Milei al Gobierno, Karina al poder: la interna llegó al “triángulo de hierro”

La interna libertaria estalló en el corazón del poder: Karina Milei se plantó ante su hermano y defendió a los Menem, en medio del escándalo por presuntas coimas en la ANDIS. La disputa por el control político llegó al “triángulo de hierro” del Gobierno, y dejó expuesta la tensión entre el presidente y su hermana.

Por Fernando Ramírez

Karina Milei demostró que se hizo cargo esta semana -mal o bien, depende la óptica- de la peor crisis que ensombrece al Gobierno, como es la denuncia de presuntas coimas que la involucran a ella y a Lule Menem y al presidente Javier Milei, y que generó la primer gran disidencia entre los hermanos en 21 meses de gestión.

El jefe de Estado pidió a Karina el martes de la semana pasada lisa y llanamente la cabeza de Lule, su segundo en la Secretaría General de la Presidencia, y del presidente de la Cámara de Diputados, Martín Menem, implicados en el escándalo.

La hermana, a quien Milei admira y llama “el Jefe”, rechazó de plano esa posibilidad de desprenderse de los primos Menem, a quienes considera de "extrema confianza" y como sus "máximos colaboradores" en la gestión oficial y partidaria.

Lo curioso es que el presidente hasta ahora no logró su propósito de “rajarlos” -tal cual sus propias palabras, decisión que confió a un puñado de colaboradores cercanos-, sino que la funcionaria, a quien se le empieza a llamar la “dama de hierro”, ha demostrado ser verdaderamente la “Jefa” del Gobierno de La Libertad Avanza.

Desde que estalló el caso de coimas en la ANDIS, el 19 de agosto, revelado en detalles por su titular Diego Spagnuolo,  es Karina quien se hizo cargo de la operación de control de daños y la contraofensiva.

Por supuesto que el estallido del caso resultó como un golpe de KO para los hermanos Milei, los únicos dos dueños del Gobierno por estos días, pero esta semana la “dama de hierro” pergeñó una defensa basada en que son víctimas de espionaje y que los autores intelectuales provienen del sótano kirchnerista.

La secretaria general de la Presidencia utilizó inicialmente al jefe de Gabinete, Guillermo Francos, para ensayar una tibia defensa inconducente, hasta que ordenó que el lunes de la semana pasada salieran a aclarar la situación Lule y a Martín Menem, ambos en el ojo de la tormenta junto a los hermanos Milei.

Los Menem pusieron en duda la veracidad de los audios y nada dijeron sobre la implicancia de la denuncia de Spagnuolo: de acuerdo con los audios, Lule cobraba coimas para Karina y Martín Menen estaba allegado a la empresa beneficiada con la venta de medicamentos a la ANDIS.

De todos modos, se consideraron insuficientes los alegatos de los primos Menem y se diagramó un operativo de acción a cargo de la ministra de Seguridad Nacional Patricia Bullrich, quien pasó a ser la vocera de Karina.

Bullrich salió con los tapones de punta acusando al kichnerismo de una gran conspiración y de organizar todo el entramado de audios de Spagnuolo -luego fueron difundidos otros de Karina-.

Pero la ministra se pasó de la raya y en un pedido a la justicia para que investigue la difusión de esos audios en un canal de streaming, también pidió que los periodistas fueran allanados, a la vez que se consiguió una orden judicial para impedir se difundan otros audios

La ministra protagonizó un papelón al anunciar esa medida es un programa televisivo en A24, en el que negó haber pedido los allanamientos a los periodistas y el conductor le leyó la página 18 de la demanda en que efectivamente solicitaba los allanamientos.

Ahora van por el “canuto” de dólares en el colchón de los argentinos

Con reservas en rojo y la inflación al alza, Milei apura un blanqueo exprés para captar los dólares del colchón argentino. Caputo ejecuta el plan con urgencia electoral y la mira puesta en el 18M.

Por Fernando Ramírez

El oxigenado préstamo puente con el Fondo Monetario Internacional (FMI) y la furtiva devaluación parcial del dólar sacaron a la administración de La Libertad Avanza (LLA) de la antesala de terapia intensiva, pero ahora aparecen los efectos colaterales no deseados: el incremento de la inflación e igualmente la necesidad de que ingresen reservas líquidas al Banco Central (BCRA).

Por eso, el presidente libertario Javier Milei le encargó con carácter urgente al apocalíptico ministro de Economía, Luis Caputo -para quien el periodismo tiende a desaparecer-, que hurgue en el colchón de los argentinos para inyectar dólares, sea como sea, al Banco Central, que tenía reservas negativas antes del crédito puente.

El “como sea” significa el plan que pergeñó Caputo para obtener los tan deseados y necesarios dólares: proyecta que las personas puedan ingresar billetes norteamericanos sin declarar al mercado legal; es decir como el blanqueo de capitales del año pasado.

En pocas palabras, otra vez el Fisco podrá obtener dólares aunque esta vez a través de un petit blanqueo, a pesar de que la persona que los venda esté floja de papeles (no pueda justificar esos ingresos).

El BCRA necesita dólares sí o sí -ahora el blanco son los verdes que están en los colchones de los argentinos (se calcula que unos 200.0000 millones están “encanutados”, según estimaciones oficiales)-, y por eso el vale todo ideado por el versátil ministro Caputo para blindar la “estabilidad” de la volatilidad de la economía, de cara a las trascendentales elecciones de este año.

La estabilidad significa que el dólar se mantenga, como hasta ahora, casi en el medio de la banda cambiaría de entre 1000 y 1400 pesos, que rige tras la mini devaluación de abril.

En paralelo, el soldado libertario Manuel Adorni, vocero presidencial, se puso la campaña al hombro en la Ciudad de Buenos Aires y juega la desafiante partida electoral codo a codo con tres top ten de LLA: Milei, Luis Caputo y Patricia Bullrich, volcados a la arena política porteña.

Acompañan Karina Milei, la secretaria general de la Presidencia y armadora electoral, y Santiago Caputo, el últimamente irritable asesor presidencial y virtual premier de la administración de La Libertad Avanza.

Ese hexaedro tiene las riendas del poder: Luis Caputo, el de la economía; Santiago Caputo, el Gobierno y la comunicación; Bullrich, el control de la calle; Karina, la llave de entrada a la oficina presidencial; y Javier Milei, “el gancho final”, como le suele decir a la firma de los decretos.

De acá al 18 de mayo, el hexaedro trabaja a tope en CABA para pelear palmo a palmo con la macrista Silvia Lospennato y el radical peronista Leandro Santoro (un tercer puesto, como en Santa Fe, caería como un balazo de agua fría en la Casa Rosada) y, simultáneamente, mantener a flote la economía.

Para esto último, Luis Caputo puso a todo su equipo a usar la imaginación.

Claro que la economía no tiene secretos: una medida impulsada hoy tiene efecto aproximadamente en unos seis meses, lapso que los tiempos electorales no permiten (y menos mal que el próximo índice de inflación se dará a conocer post elección 18M).

La tan mentada liquidación de divisas por parte del sector agroexportador (se habla de u$s3.500 millones en mayo) es esperada con ansias por el Gobierno ya que en abril ocurrió a cuentagotas.

El tanque libertario necesita nafta (dólares) y la orden presidencial es obtener divisas aunque sea como “buscar la aguja en un pajar”. Es decir hallar una solución inmediata para dar certidumbre económica y que ésta ayude a la política.

“No hay plata”, fue la famosa frase-latiguillo acuñada por Milei cuando abrió las puertas de la Casa Rosada. Y ahora, ya en la poltrona del sillón de Rivadavia, la aggiornó con pragmatismo: “No hay dólares”.

El Milei poliédrico

Una interminable lista de contradicciones presidenciales que ya forman parte de la geografía de un presidente que se reconoce excéntrico y oculta su lado pragmático.

Por Fernando Ramírez

¿Cuál es la verdadera personalidad del presidente Javier Milei? ¿La del tenaz economista que contra todos los pronósticos ajustó en tiempo récord las cuentas del Estado y propone un nuevo orden económico para la Argentina; o la del líder de La Libertad Avanza que acorrala al Congreso, a la Corte Suprema y a la prensa independiente?

¿O es el político al que no le gustan las reuniones con militantes y prefiere pontificar desde las redes sociales?

¿O es el que idolatra al presidente de Estados Unidos, Donald Trump, se alinea con Israel y cambia el posicionamiento con Ucrania?

¿O el que denuesta al Mercosur y luego cambia de parecer y considera gravitante ese bloque regional?

¿O es el que afirma que no va a negociar con “comunistas” y luego hace un giro pragmático y le suplica a China renovar el préstamo Swap para morigerar la pérdida de reservas del Banco Central?

¿O es el que llama “comunista” y “sorete” al papa Francisco y luego le pide “perdón”?

¿O el que, como dice el expresidente Mauricio Macri, “se desentiende” de los asuntos de gobierno y deja en Santiago Caputo el mando de la gestión y en Luis Caputo el timón de la economía?

¿O es el que dice aplicar la motosierra en las estructuras del Estado pero llena de nuevos empleados la oficina del vocero y exégeta presidencial Manuel Adorni?

¿O es el que defiende sin argumentos sólidos y democráticos las tropelías y exabruptos del asesor Santiago Caputo?

¿O es el que como presidente promociona una empresa ($LIBRA) que resulta ser una estafa y luego juega a las escondidas como si el ejercicio de la primera magistratura fuese un simple juego de niños?

¿O es el que insulta en forma pertinaz a los periodistas y ataca a la prensa independiente cuando refleja sus yerros y debilidades, y luego alaba a periodistas condescendientes?

¿O es el que habla de “casta política” y tiene en sus filas a Daniel Scioli (exvicepresidente, dos veces gobernador y excandidato a presidente por el PJ) y a Patricia Bullrich, quien ha pasado por todos los partidos políticos de Argentina?

¿O es el que solo da entrevista pactadas y sin repreguntas y no habla con los periodistas acreditados en Casa Rosada?

¿O es el que prometió dinamitar y cerrar el Banco Central y luego lo utiliza para bajar o subir el dólar?

¿O es el que llama “Presi” a su aliado Mauricio Macri y ahora lo tilda de fracasado?

¿O es el que en campaña electoral le endilgaba a Patricia Bullrich ser “montonera tira bombas que tiene las manos manchadas de sangre”, y ahora le dice que “actitudes” en el cargo como la de la ministra de Seguridad Nacional hacen que La Libertad Avanza “esté haciendo el mejor gobierno de la historia?”.

¿O es el que dijo ser un topo dentro del Estado para destruirlo y ahora hace uso del Estado para alentar la campaña partidaria, como surge de múltiples denuncias en la ANSeS y el PAMI?

¿O es el que habla sin desparpajo de la “autodeterminación” de los kelpers cuando debe saber que por Constitución nacional las islas Malvinas son argentinas y, además, en realidad no puede haber libre elección de esos ciudadanos porque Gran Bretaña invadió las Malvinas en 1833 y expulsó por la fuerza a los argentinos?

¿O es el que crítica los aumentos salariales del Senado y permite sueldos exorbitantes en empresas públicas como YPF?

¿O es el que decía que el ministro de Economía Luis Caputo “se fumó más de 15 mil millones de dólares” con el préstamo al FMI en la presidencia de Mauricio Macri y ahora, bajo su gestión, lo felicita por ir a ese mismo organismo internacional a pedir otro crédito?

¿O es el que en vacaciones les prohíbe a sus funcionarios ir a destinos del exterior, pero autoriza a Patricia Bullrich a viajar a Disney?

¿O es el que como presidente va cuatro horas y media a un canal de streaming y sin embargo en 17 meses de gobierno no brindó siquiera una conferencia de prensa a agenda abierta?

¿O...?.

No es María Becerra que canta, es el BCRA que pispea con los ojos de Milei

Prometió dinamitarlo, pero lo convirtió en su mejor aliado. Javier Milei llegó al poder con la promesa de cerrar el Central, pero hoy lo vigila con celo y lo convierte en eje de su política económica. Del “no va más” al “todo pasa por ahí”, el BCRA se mantiene como actor central, aun en tiempos de flotación sucia y reservas en rojo. ¿Y la motosierra? Guardada, al menos por ahora.

Por Fernando Ramírez

Todos los políticos lanzan promesas en campaña que cumplen por la mitad y el ahora presidente libertario Javier Milei no es la excepción, pero sobresale la incumplida de “dinamitar” y “cerrar” nada menos que el Banco Central (BCRA), la oficina estatal que para bien o para mal ha sido clave para todos los gobiernos en la democracia recuperada, desde el radical Raúl Alfonsín, en 1983, en adelante.

El rimbombante anuncio de liberación del cepo cambiario (economistas reputados como Enrique Szewach dicen que no es así, ya que es liberación en su totalidad para personas físicas, y en forma parcial para inversores extranjeros y personas jurídicas) puso blanco sobre negro la política regulatoria que ejecuta el Banco Central mileísta, como un eje fundamental de la economía además del superávit fiscal.

El líder de La Libertad Avanza (LLA), en plena campaña electoral con su motosierra filosa, había amenazado y atacado con dureza y sin medias tintas al BCRA, adjudicándole gran parte de los fracasos económicos últimos.

Hasta Milei aprovechó que la lectura de la sigla del Banco Central tiene cierta similitud con el apellido de la exitosa cantante quilmeña María Becerra, a quien denostó por algunas declaraciones de la artista junto a Lali Espósito, ambas críticas del jefe de Estado.

Lo cierto es que tanto para Néstor Kirchner, Cristina Fernández de Kirchner, Mauricio Macri y Alberto Fernández ha sido clave el rol del Banco Central en sus gobiernos, con aciertos y errores.

En el caso de Macri, por ejemplo, la conferencia de prensa en Casa Rosada del 28 de diciembre de 2017 en la que virtualmente se destituyó al titular del BCRA -Federico Sturzenegger, hoy ministro de Desregulación libertario- hecho que fue gravitante para el desplome del Gobierno macrista.

Para Milei, a su vez, también forma parte del corazón de la gestión de LLA, porque fue y es el encargado de cuidar cada dólar de las alicaídas reservas negativas que le dejó Alberto Fernández.

Ya electo presidente, el líder libertario anunció su primer funcionario del gabinete y fue nada menos que quien sería su presidente del Banco Central, el economista Emilio Ocampo.

El encargado de dinamitar y cerrar el Banco Central era él, pero se mancó y quedó en el camino, y lo mismo ocurrió con el economista Demián Reidel, ahora asesor presidencial.

El presidente del Banco Central fue Santiago Bausili, socio privado del ministro de Economía, Luis Caputo, y ambos viejos conocidos e integrantes del equipo económico de la gestión macrista.

Bausili no dinamitó ni cerró el BCRA, sino que esa entidad bancaria estatal fue parte central de la economía libertaria: tan es así que participó en el 90% de las reuniones del Gabinete nacional en Casa Rosada y su misión fue ser el guardián, el custodio de las reservas, que en el cambio de gobierno PJ-LLA en 2023 estaban en rojo, y el viernes -el día del volantazo del cepo ligth de Milei- seguían en rojo.

Ahora el jefe de Estado mira obsesivamente de reojo cada minuto el ingreso y egreso de dólares, porque el viernes se pasó del sistema de incrementos de dólar conocido como “crawling peg” a la “flotación sucia” con una banda de entre 1.000 y 1.400 pesos.

La idea es que Bausili no permita que el dólar suba más de 1.400 pesos y, si baja a 1000, podría comprar.

Lo concreto es que el BCRA tuvo esta semana una paz -no fue necesario vender dólares- que no tenía desde diciembre pasado, cuando el mercado empezó a empujar una devaluación, una palabra que insólitamente el Gobierno (¿se acuerdan cuando en la dinastía kirchnerista no se podía hablar de inflación?) quiere borrar del diccionario económico.

Equipo que gana no se toca: Milei no cambia de intérpretes ni de libreto

Errores forzados hicieron mucho ruido dentro y fuera del Gobierno, sobre todo porque involucraron al “triángulo de hierro”. No obstante lo cual, nada indica que vaya a haber cambios en el resto del partido.

Por Fernando Ramírez

Si la crónica política fuese deportiva, el título sería “Equipo que gana no se toca”. Y eso es lo que decidió el presidente Javier Milei al entrar de lleno en el año legislativo y también electoral, en un escenario político que a 15 meses de gestión le resulta favorable.

Así es. Pese a los tropezones de su hermana Karina Milei,  secretaria general de la Presidencia,  y del virtual premier Santiago Caputo, con el escándalo de la empresa $Libra y del asesor en la Asamblea Legislativa del sábado pasado al patotear al diputado radical Facundo Manes, las encuestas indican que mantiene casi el 50% de imagen positiva

Errores no forzados

Ambos temas, considerados “errores no forzados” en el seno del Gobierno, tuvieron -y tendrán, especialmente en Estados Unidos en el caso del llamado de Milei a invertir en las criptomonedas- mucha repercusión mediática nacional e internacional.

En el de la empresa cripto $LIbra participaron Milei y su hermana.

En cambio, Santiago Caputo está involucrado en el máximo papelón libertario hasta ahora al interrumpir abruptamente el diálogo amigable entre el jefe de Estado y el periodista Jonatan Viale,  de TN, en una entrevista.

Y el sábado le sumó otro episodio de ribetes bochornosos al ir a buscar intempestivamente al diputado Facundo Manes y casi pecharlo en forma amenazante.

Claro, a diferencia de la interrupción del diálogo Milei-Viale,  esta vez Caputo no pudo editar el momento en que en forma extemporáneo pechea en forma intimidante al legislador radical.

Medios amigos fueron difundiendo videos a cuentagotas, pretendiendo mostrar que no hubo amenazas verbales, pero las imágenes muestran que se puso cara a cara con Manes y así lo indican el rictus de su cara y los dientes  y las manos sobre el pectoral del diputado.

Fuera del equipo

Claro que si de comparaciones y metáforas futbolísticas de trata, vale aclarar que quien fue sancionada, condenada y quedó ya fuera definitivamente del equipo, y práctica aparte y sola es la vicepresidenta Victoria Villarruel.

Riquelme y Palermo no se llevaban bien y Palermo seguía haciendo goles y Boca seguía ganando y ambos ganaban”, dijo Milei en otro reciente diálogo amigable, en este caso con el periodista Luis Majul, de La Nación+, y agregó ante la repregunta sobre si hay mala relación: “No importa. ¿Funciona? (gesto afirmativo del entrevistador). Listo”,

La exclusión de Villarruel es por no acatar a pie juntillas las líneas de acción de la Casa Rosada y tuvo origen ya antes de la asunción,  el 10 de diciembre de 2023, aunque se fue agravado a medida que avanzaba la gestión.

Gol

Volviendo al escándalo cripto, obviamente, el principal sospechado en el affaire $Libra es el propio Miei, quien promocionó públicamente la inversión -según él era como convertir un “gol”- y horas después de lo que ya parecía una estafa serial borró el tuit en la red social X.

Y por si fuese poco comparó su intervención fallida en la polémica de las criptomonedas con un episodio futbolístico protagonizado por el exjugador de Boca Juniors Sebastián Battaglia, quien al responder a un periodista sobre un penal errado, le contestó: “Los penales los erran los que los patean”.

Así argumentó su tuit promocionando invertir en $Libra.

¡Siga, siga!

Pero como los implicados en este movimiento dominó de errores son sus principales laderos e integrantes de la mesa chica de poder -en términos deportivos se podría decir los “referentes”-: Karina y Santiago Caputo, la orden presidencial es “¡siga, siga!”, utilizando una recordada frase del ex referí Francisco Lamolina para seguir el juego pese a cualquier eventualidad.

Para Milei, el “triángulo de hierro “, como define a su forma y método de ejercer el poder con su hermana y el asesor premier “no se toca”, como hacen muchos DT cuando la situación futbolística viene mal pero consideran que debe segur el mismo equipo.

Por eso el equipo “no se toca” y el DT presidente sigue con el mismo libreto y los mismos intérpretes “a morir”, como hacen las autoridades de algunos conjuntos futbolísticos frente a los momentos exitosos o los peores vendavales y contratiempos.

Es más, frente a la repercusión de ambos sucesos, que creen no le hicieron mella a Milei, lanzan desafiantes en los círculos libertarios: “La pelota no se mancha”.

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