En un contexto donde casi toda la vida cotidiana ya se apoya en sistemas digitales, la administración tradicional de muchos consorcios aparece desfasada, poco transparente y generadora de conflictos evitables. La tecnología, sostiene el autor, no es una moda sino una herramienta clave para ordenar la gestión, profesionalizar el rol del administrador y mejorar la convivencia en la propiedad horizontal.
En 2026 resulta curioso y algo sintomático que muchos consorcios sigan funcionando con la lógica de otra década pues plantea una inercia no dialoga con la vida real.
Mientras casi toda nuestra experiencia cotidiana está mediada por sistemas digitales la administración de numerosos edificios continúa atrapada en circuitos informales, comunicaciones desordenadas y decisiones que llegan tarde o nunca.
El concepto de consorcio conectado no habla de pantallas ni de aplicaciones de moda. Habla de orden, de trazabilidad y de asumir que una comunidad de vecinos necesita reglas claras, información accesible y procesos que no dependan de la memoria, el WhatsApp del portero o la buena predisposición de alguien que avisa cuando puede.
En los últimos años, la digitalización empezó a exponer que muchos conflictos históricos de la propiedad horizontal no eran inevitables, sino consecuencia directa de una gestión opaca o fragmentada. Cuando los números no están claros, cuando los reclamos se diluyen y cuando las decisiones se comunican mal, la convivencia se erosiona sola.
La tecnología no hace más simpáticos a los vecinos ni más baratos los arreglos. Pero sí introduce evidencia. Todo queda registrado, accesible y verificable. Y cuando eso ocurre, cambian las reglas del juego. Discutir deja de ser una cuestión de versiones para pasar a ser una discusión sobre datos.
También se transforma el rol del administrador. En 2026 ya no alcanza con “estar encima” o “poner el cuerpo”. La gestión profesional exige sistemas que ordenen, automaticen y documenten. No para reemplazar personas, sino para reducir errores, anticipar problemas y sostener decisiones con información concreta. El margen para la improvisación se achica.
Hay además una dimensión menos visible pero igual de importante que es la participación. Las herramientas digitales no garantizan consenso, pero sí bajan barreras. Facilitan que más vecinos se informen, opinen y voten, sin depender de horarios imposibles o asambleas eternas que terminan decidiendo siempre los mismos.
Administrar un consorcio en 2026 como si fuera 2010 es ineficiente. Y, en muchos casos, injusto para quienes pagan, reclaman y esperan respuestas acordes a la época que viven.
La tecnología vino a mostrar sin filtros la gestión de la administración consorcial Y eso, para bien o para mal, ya no tiene marcha atrás.
Martín Eliçagaray es especialista en tecnología aplicada a la Propiedad Horizontal (Simple Solutions)
El Municipio presentó un proyecto que fija límites edilicios en zonas que hasta ahora no tenían restricciones. La propuesta busca ordenar el crecimiento urbano y promover un desarrollo más equilibrado y sostenible.
El Gobierno de Tigre avanza en la actualización de sus normativas urbanísticas con un proyecto que establece límites de altura para las nuevas edificaciones del distrito. La iniciativa apunta a regular áreas que hasta el momento carecían de parámetros específicos y que, debido al crecimiento inmobiliario, requieren un marco más claro para su desarrollo.
Según detalla el Municipio, la propuesta surge como respuesta al fuerte incremento demográfico y constructivo registrado en las últimas décadas, con una población que ya supera los 446 mil habitantes. Frente al aumento de solicitudes para nuevos emprendimientos, las autoridades consideran necesario ajustar las reglas vigentes para evitar una expansión desordenada y optimizar el uso de la infraestructura existente.
El proyecto contempla límites de altura diferenciados por zonas, incorpora retiros obligatorios y promueve prácticas de construcción sostenibles. También introduce un mecanismo excepcional de “compensación de alturas”, que permitiría sumar niveles adicionales únicamente bajo condiciones estrictas vinculadas a superficie, sustentabilidad, movilidad, forestación y cesión de áreas ribereñas.
Con esta actualización normativa, el Municipio busca orientar el crecimiento hacia un modelo urbano más responsable desde el punto de vista ambiental, con un perfil edilicio equilibrado y una mejor convivencia entre distintos tipos de desarrollos. La propuesta ya fue elevada al Honorable Concejo Deliberante para su análisis y tratamiento legislativo.
En paralelo, se abrió un proceso de participación ciudadana para que vecinas y vecinos puedan aportar opiniones, ideas y sugerencias a través de sirve.tigre.gob.ar, dejando su comentario bajo el mensaje “Tigre Opina + su opinión”. Quienes deseen sumarse a futuras reuniones presenciales o virtuales también pueden manifestarlo desde el mismo formulario.