El cierre del Estrecho de Ormuz reconfiguró el mercado global de crudo y empujó al Brent hacia los USD 90, con proyección firme a los USD 100. En ese escenario, Vaca Muerta emerge como el activo más dinámico de Sudamérica, con potencial para duplicar su producción y transformar estructuralmente la balanza comercial argentina, siempre que la infraestructura y las reglas acompañen.
El cierre del Estrecho de Ormuz actuó como un shock inmediato sobre el mercado energético global. En apenas meses, el precio del Brent pasó de una proyección de USD 60 a principios de año a los actuales USD 89, con un consenso creciente que ubica el próximo piso en torno a los USD 100 por barril. La tensión geopolítica volvió a poner en primer plano una verdad conocida: la seguridad del suministro vale tanto como el recurso mismo.
En ese nuevo tablero, América del Sur aparece como el proveedor de alivio para un mercado urgido de alternativas estables. Y dentro de la región, la Argentina -con Vaca Muerta como punta de lanza- se posiciona como uno de los grandes beneficiarios del cambio de ciclo.
Un reciente informe de Rystad Energy ubica a la formación neuquina como la historia de crecimiento más dinámica de Sudamérica. A diferencia de Brasil y Guyana, cuya expansión depende de desarrollos offshore complejos y de la disponibilidad de buques FPSO, el shale argentino ofrece una flexibilidad operativa que hoy el mercado premia con urgencia: ciclos más cortos, menor riesgo de ejecución y rápida respuesta a señales de precios.
Bajo un escenario de valores sostenidos, la producción de crudo de Vaca Muerta podría alcanzar el millón de barriles diarios hacia el final de esta década. Pero el verdadero salto aparece si el Brent se consolida en torno a los USD 100: en ese caso, el potencial de la cuenca se eleva hasta 1,8 millones de barriles por día para 2035, un volumen capaz de cambiar el perfil exportador del país.
Ese crecimiento tiene un destino claro. Según Rystad, a partir de 2027 los envíos de crudo neuquino hacia China comenzarían a ganar consistencia, abriendo una vía estructural para fortalecer la balanza comercial argentina y reducir su histórica restricción externa.
Sin embargo, el informe introduce una advertencia clave: el principal riesgo ya no está bajo tierra, sino en la superficie. En el escenario de máxima producción (high case), el oleoducto Vaca Muerta Oil Sur (VMOS) dejaría de ser una solución para convertirse en la restricción crítica del sistema. La capacidad de transporte pasaría a ser el verdadero cuello de botella del crecimiento.
“La capacidad de ejecución es el verdadero termómetro del éxito”, subraya el análisis. Acelerar las obras de infraestructura midstream será indispensable para evitar que el petróleo quede atrapado en la cuenca. En paralelo, la estabilidad política y la previsibilidad regulatoria aparecen como factores decisivos para capturar el flujo de capital que hoy busca destino en la región.
Aunque Neuquén lidera el dinamismo, Sudamérica en su conjunto podría sumar 2,1 millones de barriles diarios adicionales en los próximos años. Petrobras en Brasil y los proyectos liderados por ExxonMobil en Guyana representan las fuentes más inmediatas de crudo incremental.
Incluso Venezuela vuelve a ingresar en el radar del mercado. Con costos operativos de apenas USD 7 a 8 por barril en campos existentes, el país caribeño tendría margen para agregar hasta 910.000 barriles diarios hacia 2035, siempre que el alivio de sanciones y una reforma fiscal habiliten el regreso pleno de jugadores como Chevron, Shell y Repsol.
“El ritmo de crecimiento en Sudamérica dependerá menos de la disponibilidad de recursos y más de la capacidad de ejecución, las limitaciones de la cadena de suministro y el entorno de inversión en general”, explicó Radhika Bansal, vicepresidenta senior de Investigación de Petróleo y Gas en Rystad Energy. “Los países que ofrezcan marcos fiscales y regulatorios claros estarán mejor posicionados para acelerar proyectos y aprovechar precios más altos. Los que duden, simplemente verán cómo el capital fluye hacia otros destinos”.