El experto en Ciberseguridad en ZMA IT Solutions se adelanta a las problemáticas virtuales y explica que "ser víctima de una estafa digital no es solo una pérdida económica, es también un golpe emocional".
Hoy casi todo pasa por el celular: el banco, las compras, los trámites, el trabajo y hasta la vida social. Pero esa comodidad tiene un costo, el riesgo de ser engañados con una simple llamada o un mensaje que parece real. Ya no hay que ser “ingenuo” ni visitar páginas sospechosas para caer en una trampa digital. Hoy cualquiera puede ser víctima. La pregunta dejó de ser cómo evitar ser estafado y pasó a ser: ¿qué hago ahora que me estafaron?
En Argentina, las cifras lo confirman. En 2024 se registraron más de 34.000 denuncias por estafas virtuales, un 21 % más que el año anterior (Ushuaia24). El 63 % de los delitos informáticos denunciados corresponde a fraudes en línea, y el 76 % de los argentinos asegura haber sido víctima o conocer a alguien que lo fue (ITSitio, La Popu). Las estafas vinculadas a plataformas financieras crecieron 43 % en solo un año (TN Tecno). Son números que asustan, pero sobre todo, historias reales: personas que perdieron dinero, datos o su identidad digital en cuestión de minutos.
La mayoría se da cuenta tarde. Un mail confirmando una compra que nunca se hizo, una transferencia extraña, un aviso de bloqueo del banco. Primero llega la sorpresa, luego la culpa y el miedo. Pero lo importante en ese momento no es lamentarse, sino actuar. Las estafas digitales son como incendios, cuanto antes se interviene, más chances hay de contenerlas. No hay que borrar mensajes ni correos, porque cada detalle puede servir como prueba. Si el fraude involucra cuentas bancarias, tarjetas o billeteras virtuales, lo urgente es contactar a la entidad, pedir el bloqueo inmediato y obtener un número de reclamo. Ese dato será esencial si luego se hace una denuncia formal. En paralelo, conviene cambiar todas las contraseñas, desde el correo y las redes sociales hasta las aplicaciones financieras, y activar la autenticación en dos pasos, una herramienta que agrega una capa extra de seguridad.
Denunciar no es una pérdida de tiempo, es la única forma de convertir un hecho personal en una acción colectiva. En Argentina, las estafas digitales se investigan como delitos informáticos. La denuncia puede hacerse en la comisaría más cercana o, si existe, en una fiscalía especializada. También se puede acudir a la División de Delitos Tecnológicos de la Policía Federal. Cuando la estafa involucra bancos o billeteras digitales, además se debe presentar un reclamo formal ante la entidad. Si no hay respuesta, el Banco Central de la República Argentina actúa como mediador. En el caso de plataformas como WhatsApp, Mercado Libre o redes sociales, también es importante reportar los perfiles falsos o publicaciones engañosas para evitar nuevas víctimas.
La posibilidad de recuperar el dinero dependerá del tipo de estafa y de la rapidez de la reacción. Si la transferencia fue reciente, algunos bancos logran frenarla o revertirla. En los casos de tarjetas, la Ley de Tarjetas de Crédito protege al usuario si reclama dentro de los 30 días. Pero cuando el engaño implica una transferencia voluntaria, aunque haya sido inducida, la situación se complica y muchas veces la recuperación depende de una investigación judicial. De todos modos, denunciar siempre vale la pena: varias bandas fueron desmanteladas gracias a la acumulación de reclamos individuales.
En el mundo digital, las pruebas son distintas. No se trata de huellas ni cámaras, sino de mensajes, direcciones IP, correos, registros de conexión y capturas. Conservarlos es clave. Un error común es borrar los mensajes o bloquear la cuenta estafadora. Sin embargo, cada mensaje puede ser la pieza que permita rastrear el origen del ataque. Las capturas deben incluir la fecha, la hora y la dirección web completa, y siempre que sea posible conviene guardar los archivos originales. Tampoco hay que intentar contactar al estafador. Eso puede complicar la investigación. Hoy existen laboratorios forenses digitales capaces de reconstruir toda la ruta del fraude a partir de esos rastros.
Cada estafa deja una enseñanza. La mayoría no depende de tecnología avanzada, sino de manipulación emocional. Los delincuentes saben cómo generar urgencia, miedo o confianza. Un mensaje que dice “bloquearemos tu cuenta en 30 minutos”, un supuesto familiar pidiendo ayuda o una oferta de trabajo irresistible son ejemplos clásicos. Por eso la educación digital es la mejor defensa. Aprender a detectar señales de alerta, errores en los textos, direcciones raras, pedidos inusuales o promesas exageradas, puede evitar enormes pérdidas. En las empresas, además, esta educación debe ser institucional. Un empleado entrenado para reconocer un intento de fraude puede salvar a la organización de un daño millonario.
Tras la denuncia y el bloqueo de cuentas, llega el momento de reconstruir la seguridad. Es recomendable revisar qué servicios podrían haber sido comprometidos, cambiar todas las contraseñas y, si se usaban iguales en distintos sitios, reemplazarlas por claves únicas y seguras. Los gestores de contraseñas son una buena opción para hacerlo de forma práctica. Activar la autenticación en dos pasos en servicios como Gmail, WhatsApp, Instagram o los bancos es otra medida clave. También conviene ajustar la privacidad en redes sociales, reduciendo la exposición de datos personales que puedan ser usados en futuros engaños. Y nunca hay que descuidar las actualizaciones: los sistemas operativos y las apps lanzan constantemente parches que corrigen vulnerabilidades.
Cuando la estafa afecta a una empresa, el impacto es mayor. En los últimos años, muchas pymes argentinas sufrieron fraudes como el “engaño del CEO”, en el que un delincuente suplanta la identidad del director general y pide transferencias urgentes. Ante una situación así, la empresa debe actuar como ante un incidente de seguridad: aislar los equipos comprometidos, contactar a especialistas en ciberseguridad, cambiar contraseñas y notificar a los clientes si hay riesgo de filtración de datos. Existen servicios especializados que ayudan a analizar el ataque y prevenir que vuelva a ocurrir.
Uno de los mayores temores tras una estafa es que los datos personales queden expuestos. Si eso ocurre, se puede denunciar ante la Agencia de Acceso a la Información Pública (AAIP), responsable de la protección de datos personales. También se pueden pedir a las plataformas la eliminación de perfiles falsos o publicaciones relacionadas con la víctima. En algunos casos extremos, puede ser necesario solicitar la reemisión del DNI o de tarjetas si hay riesgo de suplantación de identidad.
El fraude digital no deja de crecer. Más del 76 % de los argentinos asegura haber enfrentado alguna estafa o intento de fraude en línea, y las transacciones digitales ya representan más del 80 % de las operaciones bancarias del país (La Popu, La Trocha Digital). El avance de la inteligencia artificial hizo aún más difícil distinguir lo real de lo falso: hoy se pueden clonar voces, rostros o mensajes con una precisión que confunde incluso a los expertos.
Ser víctima de una estafa digital no es solo una pérdida económica, es también un golpe emocional. La sensación de haber sido engañado puede generar culpa o vergüenza, pero nadie está exento. Los delincuentes no buscan a los “ingenuos”, buscan a los distraídos. Y todos lo somos en algún momento. Lo importante es no quedarse en silencio: denunciar, compartir la experiencia y aprender. Cada testimonio ayuda a otros a estar alertas.
En definitiva, la ciberseguridad no se trata solo de tecnología, sino de conducta. Se trata de actuar con prudencia, verificar antes de confiar y reaccionar rápido ante cualquier señal de alerta. Nadie puede garantizar que nunca será engañado, pero sí que, con información y preparación, el daño puede ser mucho menor. La verdadera defensa no está en los programas ni en las contraseñas, sino en la capacidad de cada uno para reconocer el riesgo, proteger sus datos y cuidar lo más valioso: la confianza en el mundo digital.
Acerca de ZMA IT Solutions. Con más de 50 años de experiencia, ZMA IT Solutions es sinónimo de innovación y confianza en tecnología y ciberseguridad. Somos una empresa familiar que combina tradición y visión de futuro para ofrecer soluciones a medida, respaldadas por una red de más de 600 partners en todo el país. Brindamos software, servicios profesionales y capacitación que impulsan la transformación digital de empresas de todos los tamaños. Nuestra atención cercana y personalizada nos convierte en el aliado ideal para proteger, optimizar y hacer crecer tu negocio. En ZMA, transformamos desafíos tecnológicos en oportunidades de éxito.
Las iniciativas promovidas desde el bloque Convicción Federal del Senado plantean un programa de "alfabetización digital" y la creación de una línea de atención ante estafas virtuales.
Senadores Guillermo Andrada y Fernando Rejal
Senadores del bloque Convicción Federal, dentro de Unión por la Patria, presentaron dos proyectos de ley que apuntan a la defensa de la ciudadanía en el ámbito digital. Se trata de la creación de un programa de "Alfabetización Digital en Argentina" y otro de una línea de atención contra estafas virtuales.
"Las iniciativas buscan abordar la creciente problemática de las estafas virtuales y la desinformación, proporcionando herramientas efectivas para la prevención y la atención de estos delitos", destacaron.
El primer proyecto, sobre alfabetización digital, tiene como objetivo promover un uso responsable de las tecnologías digitales. Este programa se enfocará en la educación y concientización sobre los riesgos asociados al uso de datos personales y las tecnologías de plataformas. Entre sus contenidos, se incluirán estrategias para detectar fraudes en línea, derechos y responsabilidades de los usuarios, así como mecanismos de acción ante situaciones de estafa. “Se espera que sea la ESI de los entornos digitales en todas las instituciones educativas”, abogaron desde Convicción Federal.
En tanto, el segundo, plantea la apertura de una línea que ofrezca asesoramiento, contención y gestión administrativa para aquellos afectados por estafas. Con este enfoque, se busca garantizar que los ciudadanos cuenten con el apoyo necesario para enfrentar y reportar estos delitos, creando un canal directo de comunicación con las entidades comerciales, bancarias y billeteras electrónicas.
Ambos proyectos son complementarios y abarcan la problemática en su totalidad: desde la prevención a través de la alfabetización digital, hasta la atención y gestión de casos de estafas.
Además, se propone la construcción de una base de datos oficial para la toma de decisiones, que permita elaborar acciones preventivas y correctivas, en pos de una política activa para la eliminación de las estafas virtuales.
En los fundamentos de los proyectos, se reafirma "el compromiso con la protección de la ciudadanía en el entorno digital y la promoción de un espacio seguro y responsable en el uso de la tecnología". Con estas iniciativas "se busca empoderar a la sociedad y fomentar un entorno digital más informado y protegido", agregaron.
A través de un número de WhatsApp falso, solicitaron dinero a cambio de turnos médicos.
El Municipio de San Isidro le advierte a la comunidad por modalidades de fraudes en los que exigen dinero por falsos turnos médicos por WhatsApp. Piden desestimar y denunciar la estafa virtual. Los medios oficiales para solicitar la atención de especialidades médicas en el sistema de salud municipal son por el Centro de Atención Telefónica (CAT) al 4707-1900 o por el BOT ISI al 11-2312-3300.
Varios vecinos reportaron que a través de WhatsApp una persona simulaba ser representante de la Secretaría de Salud del municipio para pedir dinero por falsos turnos para la atención de distintas especialidades médicas.
“Bienvenido a la salita”, así comenzaba el chat con el supuesto personal de Salud para designar turnos en el Hospital Central y en Centros de Atención Primaria de San Isidro a cambio de un bono de $500 por Mercado Pago. Luego, solicitaban los datos personales y ofrecían el día y horario para la consulta médica.
El municipio informa que el número de teléfono 11- 2392-5933 no pertenece a la cartera sanitaria y, por lo tanto, no es un medio oficial para la asignación de turnos médicos.
También recordaron que los vecinos se deben comunicar con el Centro de Atención Telefónica (CAT) al 4707-1900 o por el BOT ISI al 11-2312-3300 para solicitar atención médica. El municipio hizo la denuncia ante las autoridades correspondientes.
La diputada del Pro lo informó a través de sus redes sociales en donde mostró una captura de pantalla de la estafa que están realizando en su nombre y comentó que realizará la denuncia correspondiente.
No es la primera vez que trasciende el hackeo de los teléfonos de algún legislador. En esta oportunidad la víctima fue la diputada del Pro Graciela Ocaña quien alertó a sus contactos de una estafa que están haciendo usando su foto y su nombre a través de WhatsApp.
La precandidata a legisladora porteña dio a conocer la noticia a través de su cuenta de Twitter en donde mostró con capturas de pantalla cómo están procediendo en su nombre. “Me contaron que están recibiendo llamados y mensajes de un número que se hace pasar por mí. NO estoy llamando por teléfono ni pidiendo información de ningún tipo”, alertó Ocaña.
“Tenemos que tener cuidado con estos delincuentes. Me estoy ocupando de hacer la denuncia correspondiente”, informó.
El proyecto ingresado se debate en la Cámara baja tiene la finalidad de “prevenir a los ciudadanos" sobre las estafas virtuales.
En las últimas horas, la diputada provincial de Juntos, Nazarena Mesías, presentó un proyecto de ley para “concientizar, prevenir e informar” sobre los delitos como estafas virtuales por vía de celulares y redes sociales.
En ese sentido, el proyecto ingresado en la Cámara de Diputados bonaerense tiene la finalidad de “prevenir a los ciudadanos de la provincia frente a la modalidad maliciosa de prácticas fraudulentas, donde por medio de la manipulación, se estafa a los bonaerenses”.
“Este tipo de manipulación en diferentes variantes puede ser prevenido si concientizamos de cómo actuar frente a situaciones dudosas, o cuando nos piden datos y no sabemos de donde proviene la llamada o el contacto”, puntualizó la legisladora radical.
En los fundamentos de la iniciativa, Mesías puntualizó que los delitos virtuales “crecieron exponencialmente en el último tiempo”, los cuales abarcan estafas telefónicas, secuestros extorsivos y canales para estafas a terceros a través de celulares destinados principalmente a “las poblaciones más vulnerables, como los adultos mayores”.
“La campaña de prevención apunta a alertar aquellas llamadas o comunicaciones vía redes sociales de desconocidos, con el fin de obtener datos en su beneficio y en detrimento de quienes terminan siendo víctimas de un delito virtual”, subrayó Mesías.
De acuerdo al texto ingresado esta semana, las autoridades provinciales podrán celebrar convenios de acción con entidades bancarias públicas y/o privadas, como también con organizaciones civiles “a efectos de lograr un mayor alcance y visibilización de la campaña”.
Cabe destacar que, luego de presentar el proyecto “Campaña Bonaerense contra Estafas Virtuales por medios telefónicos y redes sociales”, la diputada bonaerense apuntó contra la gestión de Seguridad del gobierno de Axel Kicillof.
“Esta medida es a los fines preventivos, de ninguna manera podemos pensar que sea una respuesta certera a los problemas de inseguridad que vive hoy la provincia, exponenciados por la violencia con que se delinque”, concluyó Mesias.