Un estudio sobre emocionalidad afectiva ubica a Milei al frente, pero advierte que ningún dirigente genera saldo positivo

Un informe de QSocial concluyó que ninguna figura política argentina alcanza el punto medio de valoración emocional en una escala de 0 a 10. Javier Milei lidera el ranking, seguido por Axel Kicillof, mientras que Victoria Villarruel y Daniel Hadad son los únicos que mejoran su desempeño entre los indecisos.

Un relevamiento de QSocial sobre emocionalidad afectiva en la política argentina mostró que ninguna de las principales figuras públicas logra generar un vínculo emocional positivo con la sociedad. El estudio, elaborado sobre una encuesta nacional online de 1.645 casos realizada en agosto de 2026, analiza no la intención de voto, sino las emociones que despierta cada dirigente.

El índice mide la intensidad y el signo del vínculo afectivo de cada figura en una escala de 0 a 10. Según explica el informe, no busca relevar opiniones políticas sino emociones, desde la confianza hasta la indiferencia, condensadas en un único valor numérico.

Los resultados muestran a Javier Milei en el primer lugar con 4,33 puntos, seguido por Axel Kicillof con 3,98. Más atrás aparecen Victoria Villarruel con 3,14 y Daniel Hadad con 2,22. El dato central es que ninguno de ellos alcanza los 5 puntos, considerados el punto medio de la escala. Según el informe, “hoy ninguna figura de la oferta política genera saldo afectivo positivo”.

El trabajo sostiene que la posición de Milei responde a una fuerte polarización emocional. Apenas el 4,1% de los consultados se manifiesta indiferente hacia su figura, el valor más bajo del sistema político analizado. Al mismo tiempo, registra un 38,6% de entusiasmo y un 34,5% de enojo, lo que revela una elevada intensidad emocional tanto positiva como negativa.

Kicillof, en cambio, presenta una estructura emocional menos intensa. Tiene un 15,3% de indiferencia, un 33,1% de entusiasmo y un 24,5% de enojo. Según los autores del estudio, moviliza menos adhesión que Milei, pero también genera menor rechazo.

Uno de los hallazgos más destacados surge al analizar exclusivamente al segmento de blancos e indecisos, que representa el 24,2% de la muestra. Allí, tanto Milei como Kicillof experimentan caídas significativas en sus indicadores emocionales. Milei desciende de 4,33 a 2,57 puntos, mientras que Kicillof baja de 3,98 a 1,66.

Por el contrario, Victoria Villarruel y Daniel Hadad son los únicos dirigentes que mejoran entre los votantes indecisos. La vicepresidenta pasa de 3,14 a 4,67 puntos, convirtiéndose en la figura con mejor desempeño emocional dentro de ese segmento. Hadad, por su parte, sube de 2,22 a 3,07 puntos.

El informe aclara que este desempeño no implica necesariamente potencial electoral inmediato. Por el contrario, remarca que el índice mide vínculo afectivo y no intención de voto. Sin embargo, interpreta que ambos cuentan con un “margen emocional disponible” que podría transformarse en un activo político si lograran aumentar sus niveles de conocimiento público.

Como conclusión general, QSocial advierte sobre un escenario de debilidad emocional del sistema político en su conjunto. El estudio sostiene que ninguna de las figuras analizadas consigue generar afecto positivo predominante y alerta que esa situación podría derivar en mayores niveles de apatía o abstención electoral. “El sistema político argentino no genera afecto positivo, lo cual es un problema y eventual anticipo del ausentismo”, concluye el informe elaborado por Lucas Klobovs, director de Opinión Pública de QSocial.

Por qué no charlamo' un ratito?

Entre señales de diálogo, negociaciones cruzadas y un oficialismo que busca oxígeno político, Carlos Fara analiza cómo la necesidad está empujando a viejos adversarios a sentarse a conversar. Mientras La Libertad Avanza enfrenta dificultades para recuperar la iniciativa y sostener su capital político, gobernadores, empresarios y dirigentes de distintos espacios reacomodan sus estrategias de cara al ciclo electoral que ya empieza a proyectarse hacia 2027.

Por Carlos Fara

Primer acto: Santilli se reúne con los gobernadores del norte (dialoguistas) en Posadas para calmar las aguas. Segundo acto: se reúnen los tres mosqueteros del pero-kirchnerismo con la conducción del PJ y gobernadores anti-Milei para ponerse de acuerdo en algo. Tercer acto: el jefe de gabinete se reúne públicamente con representantes de Macri, avalado por Karina. Cuarto: Santilli vuelve a viajar por una inauguración con dos gobernadores y el ministro de economía. ¿Cómo se llama la obra? “¿Por qué no charlamo´ un ratito?” (entonaría Leo Dan). El oficialismo se ve complicado y la principal oposición se entusiasma. Por lo tanto, la necesidad tiene cara de hereje.

Es positivo que los actores adopten actitudes racionales. Lo “no positivo” es que solo nazca de las oportunidades / necesidades. De todos modos, una baja en la intensidad de la conflictividad política inter e intra espacios le hace bien al sistema político, ergo al país, además de al gobierno. Claro, los brokers financieros miran las encuestas y se hacen interrogantes. Nada grave por ahora. El riesgo país oscila en función del contexto local e internacional. Veremos cómo salen las elecciones americana y brasileña y así se empieza a conformar el ambiente 2027.

Para calmar las aguas, el Gobierno le tira un pedazo de carne a los perros para que se tranquilicen un rato. Como casi no tiene plata, exigido por mantener el superávit fiscal, tira un juez o fiscal por acá (¿de quiénes son los que se están aprobando? ¿de Mahiques o de los hermanos?), delega una ruta por allá, y filtra fondos con cuentagotas. Como informó Hugo Alconada Mon esta semana pasada, el 92,5% de los aportes del Sis¬Vial que cobra¬ron cua¬tro via¬li¬da¬des pro¬vin¬cia¬les (Tucu¬mán, Salta, Santa Cruz y San¬tiago del Estero) coin¬ci¬die¬ron con las “ven¬ta¬nas” legis¬la¬ti¬vas de febrero, abril y mayo. Es decir, afloja la billetera solo cuando hace falta. Un dato curioso es que el 66 % de esos pagos fueron a una sola empresa (¿nace un nuevo Lázaro Báez? ¿una nueva burguesía nacional?).

Como ya comentamos la semana pasada en esta columna, el gobierno no puede avanzar con la reforma electoral -que implica reglas de juego y cronograma- lo cual hace que se trabe todo el proceso: no termina de definir su estrategia electoral en los distritos dialoguistas, que están orejeando para decidir sus fechas de elecciones. Hay gobernadores que deben dictaminar día de comicios 180 días antes, otros 120, y otros solo con solo 90 días. Por ejemplo, si alguien quiere hacer votar en mayo, tiene que decretar en noviembre de 2026. Pero algunos pueden esperar hasta febrero de 2027. Con esa amplitud se van a dar las negociaciones.

El oficialismo ¿tendrá la misma estrategia en todos lados? ¿o usará caminos diferentes en función de las posibilidades electorales de sus pupilos y una trama de intereses en juego? No es lo mismo Salta que Santa Cruz. ¿Entregará provincias en donde no tiene nada relevante, o que luego saldrían caras para que luzca el cambio violeta, teniendo en cuenta la ortodoxia monetaria? ¿En algunas comarcas primará el olor a RIGI, o a pomelo? La incertidumbre crece a medida que se van cruzando los intereses. No jugará solo la política.

Ya está totalmente instalado en el mundillo informado y en el propio gobierno que los índices de aprobación de la gestión presidencial no le sonríen a LLA hace unos 8 meses. Cuando se consolida una inercia en la opinión pública -a 32 meses de mandato, ya pasaron dos tercios- es más difícil reorientar el transatlántico. Por eso, a la lógica de “esta vez es distinto” le fallan algunos términos de la ecuación. Por ejemplo, la supuesta incidencia de las redes sociales. El oficialismo no solo está perdiendo en la percepción ciudadana, sino también en el territorio donde se suponía tenía una ventaja. No están pudiendo marcar la agenda de la mayoría de los votantes, ni establecer el marco de discusión en los diversos temas (muy claramente ocurrió con la cuestión de la venta de tierras a extranjeros).

¿Por qué pasa esto? ¿Porque está mal la estrategia de redes, porque la falla la política, o por ambas cosas? ¿Cuánto incide en este déficit que ambos aspectos estén comandados por cabezas distintas y enfrentadas? Los libertarios no están pudiendo instalar positividad, en general, y en los temas de mayor negatividad siempre fueron de impacto masivo. En definitiva: percepción de calle mata redes. Si alguien está angustiado porque se está endeudando para llegar a fin de mes, no hay tecnología de la información que cambie ese sentimiento. Las redes no resuelven problemas políticos. Ya le pasó al macrismo en 2019 cuando creía que tenía “la NASA” para moldear a la opinión pública en un contexto adverso. El resultado lo conocemos.

Para aplacar los cortocircuitos que tuvo el oficialismo con la ley de propiedad privada, la mesa política decidió que “el Colo” filtrara todo lo que cayera en el escritorio presidencial, y así echarle la culpa al coloso de que se cortó solo (¿y el presidente no incide?). Eso tiene lógica teniendo en cuenta el modelo decisorio del Javo. Sería la versión 2026 de una frase atribuida a Hipólito Yirigoyen respecto a Marcelo T. de Alvear (“hay que rodearlo a Marcelo”). Acá sería “hay que rodearlo a Javier”, a quien algunos lo describen como encapsulado en Olivos. Al final, alguien tiene que decidir por dónde se corta el bacalao, aunque crece la sensación de que dicha mesa suprema siempre termina inclinándose por lo que hacen o dicen Karina y los primos Menem. ¿Quizá por eso esta semana el Hada Patricia dijo que en algunos momentos el gobierno “choca”? ¿Fue un aporte descriptivo o un mensaje político interno?

Más allá de la presentación del documental de Daniel Hadad con olor a globo de ensayo de candidatura -que se verá a quién le sirve- esta semana volvió a la boca del círculo rojo el nombre de Sergio Tomás Copperfield. ¿Para qué? Para lo que sirva. Parece que algunos importantes empresarios también le dijeron “¿por qué no charlamo´ un ratito?”.

Elecciones 2027: Los votantes prefieren a Macri, pero Hadad crece en las encuestas

Un sondeo estableció que más del 51% de los porteños apuesta por la continuidad del alcalde local; sin embargo, el 44,8% de los encuestados considera que el fundador de Infobae podría vencerlo en las urnas.

Con la mirada puesta sobre los comicios del próximo año, comienzan a conocerse las primeras encuestas que dan al actual jefe de Gobierno de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires y figura del Pro, Jorge Macri, como el principal candidato a imponerse en las elecciones, pero la figura de Daniel Hadad emerge como la principal amenaza opositora.

La información se desprende del sondeo de DC Consultores sobre 1.360 casos en el territorio porteño, el cuál revela que el 51,7% de los vecinos opta por la continuidad de la gestión actual, aunque el margen se achicó respecto de junio. En cuanto a la intención de voto por espacio político, la encuesta sostiene que en primer lugar se encuentra La Libertad Avanza (LLA) con el 30,1%, seguido por el Pro que reunió el 26,7%, y en tercer lugar una alternativa de centro-derecha por fuera de ambos partidos, con el 23,4%. En conjunto, ocho de cada diez porteños —es decir, el 80,2%— se ubican en ese arco no peronista, que hoy se reparte en al menos tres ofertas distintas en lugar de concentrarse en una sola marca.

Ya si hablamos de nombres propios, el informe ubica al empresario Hadad como la figura que podría vencer al actual jefe de Gobierno porteño en las urnas. Es que el 44,8% de los encuestados sostiene que el creador de Infobae tiene chances de vencer a Jorge Macri desde el arco no oficialista, superando a Leandro Santoro de Fuerza por Buenos Aires (FxBA), que obtuvo el 37,9% en esa misma consulta.

En tanto la imagen de Macri también refleja ese reacomodamiento: pasó de estar 23,6 puntos arriba en junio a un empate técnico en julio, con 50,1% de valoración positiva contra 49,9% de negativa.

Cabe recordar que días atrás el propio Hadad dio una entrevista en la que no descartó la posibilidad de ser candidato en los próximos comicios, aunque consideró que es una "irresponsabilidad" hablar de eso en este momento. "Yo hoy, sinceramente, de lo que tengo ganas es de colaborar para que mi país funcione mejor. Por eso me dedico a visitar universidades, trato de hablar con científicos. La Argentina tiene un potencial humano todavía muy grande comparado con la región", expresó en diálogo con A24 y planteó: "si yo hoy hablase de una candidatura sería una irresponsabilidad. Las campañas hoy se hacen en seis meses".

Finalmente, Daniel Hadad dio un claro indicio de su interés por involucrarse más profundamente en los problemas del país: "Argentina a mí me dio absolutamente todo. Es el país que amo, es el país... Si bien vivo en los Estados Unidos ahora, hasta fin de año, vivo allá pero resido acá porque mi cabeza está las 24 horas pensando en Argentina".

"Estoy preparando mi regreso. Antes de fin de año voy a estar viviendo acá", sentenció.

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