En la Conferencia Arpel 2026, expertos advirtieron sobre un escenario global más incierto y coincidieron en que la región tiene una oportunidad única para atraer inversiones y expandir su producción, con Argentina como uno de los protagonistas.
La primera jornada de la Conferencia Arpel 2026, en Buenos Aires, dejó un mensaje nítido: en medio de un sistema energético global más volátil, América Latina se posiciona como uno de los actores con mayor proyección para los próximos años.
El diagnóstico fue planteado por Daniel Yergin, vicepresidente de S&P Global, quien describió un escenario internacional atravesado por tensiones geopolíticas, menor previsibilidad y una transición energética que avanza a un ritmo más lento de lo esperado. “Estamos viendo cambios”, definió, al tiempo que subrayó la necesidad de que la industria se adapte con flexibilidad y competitividad frente a un entorno dinámico.
Según el especialista, el negocio energético actual ya no depende exclusivamente de la disponibilidad de recursos. Infraestructura, capacidad de inversión y logística se volvieron factores determinantes para el desarrollo. En ese marco, advirtió que el shale muestra señales de estancamiento y que será necesario avanzar hacia nuevos modelos de crecimiento.
El contexto internacional suma complejidad. Yergin mencionó conflictos persistentes en Medio Oriente, el avance de China como líder en electrificación y las dificultades de abastecimiento en Europa. A la par, el mercado petrolero enfrenta una encrucijada por restricciones en la oferta, lo que refuerza la búsqueda de nuevos proveedores a nivel global.
En ese reordenamiento, América Latina emerge como una de las regiones mejor posicionadas. “Es una oportunidad”, resumió Yergin, al destacar que, junto con África, se perfila como un destino clave de inversiones energéticas. La combinación de recursos abundantes, costos competitivos y la necesidad de diversificación está impulsando un desplazamiento del eje productivo hacia países como Brasil, Guyana y Argentina.
Al mismo tiempo, el analista relativizó las proyecciones más optimistas de la transición energética. Consideró poco realista alcanzar emisiones netas cero en 2050 y sostuvo que el petróleo y el gas seguirán teniendo un rol relevante durante más tiempo del previsto.
Dentro de ese escenario, Argentina aparece como uno de los casos más representativos del potencial regional. El CEO de YPF, Horacio Marín, proyectó un fuerte crecimiento basado en Vaca Muerta y el desarrollo del Gas Natural Licuado (GNL), que —según anticipó— podría generar exportaciones anuales de hasta US$ 20.000 millones. Además, la compañía apunta a duplicar su tamaño y acompañar un incremento de la producción nacional que podría llevar al país a niveles cercanos a los 800.000 barriles diarios.
“Argentina va a ser uno de los principales exportadores del mundo”, aseguró Marín, en línea con un clima general de optimismo sobre el rol futuro del país en el mercado energético.
Las proyecciones fueron compartidas por otros referentes del sector. Martín Terrado, de GeoPark, afirmó que la actual “está llamada a ser la década de América Latina”, mientras que desde S&P Global, Bob Fryklund señaló que el crecimiento de la oferta energética global está siendo impulsado, en gran medida, por la región.
La volatilidad global, sin embargo, sigue siendo un factor central. Roberto Brandt, consultor internacional, remarcó que la seguridad energética volvió a ocupar un lugar prioritario en la agenda de las grandes economías, lo que refuerza la mirada sobre América Latina como proveedor estratégico.
En el cierre, distintos representantes del sector coincidieron en que la región atraviesa una coyuntura decisiva. Desde el Instituto Argentino del Petróleo y del Gas, Ernesto López Anadón advirtió sobre la magnitud de la incertidumbre global, mientras que N.J. Ayuk, de la African Energy Chamber, planteó la necesidad de ampliar la producción energética y fortalecer la cooperación entre regiones.
En la misma línea, el titular de OLACDE, Andrés Rebolledo, proyectó que América Latina liderará el crecimiento de hidrocarburos fuera de la OPEP, aunque en un escenario de ajustes y redefiniciones. Por su parte, el viceministro argentino de Energía, Daniel González, destacó las perspectivas favorables para el país.
La conclusión que dejó la conferencia fue contundente: en un mundo fragmentado y en transición, América Latina reúne las condiciones para ganar protagonismo. Convertir esa oportunidad en desarrollo sostenido dependerá, coincidieron los especialistas, de consolidar un marco de estabilidad, reglas claras y capacidad de atraer inversiones en el largo plazo.