenenado riquísimas cuencas hídricas de trópicos y sub trópicos, con la bendición o ceguera de poderosos venales. O con la lisa y llana protección militar, como ocurre en el mayor ecocidio hoy de América, el del Arco del Orinoco venezolano. Una industria destructora y bolivariana que la izquierda prefiere ignorar.  

Volviendo a Chubut, lo que diferencia esta instancia de pro minería versus anti minería son dos tips: 

– La notoria visibilidad que se ha ganado a pulso la poco numerosa población de Gastre, Gan Gan, Telsen Las Plumas y Paso de Indios. Escasas 6.000 personas, esparcidas en un tercio del territorio provincial, que según Wikipedia viven de la oveja y el guanaco, pero que en realidad sobreviven en gran parte por la ayuda estatal.  

– La inconsistencia de la política, mencionada más arriba, patentizada en que ni siquiera la seducción y presión desde la Casa Rosada parecen alcanzar para torcer rumbos decididamente. Subyace en este esquema un fundamento, también éste más visibilizado: la puja por la renta minera se ha vuelto un fenómeno exponencial al interior de la política. Lo mismo que el canibalismo local que lleva a impedirle banderías y logros airosos al rival intra o extra partidario. 

Después de tantos años de insistir en la petición de liberar la minería, que fue vetada para toda la provincia tras un movimiento vecinal en Esquel contra la apertura de la mina El Desquite en 2003, las mineras con proyectos en Chubut podrían esta vez capitular de una vez por todas y poner proa a otros mares, donde las esperen recursos geológicos interesantes y sociedades amigables con la idea de trocar riquezas y trabajo por el disfrute de otros horizontes. 

En tal caso, es probable que, un día como ese, tribus urbanas y militancias varias descorchen champaña y bailen en las calles. Aunque no sea muy marxista ni peronista, volviendo a las fuentes, esa liturgia de abominar el desarrollo a fondo de las fuerzas productivas y el carácter industrialista de los grandes movimientos económicos y sociales que hicieron del Siglo XX el más transformador de la Historia. Pero si está en línea con una conciencia clientelar y asistencial que sugiere que, de todos modos, un maná de ayudas y subsidios caerá desde el cielo. 

Cae la noche y sopla el viento gélido en la estepa patagónica, donde el largo invierno se soporta con poca leña, largos mates y escasas ilusiones. Lejos de allí, en nombre de esas gentes y esos paisajes, una pequeña burguesía más o menos ilustrada dirá que en nombre del “No a la Mina” la misión fue cumplida y la tierra sagrada de los tehuelches permanecerá impoluta. Entonces, puede ser que la política pusilánime se pregunte una vez más de dónde viene y hacia dónde va. Una sensación molesta que una agenda apretada de meetings por zoom ayuda a dejar atrás. 

Edenor: Friends are the friends

Por Daniel Bosque. El director de Mining Press y EnerNews indaga en el proceso de compra de Edenor por parte del grupo Vila Manzano, más el magnate del cloro Filiberti.

Nuevas pero viejas caras. Como si se tratase de una parábola de la historia, en este caso energética, de la Argentina de las últimas décadas, el grupo Vila Manzano, más el magnate del cloro Filiberti, se ha quedado con Edenor. 

En los mentideros del sector se subrayaba el precio de bicoca de una de las discos eléctricas más grande s de la región. Esto no sorprende en la Argentina, donde los activos se han caído como piano desde un rascacielo, pero en cámara lenta desde el primer kirchnerismo que impuso tarifas políticas a las privatizadas por otro peronismo, el del nonagenario Carlos Menem. 

Precisamente, y ahí se cierra un círculo, el tenaz y verborrágico jefe de Diputados justicialistas de aquella época y hoy encumbrado empresario global, José Luis Manzano, argüía por entonces las buenas razones para abolir el capital estatal en empresas carcomidas por la desinversión. Quienes vivieron aquella época y aún viven, saben del gran gap entre los sueños argentinos y el duro devenir del país. 

El colapso eléctrico es un pertinaz y cruel resultante que el macrismo intentó dejar atrás con tarifazos drásticos que ayudaron a los balances de las empresas, pero le complicaron la vida a un tejido social, comercial e industrial cada vez más empobrecido. 

De aquellos liberales 90’s y antes aún en la juvenilia democrática de los 80’s, data una amistad nunca estentórea, pero para quienes conocen de cerca al peronismo, siempre fiel, entre “Chupete” Manzano y la familia Kirchner. Eran los tiempos en que Néstor y Cristina eran ignotos políticos de la gélida Santa Cruz. 

Pertenecer tiene sus privilegios y por eso nada mejor que los amigos para manejar un espinoso negocio atravesado por singularidades. 

Sólo los expertos en Argentina no se asombran de que en los due diligence de cualquier take over de empresas de servicios públicos haya abundantes menciones y ecuaciones sobre subsidios, regulaciones y las gordas deudas con Cammesa, por eso tampoco es noticia que el traspaso de acciones haya venido precedido del pago del Estado de una importante mora que acumularon los municipios bonaerenses por el consumo de los “colgados”, muchos de ellos habitantes del creciente padrón de la pobreza argentina. 

Edenor: Qué le vendió Pampa a Vila – Manzano 

Finalmente, otro círculo que se cierra con esta venta es el de Pampa Energía, el holding argentino que creció al calor de la primera Era K y lo siguió haciendo durante la gestión de Cambiemos. Marcelo Mindlin, desde que decidió separar sus negocios de los de Eduardo Elsztain , sabe lo que es surfear en las olas de la energía argentina. Un país y un sector en el que hay que saber entrar y salir a tiempo.  

Falta saber, y eso lo dirá el tiempo, un par de cosas. Una es si este cambio de dueños de Edenor es un hecho aislado o si será la primera cuenta de un rosario de M&A eléctricas en el país. La otra, no menos importante, es si detrás de esto se viene una marea china como está ocurriendo en otros países de la región, Chile sin ir más lejos, que inundará el sector energético.  

Los compradores de Edenor ya están transitando un camino de inversiones y desplegando negocios en chino mandarín, como se conoció recientemente a propósito de la inversión de Integra Capital en el litio del NOA. 

En el intríngulis 2020, hay ganadores y perdedores. Y capitales que abandonan negocios mientras otros arriban a caballo de vientos de cola. Las peripecias económicas de un país pueden resultar, al fin y al cabo, tan sólo un detalle. 

El Diego se nos fue

Por Daniel Bosque. El director de Mining Press y EnerNews recuerda a la leyenda del fútbol Diego Maradona.

Hay lágrimas y extrañezas por la muerte que menos te sorprende. Y presunciones tristes sobre las horas culminantes del síncope. ¿Cómo habrán sido los largos días y noches de silencios y alcoholes? Dicen los psiquiatras que el #Quedateencasa, como el Covid, también puede matar. Entre las calles vacías y los largos meses sin fútbol ni gentes se fue cortando el último eslabón que sostenía al obeso sesentón de cuero duro. 

Millones de pibes que nunca le vieron en tiempo real han mamado los YouTubes de padres y abuelos. Lloran como ellos el adiós al mito que completa el rosario inacabable de banderas y vinchas argentinas. El Diego crack e imbatible no era actual. Pero en su país, el pasado para bien o para mal es algo que no caduca fácilmente, todo lo contrario. 

Hay razones futboleras, por ejemplo. En el Mundial de Moscú, La hinchada albiceleste huía del presente, de la abulia de Leo Messi pifiando su penalty frente a la ignota Islandia. Buscando refugio en la historia feliz, la tribuna fisgoneaba al gordito del palco lindero, que devolvía los vítores whiscacho en mano. En el partido de San Petersburgo, pocos días después, el ídolo sufriría otro sofocón de salud, uno más de la centena qué le regaló su esqueleto tras el retiro del futbol. 

 ¡¡Sin Palabras!! 

“Los argentinos tienen a la Marilyn Monroe del fútbol, ese muchacho se va a morir pronto” me dijo Zelmar, el periodista uruguayo que me dio la noticia de que Diego casi agonizaba tras su sobredosis de todo en Punta del Este. La madera de Fiorito y el instinto de darle a tomar por culo a los más negros augurios, le dieron un prolongado alargue que hoy se ha cortado. 

“Vivió como pudo” ha dicho Alberto antes de habilitar la Casa Rosada para el último adiós, 34 años y chirolas después de que Raúl Alfonsín le dijera al capitán este balcón es suyo tras la hazaña azteca, la última argentina urbi et orbi. La Mano de Dios es capaz de esas paradojas. 

Año raro: Los 38.000 argentinos muertos por el virus y unos cuantos miles más no pudieron ser despedidos por sus deudos, pero ahora habrá colas con alcohol y termómetro digital para el “Gracias Diego”. Desde Gardel a Perón, en el Luna Park, en el Congreso Nacional o donde sea, los velatorios han sido hitos litúrgicos de la historia nacional. 

Por fin descansa en la tierra aquella zurda prodigiosa que desde hace tiempo apenas caminaba. Se va con ella una historia sin igual de glorias en el césped y vaivenes en la vida, de ingeniosas verborragias y lagunas cerebrales. Y en lo más sórdido, de penas soterradas por una vida inagotable, de esas que dan para escribir 100 novelas. 

Millones lloran, con el fondo de goles del más grande. Del de los cojones de oro en la cancha, de esos para llevar en carretilla, que ojalá pudieran clonarse y repartirse sin cargo en el futbol de hoy. El del romance eterno con sus fans, que le valió el perdón de su fracaso como técnico, su inexplicable costado mediocre, en la selección nacional. 

Se va la máquina de hacer millones de dólares y revolearlos entre aduladores pícaros, trifulcas familiares y amoríos con los que pobló de hijos la Patagonia y el Caribe. 

Lejos del futbol, con otras razones, llora la progresía latinoamericana a su ídolo. El mismo que defendió hasta el final a Nicolás Maduro, como embajador gentil de una revolución famélica que ha sembrado por el mundo millones de emigrantes. Pero eso es otra cosa, era una pieza más de su puzzle increíble. 

Son miles de fotos, muchas en sepia y miles en píxeles, del gladiador que amó, odió, pactó y detestó, en reciprocidades a la FIFA, la Iglesia, la ONU, la AFA y todos los poderes fácticos posibles. Los mismos que lo punieron o lo usaron hasta el último de sus días. 

Era un entretiempo de Milán-Nápoli y desde la hinchada local le voló una mandarina cuando el 10 iba hacia el túnel. El pibe de oro la esquivó, la capturó con el taco y se la llevó haciendo jueguitos, para devolverla con una volea a la tribuna agresora que terminó de pie aplaudíendole el descaro. 

“No te juzgo por lo que hiciste con tu vida, si no por lo que hiciste por la mía”, postean las redes. Se va Diego Armando Maradona. Otra de las tantas leyendas que sólo puede fabricar el extraño ADN argentino. Ojalá que en paz descanse, lejos de nuestras humanas miserias. 

Río Turbio again: poca mina, mucho escándalo

Por Daniel Bosque. El director de Mining Press y EnerNews analiza el nuevo capítulo de escándalos y denuncias en Yacimientos Carboníferos Río Turbio.

Cruces entre Aníbal, Capello y Vallejos: Otra cuenta de un largo rosario 

– Ustedes son unos ladrones 

– No, ustedes son peor que nosotros. 

La mina de carbón de Río Turbio, el gran quebranto nacional, sumó un nuevo capítulo, esperable, de escandaletes y denuncias. 

Para no aburrir, obviemos las hipotecas, fraudes y corruptelas del siglo pasado, que incluyeron en el último tramo las concesiones del menemismo a Taselli, que ahora nadie quiere recordar. Lo de esta centuria ya es para escribir biblias y los expedientes hay que llevarlos en carretilla, por suerte ahora todo es digital, a propósito de la usina y la nueva mina que se pagaron varias veces y no está.  

Lo mismo que no están ex funcionarios y empresarios detenidos, incluidos los más altos en la Nación y en Santa Cruz del primer kirchnerismo y reputados referentes del sector privado. Argentina no tiene Odebrechtgate ni padre ni madre para poner las cosas en su sitio. 

El macrismo llegó a YCRT, a la que Miguel Pichetto y otros peronistas impidieron que mutara a YCF e hiciera borrón y cuenta nueva de US$ 800 millones o más de manejos dudosos, con la espada y el salmo de la honestidad y la productividad. Y la difícil promesa de desburocratizar y hacer producir una mina en tiempos en que el carbón se apaga en el mundo de las térmicas pero que tiene otras opciones todavía para sobrevivir. 

Pero Cambiemos perdió las elecciones y peor aún, su oportunidad histórica como se lamentan sus seguidores, y ahora la onerosa estatal volvió al peronismo con una figura de fuste al timón. Aníbal Fernández, a quien señalan siempre en tránsito y aspirando a más, ha revuelto los cajones y files para encontrar desaguisados que habrían cometido el ex interventor Omar Zeidán y en los últimos dos años de su gestión junto al gerente de mina, el sanjuanino Mario Capello, quien recaló allí tras sus distancias como subsecretario de Daniel Meilán. 

Si resultan ciertos los gastos con la tarjeta corporativa de Zeidán, su historia se agregará a las tantas de quienes han caído en esas tentaciones sin saber que la política suele ser un boomerang. Que lo diga sino Raúl Sendic, ahijado de Pepe Mujica e hijo del mítico líder tupamaro, que perdió la presidencia de la petrolera ANCAP y el aval en el Frente Amplio por US$ 3.000 en gastos personales con el plástico corporativo. España tuvo su caso tarjeta black que mandó a la cárcel al célebre Rodrigo Rato y enjuició a 65 personeros de la alta política. Hay un rosario de historias, pero volviendo a YCRT, si el interventor macrista pisó ese palito lo sufrirá cómo cada vez que alguien de su espacio tiene un traspié, como Patricia Bullrich en estos días, con el escaneo de la honestidad que levanta como bandera. 

Otro costado de los embates del kirchnerismo hacia la gestión de Cambiemos en el carbón fue en estas horas la denuncia durante un programa en C5N a propósito del contrato de intermediación con otro sanjuanino, Sergio Vallejos, proveedor textil al que YCRT contrató como trader del mineral a sectores como las caleras de San Juan. El “curro” sería entregar el ton a US$ 56 para que Vallejos la revendiera a US$ 90. Esto, por 540.000 ton, en tres años, dejaría al fabricante textil, unos US$ 18.000.000 millones.  

Cuando los periodistas buscaban ayer a Vallejos y a Capello, bajo el calor sanjuanino, en búsqueda de su versión de los hechos, el mismo medio que había reproducido el supuesto affaire, Tiempo de San Juan, subió a la web la desmentida de Aníbal sobre el supuesto ilícito que ventiló Tomás Méndez en su programa ADN. 

Aníbal aclaró: “A mí me invitaron al programa para hablar de la denuncia que hice contra la anterior intervención por el mal uso de tarjetas corporativas, con las que habían comprado cualquier pavada”. 

“Cuando comenzaron a hablar de este tema los dejé, porque quería ver adonde llegaban. Pero en el corte les dije `esto que están diciendo no es cierto´. Después no tuve la oportunidad de decirlo públicamente. El tema es irrelevante porque no se ha vendido nada. Ojalá se hubiera podido vender esa cantidad. Se sacaron unas 40.000 toneladas, una cantidad insignificante”, dijo el bigotudo funcionario. 

Vallejos y Zeidán, en 2019. 

“Puede ser que hayan firmado a 55, 56 (dólares la tonelada) No es lejano a lo que cobra el yacimiento, el objetivo era vender carbón para cocción de piedra caliza, pero se hizo una prueba y no anduvo”, insistió. 

Con respecto a las camperas que Zonda Outdoors, la empresa de Vallejos, vendió por 30 millones de pesos por la supuesta amistad de éste con Zeidán, Fernández dijo “de todo lo que revisamos no vimos nada extraño. Ahora volvimos a licitar y esa empresa ganó algunos ítems por precio. Publicamos todas las licitaciones y todos pueden impugnar, ase gana a cara de perro. Debe tener buen precio porque nosotros somos muy duros en ese tipo de cosas”. 

Vallejos también da su versión, coincidente: “el carbón tiene una particularidad que no tiene kilo caloría, y entonces va directo a la usina térmica de electricidad. Como en San Juan las caleras pagaban de US$ 130 a US$ 180 por el coque, vimos la oportunidad de hacer un negocio que impulsara un sector con problemas de costos, creando una comercializadora de minerales que insume tareas de carga, descarga, alquiler de equipos, etc. Pero cuando hicimos pruebas, no anduvo. Después, en 2019 no se produjo nada, o muy poco, como para llenar un barco”, explicó a este diario. 

Dice Vallejos que se a que nunca se desarrolló, se había armado un plan con una logística costosa: llenar el barco llevarlo de Punta Loyola a San Nicolas y de ahí a San Juan, en la zona de Cañada Honda y ahí se alquilaba un predio a Ferrocarriles Argentinos para hacer el acopio. 

Y explica también que Alberto Hensel (entonces ministro de Minería de la Nación y hoy secretario de Minería de la Nación) estaba al tanto de esta ecuación: US$ 55/56 se pagaba el carbón de piedra en Punta Loyola, US$ 26 ton en barco hasta San Nicolás, US$ 9 Carga y descarga, US$ 13 ton en Ferrocarriles Argentinos, descarga y limpieza de vagones, carga a camiones tolva, flete de Cañada Honda a Los Berros (caleras), además del costo financiero  

El precio del carbón 

El otro que salió al ruedo fue Mario Capello, alguien que no se cansó de denunciar a la gestión K en el Turbio y que ahora es blanco de ataques. “Todo era costo operacional y después no vendimos ningún barco porque no logramos que nos compren el carbón las caleras de San Juan y siguieron comprando el carbón de coque subsidiado de Luján de Cuyo. El carbón de Río Turbio no le sirve a las caleras porque además tiene un 14% de cenizas, lo que altera el color del producto. Todo es tan falso como que no se vendió una sola tonelada a las caleras. Si el carbón hubiera sido aceptado por los procesos, San Juan estaba pagando más de US$ 130 ton por el de YPF y era un gran ahorro”, dijo a Mining Press. 

Capello fue más allá: “Son todas mentiras de Méndez, periodista de C5N que está multi procesado y ahora lanza un nuevo operativo K para borrar los robos que hubo durante el ministerio de Julio De Vido, todos recontra probado. Quieren ensuciar incluso a mi hija con información falsa. Ella no cobra 120.000 pesos. Fue monotributista por 30.000 y ahora en plantilla cobra 65.000. Estos señores, como todo ladrón, creen que los demás son de su misma condición”. 

Capello defendió también su gestión “en la cual dice que se recuperó la producción. En 2019 YCRT vendió dos barcos de carbón fino depurado a Brasil y quedaron en las playas de Loyola un stock para un barco más. La empresa estaba lista para exportar un barco por mes a partir de enero de 2020”.  

Los años pasan… 

En síntesis, un nuevo escándalo en la vida de YCRT, un complejo muy caro para los bolsillos argentinos. Recientemente OPI Santa Cruz reprodujo audios el Coordinador de YCRT, Lucas Gaicerain, le reprochó a la dirigencia gremial que hace un año no trabajan y pretenden cobrar más. 

“Tenemos que tener en cuenta que la empresa hace un año no trabaja, la empresa no produce recursos propios, vivimos el 99% de los ingresos que tiene la empresa y dependen del Ministerio de Economía. En algún momento tenemos que empezar a producir y los problemas los tenemos que ir solucionando produciendo.  

Según OPI, desde las PASO que perdió Cambiemos en agosto de 2019, la mina dejó de producir. Los sueldos se siguen pagando y hoy hay un conflicto sindical por supuestas “licencias no tomadas, aumento salarial encubierto que Aníbal no quiere dar un aumento porque YCRT no trabaja hace un año, han aumentado el 70% el presupuesto y tienen miedo a un rebote público de este desastre”. 

Pero todo tiene una solución, el pasado 28 de octubre YCRT y el conjunto de sindicatos de trabajadores de la mina firmaron un Acta Acuerdo (ver foto) para incrementar a partir del 1 de octubre de 2020, para todos los trabajadores con ámbito en el Yacimiento Carbonifero Rio Turbio y de los Servicios Ferroportuarios con Terminales en la ciudad de Río Gallegos y Punta Loyola -Y.C.RT., los rubros Transporte Escolar Becas, Contribución Educativa, Refrigerio, ítems aumentados entre el  100% y el  240% y no relacionados con la productividad. Por eso los sindicatos pedían por las licencias, el aumento salarial invisible que Aníbal Fernández no quería autorizar. “El aumento desproporcionado de ítems como los relacionados con la escuela y la educación, que no tienen aplicabilidad práctica por cuanto las clases presenciales nunca se han dado en Santa Cruz este año y tampoco está previsto que ocurra. Es un aumento trucho en YCRT, ante la vergonzosa realidad de que no pueden dar aumento relacionado a la productividad”, destacó OPI Santa Cruz. 

Eppur si muove. Ayer, en medio de estas palestras, Tiempo Sur tituló “Corrieron el tren” 

Después de un año, partió una locomotora con 35 vagones hacia Río Turbio y se espera que hoy retorne a Punta Loyola con mineral grueso y fino, para la distribución y el acopio, respectivamente. Si bien hubo limpieza y mantenimiento esperan ver cómo responde la vía con “máquina pesada”. Si todo está bien se esperan “tres viajes por semana”. 

Una noticia como para recordar que aún existe una mina, entre tanto escándalo. 

Continuará (lamentablemente). 

Sobre virus, kosacos, espías, vacunas y cobayos

Por Daniel Bosque. El director de Mining Press y EnerNews explora las relaciones históricas de Rusia con la Argentina así como con la región en general.

“El ser humano necesita dormir, el sueño de la Gran Rusia jamás descansa (Diana Uribe) 

Benigno Benjamín Villanueva, casi ignoto en su Argentina natal, fue una de las glorias militares de la Rusia del siglo XIX. Después de una vida repleta de aventuras y guerras en su país, en las que fue sucesivamente federal y unitario, en México y California adonde fue tras la fiebre del oro, antes de recalar en Crimea, primero como oficial del ejército otomano que peleaba contra los rusos y después como destacado general del ejército enemigo, el de los zares. Murió como Villanokoff y es una de las tantas historias que entrelazan al sueño de la Gran Rusia con las lejanas pampas sudamericanas. Hacia 1915, los rusos – muchos de ellos judíos – eran la tercera colonia de inmigrantes en Buenos Aires, 200.000 almas, detrás de españoles e italianos. 

Rusia siempre ha ejercido fascinación en la imaginación argentina. Por Tolstoi, Chejov y Dostoievski para los más leídos y por el Partido Comunista, que en la dictadura de los 70 alentaba negocios bilaterales, mientras caía su militancia de base, para romper el embargo cerealero y el boicot impuesto por EE.UU. después de la invasión a Afganistán. De aquella época quedan testigos, como el banquero pro soviético Carlos Heller, hoy diputado kirchnerista. 

Todo eso nos pilla lejos en estos días de vacunas obligatorias que preanuncia el gobierno. En un foro del pasado 20 de octubre, Vladimir Putin lanzó un dulce desafío ante los líderes del RSPP, el grupo de lobby empresarial más grande de Rusia: la vacuna Sputnik V es “un buen negocio, el componente humanitario es claro y podría generar US$ 100.000 millones en ingresos en todo el mundo”. 

Cifras como para fregarse las manos: un ejército de brokers vienen tejiendo el trading for export. El precio de la vacuna en bodega del moscovita Instituto de Investigación Gamaleya no está muy diáfano. Hay versiones de que sería US$ 0.50. Y otras de que los agentes del Fondo de Inversión Directa (RDIF) la estarían mercadeando por US$ 10 en Centro y Sudamérica. El margen no está nada mal. 

A los ciudadanos argentinos, ha dicho ahora Alberto, la vacuna no le costará nada, afirmación que es un oxímoron (o contradicción en sí misma) porque al Estado Nacional, que solventamos todos, le costará US$ 19.50. 

RDIF, que comercializa la vacuna en el mundo, dice que más de 50 países ya han reclamado unas 1.200 millones de dosis. Versus Moderna, Pfizer u Oxford Astrazeneca, los laboratorios rusos no rankean en Wall Street y tendrán menos problemas con auditorías sobre precios FOB y comisiones pagadas a los políticos compradores de turno. 

En el caso argentino, algo no cierra es el gap entre los 25 millones y luego corregidas 10 millones de dosis que dijo estar comprando el gobierno nacional con respecto a lo que dijo la semana pasada el director de Gamaleya, Alexander Gintsburg, quien aseguró que en diciembre sólo habría un stock 5 o 6 millones de dosis de Sputnik V listas. 

En marzo pasado, Yuval Harari, el conocido autor de Sapiens, auguraba que el gran cambio en la Humanidad sería la abolición de las libertades, tal como la conocimos. Ya hay fuertes indicios por estos barrios. 

Urdida en el sigilo de las tantas medidas tomadas por Argentina en la pandemia, pasó inadvertida y ahora emerge a la luz pública la Resolución Conjunta 6/20 del 3 de septiembre Ministerio de Salud, ANSES y Dirección Nacional del Registro Nacional de las Personas que crea un “Certificado Digital de Hechos Vitales” por el cual las decisiones sobre la salud de cada uno de los argentinos serán hiper reguladas por el Estado. 

En criollo, si no dejas que te pongan la Sputnik o cualquier otra vacuna no es que no podrías ir a Mar de Ajó a ver a tu suegra. El escenario inquietante es que quedarás bloqueado para todo trámite laboral, bancario, comercial, previsional, etc. 

Si esto se confirmara, Argentina habrá puesto proa a un inédito modelo de control político y social, so pretexto de esta emergencia sanitaria. Los diarios de estos días están repletos de voces, sobre las vacunas del Kremlin, que aspiran a copar el 25% del mercado mundial. En Rusia, donde se ensayan violando todos los estándares internacionalmente aceptados, sólo cuatro de cada diez ciudadanos se la pondrían, según dos encuestas de ayer. Los temores van desde las alteraciones genéticas a las inmunodepresiones. O que favorezca, sin las debidas fases de prueba, la mutación del virus, tal como advierte Ian Jones, virólogo británico de la Reading University. El otro temor es que este negocio de varios ceros finalmente no le sirva para nada a gentes extenuadas por la pandemia. 

El corona business está en su esplendor. Mientras, los sistemas sanitarios desalientan a la población a consumir medicamentos que mitiguen la carga y la transmisión viral, una prédica a la que le hacen el juego incansables médicos mediáticos. 

En tanto, la geopolítica hace lo suyo. Sophie, una simpática guía de Moscú, explica mientras me muestra los souvenirs vintage del pasado soviético en el Parque Izmailovo, que millones de rusos respaldan a Putin porque obligó a la “oligarquía” hace 30 años a traer sus dineros a Rusia y levantar el país de las ruinas. Tras la perestroika y el glasnot de Gorvachov y el descuartizamiento de la URSS, corrupción, desempleo, gripes y emigraciones habían empobrecido, desmoralizado y mermado a la población.  

No son pocos los politólogos de Estados Unidos y Europa que han sostenido en las últimas dos décadas que es la Rusia autocrática, de pie y expansiva, aunque barriendo debajo de la alfombra a opositores y asimetrías, la luz roja que hay que mirar en el tablero. El mundo pre Trump ha intentado contenerla y a la vez sancionarla. En 2014, tras la ocupación de Crimea y Sebastopol la castigó con puniciones comerciales y financieras, como había ocurrido otras veces desde la Revolución Bolchevique. 

Putin, a cuya fortuna mítica construida junto a su inseparable amigo Sergey Roldugin, el escándalo Panama Papers  le dedicó grandes titulares en la prensa mundial, cada tanto salta la valla eliminando a díscolos con las mañas de viejo maestro de espías de la ex KGB. Pero, además, con Gazprom y Rosneft tiene todo el gas que precisa la fría Europa para romper alianzas y aislamientos, como se ha visto en la batalla inconclusa con Trump y Merkel por el gasoducto Nordstream 2 pactado con Alemania. 

En 2015, un Putin debilitado por las sanciones, le pisó los talones a Xi Jimping en una gira por América Latina, firmando acuerdos de cooperación, varios de ellos con Argentina. La estrategia de Putin en este lado del mundo es “Reciprocidad con la hostilidad en el extranjero cercano”. En castellano: pagarle a EE.UU. y Europa con la misma moneda, por haberse metido con las hijas de la Madre Rusia, las exrepúblicas soviéticas de Estonia, Letonia y Lituania, Kazajistán, Kirguistán, Tayikistán, Turkmenistán y Uzbekistán, Armenia, Azerbaiyán y Georgia. 

Rusia tuvo escasas relaciones con Latinoamérica durante la Guerra Fría. Las primeras fueron con Brasil, Uruguay, Argentina y México y el mayor apoyo fue obviamente para Cuba y Nicaragua. Por afuera de estos negocios de ocasión, su fuerte en la región es la cooperación técnico-militar. Pero vive aspirando a más lazos en energía, tecnología nuclear, transporte, telecomunicaciones, aeroespacial, minería y recursos naturales, biotecnología y farmacéutica. Está muy por detrás de EE.UU. y China, a pesar de la fuerte presencia en Venezuela, sobre todo en la faz militar. 

Algo parecido pero diferente ocurre en África, donde en diciembre pasado Putin encabezó un foro en que resaltó que el comercio anual es de US$ 22.000 millones. Muy poco, pero el doble que hace cinco años. No está computada aquí la venta de armas, como las codiciadas Kalashnikov, ni los denunciados grupos mercenarios, negocios difíciles de cuantificar. En el Norte africano, Rusia no le afloja el pulso a Estados Unidos y Europa en los escenarios bélicos de Siria y el Magreb en que se desangra la región hace más de una década. 

La Rusia de Putin, cuyo Banco Central en la última década acaparó más oro que ningún otro en su afán de refugiarse, vive rompiendo todos los cercos a sus fondos públicos y a sus magnates, unos cuantos de ellos zares de los mercados de metales y otras commodities.  En los días en que se corroe el sueño antiglobalización de Donald Trump, al que ayudó a entronizar con la saga de espías, hackers y trolls del Rusiagate, hoy está cerrando ahora acuerdos con gobiernos sedientos de buenas noticias y dispuestos a audacias al Sur del Río Bravo. 

En la era coronavirus, Argentina se perfila como un gran laboratorio humano, un experimento de imprevisibles consecuencias celulares, nunca mejor dicho. Y también sociales. 

Putin se apresta a cabalgar por las estepas criollas junto a sus kosacos peronistas. Tan audaces y saltimbanquis como el legendario Villanueva cuya historia abrió esta crónica. 

Plan Gas 4: Créeme que va en serio

Por Daniel Bosque. El director de Mining Press y EnerNews analiza el renovado plan del Gobierno que buscará revivir Vaca Muerta.

“Dame alguna ilusión, yo te daré mi sueño 

Para ponernos de acuerdo y disfrutar de los buenos tiempos” 

(Canción de Marcela Morelo) 

Historia propicia para este momento. El polaco Lee Strasberg, gran maestro de actores del siglo pasado, decía en su conocido Método que la peor respuesta para un actor es “no te creo”. 

Bajo el sol neuquino, el Estado argentino tiró ayer toda la carne posible al asador: el mejor precio del mundo para el gas natural, un dólar más del que ofrece con toda la furia el Henry Hub de Lousiana. 

Por lo pronto, el Plan Gas 4 ya ha tenido para CGC, YPF, Total, PAE, Wintershall, Pampa y Tecpetrol el primer efecto benéfico, que es el cobro de las acreencias por las compensaciones de la Resolución 46/17, que el gobierno, del ahora reaparecido Mauricio Macri, dejó de pagar a instancias de FMI de Christine Lagarde. Llevando entonces a Techint a las puertas del CIADI tras el planchazo a Fortín de Piedra. En estas bodas, donde hubo amor, deudas quedan. 

Vaca Muerta es mucho más que el litio de Bolivia que nunca termina de arrancar y tal vez no lo haga jamás. Se parece al acordeón de Astor, el fuelle magistral que se estiraba lúdicamente tras la diáspora de notas. 

La liturgia albertista, antes y a poco de asumir, decía que la Cuenca Neuquina, la siempre mentada y conflictiva minería metalífera y la agro industria (cuando los puercos para China eran apenas un rumor) serían pilares de la recuperación argentina. 

Eso fue hace un siglo. Antes de la pandemia/cuarentena que ha barrido a casi 4.000.000 de empleos, sólo de los registrables, miles de PyMEs y empobrecido más al país. Muestra gratis: la capital de Neuquén, que recibió a Fernández, había vuelto a Fase 1 siete meses después del black-out nacional de marzo, que antes se aplaudía y ahora no. 

Las curvas de fractura en Vaca Muerta se parecen un electro. Por expectativas y estímulos este año crecieron y decayeron, por la falta de señales energéticas y porque el cuadro macro de la Argentina se complicó, paradójicamente after bonistas. 

Los popes petroleros avalaron el nuevo plan. Pero hubo tibios aplausos al interior del oil & gas, porque el embrollo económico es mayúsculo y la Argentina es imprevisible o lamentablemente predictible. 

Nadie se acuerda de Sergio Lanziani. El joven Darío Martínez ha saltado al ruedo con una hiperkinesis como para estar en todas las tapas. El guiño de que su Secretaría se mudará a sus pagos puede abaratar o no la política, pero ese es un tema menor, mientras Dios, la Virgen y la billetera mayor estén en Buenos Aires. A Darío le tocó en bambalinas dar los números, lo que todos querían. Serían US$ 5.600 millones de ahorro fiscal, y volver a sacar gas a troche y moche. Dicen que Kristalina ya sabe y no objeta este derroche. La alquimia es bien argentina: falta definir el sendero doméstico de tarifas energéticas y cómo será el esquema exportador, llegado el caso. 

Así es de versátil la cosa. En un santiamén pasamos de reabrir los ductos a Chile a volver a traer barcos de LNG a Escobar y refuerzos de fluídos de Bolivia. Para las productoras de gas, si hay mercados externos y las cuentas cierran, no hay problemas con la recesión argentina que llegó para quedarse. Al fin y al cabo, menos estrés en el sistema y también un problema menos para los despachos invernales y los entes reguladores. 

Mejor no ir, o mejor ir si uno quiere entretenerse, a los buscadores de noticias. Allí hay imágenes de exultantes políticos y empresarios, más que ayer, mucho más, frotándose las manos con el gran tesoro de Vaca Muerta. Y reportajes en Añelo, imán de todos los sueños. 

Pero Argentina es una manta corta, tanto que todo anuncio, aun cuando los hechos después rebajen su impacto, sirve para mover la aguja. 

Vamos a poner la casa en orden, ha dicho Alberto y su comitiva ha debido gambetear, como en otras ciudades, a pancartas de empresarios pymes que quisieron mostrar a los medios que están fundidas. 

La gran pregunta, tras sucesivos virajes de la política de subsidios, promociones, cepos y restricciones en la última década, si el Plan Gas 4 se sostendrá y cumplirá con la vigencia de su póliza. 

Para los petroleros sabedores, US$ 3,70 no es el mejor precio del mundo sino una respetable compensación, como para volver a subir equipos. 

No es sencillo. El celo sanitario ha complicado a la economía, los costos y la productividad. Quienes están trabajando lo hacen con otras ecuaciones y hoy con muchos obstáculos por la crisis monetaria y de comercio exterior, que el mismo día del anuncio el Neuquén se reflejó en otra norma del BCRA para regular importaciones y contener la sangría de los pocos dólares que quedan. 

¿Revivirá Vaca Muerta? Es difícil imaginar plenitudes detrás de las promesas dulzonas. Y en la Argentina escasa, si se abre una ventana mejor es ventilar. No se sabe cuándo vendrá el próximo ventarrón. 

¡Topodopo paparapa elpe orpotopo!

Por Daniel Bosque. El director de Mining Press y EnerNews repasa la compleja crisis en la que Argentina se encuentra sumida.

Sipi sepeñorpo, dicho en jerigonza, el idioma lúdico de nuestra niñez perdida. Estamos como el recontra tujes como pocas veces en la historia nacional. 

Podemos irnos por la tangente hablando de Macri, Menem, los K, Figueroa Alcorta, Sarmiento, Rosas, Braden o Peron. Argentina es una pesadilla de la que no podemos despertar. Nos cabe el duro privilegio de estar asistiendo a un desastre impensado. 

Más confinamientos. Ahora vimos a quien nos iba a salvar del flagelo de la humanidad, con sobre peso y ojeroso, rodeado de políticos federales y variopintos que tampoco creían en lo que discurseaban. Cuarentena, pandemia, qué carajos importa, la respuesta a los tiempos del virus, en medio de la severa crisis que ya nos castigaba, se encamina a un fracaso monumental. 

Para no pegarnos un tiro en la entrepierna mejor será adornar con eufemismos este cuadro. Por enésima vez: no se trata de ser de izquierda o de derecha. Los laburantes y contribuyentes, esos auténticos decadentes que son cada vez menos en un país diezmado, están cada vez más a disgusto. Pero a no quejarse porque hay millones, como los jubilados e informales desbarrancados, que están mucho, pero mucho peor. 

En mayo y junio, el tufo del del aislamiento social ya atravesaba el mejor barbijo N -95, ya se advertía de que el sentido común había huido de la escena pública. Aún hoy, cuando la realidad nos ha abofeteado, todavía hay personajes que fanfarronean con su pene más largo. Mientras, una respetable proporción del gran pueblo argentino le ha puesto el pecho a esta pandemia / cuarentena, ha quedado hiper asistido, más pobre, con el ánimo por el piso, sin rumbo. 

No jodamos más con las paráfrasis. Este naufragio inédito. el reseteo universal montado en la oscura pandemia tiene la imprescindible complicidad de nuestras conciencias dormidas. Por comodidad, miedo o buena fé, nos hemos entregado a la falta de sensatez. Porque nos aterrorizamos con que no hay nada peor que dar positivo y morirse. De tanto aferrarse desesperadamente a la vida, millones de ciudadanos hoy se preguntan hasta cuándo y a santo de qué tanto sacrificio. Mientras, ven en los telediarios como los poderosos mandatarios, desde el pionero en contagios Boris Johnson hasta el negador Donald Trump se enferman y se sanan en forma exprés, con remedios VIP que no son ni para tí ni para mí. 

Gates, Soros, el PC chino, Wall Street o la gran masonería neomalthusiana. El whatsapp no te deja ver el bosque, porque el negocio del pánico, aquí y en todo el mundo ha tenido como participes necesarios el maquiavelismo político 5G, la soberbia pseudocientífica y el corona business. 

Pero fundamentalmente, el maridaje ideal de nuestro miedo a terminar en un calvario solitario, entubado hasta los tuétanos o lo peor de todo, dentro una bolsa negra, como basura de consorcio. 

Esto parece una proclama anarquista, pero nada que ver. Este elefante no se puede esconder más en el armario. No pueden hacerlo ni los apóstoles populistas que vienen vendiéndonos todo tipo de igualdades e inclusiones compensatorias de la miseria evidente. Ni pueden hacerlo los predicadores neoliberales que se la han pasado lo que va del siglo negando la desigualdad, global y doméstica, neomedioeval e impúdica. 

La colateralidad de la pandemia tiene sus claves en cada país: los tips argentinos tienen bastante que ver con la pereza del pensamiento y en muchos casos, con la indolencia en la acción, con la decisión de poner a un país en el freezer y a buena parte del Estado en modo happy hollidays. Mientras los apesadumbrados hijos de la patria regaban la ilusión de que quedándonos en casa saldríamos a flote sanos y salvos. 

Parecía que todo era cuestión de arreglar con los bonistas y esperar a los chinos y otra buena cosecha en la Pampa generosa pero la mano viene durísima.  Pero pronto volverán los vuelos, el futbol, van a abrir las escuelas no prioritarias y los shoppings en los que se nos va la líbido. Advertencia: los médicos mediáticos y políticos pícaros te dirán que no eches todo a perder con tu conducta antihigiénica e irresponsable. Siempre tranquiliza hallar un culpable. 

El leit motiv de esta primavera es “tenemos que convivir con el virus porque la vacuna tardará en llegar”. Un nuevo desafío para el ingenio y la vocación de trabajo de burócratas y embusteros que dijeron que el encierro masivo sine die sería la panacea milagrosa. Los resultados están a la vista en nuestra querida Argentina, multi campeona mundial de errores no forzados.  

Mérito y Ameri o crónicas del cuchi cuchi

Por Daniel Bosque. El director de Mining Press y Enernews comparte su mirada respecto a lo sucedido en la Cámara baja este jueves, y la situación general del país.

Si Freud y Lacan resucitaran, seguro se hacen un pic-nic con tanta argentinidad. Pero no hay por qué caerle con todo a nuestros queridos diputados: quien hace comete errores, siempre fue así. 

Dice la Biblia, en un pasaje inédito, que al Arca de Noé le entraba agua por varios rumbos, el diluvio no paraba y en eso se descubrió un cuchi cuchi explícito entre la jirafa y el oso hormiguero. El escándalo fue tan grande que las bestias olvidaron que podían naufragar y perecer. 

Para despejar infundios y versiones maliciosas, leamos la versión taquigráfica de la última sesión de los representantes del pueblo: 

-¡Señor presidente, se están tocando! advierte el bedel. 

Ha bastado el oportuno aviso y la sesión de salvataje de la República se suspende para poner orden. Por fortuna y como todo guión precisa de un malo, procederemos a expulsar al germen maligno, no vamos a esperar la vacuna. 

Qué disculpas ni disculpas. El salteño es un super portador de aquellos y rápidamente el personal parlamentario desentierra files que yacían en cajones. Se confirman las peores sospechas, dicen sus cofrades. Gracias a Dios nos dimos cuenta. 

Fin del traspié por zoom o pezoom: el legislador ha renunciado. 

– ¿Se acepta la dimisión?, pregunta Presidencia. 

– Siiiiií, responde el cuerpo. Un 224 a cero no está mal para dar muestras que hay cosas con las que no se jode. Alivio general: ha vuelto la moral, repentinamente extraviada y sin rezarle a San Antonio. 

– Tiene la palabra el diputado Argentolis, le pido que sea breve: 

– Señor presidente, sólo para detallarle los temas pendientes: 

+ El diputado Yasky ha presentado un proyecto para una jornada laboral de 6 horas. 

+ Tenemos el dictamen de comisión del Impuesto Solidario, por el que las petroleras privadas aliviarán el déficit de YPF, su competidora. 

+ A pesar de las ATP y moratorias, unas 60.000 PyMEs han cerrado y 380.000 argentinos han perdido sus empleos. Pero no ha sido por la cuarentena, sino por la pandemia. 

+ Por los problemas cambiarios un 50% de la industria denuncia problemas de abastecimientos. 

+ La buena noticia, señor presidente, es que hemos acordado nuevos recortes a la desmedida opulencia de la Capital Federal… 

– (Interrumpe el presidente) diputado Argentolis, le voy a pedir que sea breve y no nos distraiga con cuestiones menores, tenga en cuenta que hoy es un día trascendental e histórico para la moral de la República. 

– Perdón, señor presidente, tenía otros temas, como los incesantes incendios que están devorando millones de hectáreas de nuestro ecosistema, o el alerta de Perú de que una flota de 400 pesqueros, en su mayoría chinos, viajan en dirección a nuestras aguas continentales… pero si le parece serán girados por Secretaría a las comisiones respectivas. 

– Gracias señor diputado, tiene la palabra el diputado Alzheimer, el ruego que enfoque bien su cámara para no tener problemas. 

– Gracias señor presidente, sólo para proponer el merecido homenaje, que incluye una pensión vitalicia, de este honorable cuerpo a la figura insigne del ciudadano Sarasa. Disculpe, pero ya me olvidé quién es, le juro que lo tenía bien presente. 

– No tiene importancia, diputado Alzheimer, en tiempos de dura pandemia la memoria puede fallar. Vamos a votar…. ¡Aprobado el homenaje! Se levanta la sesión, no olviden de apagar sus computadoras. 

Albelto y El Glan Helmano

Por Daniel Bosque. El director de Mining Press y EnerNews pone en foco las relaciones comerciales, cada vez más presentes, entre Argentina y China.

Nos forrearon, la trampa estaba tendida

Cero amistad, el enrojecido líder opositor echaba espuma por la boca. Wado los había invitado, como Alfonsín a Cafiero abuelo cuando Aldo Rico y habían puesto toda la carne en el asador virtual para “defender las democracias”. Y Alberto acabó sustrayéndoles a la vista de todos US$ 700 millones/año. 

“No llores por mí CABA”. Tras el anuncio del manotazo, las redes K festejaban el rebalanceo nac&pop y hasta algún tuit progre recordaba aquello de Fidel sobre La Habana: “fue la prostituta del imperio, será la última de nuestras prioridades”. CFK se salió con la suya y se complica su elección como Miss Reina del Plata. 

Lejos de picardías, smiles y caripelas, al apagar las luces había dos desaparecidos en acción. Lázaro Báez, el reo notición de anteayer que no encuentra lugar en el mundo, porque la guita no hace la felicidad a pesar de lo que piensan millones de no ricos. Y Sergio Berni, el teniente coronel del pueblo que venía hip-hop. La mano dura mide bien en estos países, pero hay sorpresas que te devalúan de un saque. 

Canas con bombo, no se puede creer

Me comenta Juan, un viejo amigo y dirigente sindical del interior, buscando más claves de los baby boomers de Daniel Scioli, los pitufos que hoy describe impecable Carlos Pagni. Qué pena la pandemia, Almodóvar o Cutzarida en Puente 12 o en Olivos se hacían una panzada de tomas kitch, (tomas cinematográficas, se entiende). En el top, los cascajos policiales desvencijados que arrancaban a empujones tras la voz de irse porque llegaban a la quinta presidencial los kas a putear contra el golpe de los neonazis y la puta oligarquía. 

Prospera la paz Axel-Chalecos Negros, la nueva agenda de Alberto será una cascada de reclamos. Las otras policías del país, médicos y otros esenciales ya comenzaron a preguntar y nosotros para cuando. Moraleja: es mejor que los uniformados tengan un sindicato, si es peronista mejor. 

A Olivos y al Instituto Patria más que putsch le temían al auto encierro en los cuarteles que hubiera disparado saqueos y violencia lumpen y narco, de eso sabe y mucho la Bonaerense, como en Córdoba en diciembre de 2013. Salió el sol, con el dinero de los porteños, el GBA podrá festejar un septiembre peronista. Habrá que ver la cara de pocker zen de Horacio Rodríguez Larreta como queda tras el bolsiqueo, lo que no te mata te fortalece. 

Efemérides del redondeo: se cumplen 240 días de gobierno de Alberto y Cristina, de los cuales 174 fueron de más o menos cuarentena. Balance triste que obliga a explicaciones: la pandemia se llevó puestos a miles de pesos, empresas y sueños. Por suerte, Martín Guzmán arregló la deuda. La OMS dice que ni soñar con una vacuna hasta 2022, pero ayer contagios y muertos récord en Argentina pasaron a segundo plano.  

Querido dragón

A lavarse la cara y cambiar el gesto. El 8 de noviembre, so pretexto de la inauguración de la Expo de Shangai, el doctor Xi Jinping espera al paciente Alberto F. No se sabe si irá, pero en el avión ya no caben más empresarios. La idea es firmar acuerdos que pondrán un marco al imparable avance de China en la Argentina en crisis. 

La embajada en Beijing, con Luis María Kreckler como nueva cabeza y el representante comercial Sabino Vaca Narvaja, factotum ká de agendas y contactos, es un torbellino. El negocio porcino, tan prometedor y polémico con su meta de US$ 20.000 millones para stockear aquí 100 millones de cabezas es el árbol que tapa un bosque de negocios agropecuarios, energéticos, mineros, financieros, de obra pública, telecomunicaciones entre otros varios. 

La liturgia de cooperación y amistad, como la que propuso el zar de los medios Shen Haixiong, presidente y editor en jefe del CMG (sigla en inglés del grupo de medios chino), en un webinar latinoamericano en el que hablaron entre otros Alicia Bárcena, secretaria de la CEPAL, y José Luis Manzano. 

“Wuhan no tiene por qué pedirle disculpas al mundo”, dijo Shen en su réplica a los que sostienen que Xi Jinping aprovecha la pandemia para fortalecer su poderío mundial, comenzando por la abolición de la autonomía de Hong Kong. 

El plan de la nueva Argenchina, como se llama la cámara bilateral que regentea Sergio Spadone, no es nuevo. Sólo que ahora avanza a todo vapor y está cerca de pasar de la potencia al acto en varios ítems. Si es más novedoso el romance entre el Partido Comunista chino y el Partido Justicialista. Los dos llevan hechos varios webinars en los que los asiáticos proponen compartir su know-how en lucha contra la pobreza, que aquí sobra, y en organización y control social que allá sobra. 

Hay que atravesar esta etapa de sinsabores domésticos y poner proa urgente a China. Clarividencias: en los violentos 70 apenas Carlos Zannini, hoy procurador del Tesoro, y un par más, militaban en Vanguardia Comunista, el minúsculo grupo maoísta de la izquierda argentina. En ese entonces, el exiliado Juan Domingo Perón despreciaba a Mao y su revolución populosa de hambres y bicicletas. 

Pero esa es otra historia, que hoy se reescribe como es debido, a fuerza de yuanes y business. 

Covid 19 en Perú: otro genocidio, amortajado de mentiras

Por Daniel Bosque. El director de Mining Press y EnerNews describe las enormes dificultades que tiene el país vecino para afrontar la pandemia.

“Y vino una gran pestilencia de viruelas y murieron más de doscientas mil almas en todas las comarcas” (Pedro Cieza de León, en crónicas sobre la muerte de Huayna Cápac en 1524) 

Perú se ha subido, trágicamente, a lo más alto del ranking mundial de muertos por millón. Un desastre que tiene sus raíces en la furia del Covid 19, pero también en la necedad de una comunidad médica, institucional y política, que no encuentra “evidencias científicas” en otros abordajes que podrían haber salvado vidas y evitado el colapso hospitalario que ha multiplicado los males y llenado las funerarias. 

Ayuda a entender este fenómeno ver videos de Youtube como el del 13 de mayo pasado de Luis Ramos Correa, médico de Enfermedades Infecciosas y Tropicales de la Dirección General de Intervenciones Estratégicas en Salud Pública, una presentación repleta de alardes de eficiencias y despliegues cibernéticos que pretendía que en Perú estaba todo bajo control. Pero en los cuatro meses desde aquel video, Perú ha sumado 20.000 muertos más hasta llegar a casi 30.000 fallecimientos oficiales por coronavirus (aunque los decesos del semestre superan en 65.000, un 120%, a los de 2019, lo que lleva a sospechar).   

El staff del Ministerio de Salud (Minsa) viene diciendo que se evitaron muchas muertes más con su protocolo de aislamiento, hidratación, hidroxicloriquina, azitromicina y acetaminofeno (paracetamol). En la misma línea vienen actuando, opinando y confundiendo a la población otros referentes de la salud pública y privada, como el infectólogo mediático Manuel Espinoza, quien so pretexto de invalidar el no regulado y riesgoso dióxido de cloro, de paso insiste en descalificar que el tratamiento con antiinflamatorios  no esteroides (los AINE, como el ibuprofeno, naproxeno u otros), antigripales y eventualmente antibióticos, los cuales permitirían combatir la temida inflamación que lleva a colapsar o terminar en los hospitales y respiradores donde han fallecido miles de ciudadanos. 

Pero el discurso falla por la base: Correa, Espinoza y otros tantos colegas difusores de embustes en América Latina están hoy cómodamente sentados sobre montañas de muertos. Decenas de médicos mediáticos que asesoran a gobiernos latinoamericanos han seguido a pies juntillas los desvaríos de la OMS, que bajó línea de una total oscuridad e inacción para las primeras y clave 72 horas de síntomas. Todavía hoy dicen sin inmutarse: “Prescribir antiinflamatorios retrasa la respuesta inmune y es un lujo que no nos podemos permitir” (sic). La estadística, sin embargo, lapida estas teorías. Y las primeras víctimas son también médicos: más de 2.000 han muerto en el planeta, 125 de ellos peruanos, mientras miles de trabajadores de la salud sufren el insoportable stress de la saturación en todos los países. 

Perú, rica en recursos naturales, había logrado desacoplar la economía de las trifulcas políticas y crecía al 5% anual en los últimos 20 años. Este año caerá un 10% mientras el Estado se ha entregado a compensaciones y subsidios sin freno. Ha florecido el negocio fúnebre, que en todo el territorio no da abasto y la epidemia ha dinamitado la red hospitalaria que hoy no es capaz de solventar la atención primaria y la cura de enfermos crónicos. La línea de urgencia 113 otros call centers siguen confundiendo a la población con el mensaje de “por nada del mundo auto medicarse”. 

El networking de la falacia (Según la Real Academia Española (RAE) engaño, fraude o mentira) incluye a la mass-media peruana. Y a publicaciones, incautas o no, como ojopublico.com, que, en su pretendido rol de chequeo riguroso, recientemente no consiguió mostrar un sólo argumento sólido para defenestrar a tratamientos eficaces y atestiguados por miles de pacientes sobre cómo frenar el avance de la enfermedad en primeros síntomas, tal como se venía haciendo con éxito en la media docena de virus Sars anteriores de este siglo. 

Enfrente de este engaño paralizante, al que obedecen sin chistar millones de personas en el planeta, circulan por las redes sencillos y sensatos protocolos como los propuestos por el hondureño Fredy Portillo o la salvadoreña María Eugenia Barrientos que circulan en las redes. 

El pecado original de Barrientos, Portillo y otros profesionales es que sus voces no provienen de países ricos de Occidente, como si allí se hubiera hecho todo bien. Pero sus acentos caribeños pueden acreditar curas y resultados que está lejos de exhibir la sanidad peruana promedio. Promedio, porque en este naufragio unos viajan en primera y muchos más en la sala de máquinas. Y la mayor parte de los muertos, por lejos, lo están poniendo las clases populares que no pueden acceder a excelencias hospitalarias. 

En Perú, como en otros países latinoamericanos, el texto sanitario oficial no es capaz de corregir rumbos, a pesar de su desastroso recetario que ha ratificado en el protocolo de la Resolución ministerial 375-2020 del Minsa peruano. Ha sido así inevitable la guerra del oxígeno porque miles de peruanos, en todo el país, han muerto de hipoxia en sus casas y en la calle, clamando por un balón que les diera el aire imposible a sus pulmones. 

La novedosa biblia médica peruana y su conteo sin fin de muertos y contagiados, repite que “el ibuprofeno, el naproxeno y otros antiinflamatorios retrasan la respuesta inmune, lujo que no nos podemos dar” (sic). En una docena de contactos con médicos del Perú, he escuchado su descreimiento de esa verdad oficial, pero también la dificultad de enfrentar públicamente el relato institucional. 

Este fenómeno de falta de objeción de conciencia también lo he podido corroborar en Argentina, Chile, Brasil, y España, entre otros países. 

Desde que el virus de Wuhan se instaló en el mundo, abunda la confusión. Perú es hoy un paradigma trágico del sórdido corsé que propone como salvación milagrosa la vacuna. Esta semana, la prensa dedicó sus titulares a la fuerte apuesta del gobierno por la vacuna del laboratorio chino Sinopharm, que será ensayada en breve en 6.000 peruanos. El “coronabusiness” chino ya se mostraba en Lima en abril, cuando el presidente ejecutivodel laboratorio, Yong Liu, decía que Perú sería el más importante banco de pruebas de la vacuna Sinopharm, ya que en China habían disminuido notablemente los contagios. 

El gobierno de Jorge Vizcarra pretende vacunar a la población antes de abril próximo, con el ojo puesto en el calendario electoral, aunque las fases de validación sobre estas y otras vacunas estén lejos de realizarse. En una compulsa con empresarios, profesionales y periodistas, he escuchado la desconfianza hacia la vacuna china y preferencias con respecto a la vacuna de AstraZeneca, que impulsan la Oxford University y un pool de empresas, que se producirá en Argentina y otros países de la región. 

Hace cinco siglos, sarampión, viruela, tifus, influenza y peste neumónica diezmaban a las tribus de Mesoamérica. Las nuevas enfermedades, para las cuales el mundo nativo no tenía anticuerpos, fueron primero un instrumento de dominación y después un problema para el español que precisaba esclavos y sirvientes en sus encomiendas y yanaconazgos para minas, haciendas y nacientes ciudades. 

Esta era neomalthusiana es otra cosa: Sobra gente en el planeta y el trabajo de las máquinas no se sindicaliza ni se rebela. En una pandemia se van recursos humanos sofisticados y mano de obra barata. Es un filtro que los burócratas de la salud todavía no pueden aplicar a la perfección. Pero en Perú, como todo el mundo, quedarse en casa y lavarse las manos a cada rato es una suntuosidad a la que accede sólo un sector de la sociedad. 

Para el resto, como en tiempos de Pizarro, hay intemperie, ganarse el pan y el riesgo más que cierto de un final amortajado en los embustes sanitarios que ha descripto esta crónica.

¡Sonríe, Zoom te ama!

Por Daniel Bosque. El director de Mining Press y EnerNews analiza la actualidad económio-social del país y la región, y los desafíos que deberá afrontar el Gobierno.

El blog del Banco Mundial sobre la pobreza, que coordina la española Carolina Sánchez Páramo, no tiene desperdicio. Desde que comenzó la pandemia, en sucesivos briefs va recalculando la degradación social que asolará el planeta. En abril-mayo cifraba en 40-60 MM los nuevos pobres extremos, ahora los recalcula en no menos de 100 MM y advierte a fin de año podrán ser el doble. América, desde Alaska a Tierra del Fuego, ha estallado en miserables mientras se volatiliza la política y el poder. Al comienzo de los confinamientos, que han dañado como nunca economías y vidas, todo parecía poner proa a monopolios políticos irrebatibles. En medio de la hecatombe, hoy reinan las dudas mientras vuelven los fantasmas de revueltas sociales. 

Es la pobreza, estúpido. Algo huele mal: esta semana, mientras millones de famélicos latinoamericanos cuentan los garbanzos de su próximo guiso, ven a enfiestadas muchedumbres en Wuhan, donde el barbijo fue abolido oficialmente el pasado lunes 11. Aquí el debate durante un tiempo largo será Covid or not Covid. Lo dicho: además de la miseria galopante, acecha el espectro de la muerte indigna y solitaria, en manos de sistemas sanitarios de enclaustramiento medioeval. Que nuestros viejos y queridos no mueran solos, piden algunos legisladores sensibles. Imposible y no habrá profilaxis que valga: el gran público mejor que no vea lo que sucede al interior de hospitales y geriátricos estresados. “Con el virus vamos aprendiendo día a día”, es el discurso oficial, mientras suman y ocultan a trabajadores de la salud (dos por día en Argentina) que mueren entre precariedades sin perdón.   

Los políticos y las gentes de a pie se encuentran a diario en medios y redes. Donde los primeros le enroscan la víbora a los segundos con que hacen más que lo correcto y que los muertos del Covid 19 son responsabilidades compartidas entre la mala suerte, la desidia ciudadana y la vacuna que nunca llega. No nos agradezcas que te salvamos la vida, es nuestro deber. 

Es la miopía, estúpido. Argentina tiene sus propias claves, porque al comenzar el año, más allá del exitismo peronista del flamante gobierno, los números eran rojos, por el quiebre del fisco y la estanflación, básicamente. Un cuadro que, pese al canje de una quinta parte de la deuda externa, no tiene vacuna a a la vista. Por torpeza o perversión, en todo caso a caballo de su inercia, el país de Perón, Borges, Fangio, el Che, Maradona y Messi le ha metido candela y gasolina al incendio con su quimioterapia severa al coronavirus. Hacia fin de año la pobreza habrá escalado hasta la mitad de su población, con un desmadre de desempleados (no menos de 1 MM de los registrados más) y empresas caídas (no menos de 100.000). 

Pero eso no es lo peor, para nada, sino la brutal intemperie de los informales, esos sin prensa ni lobbies que habitan en su mayoría en el conurbano bonaerense y las periferias duras de Rosario, Córdoba, Mendoza, Mar del Plata, entre otras. Allí es donde hoy se fortalece más el narco y el delito y donde el Estado viene perdiendo, día a día, su batalla entre el relato protector y su ausencia creciente. 

Como en la Sudáfrica del apartheid, el Gobierno argentino a instancias de su poderío en el Gran Buenos Aires impedía trasvases humanos desde sus townships, los excordones industriales, a la expróspera Ciudad de Buenos Aires. Autobuses y trenes menguados, en pos de aplacar la epidemia, tienen su precio. Por ejemplo, en los primeros tres meses de la Argentina, las bajas en el servicio doméstico en el Área Metropolitana de Buenos Aires (AMBA) superaban las 25.000. 

En medio de la eterna vacación que mandó a sus casas a millones de empleados públicos (en la Nación cobran en la crisis el 100% de su salario, algunos como en el Congreso Nacional, más un plus), el Ministerio de Desarrollo Social y sus satélites provinciales no tienen hoy el ejército de agentes en la calle, que harían falta para el otro gran Plan DetectAR, el del hambre y el desamparo que se traduce, por ejemplo, en una gran espiral de tomas de tierras (100 denuncias desde marzo). En esa guerra de pobres contra pobres, hay dos verdades: los indignados que sufren la usurpación de sus propiedades y enfrente los desesperados que tienden con sus niños amoratados por el frío, sus pocas pertenencias clamando por alguien que los mire. 

El prejuicio burgués, por decirlo con un clisé, no puede verlos sin el peyorativo de “negros y marginales”, pero miles de estos Sin Tierra son laburantes, el eslabón débil de un mercado laboral hecho añicos. No sólo por esto, que colmó el vaso, sino por la comorbilidad de un país decadente que hace tiempo produce menos riqueza y trabajo de lo que precisan sus hijos. Con aristocracias en y afuera del barrio. Changarines, domésticas, multitudes en negro, contrastan con los sindicalizados en comercio, bancos y ramas industriales. En el palo más alto del gallinero está la nobleza de estatales. Millones de los cuales, insólitamente como se ha dicho, vacacionan desde el día en que comenzó el otoño. 

Como en otros países que siguieron la receta de una renta universal que comparten la CEPAL y los grandes magnates, los US$ 130 dólares del Ingreso Familiar de Emergencia (IFE) son un paliativo que a muchísimos no impide despeñarse en la dramática lucha por la supervivencia. Cómo vivirán y de qué morirán esos viejos, jóvenes y niños es un dato de extramuros que es preferible no mirar. 

En el otro extremo de la pirámide se anima a hacer ruido la clase media agobiada y todavía con excedentes de información y de bienestar, en puja con el pensamiento “nacional y popular” por ver quien impone sus sueños diversos en un país en tobogán. La grieta famosa son dos planetas lejanos, irreductibles e imposible amalgamar, porque hace tiempo que a unos y otros les estalló la cabeza. 

Unos salieron a la calle el 17-A, en autos y en barbijos, irritados por el rumbo que van tomando las cosas. Las redes tienen esa monumental virtud, de aglutinar malestares hasta juntar miles o millones. Por eso en el mundo que diseñan desde los chinos a Zuckerberg, el control del networking es la clave. 

Los otros, paradojas insólitas de estos días, miran y mascullan su bronca, por el celu y por la tele. El peronismo debe soportar con las manos atadas por su discurso sanitario a ultranza no poder “Ganar la calle”, su consigna sagrada. Un dato inédito del último medio siglo, que ningún sociólogo hubiera soñado imaginar. 

“El zoom no salvará al mundo” alerta el venezolano Ricardo Hausmann, a propósito de la explosión de webinars que hoy satura nuestras agendas. Mientras las ciudades del mundo, presas del pánico o enamorados de comodidades de la nueva normalidad, se tornan páramos, en particular en sus distritos administrativos, financieros y turísticos, porque está rota la ilusión itinerante y sólo se siente seguridad o hay permiso para cercanías. 

Tampoco pondrá a salvo a la Argentina, más allá del faro de Mercado Libre y envidiados unicornios. Antes de que el fantasma del virus llegara a estas playas, Argentina podía ufanarse de tener, en medio de la debacle, aún intacto su aparato productivo, nada que ver con el traumático 2001 en el que Estado y bancos confiscaron los ahorros dolarizados de buena parte de la población, hundiendo al país en la miseria y a la vez generando un shock de competitividad sobre los restos humeantes del desastre social. 

¿Entonces todo está perdido? Claro que no, promete el staff de Alberto+Cristina o viceversa, en vísperas de sus prometidas “60 medidas para la reactivación”. La Argentina es inmensa en recursos y reservas y como advertí hace ya tiempo en este espacio, el gran y seguramente polémico salvavidas para todes que prepara el peronismo vendrá de China. En eso está trabajando, a full, para que haya rutilantes novedades antes de que termine el “Año de la Rata de Plata”.  De eso hablará la próxima nota de este servidor. 

El botiquín que yo elijo contra el coronavirus

Por Daniel Bosque. El periodista y director de Mining Press y EnerNews sostiene que es hora de “pensar y decidir sobre la pandemia sin la pasividad y el terror a automedicarse que ha promovido la OMS”.

Después de mi reciente artículo crítico, al que titulé ”Tengo el virus ¿qué hago doctor?”, muchísimos lectores me han preguntado qué quise decir y cuál es al fin mi propuesta. Sucede a veces que uno piensa que las cosas están bien dichas pero el receptor, por hache o por be, no recibe el mensaje pretendido. 

Seguidores a libro cerrado de los dictados de la OMS, de un lado, así como también cuestionadores varios (entre ellos los simpatizantes de “Médicos por la Verdad” o del movimiento anti vacunas), del otro, me han intimado a decir para qué lado pateo. 

A pedido del público, insisto con mi observación, muy sencilla y mecánica, tanto como respirar: En el planeta, la inmensa mayoría de los discursos oficiales sobre este coronavirus y los opuestos que los rechazan, no se animan a dar una respuesta eficaz y tranquilizadora sobre qué hacer ante los primeros síntomas de la enfermedad. 

No lo hacen las campañas institucionales, porque sólo promueven el acetaminofeno (paracetamol) como un anti inflamatorio (cuando no lo es), el reposo y el aislamiento como respuesta terapéutica. 

Tampoco lo hacen las resistencias o voces alternativas. Porque o no dicen nada sobre esa receta falaz, o porque postulan remedios que hasta ahora desconocía el gran público y no generan confianza en la población, como lo son el dióxido de cloro y la hidróxicloroquina. Medicaciones no reguladas que además no se consiguen tan fácilmente o quedan a la merced de mercados paralelos y especuladores. Cuando no en medio de trifulcas políticas, como se ha visto en Perú, Bolivia o Brasil. 

Para ser prácticos y sintéticos, ante la prolongación de la pandemia y de los costosísimos confinamientos en América Latina, de todas las opciones que he visto y evaluado, como periodista y ciudadano propongo tener a mano un sencillo y efectivo botiquín. 

No hay ninguna otra opción conocida por mí, capaz de bajar la carga viral y el riesgo de complicaciones, con medicamentos de uso público y accesibles a los bolsillos populares, que se compran en la farmacia de la esquina. 

Copio la prescripción de la doctora María Eugenia Barrientos, quien asegura que los procesos por Covid-19 se han complicado porque no se han tratado bien y que si se tratan bien desde el principio no deberían complicarse, valgan las redundancias. Barrientos ha tenido éxito en miles de personas con Covid-19, en varios países.  

El protocolo exitoso de la doctora Barrientos:

  • Tres dosis al día por un período de siete a diez días de:
    1. Antiinflamatorios, como Ibuprofeno 400, Naproxeno, Indometacina y Prednisona (este último definido por el médico tratante).
    2. Antigripales, como Virogrip, Sudagrip, Catefrén, Panadol Alergia y Sinusitis, Panadol Multi-síntomas gripe, Tabcin gripe y tos, I.R.S, Rinokem Plus antigripal, y Desenfriol D. (Son marcas de distintos países, pero sus componentes más frecuentes son clorfeniramina, butetamato, fenilefrina, dextrometorfano y paracetamol)
  • Antisépticos bucales como: Tantum Colutorio, Clorhexidina, Listerine sin Alcohol, Colubiazol Spray, Anginovag Spray y Gargantina caramelo.
  • En niños: Ibuprofeno y antigripal jarabe pediátrico, tres veces al día de acuerdo con la edad: 1 cucharadita para niños de 2 a 3 años; 1 ½ cucharadita para los de 4 a 6 años, 2 cucharaditas para los de 7 a 9 años, y 2 ½ cucharaditas para los de 10 a 11 años.
  • Iniciar este tratamiento si los menores presentan síntomas como fiebre, agotamiento físico o decaimiento, tos seca con escasa flema, dolor de cabeza moderado a severo y frecuente; dolor muscular o articular, dolor o malestar en la garganta, congestión nasal o pérdida del sabor y el olor.
  • En adultos, los síntomas a tener en cuenta son: dolor de cabeza moderado o severo y frecuente; agotamiento físico o decaimiento, fiebre, tos seca con escasa flema, dolor muscular o articular, escalofríos, dolor o malestar en la garganta, congestión nasal y pérdida del sabor y el olor.
  • En Covid 19 en niños suele producirse inflamación de la vía respiratoria, que dificulta el paso del aire. En ese caso, recomienda inhaladores esteroides para desinflamar y no broncodilatadores.
  • En adultos, si después del quinto día de tratamiento persiste la opresión del pecho o dificultad para respirar, flema o tos, usar inhalador esteroideo.
  • En niños que tengan más de cinco días de síntomas y no haber llevado el tratamiento básico -antiinflamatorio y antigripal- se recomienda iniciar y añadir un antibiótico.
  • Para controlar la tos seca, utilizar Dextrometorfano o Dropropizina. No es contraproducente beber infusiones, como té verde, de manzanilla, naranjo, durazno con o sin miel de abeja, pimienta, canela o jengibre con gotas de limón ácido.
  • En pacientes hipertensos no controlados, comenzar con dosis bajas de ibuprofeno. El médico decidirá si añade la Prednisona o la utiliza en lugar del Ibuprofeno en dosis bajas. O cambiará el antigripal por Antiflu-des o equivalentes de cada país y tendrá que tomarse su presión arterial una o dos veces al día.
  • Los pacientes diabéticos tipo 2 no controlados, deben iniciar una baja dosis de Ibuprofeno y controlar su azúcar mañana y tarde.
  • A los adultos con sobrepeso, antecedentes de alergias moderadas o severas, asmáticos y con EPOC, se les recomienda incluir desde el inicio inhaladores esteroides o nebulizaciones, consultando a un neumólogo.
  • En síntomas intestinales, como dolor de estómago, náuseas y/o vómito, diarrea intermitente, dolor de cabeza, dolor de cuerpo y fiebre. Contactar a un médico e iniciar con el tratamiento.
  • Para los adultos, Dramamine, Gabrosidina e Ibuprofeno en tableta; para los niños de 2 a 11 años son los mismos medicamentos, pero en una cantidad distinta.
  • Para tratar el virus: Tanto para niños y adultos, no conviene suspender el tratamiento por sentir mejoría en los síntomas.
  • Además, no se puede utilizar como mucolítico el ambroxol, o el bromuro de Ipatropium en inhaladores ni en soluciones para nebulizar. Tampoco vaporizaciones de agua caliente con o sin eucalipto, ni tomar bebidas sumamente calientes, así como hacer gárgaras con sal pura o con bicarbonato, ni antes ni durante la enfermedad.
  • Hidratarse con suero oral por sorbos o cucharaditas, no con bebidas energéticas. Así como tomar agua de arroz y recibir Dimenhidrinato vía intramuscular, cuando el paciente ya ha vomitado más de dos veces.

Y ahora qué hacemos 

Hasta aquí usted leyó el protocolo de Barrientos. Tómalo o déjalo, como dirían “Los Ratones Paranoicos”. 

Por fortuna, me llegan cientos de testimonios sobre médicos y pacientes que han roto el corset. Es hora de pensar y decidir sobre la pandemia sin la pasividad y el terror a automedicarse que ha promovido la OMS en los cinco continentes, con las confusiones y resultados conocidos. Bajar la carga viral, el contagio y el tiempo de recuperación de multitudes empobrecidas que no pueden esperar más debería ser parte de una óptica integral, pero que hoy parece ausente en las políticas sanitarias de América Latina. 

Tenemos que “acostumbrarnos a convivir con el virus”, dicen autoridades, periodistas y expertos varios. Pero se lo puede enfrentar, con éxito y menos miedo. Es para pensarlo. 

¡Feliz kumpleaños Edesur!

Por Daniel Bosque. El director de Mining Press y EnerNews analiza los entretelones de las demandas de sectores del Frente de Todos ante el ENRE para que le quite la concesión a la empresa, hoy propiedad de Enel y del grupo argentino Sadesa.

Ni que hubieran visto el calendario para elegir el obsequio aniversario. El 21 de julio de 1992, la Empresa Distribuidora de Energía Sur Sociedad Anónima (Edesur) se hacía cargo, y hasta 2087, de la distribución eléctrica de la mitad sur de la Ciudad de Buenos Aires y partidos del sur del conurbano. Justo en fechas, varios inviernos y veranos, crisis, elecciones, congelamientos y tarifazos después, diez intendentes acaban de denunciar que el servicio eléctrico es un flagelo para castigados usuarios. El Ombudsman, presto, ha reclamado al Ente Nacional de la Energía Eléctrica (ENRE), que le quite la concesión a la empresa hoy propiedad de Enel y del grupo argentino Sadesa (en el que participa Nicky Caputo quien previsiblemente será blanco predilecto en este conflicto). 

El ENRE no deberá ir muy lejos para buscar el origen de los argumentos sobre los supuestos pésimo servicio y ganancias exorbitantes. Unos cuantos tips de los planteos comunales están en su recién anunciada auditoría de 200 páginas que terminó en conclusiones furibundas sobre la Revisión Tarifaria Integral (RTI), de la gestión de Juan José Aranguren, para Edesur y Edenor en el periodo 2017-2021. Tan drásticas que terminó recomendando al ministro productivo Matías Kulfas el cese y devolución a los bolsillos ciudadanos de la revisión cuestionada. Pésimo dato para las distribuidoras del AMBA que por el contrario venían advirtiendo que en la post pandemia será imperioso actualizar lo que hoy pagan los clientes. 

Los tambores de guerra comenzaron con unos primeros tuits de la hiper cristinista, como le gusta definirse, Mayra Mendoza, desde Quilmes y hoy son un coro dentro del Frente de Todos. La movida tiene todo el aval de Axel Kicillof y hay quienes dicen que es Máximo Kirchner quien maneja el joystick del nuevo vuelo del dron estatizante. El ENRE es conducido hoy por Federico Basualdo, quien junto con su tocayo bioquímico Federico Bernal, colega del ente ENARGAS, son los alfiles que colocó Cristina Kirchner para regular servicios y tarifas eléctricas. 

Basualdo, pese a ser sociólogo, no es un desconocido para el ámbito energético: ya fue vocal en el ente eléctrico en 2014. El tanque de ideas que da letra y sustento a los dos federicos es el Observatorio de la Energía, Tecnología Infraestructura para el Desarrollo (OETEC). En los años macristas este núcleo estuvo particularmente activo a partir de trabajos sonados como “la estafa del tarifazo” y otros menos comentados como los que avalaron la política energética de Julio De Vido, su columnista invitado, pero al que muchos señalan también como sostenedor de OETEC. 

Precisamente, el exsuperministro, en diciembre de 2018 se lamentaba desde su prisión preventiva por diversas y supuestas corrupciones: “El 14 de enero de 2014 tenía en mi escritorio la intervención y la posterior estatización de Edenor y Edesur. No se llevó adelante y no voy a decir por qué. Es una asignatura pendiente. Nacionalizamos el espacio radioeléctrico, el Correo, Aerolíneas, YPF, Aguas Argentinas. Nos quedó eso, no llegamos con el tiempo”, sostuvo. 

La grieta. Y el on y off de Edesur 

La famosa grieta argentina ayer no hablaba de otra cosa que Edesur, mientras la eléctrica calibraba la respuesta, aunque en la prensa bonaerense salió a dar sus fundamentos en respuesta a la andanada pejota. En una solicitada en la prensa del conurbano sur del AMBA ha recordado que el dinero del descongelamiento que obtuvo del macrismo no se lo metió en el bolsillo: 

Edesur desea compartir las siguientes informaciones. Nuestra misión, hoy más que nunca, es brindar un servicio esencial. Estamos dedicando todos nuestros esfuerzos para que sea mejor cada día

Como todos, estamos atravesando una crisis sanitaria sin precedentes. El aislamiento sanitario ha concentrado el uso de energía eléctrica en horas y lugares distintos a lo que ocurre normalmente. Esta situación ha generado un estrés extraordinario en la red eléctrica que estamos enfrentando con la máxima seriedad

Desde 2016 a la fecha hemos logrado reducir la duración de los cortes en un 40%. Hemos realizado inversiones de 720 millones de dólares en los últimos tres años

La mejora en el servicio eléctrico es un hecho, certificado y publicado por el Ente Nacional Regulador de la Electricidad (ENRE) en su sitio web. 

En particular en la provincia de Buenos Aires la repotenciación de 10 subestaciones, 359 centros de transformación, 1.032 telemandos y la renovación de 1.100 km de red han beneficiado a la gran mayoría de nuestros clientes. Sabemos que aún no hemos llegado a cada uno de los barrios y seguimos trabajando a diario para hacerlo

Todos nuestros ingresos y ganancias, los hemos reinvertido para acelerar este proceso de mejora, aportando recursos extraordinarios en los años de adversidad macroeconómica, como en 2019, con cien millones de dólares financiados por nuestro accionista ENEL. Pueden verificar estos hechos en la Bolsa Nacional de Valores, donde se encuentran los estados financieros auditados y certificados de la empresa

Con total transparencia desde nuestro sitio web abrimos la información en cada partido para que las vecinas y vecinos conozcan cómo se invierten los fondos recaudados a través de sus facturas, recordando que cada cien pesos que se cobran, solamente 34 están a disposición de Edesur después de los impuestos y compra de energía

Edesur desea reiterar su vocación de servicio y continuará realizando su máximo esfuerzo para la mejora del mismo”. 

Edesur no lo ha dicho en un su comunicado, pero Sofía Diamante, en La Nación, dio otra clave de la arremetida de los intendentes, pero-kirchneristas: la abultada deuda 3.000 millones de pesos por el consumo en 81 “bocas de expendios” o medidores colectivos en asentamientos y villas que antes pagaba, o mejor dicho usualmente adeudaba la provincia. Una cuenta que María Eugenia Vidal transfirió a los intendentes y hoy es una bola de nieve. 
 
Mientras se dilucida la madeja política, la empresa eléctrica desmintió ante EnerNews cualquier insensibilidad social en medio la pandemia con estos datos:

  • Ha conectado 23 unidades sanitarias nuevas y acondicionado instalaciones esenciales de 194 centros como urgencias, geriátricos, laboratorios. Además de haber cedido para la emergencia sanitaria a su Centro de Capacitación para el municipio de Ezeiza. 
  • Ha respondido a una demanda constante entre 3,500/4,000 megas, pero de otro perfil porque el comercio estaba cerrado y los hogares vienen consumiendo a full, con un crecimiento del 15/17%. 
  • Además este invierno, uno de los cuatro más fríos en 40 años, ha sostenido esta tensión sobre el servicio, salvo problemas puntuales en cuatro o cinco días.  
  • Edesur subraya que las cifras de denuncias al ENRE son normales, pese a lo que dicen los intendentes. 
  • Desde la revisión tarifaria asegura haber reducido en un 40% la duración de los cortes con respecto a 2016. 
  • Hace diez años que Edesur no reparte dividendos y lleva US$ 726 millones invertidos, entre ellos, el endeudamiento con el socio mayoritario, Enel, en US$ 100 millones, por el congelamiento de tarifas desde marzo de 2019. Las tarifas se iban a ajustar en enero de este año pero todo siguieron igual por la Ley de Emergencia y el DNU de 180 días por la pandemia. 

Desplegó 50 Mw en grupos electrógenos en la provincia de Buenos Aires, para evitar el stress del sistema. 

“No hay más quejas” 

La calidad del servicio se mide por semestres y en el último informe del ENRE se observa la mejora acumulada en los últimos cuatro años con respecto a los parámetros de la RTI. La información es pública y la puede ver cualquiera, dice Edesur. 

Y también que no es cierto que hayan ocurrido más quejas o denuncias desde su universo de 2,5 millones de clientes (unos 2,1 MM residenciales) con respecto a la calidad del servicio y comparando invierno similar. Además, por los decretos presidenciales de la emergencia, prácticamente no hay cortes por morosidad. 

“Hubo unas reglas de juego por RTI desde febrero de 2017 y que hemos acatado, con más inversiones de las previstas y mejorado los índices de calidad del servicio. Puede haber algún lugar de la red, que no hayamos llegado con el 100% de los planes, por el carácter progresivo en alta y media tensión. Edesur está listada en la Bolsa de Comercio, los balances son todos públicos, no cotizamos acciones, pero nuestros balances son públicos y auditados por la Comisión Nacional de Valores”, resumieron las fuentes. 

Los días venideros aportarán claridad, hacia el interior del gobierno argentino y en la sociedad, si esta embestida y amagues de un giro copernicano en la política energética nacional se terminan verificando en los hechos de una u otra forma. Signos del asedio sobran en este frío julio que comenzó, en la relación ENRE – Edesur, con la Resolución 63/2020, por la que el ente multó a la distribuidora con 168 millones de pesos por “deficiente atención a los clientes en 2017”. 

“En el gobierno nadie quiere que se vayan ni quitarles la empresa, sólo que Edesur y Edenor inviertan más y que dejen de lado la idea de pedir más tarifas”, dijo a EnerNews un peronista energético que prefirió el anonimato. Una alquimia difícil de resolver, dicen las empresas. 

El Edesurgate tiene todos los condimentos para ser el nuevo combate por la “Soberanía y Seguridad Jurídica Popular”. Precisamente, ese es el lema rector del mencionado Oetec, del ala más radical del gobierno y de los entes reguladores que tuvieron escaso peso el primer kirchnerismo, en el largo docenio de tarifas congeladas y absoluto monopolio devidista, que llevó a las empresas de servicios públicos privatizadas a la asfixia y al CIADI. Por entonces, los entes eran poco menos que cartón pintado y pensar que unos cuantos empresarios del sector les reclamaban otro protagonismo. 

Otro conejo ha salido, en tiempo y forma, de la galera política y de nuevo todos miran a ver qué dice o no dice el tensionado Alberto. Son tiempos de muchas ideas y poco dinero en el mundo. Imaginate en la Argentina. 

Post-pandemia albertista: UBI, Puebla, CEPAL y Cecilia

Por Daniel Bosque. El director de Mining Press y EnerNews analiza el panorama económico social que puede venirse en la post pandemia en el país, así como en el mundo.

Con lógico eco, Alberto Fernández ha lanzado al ruedo mediático a Cecilia Todesca Bocco, quien en diciembre había sonado para algo importante en la cartera económica antes de que apareciera en el firmamento Martín Guzmán, el gran negociador. Cecilia no es una más, es albertista de pura cepa, cofundadora del Grupo Callao, el tanque de ideas presidencial, y hoy tiene despacho a metros del mandatario, como vicejefe de Gabinete. 

Aunque no es hija de sangre, Cecilia lleva el apellido de Jorge Todesca, el titular del INDEC en el macrismo, quien falleció este verano. Jorge era compañero de militancia en la izquierda peronista de su padre, Luis Bocco, abatido por los militares en la llamada “masacre de Campana”.  Tras la muerte del amigo del alma formó pareja con su viuda y Cecilia, ya de grande, elegiría como primer apellido el de su padrastro. Una de las tantas historias de los sobrevivientes de los años 70. 

Volvamos a hoy: Cecilia habló por primera vez, en varios medios, y dijo cosas realistas y descarnadas, con un tono productivista y exportador, sobre el tsunami social y económico que azota a la Argentina. Menos grandilocuente que el ministro productivo Matías Kulfas y que su secretario de industria Ariel Schaler. Aunque también prudentemente alejada de cualquier pláceme al agro, el gran dador de divisas al país, pero que irrita al peronismo antes, durante y después de Vicentin. 

Todesca dijo, entre otras cosas, que el Gobierno dará un tercer Ingreso Familiar de Emergencia (IFE), que según sus números alcanza a 2,8 millones de personas y con la Asistencia al Trabajo y la Producción (ATP), que alcanza a 310.000 empresas. “Salvavidas sin el cual la pobreza argentina sería mucho peor”, aseveró. 

Cecilia entonó también una melodía que agrada al mundo empresario, que en estos días tuvo varias rondas con Alberto, siempre sin Cristina. Con ella todo es distancia, excepto la inquietud común por la suerte final del mega juicio “Cuadernos” que llevó, sobre todo a constructoras y contratistas del Estado, a las puertas de un infierno impensado en tiempos de Macri y Bonadío. 

El Gobierno, dijo la economista funcionaria, busca un modelo exportador, con Vaca Muerta, la minería, pero también con otras empresas de punta, como arietes. Sin entrar en detalle sobre la actualidad, porque no es el caso. Aunque no lo digan en fino, a unos cuantos millennials del Gobierno les seducen, a los efectos de la inserción en el mundo, la idea de poder anclar aquí unicornios como Globant, la 4.0 de Martín Migoya que se expandió a 10 países y hoy es suceso en Wall Street. Del exiliado Galperín y su Mercado Libre, que hoy vale más que toda la bolsa de Buenos Aires prefieren no hablar. Todesca hija, como dirían los bursátiles un papel a seguir con atención en la coalición gobernante, auguró tiempos duros para empresas y empleos en las post pandemia y defendió con firmeza el valor de la producción. “A la gente hay que darle trabajo y no tirarle plata desde un helicóptero”, dijo. Palabras en las antípodas del evangelio asistencialista más puro, como la socióloga Laura Garcés, aplaudida en medios y redes más cuando promocionó la Renta o Básica Universal (UBI, por su sigla en inglés) y criticó “la cultura y la sociedad trabajocéntrica” (sic). 

UBI, ICU, RBU, IBU

No está claro cuál será la sigla, pero la idea ya está madura. De eso se trata, del invento neokeynesiano que se expande como mancha de aceite en el mundo, cuyo ejemplo extremo es Alaska, territorio petrolero y despoblado que sostiene a ocho de diez personas. 

El UBI, bendecido por citas a textos de sabios, santos e intelectuales desde Santo Tomás de Aquino hasta hoy, es un invento ya adoptado con los confinamientos por la pandemia global. En los países ricos la ayuda abulta, como la de Trump, con su famoso cheque personalísimo de 1.200 dólares para 70 millones de ciudadanos. En América Latina, los subsidios arrancan en US$ 60 y llegan a los US$ 140. 

Bandera de la “nueva izquierda” mundial, que lo prefiere permanente a pensarlo como auxilio de emergencia, el UBI es reclamado en las encuestas por la mayoría de los jóvenes de Europa y Estados Unidos, sin horizontes de empleo por la robotización y ahora la depresión. Y aplaudido por los dueños de las empresas GAFA (Google, Amazon, Facebook, Apple) y La otras winners de la nueva normalidad. Uno es el fundador de Twitter, Jack Dorsey, quien ha prometido una renta básica universal para unos 7.000.000 de beneficiarios en 14 ciudades de EE.UU. Un experimento que costaría US$ 1.000 millones. Cosas vederes. 

Tiene su lógica la filantropía: son holdings montados sobre el boom de la conectividad, el teletrabajo, el comercio electrónico y la inteligencia artificial, que están viviendo junto a las farmacéuticas su fiesta en la pandemia/cuarentena. Y precisan que el Estado sostenga el budget básico de millones de consumidores. Otra preocupación común es desmontar una espiral de revueltas. El caso Chile, el modelo boutique dañado por el estallido social, es la mejor lección de que la receta dura de la dictadura china para sofocar a Hong Kong no es exportable “urbi et orbi”. 

En este siglo, la primera en mover el avispero con la idea de “la Universal Basic Income” fue la activista de izquierdas alemana Susan Wiest, y poco después, los holandeses Philippe van Parijs  y Yannick Vanderborght volcaron esta propuesta en un ensayo que patento ese nombre. Fue en 2008, en plena crisis de hipotecas sub prime que arrasó con Wall Street, con recaída en 2012. UBI se sustenta un una trilogía: más y mayores tributos a rentas y riquezas, desconocimiento e investigación de endeudamientos con el mundo financiero, transparencia distributiva. 

La historia va rápido entre crisis y lo que parecía ridículo termina siendo moda. Un ejemplo: hace 12 años el G-7 (Alemania, Canadá, Estados Unidos, Francia, Italia, Japón y Reino Unido) y los magnates del Foro de Davos se reían de la Tobin Tax , ideada por el Nóbel James Tobin para gravar con el 0.02% a las rentas financieras,  que promovían Wiest y la plataforma ‘Association pour la Taxation des Transactions financière et l’Aide aux Citoyens’ (ATTAC), pero luego la aplicaron y más severamente varios gobiernos fiscalmente urgidos, entre ellos el de Mauricio Macri. 

Sigamos con UBI: El primer eco en Argentina fue inmediato, con el nombre de Ingreso Ciudadano Universal (ICU) fue de Claudio Lozano, entonces acérrimo crítico del kirchnerismo y hoy director del Banco Nación. Pero en el marco de la pandemia-cuarentena, hoy la idea de una UBI es de “todes”. Nadie se quiere quedar afuera de la foto. Daniel Arroyo, el hoy devaluado ministro de Desarrollo Social, ya la cifró en $ 16.875 y dijo que alcanzaría a un universo impreciso de 10/11 millones de personas. La mercadotecnia electoral rápidamente sacó cuentas de los votos que puede cautivar de cara a 2021. 

Happy Birthday

De UBI, o como se llame, se está hablando y cada vez más en todo el mundo. Como ocurrió el viernes pasado, reiteradamente, en el cumpleaños de un añito de un bebé que ya camina y habla hasta por los codos. Fue en el aniversario del Grupo de Puebla, el foro de expresidentes de izquierdas impulsado el año pasado por Marco Enriquez Ominami (MEO) al que luego se le sumaron dos elegidos, Alberto Fernández y Andrés López Obrador. En el festejo virtual, con forma de debate sobre la “Agenda progresista para superar la crisis de la pandemia Covid-19″ estuvieron Lula, Dilma Roussef, Ernesto Samper, Pepe Mujica, Rafael Correa, Evo Morales, Fernando Lugo y el infaltable español José Luis Rodríguez Zapatero. 

La moderadora de este espacio fue Alicia Bárcena, secretaria ejecutiva de la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (CEPAL). La bióloga mejicana, que gusta definirse como “comprometida con la igualdad”, es hoy la más firme impulsora de la UBI en la región. 

El diagnóstico de Bárcena, y de la CEPAL que lidera hace 14 años, es crudísimo:

  • La región sufrirá este año la mayor contracción económica en un siglo, 9,1%.
  • El comercio caerá en un 20%, mientras que las remesas de los emigrados, vitales para varios países, disminuirán 20%.
  • El desempleo se irá de 8,1% al 13,5%: 18 millones de personas más que sumarán a 44 millones de desempleados.
  • La informalidad en la región es del 54%, donde 60% son mujeres.
  • América Latina tendrá 230 millones de pobres y una pobreza extrema de 96 millones.
  • Se perderán 2,7 millones de empresas que representan el 19% del tejido empresarial de la región.

Bárcena, en nombre de CEPAL, propone un ingreso básico de emergencia equivalente a la línea de pobreza (US$ 147), por seis meses y a un costo de 1,9% PIB, más un bono contra el hambre equivalente a 70% de una línea de pobreza extrema (US$ 57) que costaría 0,45% del PIB. Y un subsidio a micro-empresas y expansión de créditos a las pequeñas y medianas empresas, sin intereses por dos años. Además de la entrega de contribuciones mensuales a 15 millones de trabajadores autónomos.

Bárcena, una crítica de la Escuela de Chicago, cree que hay que aplicar más impuestos en la región, y dice que América Latina y el Caribe tributa un 23% versus el 34% de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE). Y que la evasión fiscal muy alta que llega a 6,1% del PIB 

CEPAL, de la mano del neo keynesianismo en boga, quiere volver a brillar con sus recetas, como lo hizo desde el célebre Manifiesto de 1950 del tucumano Raúl Prebisch. O en los 70, cuando el debate entre desarrollo y dependencia se alimentaba de sus escritos y libelos. El organismo con sede en Santiago de Chile está integrado por 46 países, muchos extra hemisferio, y otros 14 adherentes, ídem. Sus fondos provienen de Naciones Unidas y su programa PNUD, de proyectos fuertes de Alemania y ocasionalmente de Japón. 

La oficina de CEPAL en Argentina es dirigida por el economista Martín Abeles, peronista K, ex secretario de Programación Económica y uno de los mentores de la recordada Resolución 125. Sonó en diciembre para secretario de Finanzas y hasta como ministro de Economía de Alberto, pero quedó en la Comisión. Pero el elegido fue Guzmán, quien coescribió con Abeles textos sobre desarrollo, fiscalidad y endeudamiento externo. Otro contacto estrecho: está casado con Cecilia Todesca. 

De cara a la post pandemia, CEPAL interpreta la sinfonía predilecta de Alberto Fernández y otros, cuando habla del limitado espacio fiscal de América Latina, un argumento que en la Argentina en cuarentena hace casi 120 días y que caerá en 2020 de 10 a 15 puntos, inquieta a miles de empresas en bancarrota y millones de contribuyentes en mora. CEPAL impulsa, dijo Bárcena la semana pasada, una fuerte inversión pública para volver a navegar y evitar el naufragio. Trascartón, es lo acaba de proclamar el joven premier Santiago Cafiero, para lo cual hará falta cerrar el canje de deuda externa. 

En estas horas argentinas de creciente pobreza y moral por el piso, un exconsultor de CEPAL, el liberal Ricardo López Murphy, ha destacado un matiz no menor, la gran asimetría en medio del auge asistencial entre los ingresos extravagantes de la clase política y de la jerarquía judicial (un poder en receso pandémico que va para el Guiness) versus el olvido a jubilados y pensionados. 

“Si viéramos el universo, tal vez lo entenderíamos”, decía Borges. 

Covid or not Covid (Fase 1, Cap. 2)

Por Daniel Bosque. El director de Mining Press y EnerNews describe el complejo panorama económico-social actual, signado por el nuevo endurecimiento de la cuarentena.

Volvemos a la Fase 1, como en aquel virginal 20/3, aunque un buen porcentaje de los amados vecinos a cuidar hoy no quieren saber nada. No porque no le teman al maldito Covid-19, más bien no confían en presentadores y teloneros que les fueron dando largas. No convenceréis, ni los políticos votados para salir de la crisis monumental ni los epidemiólogos de la massmedia, figuritas repetidas que contaron por enésimas cómo el virus es un mañoso infernal que te cocina en un santiamén y al que estamos aprendiendo a conocer juntos. Algo así como el matrimonio, pero más mortal. 

El ranking mundial de víctimas de la pandemia china está encabezado por los negacionistas de marzo-abril (EE. UU, UK o Rusia). Argentina aplanó la curva famosa hasta donde pudo y es ejemplo para prensa y ciencia mundial. Porque nos encerramos de entrada y a los empujones, desenchufando esencialidades luego reconectadas como bancos, petróleo-gas y minas, no somos Uruguay ni Paraguay, las moscas blancas de la región, pero tampoco sumamos muertos en pala como Chile, Brasil, México o Perú, la comparación que reparte a cada hora Alberto Fernández. Confinarse a veces no basta, fijarse en los peruanos que lo hicieron antes y hoy octuplican nuestras cifras de muertos. 

Los latinoamericanos somos derechos, humanos y pobres. Y ahora mucho más. Los mercados populares de Santiago, Lima, el ex DF o cualquier otra ciudad del hemisferio se repletan de gentes, desafiando a las autoridades. Aunque las TVs machaquen con que ahí, entre hortalizas y pescados, se enferma más fácil, como en Wuhan, lo mismo que en guaguas, micros, bondis o metros. Donde hay grana hay maña, proverbio azteca. 

Toca hablar aquí de la desigualdad, con licencia de los presentes. “No creo en el racismo, porque donde entra un negro rico, el blanco pobre queda afuera”, decía Pelé. En este encuentro del globo y la historia, pobres y morenos americanos suman más muertos que los horrorosos geriátricos de Europa. Vuelvo a la tele argentina que reclama a más de 3.000 recuperados que donen plasma, un recurso efectivo pero escaso del que disfrutan altos signatarios que se sanan al tiro como Boris Johnson. No es sólo ADN, pertenecer tiene sus privilegios. 

– “¿Crees eso del virus, vos que sos periodista?” me pregunta Andrés, el encargado de mi edificio. 

– “Claro –le digo- y lo que más me aterra, como a todos, es la denigración. Que de un momento a otro la pandemia te mete en su fría maquinaria médica, te aislaron, con suerte conservás tu celu, cero autonomías de voluntad, desconocidos irán por las camas diciendo vos sí y vos no te salvas, y si todo va mal terminás en una triple bolsa negra…” 

– “No nos va a pasar nada y volveremos a la Bombonera”, se despide. Tal vez se me fue la mano. 

Maldita pesadilla la de no confiar en tu mesías. No poder entregarte mansamente a la salud institucional. Esta no es la gripe española en que se metían ajos en la alforja, cebollas bajo la cama o alcanfores en el cuello, vamos a puras redes con las biblias oscuras de la OMS y certámenes intercontinentales de muertos. Viral en whatsapp, el viejo y polémico médico Vernon Coleman dice que en la platea de la pandemia hay tres grandes públicos: los aterrorizados, los anti vacuna – antisistema y la gran franja que ve hacer y deshacer sus vidas y haciendas “guardando un sumiso silencio”. 

Buenos Aires, la Reina del Plata, se preparaba para un 2020 de 12.000.000 de turistas extranjeros que dejarían no menos de US$ 6.000 millones en la calle, más del doble de lo que exporta la minería argentina, casi un tercio de su pool trigo-maíz-soja. Pero hoy la ciudad sensual y ruidosa como pocas es un páramo, con el 70% de sus empresas en llamas. El ministro Matías Kulfas se pone el barbijo como parche en el ojo y dice que el 80% del país ha vuelto a andar, y omite el dato del AMBA, nuestra Lombardía, en la que están buena parte de los 100.000 comercios a punto de desaparecer con la remake criolla de “Un día sin mejicanos”, el film que hizo desaparecer a los trabajadores latinos de USA. Tomá agua y tragá. 

El 95% de los contagiados en el país. En Buenos Aires y sus satélites chocaron dos trenes, dos sistemas, el político y el sanitario. El peronismo bonaerense ha quedado envuelto en una crisis distributiva insoluble, no puede superar el duro cuadro que dejó la era Macri, ni dar solución a lo que disparó la pandemia/cuarentena. En las villas y asentamientos crecen como pueden buena parte de ese 56% de niños pobres que ha cifrado la Universidad Católica Argentina (UCA), carne de cañón del menudeo narco. Por radio, Juan Paulenko,  periodista de La Matanza cuenta que no se puede entrar a las villas porque los narcos tienen A-47 y bazookas, que eso complica la lucha contra el virus. 

El Covid 19 repite la ruta del futbol hace un siglo. Lo trajeron los chetos, dice La Cámpora, y se hizo fuerte en los fangosos arrabales. Siempre queda la duda, reiterada aquí sobre la caracterización y tratamiento de esta enfermedad. “Si te agarran los síntomas, antes que nada, enchufate ibuprofeno y un antigripal, tenés que bajar la carga viral, para contagiar menos y acelerar la cura. Este es un virus más sofisticado y reforzado que la Gripe A y tenés que tirarle con todo desde el primer momento”, me dice Javier, un médico que estuvo en la línea de fuego del H1 N1 en 2009, que prefiere no polemizar con los textos sagrados que prescriben la oscuridad y la pasividad ante los primeros indicios. Nueve de cada diez conocidos me reconocen que no saben qué hacer si se sienten mal, que vieron en la prensa y en las redes que hay que tomar paracetamol, tés y mucha agua y ver cómo resiste el cuerpo. Vuelvo a la tele, los gurús del virus reiteran el número de emergencias. Rocío, del tercer cordón del GBA, me cuenta que llamó por su marido ayer y el médico tardó 10 horas en llegar. 

No logro despegarme de la pantalla. Acabo de ver a Santiago Cafiero, galán que mata con pedazo de billetera, que tranquiliza el gobierno pagó 9.000.000 de subsidios IFE, pero ayer Canal 26 revelaba que sólo la mitad cobró los 10.000 pesos (130 dólares oficiales, cifra similar a la de Chile y Perú) abril. Alguien no dice la verdad, pero el gobierno lanza más planes de créditos a tasa 0 y promete seguir pagando mitad de salarios de más de 2.500.000 trabajadores. No alcanza, dice la UIA, que apostó fuerte al capitalismo nacional gelbardiano y ahora está en la lona. 

Vuelvo a mi teléfono, lleno de info, parece que va a estallar. “Es raro, este es el país psicoanalizado por excelencia y poco se habla de los daños espirituales del sostenido encierro y aislamiento”, me dice Claudia, en cuyo pueblo a a 70 km del Congreso Nacional ahora brotaron 40 casos, por el trasiego de gentes desde el conurbano infectado. Claro, hay poco espacio para lo espiritual para el discurso político y sanitario. “Queremos salvarte y que te cuides, ayúdanos, dice Alberto ya habrá tiempo para ocuparse de las emociones y de la economía, repite el corifeo cero holístico frente a la pauperización, la falta de trabajo y proyectos, la tristeza y la soledad. No inventamos nada, en el mundo el reverso de tanta angustia e impotencia es la bronca. La era de la ira, me dice Roberto, desde Italia. En Europa y EE. UU después del encierro hay muchachadas que rompen cosas y tumban estatuas. Notable fenómeno 4.0: una edad de piedras sucede a otra de bronces. 

La post pandemia será terrible en la Argentina, dicen los economistas, a pesar de que el FMI le hizo una rebajita a su pronóstico, gracias Kristalina Georgieva. Antes de fin de mes, podría aflojarse el nudo de nuestra deuda externa. Bienvenidos quitas y plazos de gracia, pero entre 2018 y 2020 el PBI habrá retrocedido el 20%. Un tuit del Frente de Todos, after Vicentin, tranquiliza: dice que cuando pase el virus el Estado será el motor de la recuperación. Sí, tomá otro poco de agua. 

Son las 4. AM, me despierto con la boca seca ¿Qué hago, me habrá pillado el bicho? Intento dormir, pero prendo la radio y escucho a Moris y su “Ayer nomás”. Agarro otra vez el sueño y viajo: estoy en una isla, un paraíso, cuando de pronto el cielo se pone negro y caen miles de refucilos. Vuelvo a la conciencia, al mundo de este virus cabrón imposible de sujetar. El gobierno me reitera su #QuedateEnCasa y prohíbe a runners y walkers. Google me tira a Angela Merkel, diciendo en marzo pasado que el 70% del planeta acogerá el virus, haga lo que haga, piense lo que piense. Y me acuerdo, no sé por qué, de Miguel Hernández: ¿Quién ha puesto al huracán jamás ni yugos ni trabas, ni quién al rayo detuvo prisionero en una jaula? 

Vicentin, el nuevo tango argentino

Por Daniel Bosque. El director de Mining Press y EnerNnews analiza la polémica decisión del PEN de intervenir, y finalmente expropiar la empresa agroexportadora.

En psicología suele denominarse un rapto así como “impulso original”. Una acción supuestamente irreflexiva, desde las entrañas del yo, que provoca autodaños y obliga a reparaciones. Esa sería una hipótesis para explicar lo que llevó a Alberto a apretar el tentador botón rojo que abre la puerta a un mundo de deseos insatisfechos. Otra posibilidad es una brillante estrategia oculta. Para hacer pie por fin en el agro, un territorio antipático pero que sostiene la escuálida renta nacional.

Previsiblemente, el anuncio de la desprolija avanzada sobre la multi target santafecina de raíz cereal promovió otra nueva Babel argentina. De un lado, universo no peronista que ha llenado el aire con la palabra Venezuela y del otro el amplio espectro Pejota que festeja hasta el amanecer este uppercut al mentón de la “puta oligarquía”.

Toda generalización es falible y en tiempos del virus cabe la metáfora de que no hay dolencias sino pacientes, pero las categorías sociopolíticas sirven al fin para defender los propios argumentos. Si algo no tiene hoy la Argentina para erigirse en un modelo exitoso de transformación social inclusiva es una burguesía en ascenso, aquella nacional que pregonaba en los 70 José Ber Gelbard y hoy Carlos Heller, ni tampoco está boyante de negocios el establishment vinculado a negocios transnacionales. Las dos élites de quimeras antagónicas han perdido su aliento inversor y viven lidiando con la crónica inflación y la presión impositiva que ha terminado en una recesión o en el mejor de los casos crecimiento casi nulo, algo que se vio prístino en el fracaso de la restauración conservadora que intentó, en cohabitación y repartos con el peronismo, de Mauricio Macri.

Vicentin es uno de los tantos concursos de acreedores en los que diversas empresas dominantes del país se protegen en laberintos de la banca oficial y terminan embolsando a sus proveedores. Una elocuente expresión de lo que David Ricardo y Carlos Marx coincidían en llamar “tasa de rendimiento decreciente”. En criollo, aquí y ahora, esto podría rebautizarse como “donde hay un mango viejo Gómez”.

Nada sorprende en este guion, ni el atajo tomado por Alberto, Cristina y la familia peronista, ni el estupor de quienes lo rechazan. Funds, brokers, holdings y actores varios perjudicados por esta movida, salieron ayer a petardear en los mercados la intervención a la empresa en el día 81 de la cuarentena, mientras los jueces alargaban su eterna feria y el oficialismo seguía tratando de someter al debilitado Parlamento. En términos de gestión de la crisis esto complica todo: el acuerdo con la deuda que parecía más cercano y la recuperación de bonos y acciones que volvieron a caer esclavos de la obviedad.

Los focos vuelven a donde el espacio nacional y popular quiere que alumbren: al pool sojero que eligió como antagonista cuando vivía Néstor. Muchos militantes y ciudadanos de a pie se enteraron ahora por las primeras planas de cómo ha cambiado el mercado del “yuyito” hoy dominado por la estatal china Cofco, que tras la compra de Nidera y Agronoble, hoy domina el segmento.

Su CEO, Alfonso Romero, decía hace poco que la Argentina tiene que transformarse en un complejo agro exportador e integrar la carne a sus exportaciones líderes. La porcina, alimentada a soja, de la cual China -hoy principal socio comercial de Argentina y otros 133 países- es el gran consumidor. El gran dragón necesita criar cerdos fuera de sus fronteras tras la fiebre porcina que en 2019 la obligó a sacrificar buena parte de su stock y estas pampas son la oportunidad de su “soberanía alimentaria”, parafraseando al difunto Hugo Chávez y al reciente Alberto F.

Son puntas, hipótesis, conjeturas, lo más palpable es que el peronismo acaba de hacer suyo un gran negocio, en lo imaginario y se verá si se corresponde en lo material. ¿Se parece esto al chavismo cuando entre 2005 y 2010 se dedicó a expropiar empresas, mientras unas cobraban y otras terminaban en el CIADI? Habrá que ver, porque si algo no tiene el fisco argentino es cash para ir de shopping. La pandemia ha terminado de quebrar a centenares de empresas y el premier Santiago Cafiero acaba de aclarar que el gobierno no irá a por todas. A los dueños de más de una le gustaría que le saquen el muerto de encima. Siempre que no reciba un pagadiós.

Más caja, dólares, juicios y memes. El Frente de Todos, envuelto ahora en una de otra de las guerras dialécticas que lo mantiene épico y vital, se ofende por los agravios. Aunque es lógico que se le recuerde su capacidad de gestión, porque son irrefutables sus antecedentes complicados en decenas de controles sobre empresas de las cuales Ciccone, YPF y Río Turbio son sólo la punta del iceberg.

Alfonso Guerra, quien supo ser la segunda espada de Felipe González en el apogeo del PSOE post franquista decía que “vamos a dar vuelta este país como una media y no la va a reconocer ni la madre que la parió”. Una sentencia que podrían hacer suya diversos referentes y teóricos peronistas en la Argentina de la cuarentena. Todos los días pasan cosas: sin ir más lejos, está muy cerca de ver la luz una Ley de Alquileres que terminará de arruinar el negocio inmobiliario so pretexto de proteger a los inquilinos.

Son días difíciles para los atribulados argentinos, con la economía bastante paralizada que este año caerá por lo menos un 10%. No sólo por los protocolos sanitarios sino también por el cepo al dólar que ha bloqueado las compras al exterior y amenaza detener innumerables circuitos básicos. Mientras tanto, sin progreso social ni generación de riquezas, Vicentin es el nuevo tango argentino, un nuevo hit que no pasará de moda.

¿Se nos muere el periodismo?

Por Daniel Bosque. El director de Mining Press y EnerNews imagina cómo sobrevivirá, y qué será en el futuro el oficio de periodista, hoy casi “una especie en vías de extinción”.

La pandemia ha disparado, por humanas razones, el consumo de noticias en el mundo. Pero eso, por los efectos catastróficos de las cuarentenas sobre el trabajo colectivo y la logística de distribución, más el temor por el contacto con el prójimo y hacia soportes como el papel, está terminando por derrumbar a la que durante más de dos siglos conocimos como “prensa” y luego como “prensa escrita”, a partir de la radio y de la televisión.

Mientras esto sucede, el sujeto histórico de la producción de noticias, al que en español se le conoce como periodista y que en la Argentina celebra este domingo su fecha profesional, también ve crujir la osamenta de su rol tradicional, que ya venía aquejado por décadas de ajustes paulatinos por el advenimiento de internet y los medios digitales primero y de las redes sociales en el pasado reciente.

Son estas las que están arrinconando a la labor informativa, por la sencilla vía de la devaluación de su mercancía y la imposibilidad de monetizar publicaciones y plataformas, en un escenario multidireccional e instantáneo en el que los lectores o receptores decenas de veces por día invierten los polos del circuito, adictos de un hábito sin fin que los transforma en re-emisores ad honorem de novedades locales, nacionales o de las más alejadas latitudes del globo.

En ese contexto, cabe preguntarse cuál es el papel que podrá reservar este tramo del siglo a una profesión hoy jíbara, que además de haber mutado en sus formas de expresión de la noticia también siente en carne propia, y en su propia práctica de recepción, búsqueda, selección y tratamiento de la información, los ramalazos de la caída de estándares de la cultura y la educación general. Un fenómeno que se palpa en la mayor parte de los países del mundo, y en el caso argentino con marcado acento. 

Como es lógico, el segmento de la prensa escrita es el que más sufre el derrumbe. El medio es el mensaje y por tanto la entronización de las redes sociales ha producido notables transformaciones en emisores y consumidores de contenidos. En el actual escenario, conviven materiales de discutible calidad literaria o gramatical y, en el otro extremo del wi fi, un público cada vez más habituado a la vulgaridad y la ausencia de elementales análisis.

A ello debe agregársele, en apretada sinopsis, lo que sucede con la metamorfosis de la noticia como tal, constreñida a viajar y vivir dentro de un teléfono en la mayoría de los casos y clicks. En aras de esa visual e instantaneidad, editores y periodistas sometemos a textos e imágenes a una reducción de calidad, en muchos casos sin el debido control que aconsejan los manuales.

Si el abordaje del fenómeno lo hacemos desde el concepto del negocio editorial, la última década ha asistido en todo el planeta a la desaparición de miles de publicaciones o de las llamadas “sinergias” al interior de las empresas periodísticas. Después de las cuales, las redacciones ahora subpobladas de personal han perdido a sus cronistas especializados a manos de generalistas, con los resultados conocidos, en unos casos más evidentes que en otros. Destrozadas las tortas publicitarias a manos de Facebook, Instagram o Google, el catecismo del ajuste se impone y daña el producto final.

Pero también otros aspectos no menos preocupantes para analizar este presente del periodismo y es el referido a la manoseada libertad de expresión: el mundo hoy en pandemia y hasta ayer obsesionado por los traumas del cambio climático, las desigualdades imparables y las tensiones entre las grandes potencias, tiene en su palestra la pugna por el devenir de sus democracias y libertades. En occidente, por usar una categoría atávica, es frecuente escuchar a violadores e inquisidores de la expresión diversa golpearse el pecho con que lo que están defendiendo es el bienestar del pueblo, para lo cual hace falta más silencio.

En todo el planeta, acciones autoritarias y arbitrariedades rebasan nuevas metas de coerción a los individuos, bajo los designios de diversas banderas. Para Xi, Trump y decenas de líderes, además de millones de seguidores en los cinco continentes, la solución ejecutada o deseada es defenestrar, amordazar o comprar al periodismo disonante. Al mismo tiempo, mientras más ruinoso se torna el negocio editorial, más súbdito se torna del poder político y de dineros del Estado, por arriba o por debajo de la mesa, en un juego a varias bandas en el que el público no se entera del revés de la trama y al fin todos contentos.

En sociedades en conflicto, como la Argentina en decadencia que hoy celebra un nuevo Día del Periodista, la dificultad de poderes y protagonistas de la agobiante puja histórica para enhebrar un ciclo virtuoso, torna al periodismo divergente en un target predilecto de sus obsesiones. Los proyectos por ahora truncos para amordazar a medios e informadores, tomando como ejemplo lo que han hecho Jair Bolsonaro, Rafael Correa, Nicolás Maduro o Daniel Ortega, o las aseveraciones temerarias como las recientísimas del jurista Eugenio Zaffaroni, despiertan justificadas inquietudes sobre un macartismo ejercido desde el llamado campo nacional y popular.

Perseguir a la prensa, a sus empresas y trabajadores, no es un deporte nacional, como se vio en el estallido social de Chile, donde periódicos de distintas ciudades fueron atacados e incendiados sin que eso rankeara luego en la lista de violaciones a los derechos humanos. Existe un rictus marcado de un espacio sociocultural, que es el escrache permanente a la prensa que difunde ópticas diferentes, motorizado incluso por sus medios de comunicación para los cuales el mejor periodismo es aquel que es acallado.

La Argentina, por tradición cultural del siglo XIX, la raíz inmigrante de la era opulenta, la movilidad social ascendente y el instinto igualitario que en su momento se encarnó en el peronismo, han sabido procrear a miles de pequeños medios y expresiones periodísticas, en pueblos, ciudades y capitales del país. Un fenómeno previo al estallido tecnológico que derivó ahora en un océano de portales, radios y blogs.

Entre los periodistas que han hecho carrera en redacciones de prestigio, escuelas del oficio, suele darse el debate, con frecuencia corporativo, acerca de quiénes pueden considerarse colegas, por trayectoria profesional y probidad. En unos países y en otras épocas, la unción profesional era dada por la educación superior y la matriculación o colegiatura. En otros, por la sindicalización o por revistar en grupos editoriales.
 
En todo caso, en un paisaje en el que lo que abunda es la información, de todo tipo y a cada instante, es el lector, la audiencia, el consumidor quien tiene la última palabra. Lo cual no es bueno ni es malo, es así nomás.

En este difícil trance de la historia, es toda una apuesta imaginar cómo sobrevivirá y qué será en el futuro el oficio de periodista, hoy casi una especie en vías de extinción. Cuesta imaginar la persistencia de su prestigio social que decanta de su credibilidad, si no es como fruto del esfuerzo por entregar al público obras y miradas diferentes. Y por qué no, el brillo o la oscuridad de las cosas que, infaltablemente, otros se esmeran por ocultar.

We had a dream before Covid 19

Por Daniel Bosque. El director de Mining Press y EnerNews analiza los últimos avances de la pandemia, y las intensas protestas en Estados Unidos.

Maniobrar con un ejército es ventajoso. Maniobrar con una multitud indisciplinada, es peligroso. (“Sun Tzu, en el Arte de la Guerra”).

¡Bingo! La bolilla tardó en salir, tras el punto muerto que impuso la pandemia, y ahora se sabe por dónde continuó el fixture de la revuelta mundial. La memoria del smartsapiens es pobre: en su mayoría, prensa y redes prefieren no recordar que, a comienzos de marzo, con las llamas del súper marzo de Chile en ciernes, los telediarios venían a cartón lleno con Francia, Hong Kong, Cataluña, Ecuador y sigue la lista.

Para alivio del psicópata Jair Bolsonaro, perdieron quienes apostaron que las rebeliones ciudadanas seguirían por Brasil. Uno de cada mil: No es noticia en EE.UU. que un negro sea asesinado por la policía, pero esta vez ardió Troya. El mundo, que suele ser hipócrita y racista, le ha caído con todo a Donald Trump, quien en febrero pasado cuando tildaba de gripecita al Covid 19 y cambiaba hostia por hostia con Xi Jimping, marchaba sobre rieles hacia el 9-N a caballo de su boom de empleos y consumo.

“We had a dream” es la paráfrasis a Martin L. King, el mártir de Memphis. Entre saqueos y odas al black power, arde el sueño americano por la rebelión afro y latina, el target humillado por el presidente pirómano que sometió a las minorías a deportaciones, recortes y muros. Trump parece loco, pero le habla a otro corpus social que hasta el virus había confiado en sus Make America Great Again. El 10 de febrero, cuando ya el virus ya viajaba de China a New York, Trump presentó su presupuesto de US$ 4,8 billones, con notables recortes en gasto social y medio ambiente y nuevos incrementos a Defensa y a la exploración espacial, con la vista puesta en Marte.

A los republicanos, los ultramontanos del Tea Party y la plutocracia negacionista les costará parar la escalada rebelde que desafía en las calles el virus, aún vivo. Haber pulverizado la globalización, con similar vocación hegemónica de Ronald Reagan y George Bush, pero en un mundo que cambió, tendrá sus efectos. Los líderes de la aliada Europa, dependiente del gas de Rusia y deshilachada por la pendemia debaten por zoom las llamas de USA, el Gran Hermano que los liberó del Tercer Reich y detuvo el asedio soviético. Pero esas son glorias pasadas. Ahora la cuestión es cómo parar a los chinos, cuyo big stick no duerme de noche y aprovechó la crisis mundial para terminar con la autonomía de Hong Kong y fortalecerse en el comercio mundial.

Nada de fin de la historia, todo es posverdad. Cien mil muertos made in USA atrás la dialéctica era otra. Nasdaq y SP Dow Jones intentan recuperarse de dos meses duros, con farmacéuticas en boga y petroleras, fondos e inversores golpeados. además de los mentados 40.000.000 de desempleados, por ahora subsidiados por el seguro social en pleno año electoral. Hay centenares de matices que izquierdas y derechas del mundo prefieren omitir en aras de brevedades y anteojeras. Al fin, es inevitable el morboso placer de ver al gigante caído.

Si eso es xenofobia, la pregunta global es cómo andamos por casa. Estados Unidos, como la reciente Sudáfrica post Mandela, son las dos únicas naciones étnicamente mixtas que tienen clase media negra. Un patrón que no define a otras sociedades en las que a más pigmentación hay menos oportunidades, antes y después de internet. ¿Estamos ante la lucha contra racismo una tapadera de un malestar más vasto, no sólo en EE. UU? ¿Algo así hubiera pasado sí o sí porque los jóvenes y desposeídos de sueños y trabajo van camino a la revuelta inexorable? El ahora politólogo peronista Mario Firmenich ha recuperado la voz para decir que a la pandemia le seguirán focos de rebelión social, aquí y acullá. Chocolate por la noticia, diría el sentido común con sólo mirar el mapamundi. No lo había pensado, se sorprenden políticos y periodistas que son o se hacen.

En los benditos países emergentes, a los que el virus chino ha tumbado mal, los status quo vernáculos toman nota. Como contener el efecto dominó, a las malhumoradas masas juveniles huérfanas que un día se hastían e incendian todo. El Grupo de Puebla, el think tank autodefinido como progresista, ya lo tiene como hipótesis de crisis, porque una cosa es el desborde siendo oposición y otra si gobiernas. Encuadramiento social y político, asistencia vía subsidios, entrenamiento de cuadros políticos en formaciones especiales, control de la información, dominio de la ciber información, es la propuesta del grupo progresista que pone como ejemplo la receta peronista argentina.

Desde el alto de la loma, China observa cómo el mundo humeante trata de reacomodarse al desastre del virus de Wuhan. El gran comprador, intacto y potente, parece haber ganado este round sangriento de la guerra comercial, que ha dejado a miles de millones lejos de los modestos sueños que venían construyendo para sus vidas. “Nuestra gran esperanza es que los chinos nos vuelvan a comprar, sin ellos no hay salvación”, repiten como loros los empresarios y gobernantes del mundo. Basta un ejemplo de los tantos sobre el cuasi monopsonio asiático: por la caída de los mercados mundiales el 84% de la carne argentina se vende a China, que ahora recortó los precios de compra en un 30 a 40%. Si querés llorar, llorá.

Mientras todo esto sucede, América Latina sigue sumando muertos, contagiados y pobrezas derivadas, en una epidemia que recordará el resto de sus vidas. ¿Que todas son malas noticias? No todas: acabo de leer que para el resfrío y la tos no hay nada mejor que el jengibre y la miel.

Virus, “no pico” y la Ley de Morfi

Por Daniel Bosque. El director de Mining Press y EnerNews analiza las últimas novedades derivadas de la crisis económico/sanitaria de la pandemia del Covid 19.

“La tostada siempre cae en el lado de la mantequilla” (una de las leyes de Edward Aloysius Murphy).

Una noticia puede ser bueníosima, y a la vez no tanto. La Argentina permanecía 54° del ranking mudial por contagios y hay quienes se animan a la hipótesis del no pico. El lado B de este alivio es que crecieron las quejas por el daño colateral de la cuarentena en vísperas de otro vencimiento, el del 10-M, en momentos en que los controles de las autoridades amenazan con desbordarse. 

El consultor energético Daniel Gerold salió en su metier que suele volcar en rigurosos briefs para sus clientes y elaboró proyecciones y conjeturas acerca de la evolución del Covid 19, apelando a las estadísticas oficiales:

  • La evolución de la epidemia en la Argentina no tiene ningún punto de comparación con la de países del hemisferio Norte.
  • El avance se encuentra controlado y es muy inferior a cualquiera de las proyecciones elaboradas y presentadas el 19 de marzo por el Ministerio de Salud, en base a lo que ocurría en países afectados.
  • La capacidad hospitalaria se encuentra sin ningún colapso y con amplios márgenes de capacidad remanente.
  • El total de Casos al 30 de abril era de 4.428. Si supusiéramos que existen siete casos no detectados por cada uno verificado, tal vez habría 31.900 personas contagiadas.
  • Si eso fuera así, la probabilidad de cada persona de los 45 millones de argentinos de encontrar a una persona contagiada, sería de sólo 0.07%.
  • Pero esta ínfima probabilidad sería aún menor si consideramos que los casos están concentrados en focos definidos e identificables, como hospitales y geriátricos. Por eso, la probabilidad es menor aun para una persona cualquiera de la sociedad.

Con la foto que mostraba Gerold, hace un par de días, coinciden voces como la del médico sanjuanino Gustavo Alcalá, quien también es sinópticamente optimista, pero a la vez advierte sobre el peso del matiz cultural, la inminencia del invierno y su lastre gripal y el rezago de la Argentina, con respecto a la vecina Chile, sin ir más lejos, en cantidad de testeos, lo que permitiría dejar de “volar a ciegas”. 

Idem planeta, al Talón de Aquiles de los trabajadores de la salud y a la preocupación por el altísimo riesgo en el mundo de los geriátricos, que ya dijeron presente aquí, se sumó por estas horas la explosión de contagiados en las villas de la ciudad de Buenos Aires, un indicador que figuraba en los pronósticos y que puede trazar la frontera viral entre dos países. La reina del Plata, como en la fiebre amarilla de 1879, en el peor de los escenarios podría quedar envuelta en una alta contagiosidad y férrea cuarentena mientras el país, con los debidos cortafuegos, podría conservar sus buenos ratios relativos, salvo Chaco, Tierra del Fuego y otras comarcas asoladas, se encaminan a un relax, siempre reversible si los contagios rebrotan. 

Cómo, cuándo y donde 

El check out de la pandemia es el quid de la cuestión.  No habiendo muertos el mensaje sanitario se complica. Es la moraleja planetaria: recién cuando saltan las víctimas a las pantallas, la ciudadanía se disciplina. Sin ese terror pánico, no es posible entender a los argentinos sin sus tantos besos microbianos que espantaron a Madonna o sin sus ruedas de mates. A cincuenta días de la generalización de los aislamientos en el mundo, tras la explosión en el centro y sur de Europa, hay un mapa diverso de cómo pegó el virus, pero Estados Unidos, México y Brasil, son tres ejemplos voluminosos de como apostar al contagio de rebaño es una estrategia que en esta parte del mundo se cobra tantos pobres como viejos.  

“Señor gobernador, le comunicamos que el 10 de mayo abriremos nuestras puertas…” palabras más menos el cut and paste que comenzó en el interior de Santa Fe y se extendió en la última semana por todo el país, en muchos casos por afuera de las estructuras de las cámaras empresarias o ejerciendo presión sobre ellas. Con ariete en el comercio minorista, quebrado o en vías de, por una caída promedio del 60% en las ventas quedó a las puertas de la ruina total a pesar del auxilio en salarios y en presión a los bancos por tasas más blandas.  

Ya se sabe, el rigor fiscal y las metas del FMI han volado por los aires y la expansión monetaria es el antivirus que producirá otras ñañas que se adivinan y hoy están tapadas por la zozobra ciudadana y la pirotecnia de los políticos. La Ley de Morfi (para extranjeros: comida, en lunfardo) se está imponiendo sobre la de Murphy en el paisaje que venía ya recesivo. El único dinamizador de la economía hoy puede ser el Estado, por regulaciones o por obras capaces de dinamizar la inversión privada en tiempos de alarma empresaria por presión impositiva, señales del intraperonismo y defaults por entregas. 
 
Alberto Fernández acaba de decir que el PBI caerá el 5 o 6% pero el análisis privado cifra esta desgracia en el doble. Como en la pandemia, es la película y no las fotos lo fundamental. En el auge del on line, los Estados nacionales y provinciales se lanzaron a una digitalización forzada al mismo tiempo que los contribuyentes quedaban en un limbo con respecto al pago de impuestos y otros vencimientos. Y los prestadores de servicios esenciales u opcionales han hecho del flex con los morosos su catecismo, por decisiones empresarias o por dictado de los entes, como en el caso de los servicios públicos. Se destruyó la cadena de pagos y el último mes según la Unión Industrial Argentina. más del 75% de las empresas muestra algún grado de cheques rechazados y el 17% tuvo hasta 80% de rechazados. La Cámara Argentina de la Mediana Empresa (CAME) indicó que apenas el 24% de los negocios pudo cubrir sus cheques y el 44% no pudo respaldar ningún cheque desde la cuarentena Este panorama dificultará el certificado de buena conducta de las pymes a futuro a menos que otro decreto gracioso disponga un wiever sobre el sistema Veraz. No es muy constitucional, pero una más qué importa reclaman las empresas. 

Así las cosas, el rating televisivo del próximo domingo, a la hora del anuncio presidencial sobre la cuarentena que viene, promete volar por los aires. Ya trascendió que el gobierno aspira a desbloquear el trabajo en unas 1.000 empresas en rubros tan diversos como automóviles, textil y químicos, para llegar así a admitir el 70% del empleo registrado. Esta semana, en muchas plazas del Interior, si no fuera por los barbijos y la nueva distancia social, el ritmo urbano era casi el de un día normal. La Quinta de Olivos, que ayer rompió su rutina de video calls para reunir a las corporaciones de empresarios y sindicalistas en una foto de apoyo a Martín Guzmán dedicada con cariño a los acreedores externos, sigue también con prolija obsesión las encuestas sobre apoyos y rechazos al aislamiento forzoso y a las presiones sociales y sectoriales para relajarlo.

The future

Fatalmente, elucubran algunos analistas, la flexibilidad cuarenténica vendrá con recetas antipáticas para la franja etaria más vulnerable. El primer ensayo, del “abuelo quedate en casa”, no tuvo el consenso esperado. Distinto es el mundo del trabajo donde producciones y productividades están forzosamente relacionadas con la aglomeración de los recursos humanos. Y en todo el mundo, el transporte público es el vehículo de contagio que no se puede evitar. Pero hay faenas no urbanas que no la están bien por otras razones. Por ejemplo, en petróleo y gas, industria en crisis por lo que pasa en los mercados mundiales y porque Vaca Muerta viene apagando luces en forma notable, lo que además del daño sectorial repercutirá en las cuentas nacionales. Fue el deficit energético del gobierno de Cristina 2011-2015 el que llevó al cepo cambiario, recuerdan los petroleros en vísperas de que retorno de los buques de GNL que habían sido abandonados a caballo del gas de la Cuenca Neuquina que además volvió a exportar a Chile por los ductos construidos en los 90.

Y en minería, que procura volver en low speed, después del abrupto plantón sanitario de finales de marzo. Operadores y contratistas se rompen la cabeza para seguir laborando, llevando y trayendo a su gente sin que las cuentas sean ruinosas por completo. Y por efecto de los rígidos protocolos ha quedado obligada al sólo empleo y compre local. Un ejemplo: “No podemos arriesgarnos” dice el gobernador sanjuanino Sergio Uñac, una provincia cuña en el mapa entre Mendoza y La Rioja, donde el Covid 19 ha pegado, hasta hoy, más fuerte.

Son días intensos y agotadores, en los que la querida familia está en casa, sin clases ni esparcimiento. Jornadas en las que contadores y abogados asesoran como pueden, mientras van oteando nuevas regulaciones. Mucho menos placentero es para los trabajadores y sus sindicatos que han debido resignar salarios esperando el día después de la pandemia.  La recaudación de IVA y Ganancias cayó el 30% y la rebelión fiscal es una decisión inevitable más que una adhesión política.

El mundo es un polvorín tras el virus que vino de China y sobre el cual el gigante se niega a rendir cuentas. Bild, el diario líder de Alemania, le puso cifras al mal humor editorial una factura de US$ 160.000 millones en daños a la economía germana: 29.300 millones en turismo, 7820 millones en cine, 54.200 millones en comercios pymes, etc. “Lo que China nos debe”, dice el artículo: US$ 1.937 dólares por persona, mientras el PBI de la locomotora europea cae 4,2%. Beijing ha respondido, tal como lo hizo hace poco con Australia, con crudeza y amenazas comerciales, denunciando xenofobias y racismos. Lo que seguirá en tensiones geopolíticas, con Trump o sin él en la Casa Blanca, será terrible.  

Como otra novela de Netflix, la historia va sumando capítulos auspiciados por los laboratorios que, con antiparasitarios, antivirales o vacunas terminarán por forrarse. Pero en la Argentina, el guion tiene otros actores y escenas:  cuando se vaya el pánico por enfermarse y morir, espera un duro camino, para unos más que para otros, y el debate acerca del formato político, social y económico que ya venía hot. Por ahora, como decían Les Luthiers, sonamos pese a todo.

Darwin, entre la bolsa y la vida

Por Daniel Bosque. El director de Mining Press y EnerNews analiza las tumultuosos últimas semanas, signadas por la crisis del coronavirus.

El 16 de abril, día de Santa Engracia y San Benito, pasará a la historia de los desasosiegos argentinos como efemérides del primer default u oferta hostil a acreedores del siglo XXI. “Esto es lo mejor que tenemos para ofrecer, no nos falta voluntad sino que no hay un cobre”. Millones de ciudadanos acojonados por miedo al virus y estrechez económica, están siguiendo las breaking news en el nuevo modo todo virtual, para hallar bombos, choripanes, abrazos y besos hay que ir a los files pre Covid 19.

Alberto Fernández va hacia el toro con su libreto audaz y de escudero Martín Guzmán, el broker ad hoc guionado por Joseph Stiglitz y aupado por el multi billetera George Soros, dos a los que el boom neo keynesiano les ha elevado el cachet. La pandemia ha detonado la macro y la vida de tutti quanti, no sólo en la gran y minúscula Argentina, obviamente. En el mundo resulta creíble cualquier cero para esta crisis, desde entidades o sabiondos de turno y se han abierto  de par en par las compuertas del fin a la ortodoxia monetaria. En el Norte, donde contagiados y muertos se cuentan por miles, y en el Sur carente, que urgido, apiñado y pobre ya vislumbra el descontrol tan temido de la epidemia. 

Henos aquí, sobre una montaña de cadáveres, bañados en alcohol gel. Y en medio del reseteo económico y financiero, ése que agoreros vaticinaban pero que nadie imaginaba vendría amortajando a millones de pobres y ancianos. Son tiempos de virus y metáforas, de las pocas cosas gratis en la pan pesadilla: la directora Gerente del Fondo Monetario Internacional (FMI), Kristalina Georgieva dice que “de la misma manera que el virus afecta a las personas con comorbilidades, que son más vulnerables, golpea más duro a las economías con dificultades preexistentes” y pone como ejemplo a la querida Argentina.

(Nada es para siempre, primer paréntesis): El maldecido y acudido organismo financiero no deja de ser otro fruto del orden internacional en crisis. Sostenido y vetado (al igual que la OMS, Unesco y decenas de burocracias devenidas de la ONU) por EE.UU. la potencia económica y militar de dos siglos, hoy asediada por China en una guerra impredecible. Donald Trump, el que vino a romper la globalización, ha tenido que pasar las Pascuas en el respirador de la OPEP + G 20 porque la oil price war ha llevado el barril a valer como una cerveza arrasando al negocio del fracking de Eagle Ford y Marcellus, mientras N.Y. pugna por salir de su espiral mortuoria y el efecto virus arrasa con billones  de acciones de W. Street.

Volvamos a dónde íbamos I. En ese desmadre planetario, Argentina, vive su system turn off, bordado de sucesivos anuncios e insuficientes resoluciones de una cuarentena emparchada y federal repleta de colisiones, contradicciones y problemas logísticos. Un centenar de empresarios PyMEs, esparcidos por el país, me cuentan su increíble vía crucis. “Parado, todo está muerto”, “sin ninguna perspectiva”, “los bancos no existen”, “asfixiado, destruído” “en un mes naufragó una empresa de décadas”, “nos estamos comiendo el capital de trabajo” “tenemos paralizados todos los proyectos” “nadie paga un centavo, todo está cortado” “no estamos pagando impuestos, aportes patronales, nada, para pagar salarios”. En encomillado es técnico, sintético, los relatos son angustiosos, como el lector imaginará. Pero están hechos polvo todos los segmentos: hay consultores y coaches que multiplicaron la demanda de claridades y pronósticos.  Saber cómo sigue esto no tiene precio.

¿Y ahora qué hacemos? Argentina eligió hace un mes entre “las bolsas o la vida”, como repite Alberto, y tras esas decisiones encadenadas y sucesivas, el cruce de curvas cartesianas hoy da complicado. El crac social y económico que lógicamente arrastra al fisco, vuelve insustentable la parálisis total que prescribirían los sanitaristas, que hoy prevén una explosión de enfermos entre mayo y junio, sobre todo en el Área Metropolitana de Buenos Aires (AMBA) que integran la ex Capital Federal y el Gran Buenos Aires. “Nos vamos más preocupados que cuando vinimos” dijo a este cronista un legislador anoche, después de escuchar en la Comisión de Salud del Senado a Ginés González García, el ministro del área que confesó el temor oficial por un estallido viral en el populoso conurbano. Pero lo que más preocupa al sistema de salud es la primera línea de fuego, como pueden caer contagiados los trabajadores de la salud, por deficit de equipamientos o protocolos, lo cual convertiría a los combatientes del mal en sus propagadores, como ocurrió y con variados índices de fatalidad, en España e Italia. El comentado avión que partió a China debería traer equipos de protección, sin los cuales los hospitales y clínicas podrían tornarse en escenarios de terror. Una primera alarma se encendió ayer con los contagiados en San Martín. 

(Nada es para siempre, segundo paréntesis): Es temprano para saber cómo se parará el mundo frente a China indetenible y a Rusia, la madre de todos los desvelos, dos autocracias diversas que podrían exportar su modus vivendi a países ricos y pobres donde a caballo de frustraciones y pobrezas simpatías no faltan. La recesión global, la más severa desde el fin de la última guerra mundial, derivará en la consolidación de recortes a la vida democrática y en revueltas sociales de magnitud porque antes del coronavirus ya la desigualdad venía haciendo añicos contratos sociales en decenas de naciones. El escritor español Fernando Savater descree de la ilusión new age de que el ser humano saldrá de este trance más noble y cuidadoso del espíritu, el prójimo y el ambiente. “Esta es una pandemia más y todas la anteriores volvieron al ser humano más miserable”, dice. Necesidades y herejes suelen dormir juntos, aunque ronquen.

Volvamos  a donde íbamos II. Cada sopa tiene su caldo y la Argentina afronta esta pandemia con sus picantes. Alberto y Cristina no son lo mismo o el primero trata de ser otra cosa, con variada suerte. Difieren en el rictus frente a las crisis, un talón de Aquiles para CFK, estilos de mando y también en decálogos porque “Agenda Argentina”, la plataforma intelectual albertista es socialdemocracia pura al lado del filo chavismo de “Carta Abierta” que impregnó el discurso oficial en el gobierno cristinista. Pero el doble comando acaba de cerrar filas frente a la amenaza exterior y contragolpeó a las demandas de u  recorte de gastos de la política con otro hachazo más a los patrimonios más pudientes. Capsiosos decían que los US$ 3 millones de piso para el Impuesto Patriótico anti virus, que recaudaría de US$ 2.000/4.000 millones, no es capricho algebraico sino la medida para que no alcancen a ningún legislador en sus fortunas. Sólo los senadores Roberto Basualdo y José Alperovich serían alcanzados por la máquina de cortar boludos a la que aludía el inmortal Tato Bores.

¿El dilema es numérico o simbólico? Está visto, como quedó patente en el reciente “fideogate” y decenas de anécdotas que el barrio conoce, que el oscuro aljibe de la política no se llena con los sueldos por planilla, pero el inefable Roberto Cachanosky volvió a mostrar sus excel: US$ 52.000 millones suman los salarios de los tres poderes nacionales, provinciales y municipales. Juguemos juntos fue el mensaje de los operadores de la Casa Rosada a la Suprema Corte Suprema, cuando a fines de marzo los altos jueces amagaron con bajarse un 20% sus voluminosas mensualidades exentas de impuestos a Ganancias. La intentona fue olvidada.

Mientras todo esto sucede entre fortunas confesas y ocultas, entre miserias humanas públicas y privadas, el Ejército volvió a la calle a repartir guisos donde más duele el hambre. Y la demonizada Gendarmería vuelve a patrullar el océano delicado de La Matanza, como en tantas imágenes de la sufrida América Latina.

¿Está todo mal entonces? Depende donde estés parado porque nunca falta un roto para un descosido y cada crisis es una fuente de oportunidades. Detrás de miles de emprendedores que este invierno podrían perder el fruto del esfuerzo de su vida, afilan sus colmillos decenas de especuladores e inversores con anchas espaldas, dispuestos a prontos salvatajes.  Son los que se quedarán con empresas, carteras de clientes, flotas de transportes, parques de maquinarias, posiciones en el mercado, recursos humanos calificados, a cambio de monedas que aflojen la soga del ahorcado. En las fotos de la beautiful people dentro de un lustro probablemente haya caras nuevas, surgidas de este desastre.

Nada de esto es nuevo en la Argentina que lleva tatuados los colapsos de 1975, 1989 y 2001. Este tobogán que termina en afiladas navaja no se montó en un día, veníamos repletos de enfermedades preexistentes, por eso también el contrapeso numeroso de lo que fue Cambiemos, tiene problemas serios para plantear sus focos. Adiós ortodoxia fiscal, you can wait sitting queridos acreedores, ¿qué raro, cómo que el banco no te presta guita? ¿Seguro que hay colas para cobrar/pagar? dicen desde el Poder Ejecutivo, el único que permaneció abierto al público en la emergencia.

Por fin nos pusimos de acuerdo en algo y el barbijo, ahora tapaboca, es obligatorio. Lo importante ahora es sobrevivir al maldito Covid 19. Cuando vuelva a sesionar el Congreso podría recalcular y declarar a 2020 como el Año de Charles Darwin, por aquella máxima de  “No es el más fuerte de las especies el que sobrevive, tampoco es el más inteligente el que sobrevive. Es aquel que es más adaptable al cambio”.

La coronagrieta que faltaba

Por Deniel Bosque. El director de Mining Press y EnerNews analiza los nuevos cuestionamiento al Gobierno, desatados tras el anuncio de la extensión de la cuarentena.

El discurso y el método, diría Descartes. La Argentina se sumergió otra vez en las últimas horas en su incurable ruiderío político y social, ahora en medio de la cruzada nacional contra la pandemia que ya sumó un millar de enfermos detectados y 24 muertos. El consenso que había logrado Alberto Fernández, quien se puso al hombro del operativo federal de contención de contagios, ha mostrado fisuras en las clases medias y altas, las que además de la zozobra por sus vidas están preocupadas, terrenalmente, por el devenir de sus patrimonios.

Dos datos que se hicieron virales (por las redes sociales, no por el germen de Wuhan) horadaron la confianza al gobierno en un sector de opinión de la sociedad para que la famosa grieta reviviera con furor:

1) El bochorno, inevitable, por la exhibición de centenares de miles de humildes apiñados frente a cajeros bancarios del Gran Buenos Aires y de todo el país, que hizo sospechar angustiosamente de la eficacia de la cuarentena. El ABC1, en la desigual Latinoamérica y otras latitudes del mundo, se lava las manos y alcoholiza la piel respetando encierros, mientras que los “más vulnerables” como se los llama ahora, marchan a pie, de cara al virus. Confundidos, como todos porque la OMS, una suerte de FIFA de la salud por sus potestades y desvaríos, que va, por ejemplo, de la mascarilla sí a la mascarilla no. Mejor no googlear cómo aplaudía entre la primavera y comienzos de año la emergencia sanitaria de Xi Jinping, menos en estos días en que la China saneada es un gran misterio por el origen y el número de muertos e infectados.

2) Segundo dato: la embestida del estresado presidente argentino contra los empleadores privados, un colectivo que viene golpeado por los dos últimos años desastrosos del gobierno de Macri, al cual el aislamiento preventivo forzoso lo complica en diversas formas y magnitudes. Está claro, no tiene la misma espalda un pool de empresas que las sacrosantas pymes, desde ayer enfrascadas en vituperios al gobierno. Alberto y su equipo salieron a cortar el juego y eligieron el mejor blanco. Techint, factótum de la industria, la construcción y la energía del país, ajustó la plantilla de obras públicas impagas y el brulote presidencial del lunes se sumó a la perdigonada del domingo.

“Es hora de ganar menos” “miserables”. Los epítetos se volvieron un boomerang por las redes, que donde hay caldo de humor generan movidas y pueden crucificar, sobre todo si hay tiempo libre y angustias para repartir. En pocas horas, el mix oportuno de Luis Lacalle Pou anunciando la baja de salarios de los tres poderes públicos de Uruguay para formar un fondo contra el virus, se mezcló con la remake de la movida #QueSeBajenLosSueldos que ya se insinuara a fines de Macri pero que ayer se plasmó en un caceroleo en segunda citación.

Somos argentinos y nos pierde la tentación por la vanidad, sería una explicación para el traspié, otra la tensión y el procuro de autoridad a través de gestos crudos. El último mensaje dominical de Fernández, anunciando el aislamiento plus hasta el 13-A, estuvo bordado por un giro en su estilo dialéctico. Llamó la atención el Yo-Yo, un atisbo de temprano exitismo, cuando la temible trepada epidémica recién se insinúa, junto a la admonición al mundo empresario con epítetos ríspidos.

El pasaje más dubitativo de su mensaje, en el que buscó acudir a sus papeles, fue el referido a los paliativos para las pymes. No se trata de un déficit comunicacional, frente al parate imperativo que ha mandado a la casa a millones de consumidores y trabajadores para cuidarles la vida, aparecen los límites de la realidad. El domingo a la noche, Alberto sabía, a través  de los gobernadores, de las dificultades en la cadena de pagos, los límites prácticos a la blandura bancaria y la perversa escalada en precios de alimentos, un deporte argentino.

Fe de erratas a AF: Ni Argentina es un modelo elogiado de cuarentena porque sobre todo en el área metropolitana y en particular en el conurbano bonaerense los controles son laxos y no pueden contra la informalidad y el hacinamiento, ni fue el primer país de la región en aplicar el aislamiento preventivo: aquí comenzó el 20-M, en Ecuador el 12, en Paraguay el 15, en Perú el 16, en Chile 18. En todos los países, como en el resto del planeta, pasarla en casa tiene una consecuencia. En la Argentina, el consumo ha caído, en esta quincena entre un 50 a un 85% y las cámaras mercantiles revelan que siete de cada diez empresas cerraron sus persianas porque el comercio electrónico no es para todos y todas.

Como otras medidas de pasado reciente o no tanto, la primera cuarentena argentina fue lanzada como se arman los asados aquí. Uno trae la carne, otro las ensaladas y después pedimos un helado, leña y carbón siempre hay, vamos viendo. Pagos de impuestos, regímenes laborales, atención bancaria, tránsito de personas, han sido objetos de ensayos y errores so pretexto de la emergencia. La feria de la AFIP, que apagó las luces pero no movió vencimientos es un producto típicamente argentino. “Quedate tranquilo, dice el contador, ya vas a ver cómo van a mover los plazos, no son ningunos b…”. La benemérita extendió su gran moratoria recién hoy 31-M, como para darle más emoción a contribuyentes ahorcados.

Hay otras formas de hacer las cosas. En Perú, a sólo cuatro horas de vuelo (metáfora que no corre hoy), la implacable SUNAT el mismo día que se anunció la cuarentena movió los vencimientos de los impuestos. Claro que el resto es otro, empresarios y funcionarios de Jorge Vizcarra coinciden en que “por suerte la parálisis nos tomó con la caja llena”, lo que permite lanzar un paquete de US$ 26.000 millones (un 12% del PBI) para paliar las economías de pymes, microempresas y trabajadores. Claro que la economía peruana proyectaba crecer un 5% y probablemente caiga a cero, mientras que Argentina aspiraba al 0% si podía pedalear su deuda y ahora caerá -5%.

Techint ya tuvo sus desencuentros con Macri, el año pasado, cuando a instancias del FMI le quitó los estímulos fiscales en Fortín de Piedra, la estrella 2018-2019 de Vaca Muerta. El holding tiene espaldas para subirse al ring y soportar que hoy el diario más pro gubernamental haga tapa con cómo creció en medio siglo a caballo de subsidios y preferencias de todo tipo. El gobierno salió a matar este leading case temiendo el efecto contagio, pero en la Cámara Argentina de la Construcción (CAC) ya cuentan más de 400.000 obreros parados. Nación y provincias dejaron de certificar obras y la menguada inversión privada se complicó por las presiones sindicales para desactivar a los trabajadores.

“Gerardo Martínez y la CGT lo sabían y venían acompañando porque la crisis es profunda. Además, si son miserables los que despiden qué queda para YPF, que obliga a las contratistas a ajustar sus plantillas”, se quejaba un alto referente empresario. La petrolera de bandera vive horas aciagas con su desplome en las bolsas. Cuando asumió este gobierno valía US$ 10 en N.Y. y hoy vale menos de US$ 4. La guerra del crudo entre saudíes y rusos ha devaluado el barril y sorprendido a la Argentina con su joya de Vaca Muerta paralizada y fuera de escala. El superávit de gas fue efímero y este invierno volverá la importación, a US$ 4/MBTU. Mucho más barato que los escandalosos US$ 19 que pagaba Julio De Vido, cuando en el mundo valía US$ 11. “La demanda de naftas se redujo 80%, con caídas de 70-75% a excepción de CABA, con algo de mayor movimiento. El gas oil tuvo impacto de 60% y se moderó a 40/50%”, reseña el conocido analista Daniel Gerold. Sobra combustible por todos lados y no hay donde almacenarlo, así el futuro de las refinerías se complica.

No es el único sector productivo en problemas. La minería terminó en una parálisis en metales y no metales. Para cámaras y gobiernos provinciales, que ahora intentan asimilar y reconducir el proceso, fue un arrebato sindical producto de pujas internas en la Asociación Obrera Minera Argentina (AOMA) que está costando al país no menos de US$ 11 millones por día y que pone en peligro a miles de empleos de empresas de servicios.

Excepto para el padrón del 26% de la población activa que depende de fondos públicos, la prolongación de la cuarentena será muy complicada. Y el caceroleo de uno y otro lado puede llegar a ser ensordecedor. El reclamo de un gesto de la plutocracia política es una crecida que arrastra de todo, como el subirse a la ola de Juntos por el Cambio para bajarse un 30% de ingresos, cuando no dijeron nada en 2016-2019 y ni mu hace días cuando Sergio Massa les habilitó US$ 1.500 por cabeza para combatir la pandemia.

Hoy el network argentino está que arde, con loas y agresiones de todo tipo. Para un espectro ideológico es el neoliberalismo que destruyó el país y ahora vuelve, para el otro es es populismo que terminará con todo. En el medio está la vida real de laburantes que trabajan y dan trabajo. Como es el caso de Carlos, un empresario metalúrgico santafecino de vieja militancia peronista, quien me hizo llegar su angustiada catarsis, una de las tantas que me llegaron desde las pymes en estos días:

PRIMERO LA PATRIA -NO OLVIDO A LOS TRABAJADORES, PORQUE SON LA PATRIA VIVA DE UNA NACIÓN PRODUCTIVA

Para dejar en claro a todas y todos que, PRIORIZO “la vida”, a “la economía” y “la vida” a “la muerte” aunque también “la vida” dependerá de que las Pymes y sus trabajadorxs, no mueran antes. Por eso, quiero trasmitir, un fuerte “GRITO DESDE EL INTERIOR PYME” porque deseo despertar al gobierno que elegí por convicción ideológica, a que no utilicemos banderas Pymes, la enarbolemos y queden a media asta.

1) Me jubilo éste año…

2) El producto de nuestra PYME, no lo desfavorece ni el mercado nacional, ni internacional…

3) Es Coronacoyuntural…

Por tanto, no pienso en nosotros, “SINO”, en las nuevas generaciones que hoy desesperan. Porqué? Porque pasan los días, se comunican medidas y para quienes históricamente fueron las generadoras del 70% de la mano de obra y de un alto porcentaje del PBI industrial, “NO aparecen en ningún listado específico”.

Agotamiento, es la palabra que se siente por haber arriesgado, haber apostado al trabajo, contratando personal, generado nuevos negocios, y más empleos (actos que personalmente amo y razón por la cual, aún lo hago desde hace 45 años) Deseo aportar algo de lo que conozco, amén de que fui parte de gobiernos locales en años duros de la Argentina. Lo viví, fui Pyme y Gobierno simultáneamente, razón por la cual, siento la responsabilidad y necesidad de volver a preguntar: ¿El gobierno sabrá la desazón y el temor que genera a las Pymes, NO PODER pagar los sueldos, NO PODER cubrir los cheques, NO PODER pagar los alquileres…?

Soy PYME por dónde me miren, y las personas con corazón de PYME, podrán entender a lo que me refiero. No podremos pagar impuestos…, impuestos que el Estado necesita para paliar el mal que nos aqueja. Esas Pymes golpeadas, heridas de muerte y aniquiladas por Macri, estarán obligadas a cerrar y las calles se seguirán inundando de desempleados. Es tremendo y real, no profético.

Al Estado le digo gracias por cuidarnos a todas y todos, pero, como lo vivo y sé que este gobierno es integrador e inclusivo…, ahora pensemos juntos ¿cómo salimos de ésta? ¿Es un hueco que no se ha visto jamás? Sé las medidas para Pymes, no lo dudo, pero éste es un gran y grave orificio abierto. Simple ejemplo de hoy: 1°, las grandes empresas no fueron a certificarle las obras, por el Coronavirus; 2°, los municipios, provincias…, los departamentos de obras no trabajan, y no podemos facturar los trabajos ejecutados, y 3°, cadenas de cheques que depositamos, son devueltos sin fondos. Entiendo que todas y todos las empresas, hemos sido desbordadxs, por eso aporto, datos críticos hacia dónde creo debemos apuntar y encontrar soluciones con medidas del Estado. La síntesis, es un gran problema para las Pymes. Porqué, porque las medidas del gobierno, se estrellan con las exigencias bancarias, tan absolutas e injustas como parte las injusticias absolutas de un sector de la Justicia Argentina. Yo no duermo pensando qué hacer cuando empiecen a entrar los cheques, los que, sin cobranzas y sin ventas, no podremos cubrir, pero tampoco duermen los empleados porque ven, el producto de su trabajo sin poder entregar. Y los ahorros que tenían destino de ampliar producción?, los utilizamos para sueldos. Y lamentablemente, para la AFIP, somos EMPRESARIOS.

Las Pymes no son, lo que muchos creen. La mayoría somos soñadores, que todo lo que ganamos lo invertimos, y nuestros sueños son contratar más personal, comprar innovadoras máquinas herramientas, registrar marcas, nuevos diseños, patentes nacionales e internacionales…, todo, para intentar alcanzar los sueños, porque los sueños cumplidos, terminan dando trabajo y bienestar a muchxs argentinxs. Esto sí, no es rebatible, porque es historia.

Reitero, la situación está muy pesada. Siempre opinamos, pero ahora, lo hacemos porque seremos escuchados, gran diferencia con la dictadura macrista. Hoy veo un Estado protector y conciliador que admiro, que llevo dentro, que defendí y defenderé, aunque no haya visto todo sobre y por las Pymes. Y no exagero, soy, y, somos muy positivos, sino, no hubiésemos sido emprendedores desde niñas o niños.

Ahora en primera persona, para no involucrar a otras Pymes: Estamos yendo hacia un cambio total de la economía mundial, la situación camina a ser crónica, y mi pregunta es: ¿El Estado argentino desea salvar a las Pymes, o el acuerdo con el mundo global, es otro? Necesitamos saberlo para tomar decisiones, sin que antes, otras decisiones, terminen con nosotr@s.

Volvió la grieta con todo y el único que puede tender puentes es Alberto, aunque la política quedó en la picota. «Mi esposa debe estar por encima de toda sospecha. No sólo debe ser honesta, sino parecerlo», dijo Julio César al divorciarse de Pompeya. En la vida pública 2020 algo así parece naif mientras se encienden las redes, que un día aplaudes y otro te indignan, según tus preferencias tribales. Una fuente del gobierno me decía anoche que no preocupan estos reclamos desde los balcones y ponía como ejemplo a Jair Bolsonaro, al que todos los días desde hace un mes le hacen bulla de repudio por su negación del coronavirus y ni se mosquea.

Aún ante el acecho de lo peor no cesan nuestras pasiones. El pánico por enfermarse, sufrir y dejar este mundo puede ser sufrimiento para unos y también una fuente inagotable de poder para otros.

La muerte al fin nos igualará, como decía Jorge Manrique, en el Siglo XV, cuando la Peste Negra se había llevado a su padre y a un tercio de Europa: “Estos reyes poderosos, que vemos por escrituras ya pasadas, con casos tristes, llorosos, fueron sus buenas venturas trastornadas. Así que no hay cosa fuerte, que a Papas y Emperadores y Prelados, así los trata la Muerte como a los pobres pastores de ganados”.

No me toques ni te toques, que nos morimos

Por Daniel Bosque. Parece una pesadilla, pero el virus se expande, desde China, donde arrancó y donde celebran haberlo derrotado.

Qué ingenuos: antes de este terror a ser tosidos creíamos que estábamos en el fin del mundo. Clima, agua, desigualdad, hambre, neoliberalismo, populismo, degradación cultural, antisistema, falta de empleos, impuestos sin freno, corrupción, Trump, Maduro, Putin, Bolsonaro… Era cuestión de elegir tus buenos y tus malos, para explicar todo. Éramos pobres, pero felices.

Por pangolines, murciélagos, pharmacy business, o por oscuras mentes que estarían diseñando una reducción de gentes a escala industrial, estamos en caída libre. No googles para atrás, te sentirás reboludo. Ayer nomás, el gurú Yuval Harari, quien duda si todas las razas somos todos homo sapiens o algunos son mixtura de otros primates, auguraba un ser humano de 100 años, como piso. Las mayores amenazas serían la inteligencia artificial, el control social, el clima.

Parece una broma macabra. El virus inunda el mundo y desde Wuhan llegan videos de amarillos felices festejando con banderitas rojas la derrota del contagio masivo. Si los caóticos occidentales, amantes del transgrede, caemos como moscas, el Gran Dragón nos refregará por la cara su disciplina horripilante frente al virus. En las antípodas, mientras Italia sigue parada y desde hoy España la imita, es tapa de diarios el audaz Boris Johnson proclamando que no apagará ninguna luz para detener la pandemia. Si la gripe mató en 2019 a 17.000 británicos, el Covid-19 se llevará 100.000, dice su gobierno Y hasta 500.000, según los agoreros. Selección natural en el país de Charles Darwin, ocho de cada diez víctimas serán over 60 years old.

En Occidente aterrorizado y crecientemente paralizado salen a la luz las consecuencias prácticas de dos décadas largas en las que la marea privatizadora que en Europa, Estados Unidos, América Latina, desmanteló planteles y presupuestos en sanidad pública. Proyecciones patéticas: por cada anciano que cae ahogado por la cepa indomable, la seguridad social suma ahorros. El 80% de los 1.000 muertos que hasta hoy registra Italia, son jubilados, sector que en la península es la tercera parte de la población. Y atrapa una renta promedio de 1.000 euros/mes, además de devorar costosos presupuestos sanitarios de alta complejidad, sobre todo en la franja 80-90 abriles. Suena horrible hacer esas cuentas, pero es un ejercicio que hacen los burócratas de la política de cualquier país del planeta.

Cualquiera se equivoca. “Salud: La rata es un animal que se distingue por su capacidad de adaptación y resistencia. El año de la rata 2020 es sin dudas la época con mejores oportunidades, sin percances marcados de salud. Sin embargo, no debe llegar a los excesos ya que puede enfrentar complicaciones de salud si no mantiene una dieta equilibrada”. Los que leyeron el horóscopo chino del Año de la Rata de Metal, pueden sentirse estafados. Nada advertía del germen y el pánico que ha sacado a flote a los héroes y miserables que atraviesan las clases sociales y opciones políticas, en 110 países de pandemia.

El mundo sufrirá horrores, no sólo la neumonía que explotó. Por el parate fabril, logístico y del comercio mundial y por el turismo que emplea a 500 millones de personas y movió el último año a 1.600 millones de cazadores de selfies, está destruido y golpeará decenas de economías.

Además, había demasiado capital financiero en órbita, el triple de lo aconsejado por los que dicen saberlo todo. Es bastante posible que Wall Street, las bolsas de Asia y Europa y los mercados de capitales sigan confeccionando durante unas semanas más su nuevo listín de winners & losers.

Por el terror al virus, el común de los mortales desatendió en estos días que por fin estalló por los aires la OPEP, el cartel del petróleo que en último medio siglo sostuvo precios por encima o a caballo de las tensiones geopolíticas. El tirón del mantel de Arabia Saudita, el aliado se USA en la trifulca con Rusia, ha destruido el precio del barril y podría caer a US$ 20. Una pésima noticia para los mercados energéticos que se suma al desplome del barril. Aún para los netos importadores, como Japón, porque sólo augura menos comercio y más recesión.

América Latina, que traía su tos convulsa, sufrirá lo suyo. Por la caída de las commodities, los descalabros financieros y la merma brutal de viajeros por el mundo que amenaza quebrar a las aerolíneas. Buenos Aires, por ejemplo, que había recibido en 2019 más de 2.000.000 de visitantes y proyectaba crecer un 25% este año, ya está sintiendo el golpe.

¿Alguien urdió esta mierda? A medida que China se libera de la tensión primigenia, aparecen los briefs sobre una guerra bacteriológica con EE.UU., el gran enemigo, como posible génesis de este drama.

Qué hay de cierto, me pregunta el taxista y le digo que el archivo X se conocerá en medio siglo, cuando ya no estemos. En eso me entra el enésimo posteo del inefable bioquímico argentino Pablo Goldschmidt, quien asegura que todo esto del virus es una farsa de los políticos y los medios, que no hay para qué aislar a la gente, que es como una gripe, muertos más, muertos menos, que no hay que recetar mejor los antibióticos porque los que están en los hospitales de Madrid o Milán poco saben. Opto por no putear en público, pero hay países donde está penalizado confundir a la sociedad con mensajes equívocos en emergencias sanitarias.

Paciencia. Quedate en tu casa, ojo con los picaportes, no toques a nadie ni te toques. No te deprimas y llena tu alacena de alcohol y vitamina C. Pero no olvides de que los que mandan seguirán ajustando el mundo sin preguntarte. No llegamos hasta aquí en una vuelta de calesita: “El hiper consumismo, la auto explotación y el miedo al otro son algunos de los rasgos distintivos de la civilización moderna”, dice con sabiduría el coreano Byung Chul Han. Ahora andá a lavarte las manos y de paso estirás las piernas.

* Director de Mining Press y EnerNews.