Entre vetos, sesiones ásperas, negociaciones subterráneas y escándalos que desbordaron el recinto, 2025 dejó un Congreso atravesado por tensiones inéditas. Este informe repasa a los protagonistas que, desde el oficialismo y la oposición, marcaron la agenda legislativa del año.
El año legislativo que acaba de concluir estuvo lejos de la rutina parlamentaria. La relación conflictiva entre el Poder Ejecutivo y el Congreso, la fragilidad de las mayorías, el recurso permanente a los vetos presidenciales y una oposición que logró condicionar buena parte de la agenda convirtieron a 2025 en uno de los períodos más intensos -y pobres en producción normativa- de la última década.
En ese escenario emergieron figuras centrales: quienes articularon acuerdos, quienes bloquearon iniciativas, quienes quedaron envueltos en escándalos y quienes, desde roles técnicos o políticos, incidieron de manera decisiva en los debates clave. Los Personajes de 2025 -no necesariamente diputados y senadores- reúne a esos protagonistas y reconstruye, a través de sus recorridos, el mapa de poder y conflicto que definió al Congreso durante el primer año pleno del mileísmo.
JAVIER MILEI.
Un año con luces y sombras fue la relación del Presidente con el Congreso argentino durante 2025: una mezcla constante de conflictos, negociaciones tácticas y ocasionales acuerdos. El Presidente profundizó su agenda de reducción del Estado, reformas económicas y disciplina fiscal, lo que generó tensiones con muchos bloques legislativos, especialmente con la oposición tradicional.
Milei vetó varias leyes aprobadas por el Congreso -incluidas normas sobre financiamiento universitario, emergencia pediátrica y ATN-, lo que tensó la relación con gobernadores, sectores sociales y legisladores que veían esos proyectos como reparos a recortes presupuestarios.
Todo el año legislativo fue un tormento que solo se morigeró a partir del resultado electoral del 26 de octubre, cuando se logró aplacar las embestidas constantes de la oposición. En diciembre, consiguió los acuerdos suficientes en el Congreso para aprobar el Presupuesto nacional 2026, lo que fue celebrado por Milei como un “hito histórico”.
Tan hostil con el Parlamento, Milei es uno de los presidentes que más concurren al Palacio Legislativo. En 2025 fue tres veces: no solo para la tradicional apertura de sesiones del 1° de marzo, sino para otra cosa que se ha hecho constante para él, la presentación del Presupuesto el 15 de septiembre. Y también lo hizo para acompañar la jura de sus nuevos diputados, el 3 de diciembre.

Javier Milei al visitar el Congreso en diciembre para la asunción de los nuevos diputados.
PATRICIA BULLRICH.
Fue elegida senadora nacional por más del 50% de los votos en CABA, y aun antes de jurar, asumió el liderazgo del bloque oficialista en el Senado. Luego fue una de las articuladoras principales de la estrategia legislativa del Gobierno en estas extraordinarias.
También manejó el debate de la reforma laboral en su doble rol de jefa del bloque LLA y titular de la Comisión de Trabajo. Fue quien anunció la postergación de ese debate hasta el mes de febrero, y quien cerró los debates del Presupuesto y la Ley de Inocencia Fiscal en la última sesión del año.
Fue ella quien le pidió a Lorena Villaverde que renunciara al Senado, mostrando su peso interno.

Patricia Bullrich durante su primera sesión en el Senado.
MARTÍN MENEM.
El presidente de la Cámara de Diputados dirigió la Cámara baja en un año extremadamente conflictivo. Ladero permanente de Karina Milei, fue uno los artífices de la estrategia de la exitosa campaña de La Libertad Avanza con vistas a las elecciones de octubre. Cuando se vislumbraba una elección discreta de los libertarios, muchos llegaron a darlo fuera de la presidencia de la Cámara con el recambio presidencial, pero el resultado fue tan bueno que no solo la conservó, sino que lideró el armado del nuevo bloque, que contra todos los pronósticos se convirtió en primera minoría.
Si bien logró mantener la gobernabilidad legislativa en un Congreso muy fragmentado, no consiguió sancionar leyes propias en el período ordinario.

GUILLERMO FRANCOS.
Siempre dispuesto a concurrir al Congreso, el ex jefe de Gabinete asistió nada menos que cuatro veces a lo largo del año. Dio dos informes de gestión en la Cámara baja y uno en el Senado, pero además fue también a Diputados respondiendo a la interpelación pedida por la oposición por la criptomoneda #LIBRA. Fue, de hecho, el único de los funcionarios convocados en tal sentido que cumplió con ese emplazamiento.
Fue además uno de los principales negociadores del Gobierno en un contexto donde La Libertad Avanza carecía de mayorías, siendo siempre muy reconocida su disposición al diálogo y la búsqueda de consensos. Aunque también supo salirse de las casillas, como cuando, en oportunidad de brindar su informe en el Senado, se retiró indignado luego de que la senadora fueguina Cándida Cristina López le dijera “mentiroso”.

CARLOS GUBERMAN.
El secretario de Hacienda de la Nación fue otro de los “influyentes” del Gobierno en el ámbito del Congreso. Ante la ausencia sostenida del ministro de Economía, Luis “Toto” Caputo, que se resiste a concurrir al Congreso, él en cambio fue encargado de suplirlo. En el debate del Presupuesto 2026 concurrió en numerosas oportunidades a ambas cámaras, defendiendo la eliminación de artículos clave en financiamiento educativo, científico y de defensa. Reconoció ante el Senado que en 20 años nunca se cumplieron esas normas, prometiendo reponerlas solo si “las condiciones están dadas”.
Guberman dio consistencia técnica al discurso fiscal del Gobierno.

LORENA VILLAVERDE.
Su caso se convirtió en un emblema institucional: renunció a su banca en el Senado luego de presiones internas y por supuesto externas, luego de que trascendieran incidentes judiciales que vivió en Estados Unidos (por lo menos dos) vinculados con el tráfico de drogas. Si bien ella insistió siempre en que había sido sobreseída, no fue suficiente para despegar su figura del escándalo, máxime cuando ya su partido había sufrido fuertemente los coletazos del escándalo que por temas vinculados también con el narcotráfico vivió José Luis Espert. Al respecto se sabe que tiene una relación con Claudio Ciccarelli, primo y presunto testaferro de Federico “Fred” Machado, empresario procesado por narcotráfico y extraditado por ese tema a Estados Unidos.
La rionegrina encabezó la lista de su partido en las elecciones legislativas y fue elegida senadora nacional por la minoría, cargo al que como dijimos debió renunciar.
Luego se conocieron más problemas judiciales que la involucraban, ahora en la Argentina, cuando se supo que la Justicia de Bariloche dictó embargos preventivos a raíz de una demanda por incumplimiento en la entrega de lotes de un emprendimiento.

GERMÁN MARTÍNEZ.
Como jefe del bloque Unión por la Patria, fue el principal articulador opositor y uno de los dirigentes que más condicionó la agenda del oficialismo, en un año en el que el Gobierno sufrió mucho los embates de la oposición. Lideró a la bancada que logró frenar y exponer los límites del Gobierno. Fue clave para mantener la unidad de su bancada, incluso cuando, en vísperas del recambio legislativo, UP sufrió algunas fugas que le hicieron perder su condición de primera minoría.
Fue el rostro más visible de la oposición peronista en Diputados.
Su estrategia logró frenar iniciativas del Gobierno o exhibir su debilidad parlamentaria. Actuó como contrapeso decisivo en el año legislativo más pobre en producción normativa de la década.

MARTÍN LOUSTEAU.
Fue clave en el Senado dentro de la estrategia opositora que logró arrinconar al oficialismo durante casi todo el período ordinario, siendo junto al también radical Pablo Daniel Blanco y a Guadalupe Tagliaferri quienes permitieron inclinar el fiel de la balanza en contra del Gobierno.
Encabezó la lista de Provincias Unidas en la Ciudad y ganó una banca para seguir en el Congreso, ahora como diputado. Fue en el marco de una pelea voto a voto con La Libertad Avanza, que ganó con una diferencia de 8.688 votos.
Su liderazgo al frente de la UCR fue muy discutido y en el Senado mostró su propio aislamiento dentro del radicalismo. Dentro de una oposición a la que le costó diferenciarse del Gobierno, claramente él lo hizo todo el año.

LUIS JUEZ.
En 2025 dio un giro político al dejar primero la presidencia del bloque Pro y romper luego con el partido amarillo, para sumarse al interbloque de La Libertad Avanza, permitiendo que el oficialismo alcanzara 21 senadores. Su incorporación fue celebrada por Patricia Bullrich, que lo definió como un hombre “de firmes convicciones” y esencial para impulsar reformas.
Ya antes de sumarse al oficialismo, defendía públicamente al Gobierno, ya sea en los medios o en el recinto, aunque una vez se diferenció al votar a favor de la Ley de Emergencia en Discapacidad, lo que le valió el ensañamiento de Las Fuerzas del Cielo. Tuvo también momentos en los que mostró distancia, como cuando advirtió sobre la conducta del Gobierno y la necesidad de privilegiar el diálogo, señalando que “al aliado no lo conformás con una empanada”.
De todos modos, siempre destacó su cercanía al Presidente, con el que tiene diálogo directo y suele cenar en Olivos.
Sueña con ser el candidato a gobernador en 2027 de Córdoba por La Libertad Avanza, cosa que ya ha dicho públicamente.

MAXIMILIANO FERRARO.
Fue uno de los críticos más persistentes del manejo económico y legislativo del Gobierno. Denunció “errores autoinfligidos” y cuestionó la discrecionalidad del gasto ante la falta de Presupuesto. Defendió públicamente el Financiamiento Universitario y la Emergencia en Discapacidad, dos iniciativas con amplio consenso y vetadas o condicionadas por el Gobierno.
Luego de infinidad de idas y vueltas para su conformación, terminó presidiendo la Comisión Investigadora de la Criptomoneda $LIBRA, que trabajó intensamente el tiempo que se le otorgó, emitiendo un duro informe sobre las responsabilidades que le caben al presidente Javier Milei y a su hermana Karina Milei.

CARMEN ÁLVAREZ RIVERO.
Totalmente alineada con La Libertad Avanza, bloque al que terminó sumándose después de las elecciones, dejando así la bancada del Pro, del que venía diferenciándose muchas veces a la hora de votar, la senadora cordobesa protagonizó una de las mayores polémicas del año legislativo. Fue cuando cuestionó públicamente el acceso de los niños de todo el país al Hospital Garrahan. Durante el debate sobre la Emergencia Pediátrica, en la comisión, declaró: “No creo que los niños argentinos tengan derecho a venir al Garrahan a ser curados; ese derecho no lo conozco en ningún lado”. Estas expresiones generaron un repudio transversal en el Senado y en la opinión pública, al tocar un símbolo federal de la alta complejidad pediátrica. Ella defendió luego su postura alegando que la salud es competencia provincial y reclamando fondos equivalentes para Córdoba.

La senadora cordobesa protagonizó más de un momento polémico.
FACUNDO MANES.
Fue protagonista central del incidente que se vivió durante la Asamblea Legislativa del 1° de marzo, cuando tuvo un fuerte cruce con el asesor presidencial Santiago Caputo, quien lo había increpado desde uno de los palcos, mientras Manes mostraba un ejemplar de la Constitución durante el discurso de Javier Milei.
Luego, en los pasillos, según denunció el neurocientífico, Caputo lo amenazó. Manes presentó una denuncia penal por amenazas coactivas, que no avanzó.
En ese marco, su bloque (Democracia para Siempre) denunció que el Gobierno estaba “cruzando un límite peligroso”.

Facundo Manes mostrándole a Caputo la Constitución.
SILVIA LOSPENNATO.
De buena relación con La Libertad Avanza en general y el Presidente en particular, se distanció del mismo cuando fracasó sorpresivamente el tratamiento de ficha limpia.
La diputada fue una de las protagonistas de la interna del Pro y de la disputa por la Ciudad de Buenos Aires al ser oficializada como primera candidata del su partido para las elecciones legislativas del 18 de mayo. El espacio la eligió por encima de figuras como Fernán Quirós, y su candidatura fue impulsada directamente por Mauricio Macri. Sin embargo su desempeño electoral fue muy malo, pues el Pro sufrió su peor elección histórica en CABA en CABA, perdiendo terreno frente a LLA y quedando muy por detrás de sus expectativas en su propio bastión.
Fue también una de las dirigentes que más presionó por mantener identidad partidaria frente a la tentación de alianza con Milei, y durante una sesión protagonizó un incidente con el presidente de su bloque, al reaccionar ante un discurso de su par Alejandro Finocchiaro que la criticó duramente. En la ocasión, fue reprendida públicamente por Cristian Ritondo. A fin de año, pese a las especulaciones de que no dejaría su banca, se fue a la Legislatura porteña, cumpliendo con el mandato que había recibido en las urnas en las elecciones de mayo.

Lospennato dio una conferencia de prensa sobre ficha limpia, después de su fracaso en el Senado.
MARCELA PAGANO.
Profundizó su distanciamiento del oficialismo, armando un bloque disidente junto a sus pares Carlos D’Alessandro, Gerardo Gustavo González y Lourdes Arrieta, llamado Coherencia, desde donde mantuvieron posturas sumamente críticas para con el oficialismo que abandonaron.
Fue eje de múltiples choques públicos con Lilia Lemoine, como el del 27 de agosto, cuando durante la exposición del jefe de Gabinete, Guillermo Francos, cuando le tocaba hablar a Pagano, Lemoine se levantó de su lugar y se colocó frente a ella, obstruyendo la cámara oficial y provocando gestos, murmullos e insultos. Pagano le pidió al presidente Menem que ordenara a Lemoine regresar a su banca. El ambiente se tornó caótico, y durante el cruce, Pagano acusó a Lemoine de hacer un “espectáculo”, calificándola de “persona que no está en condiciones”, mientras Lemoine filmaba todo con su celular.

Marcela Pagano y una de sus múltiples cruces con Lilia Lemoine.
LILIA LEMOINE.
Muy cercana a Milei, la diputada libertaria protagonizó otros incidentes en el recinto, uno el 13 de marzo, con Marcelo Pagano y a Rocío Bonacci. Lemoine las enfrentó porque las otras se rehusaban a levantarse para no dar quórum durante un pedido de informes por el caso $LIBRA. Lemoine y María Celeste Ponce se retiraron del recinto en desacuerdo por la actitud de Pagano y Bonacci. En esas circunstancias, Bonacci le lanzó un vaso de agua a Lemoine.
El 9 de octubre, se registró el más tenso cruce, cuando Pagano y su compañera Lourdes Arrieta exhibieron carteles con la leyenda “Narcotráfico nunca más”. Lemoine interpretó la acción como una provocación, lo que derivó en un enfrentamiento físico y verbal: Lemoine filmó con su celular mientras increpaba a Pagano.
Pagano golpeó con el cartel el teléfono de Lemoine y la tildó de “chorra”, “ñoqui” y “parásito del Estado”. Lemoine intentó quitarle el cartel, forcejearon y la mano de Lemoine quedó enrojecida, por lo que presentó una denuncia ante el presidente de la Cámara, Martín Menem, solicitando sanción por agresión física, apoyándose en el video que ella misma había grabado.
KARINA MILEI.
Una y otra vez la oposición intentó convocarla al recinto. Obviamente nunca lo consiguió. El caso $LIBRA y las supuestas coimas en la ANDIS generaron la reacción de la oposición, que la puso en la mira y convocó a interpelar a sabiendas de que la secretaria general de la Presidencia jamás concurriría a los recintos. Sí lo hizo a los palcos, desde donde siguió sesiones que le interesaban especialmente.

Karina Milei junto a Santilli, Adorni y Lule Menem en un palco de Diputados.
CRISTIAN RITONDO.
El jefe del bloque Pro estuvo muy cercano a La Libertad Avanza a lo largo de todo el año, en el marco de las negociaciones para hacer una alianza entre su partido y La Libertad Avanza en la provincia de Buenos Aires. La alianza llegó a buen puerto, pero en el camino debió exponerse a fotografiarse un día con buzo violeta.
Sobre el final del año esa cercanía se enfrió, primero a partir del proceso de cooptación de diputados del partido amarillo, que le permitió a LLA convertirse en primera minoría, en detrimento de la bancada que conduce Ritondo. Y en la última sesión, cuando tuvo un cruce con Martín Menem por la sorpresiva designación de los auditores nombrados por la Cámara baja, que llenó de indignación a Ritondo, que llevó el tema a la justicia.

Ritondo y Santilli yendo a negociar a la Casa de Gobierno.
JOSE LUIS ESPERT.
“El Profe”, como con admiración lo llamaba su amigo Javier Milei, vivió un año marcado por un ascenso político significativo, seguido por un derrumbe mediático y judicial intenso. Con una primera mitad de proyección y fortalecimiento mediático. Allá por el mes de junio, una encuesta de Giacobbe reflejaba que Espert había consolidado su visibilidad en Buenos Aires, con apenas un 3% de desconocimiento entre los encuestados. Su imagen neta era negativa (-31,3 %), pero con buena intención de voto: 39,1 % en territorio provincial, superando al kirchnerismo (33 %). En agosto, fue confirmado como cabeza de lista de La Libertad Avanza en PBA, con el aval explícito de Javier Milei.
Como presidente de la estratégica Comisión de Presupuesto y Hacienda, su función fue siempre evitar que la misma se reuniera, razón por la cual la oposición tuvo que recurrir a la herramienta de los emplazamientos, con lo cual consiguió forzarlo a convocar a la comisión.
Ya en campaña, fue objeto de un escrache en su casa, donde militantes kirchneristas arrojaron excrementos al frente de la misma.
Hacía campaña junto al Presidente y durante un episodio violento en Lomas de Zamora, terminó abandonando el lugar a bordo de la moto de un supuesto militante que lo sacó del lugar. Apuntalado por el Presidente, estaba claro que Espert se erigía como probable candidato a gobernador en 2027. De hecho, ya con esa aspiración había concurrido a Bahía Blanca cuando el desastre climático en esa ciudad, y generó polémica su aparición en una foto junto a la ministra de Seguridad, Patricia Bullrich.
Pero ya cerca de las elecciones, comenzó a derrumbarse. El 7 de octubre fue formalmente imputado por el fiscal federal Fernando Domínguez por presunto lavado de activos, a raíz de un pago de USD 200.000 recibido en 2020 de Federico “Fred” Machado, empresario acusado de narcotráfico en Estados Unidos. Nuevamente el principal sostén de su candidatura fue Milei, hasta que su presencia al frente de la lista de La Libertad Avanza se hizo insostenible y tuvo que renunciar a su candidatura. Atribuyó su salida a una “operación mediática” y acusó a la “maquinaria del sistema” de orquestar una campaña en su contra.
Su primera y última aparición pública tras el escándalo fue cuando concurrió a votar, en listas donde LLA no pudo evitar que su cara siguiera apareciendo al tope de la misma. Asediado por la prensa, pidió “respeto” y evitó hablar de su situación.

José Luis Espert durante el allanamiento a su casa.
MAXIMILIANO ABAD.
Fue un año de alta visibilidad política, coronado por la obtención del Premio Parlamentario 2025 en el Senado de la Nación. Dentro de la moderación que conservó, mantuvo su rol opositor frente al gobierno de Javier Milei, su protagonismo dentro del radicalismo bonaerense y su apuesta por reposicionar a la UCR como fuerza ordenadora del sistema político.
En enero reunió a más de 1.200 dirigentes en Mar del Plata, donde llamó a construir “una coalición con los sectores más dinámicos y transformadores” y enfatizó que el radicalismo debía dejar de ser espectador para convertirse en protagonista del rumbo nacional. A lo largo del año se profundizaron las tensiones internas de la UCR bonaerense. La conformación del frente Somos Buenos Aires expuso fracturas, fugas y fuertes disputas en un contexto donde el sector de Abad buscó mantener el control partidario y apuntalar una estrategia electoral propia.
En el plano nacional, Abad se consolidó como una de las voces radicales más críticas del gobierno libertario. Señaló reiteradamente la “improvisación, aislamiento y falta de gestión política” del Ejecutivo, y advirtió que la falta de diálogo con gobernadores y el Parlamento debilitaba al propio gobierno. También rechazó la idea de salidas anticipadas, asegurando que “nunca me voy a subir al club del helicóptero”. Uno de los ejes centrales de su actividad legislativa fue la discusión presupuestaria. Primero pidió diálogo para el Presupuesto 2025, y a fin de año anunció que votaría en general a favor del Presupuesto 2026 pero rechazaría el Capítulo II, al considerar que eliminar el piso del 6% del PBI para educación y los fondos para ciencia “condena a la Argentina a la mediocridad”.

Abad con Patricia Bullrich en la última sesión del año en el Senado.
VICTORIA TOLOSA PAZ.
La diputada de Unión por la Patria tuvo en 2025 un año de fuerte reposicionamiento político. En los primeros meses del año, Tolosa Paz se convirtió en una de las voces más visibles del Movimiento Derecho al Futuro, el nuevo espacio impulsado por Axel Kicillof. Desde allí afirmó públicamente que “hay una etapa cerrada en la conducción de Cristina Kirchner”, cuestionando intervenciones del PJ en varias provincias y reivindicando la necesidad de renovar el liderazgo dentro del peronismo. Paralelamente, endureció su postura frente al Gobierno nacional. En repetidas intervenciones radiales y públicas criticó duramente el programa económico de Javier Milei, advirtiendo que “la Argentina está cada día un poquito peor” y denunciando el impacto del DNU 340/2025 sobre la industria pesquera y la marina mercante. También cuestionó la búsqueda de dólares vía blanqueos y el supuesto alineamiento con el FMI.
Su rol legislativo también cobró centralidad: impulsó proyectos como la declaración de emergencia en discapacidad, señalando que las políticas de ajuste del Gobierno ponían en riesgo derechos básicos, y reclamó tanto la actualización de programas laborales como la ampliación de altas paralizadas. En marzo, fue protagonista en el Congreso al promover la declaración de emergencia para Bahía Blanca y distritos afectados por el temporal, denunciando la “ausencia del Estado nacional” y reclamando que el Gobierno asuma la reconstrucción.
Protagonista en todos los grandes debates en el recinto, Tolosa Paz tuvo también un rol central en el debate por el escándalo de las muertes por fentanilo contaminado y/o adulterado. Participó como secretaria de la comisión investigadora sobre ese tema, y cerró el año consagrándose ganadora del principal Premio Parlamentario 2025 en la Cámara baja.

NICOLÁS MASSOT.
Opositor sin ruptura, crítico sin caer en el anti-mileísmo, y con un discurso institucionalista que lo posicionó como referente del espacio dialoguista, aunque distante del oficialismo, Nicolás Massot se consolidó como una de las voces opositoras más activas, críticas y técnicas dentro del Congreso frente al gobierno de Javier Milei. Comenzó el año planteando reparos severos al DNU que habilitó un nuevo acuerdo con el FMI, del cual se abstuvo en la votación. Denunció una estrategia de “extorsión” del Gobierno -primero con el miedo al retorno de Cristina Kirchner y luego con la amenaza de una suba del dólar- y criticó la falta de transparencia y límites institucionales en la negociación. Su planteo fue claro: la crisis era principalmente política, no económica, y el Ejecutivo debía reconstruir consensos con el Congreso.
Massot adquirió relevancia en el debate previsional al defender el aumento del 7,2% a las jubilaciones, resaltando que la fórmula aprobada era una iniciativa de Encuentro Federal, la Coalición Cívica y la UCR, y no del Gobierno. Criticó las prioridades fiscales del oficialismo, señalando que había fondos para blanqueos, exenciones de bienes personales y beneficios a autos de lujo, pero no para actualizar haberes.
En septiembre, quedó en el centro de la escena por un encendido discurso sobre el conflicto Israel–Palestina. Cuestionó al Gobierno de Milei y al canciller Gerardo Werthein por votar en contra del reconocimiento del Estado palestino en la ONU y acusó al primer ministro Benjamín Netanyahu de “genocida”. Sus declaraciones generaron una dura condena de la DAIA por “banalizar la Shoá”, pero al mismo tiempo recibieron un resonante elogio de Cristina Fernández de Kirchner, que calificó su intervención de “extraordinaria”.
Participó activamente de comisiones vinculadas al Presupuesto 2026, en un contexto de duros desacuerdos entre el Ejecutivo y la oposición sobre financiamiento educativo y universitario. Cuando finalmente el proyecto perdió el Capítulo XI, hizo un intento para salvar algunos de los artículos caídos incorporando parte del dictamen de minoría que él había impulsado.

Massot siempre muy participativo en las comisiones y el recinto.
JULIANA SANTILLÁN.
En pleno conflicto por el Hospital Garrahan, en junio de 2025, durante un programa de TN, tres médicas residentes explicaban que cobraban menos de $800.000 por mes, aun trabajando jornada completa y realizando guardias de 24 horas. Sostenían que con ese monto no podían cubrir un alquiler ni llegar a fin de mes, y fue en ese contexto que la diputada libertaria Juliana Santillán intervino para desacreditar el reclamo citando un dato erróneo de la canasta básica: “La canasta básica total para una familia de cuatro miembros en el mes de mayo fue de 360 mil pesos. Dato del INDEC”, señaló. Pero el dato que mencionó no correspondía a una familia, sino a una persona adulta.
A pesar de que los presentes en el estudio y las propias médicas le señalaron el error en vivo, Santillán siguió sosteniendo su afirmación. Incluso insistió en que una persona “podía vivir con 360 mil pesos, incluso alquilando”. El episodio se convirtió en uno de los momentos más polémicos del año para Santillán.

Juliana Santillán en el programa donde cruzó a médicas del Garrahan.
MÓNICA FEIN.
En su último año de mandato como diputada nacional, su agenda estuvo atravesada por tres grandes ejes: salud y políticas sociales, defensa institucional frente al Gobierno de Javier Milei. A mediados de año impulsó el tratamiento de la Ley de Emergencia Pediátrica, que busca garantizar el funcionamiento del Hospital Garrahan y de la red pediátrica de todo el país. Asimismo, mantuvo una posición crítica frente al veto presidencial a leyes vinculadas con la emergencia en discapacidad y con el sistema pediátrico, acusando al Gobierno de “insensibilidad” y de haber mentido sobre el costo real de las políticas de inclusión.
Como dato principal estuvo su rol al frente de la Comisión Investigadora del Fentanilo Contaminado y/o Adulteradio, que elaboró 20 recomendaciones tras la muerte de decenas de pacientes y el hallazgo de irregularidades graves en cadenas de suministro.

Mónica Fein presidió la Comisión Investigadora por el Fentanilo.
JOSÉ MAYANS.
El senador formoseño denunció sistemáticamente que el Gobierno pretendía anular o clausurar el Poder Legislativo, especialmente mediante los reiterados vetos presidenciales y la ausencia de un presupuesto durante dos años. Tras una sesión clave en julio donde se aprobaron aumentos jubilatorios y reformas en discapacidad, declaró que la jornada había sido “plenamente válida” y que el Ejecutivo buscaba desconocerla para evitar rendir cuentas. En su visión, Milei gobernaba “a decretazos”, sin respetar el sistema republicano ni federal, y escondiendo el endeudamiento real del Estado mediante la falta de presupuesto actualizado.
En diciembre, Mayans fue uno de los principales artífices de la oposición al Presupuesto 2026, al que calificó como un proyecto “exprés”, “inconstitucional”, “sin visión republicana” y que pretendía “anular al Congreso”. Criticó duramente al ministro de Economía, Luis Caputo, por no presentarse a defender el proyecto, afirmando que le “tiene terror” al Parlamento.
En el final del año, dio un anticipo de lo que seguramente se vivirá el próximo año, confrontando con la flamante presidenta del bloque oficialista, Patricia Bullrich, a la que acusó en plena sesión de ser “totalmente inoperante” tanto como ministra de Seguridad como jefa de bloque y de buscar “embarrar la cancha”.
Muy crítico de las intenciones oficiales de privatizar el sistema nuclear, propuso declararlo como “bien público estratégico no enajenable”.

SILVANA GIÚDICI.
En el marco de la estrategia desarrollada por el bloque Pro, ella mantuvo siempre posturas cercanas al oficialismo y fue una constante defensora de las posturas del Gobierno nacional en el recinto. Rol que oficializó cuando después de las elecciones de octubre concretó su traspaso al bloque de La Libertad Avanza, en el que es ahora secretaria Parlamentaria -la misma función que cumplía en el Pro-. Tuvo también mucho protagonismo en el tema del fentanilo contaminado, siendo impulsora de la comisión investigadora en la que ocupó la vicepresidencia.

DIEGO SANTILLI.
Participó junto a Cristian Ritondo de las negociaciones entre el Pro y La Libertad Avanza que alumbraron una alianza en la provincia de Buenos Aires. Eso sí, evitó la foto con el buzo violeta en la que sí estuvo su amigo Ritondo. En esa lista conformada ocupó el tercer lugar, y luego trepó al primero, tras la renuncia de José Luis Espert. Y si bien su rostro no estuvo en la boleta que siguió exhibiendo la cara de “el Profe”, tuvo gran protagonismo y parte del triunfo de LLA en esa elección debe concedérsele.
Fue ungido ministro del Interior y desde ese cargo protagonizó las negociaciones con los gobernadores que tuvieron su correlato en la aprobación del Presupuesto 2026 a fin de año, sesiones en las que permaneció en el Congreso de la Nación, desarrollando tareas tras bambalinas.

Santilli siguiendo la sesión del Senado.
EDITH TERENZI.
Uno de los hitos del año fue la sanción de la Ley Nicolás, proyecto impulsado por la propia senadora Edith Terenzi y aprobado en septiembre. La iniciativa establece un sistema estructural de seguridad en la atención médica, incorporando notificación obligatoria de errores, formación continua, verificación profesional e informatización de historias clínicas. Representó una victoria política y social, especialmente para las familias organizadas contra la mala praxis.
Impulsó también un proyecto que prevé la incorporación de la Atrofia Muscular Espinal (AME) en el Programa Nacional de Pesquiza Neonatal, que obtuvo media sanción en el Senado y que ella misma personalmente salió apuntalar durante su tratamiento en Diputados.
Además, esta senadora alineada con el gobernador de Chubut Ignacio Nacho Torres tuvo un papel central en la emergencia pediátrica del Hospital Garrahan, donde presentó un dictamen alternativo con modificaciones, incorporando un nomenclador pediátrico y mayores niveles de transparencia. Si bien su propuesta generó tensiones con el kirchnerismo -que quería aprobar sin cambios la media sanción de Diputados- mostró su iniciativa técnica y capacidad de negociación.

NICOLÁS MAYORAZ.
Presidente de la Comisión de Asuntos Constitucionales, se convirtió en una de las voces libertarias más activas y visibles dentro del Congreso. Su rol estuvo atravesado por tres grandes ejes: reforma política, seguridad y Código Penal, y disputa provincial por la reforma constitucional en Santa Fe.
Fue la voz cantante del oficialismo en la suspensión de las PASO, votada en las extraordinarias de febrero. Respaldó esa postura afirmando que este mecanismo era “la encuesta más cara del país”, con un costo superior a 150 millones de dólares.
Mayoraz asumió un rol protagónico en la agenda de seguridad y justicia, uno de los pilares del mileísmo. Diversas intervenciones lo mostraron como principal vocero del oficialismo en temas tales como el “Protocolo Antipiquetes”, y la reforma del Código Penal.
Al margen de su labor nacional, Mayoraz fue uno de los protagonistas del debate por la reforma constitucional de Santa Fe, donde fue candidato a convencional constituyente. Acusó al gobernador Maximiliano Pullaro de haber impulsado una reforma “apresurada”, sin debate social previo, con el único objetivo de garantizar su reelección. En el marco de la Constituyente, propuso transformar la Legislatura de Santa Fe en un sistema unicameral para reducir gasto político, argumentando que la bicameralidad es cara e ineficiente.
Es sin dudas un dirigente con creciente peso en el armado electoral mileísta.

ALBERTO “BERTIE” BENEGAS LYNCH.
Uno de los preferidos de los hermanos Milei, fue una verdadera sorpresa su encumbramiento como presidente de la estratégica Comisión de Presupuesto y Hacienda, cargo al que accedió tras ser desplazado José Luis Espert. Su rol al frente de la misma fue ponderado por propios y extraños, aun los más críticos, que destacaron su predisposición permanente, totalmente opuesta a su antecesor. Logró emitir el dictamen correspondiente no una, sino dos veces, pues lo hizo antes y después del recambio legislativo. Y consiguió la aprobación del proyecto en la Cámara baja, claro está.

Benegas Lynch tuvo un buen desempeño al frente de la Comisión de Presupuesto.
VICTORIA VILLARRUEL.
2025 fue para la vicepresidenta de la Nación un año decisivo y complejo, marcado por su aislamiento político dentro del oficialismo, fuertes diferencias con Javier Milei, una disputa abierta por recursos y presupuesto del Senado, y una presencia cada vez más orientada a un rol institucional y simbólico, más que de poder real dentro del Congreso.
Villarruel quedó progresivamente apartada de las negociaciones políticas y de los espacios de poder en la Cámara alta. La aprobación del Presupuesto 2026 fue el episodio que consolidó este cuadro: la negociación quedó completamente en manos de Patricia Bullrich, ahora jefa del bloque libertario en el Senado, junto a Diego Santilli y Martín Menem, sin participación de la vicepresidenta.
En julio, el Presidente la criticó públicamente por el supuesto uso indebido de viáticos, luego de que Villarruel no asistiera al acto central de la Exposición Rural. En la apertura de sesiones del 1 de marzo, Milei llegó a retarla en vivo cuando ella intentó cerrar antes de tiempo la actividad. En todas estas situaciones quedó expuesta la degradación del vínculo político y personal.
Uno de los temas centrales del año fue la disputa abierta con el Ejecutivo por la falta de fondos para el Senado. Villarruel denunció que el Senado entraría en déficit desde diciembre; que nunca en la historia se había visto “un cero” en rubros clave del presupuesto, y que Diputados -presidido por Martín Menem- sí tenía reconocidas partidas que al Senado le fueron negadas. Desde el Gobierno se atribuyó la situación a una “readecuación de partidas”, pero reconocieron que no podían modificar formalmente el Presupuesto 2026.
Sobre el final del año, Milei excluyó a Villarruel de un aumento salarial dispuesto para funcionarios, manteniendo “indefinidamente” congelado su sueldo, en una señal directa de distanciamiento.
A medida que era desplazada del centro de decisiones, Villarruel reforzó su presencia pública mediante gestos institucionales y religiosos, como la inauguración del Oratorio “Mamá Antula” en el Senado.

MARÍA PAZ BERTERO.
Tras el desplazamiento de la anterior defensora de los Derechos de Niñas, Niños y Adolescentes, Marisa Graham, el Congreso se abocó a la selección de un sucesor, siendo elegida en la bicameral correspondiente María Paz Bertero, cuya designación ya tiene media sanción de Diputados alcanzada el 8 de octubre pasado. Contra los deseos del oficialismo, que en boca de Nicolás Mayoraz la rechazó vivamente. Resta que el Senado le dé su aval para que se convierta oficialmente en defensora del Menor.

María Paz Bertero espera ser confirmada por el Senado.
VALENTINA BASSI.
Elegimos a la actriz en representación de los miles de familiares de discapacitados que presionaron por la vigencia de la Ley de Emergencia en Discapacidad. Valentina Bassi participó activamente en las movilizaciones que consiguieron el apoyo de la mayoría de los legisladores, al punto tal de lograr el rechazo del veto presidencial. El papel de Bassi fue más allá, porque estrenó una película sobre el autismo y como tantos otros, llamaron personalmente a los legisladores para conseguir su apoyo.

Valentina Bassi durante la entrevista que tuvo con Carlos Pagni.
Cuáles fueron los personajes parlamentarios -mas no necesariamente legisladores- que tuvieron un papel marcado -por hechos positivos, o no- a lo largo del año que vivimos en pandemia.
Un año intenso, diferente. De pandemia. En el que pasó de todo en un Congreso que inicialmente estuvo cerrado y luego activo como nunca, aunque de manera remota. Con pulseadas intensas entre el oficialismo y la oposición en torno a la presencialidad en el recinto. Con fuertes discusiones que tuvieron de todo, hasta una polémica sesión que se extendió hasta la madrugada, en la que la oposición hizo acto de presencia sin ser registrada oficialmente; mientras que en la otra cámara el Frente de Todos imponía sus decisiones a fuerza del peso que le permite el número propio.
Un año en el que se debatieron temas polémicos, con sesiones maratónicas en las que no faltaron las situaciones insólitas.
Hubo muchos protagonistas, varios de manera constante, otros por situaciones puntuales. Algunos por hechos positivos, otros todo lo contrario. Para este trabajo Parlamentario ha recorrido todo 2020 reseñado puntillosamente en su web, parlamentario.com, eligiendo a quienes según nuestra consideración han sido las figuras y personajes legislativos más destacados del año que vivimos en pandemia.
A continuación hacemos nuestra reseña:
Previsiblemente tuvo el protagonismo que le corresponde a todo presidente de la Comisión de Presupuesto y Hacienda. Pero el dueño del Banco Credicoop le introdujo un plus, que fue el de haber participado en la elaboración de un proyecto polémico como fue el impulsado por Máximo Kirchner para que los propietarios de las grandes fortunas del país hicieran un aporte solidario y extraordinario para atender las consecuencias de la pandemia. Una iniciativa anunciada principios de año, discutida fuertemente durante varios meses y finalmente convertida en ley a principios de diciembre.
Aunque buena parte del año mantuvo cierto perfil bajo, la vicepresidenta de la Nación fue una figura central del oficialismo en general y el Gobierno en particular a lo largo de todo el año. Manejó con mano firme el Senado, donde todo lo que el oficialismo se propuso lo consiguió.
Su pensamiento se conoció sobre todo a través de las decisiones que avanzaron en el Senado que preside, y cartas públicas que difundió. A través de estas últimas envió al Poder Ejecutivo mensajes de gran repercusión que causaron notable efecto. Por ejemplo, con su contundente sentencia sobre “funcionarios que no funcionan”, una frase que hizo carrera y quedó grabada.

Presidenta del Senado, está claro que todo el Poder Legislativo es un espacio que domina, pues la gran mayoría de los miembros del oficialismo le responden. Conforme el tiempo fue pasando, fue cada vez más concluyente dónde radicaba la base del poder en esta administración.
El hijo de los Kirchner ejerció a lo largo del año el cargo de presidente del bloque oficialista de la Cámara de Diputados y como tal, le dio al cargo una impronta muy especial. Esto es, no fue el típico presidente de bancada que cierra los debates y se trenza con la oposición para discutir cuestiones reglamentarias, por ejemplo. De hecho, muchos discursos de cierre fueron dados por otros legisladores elegidos por el propio Máximo.
Impulsó también iniciativas tales como el aporte solidario y la reforma de la Ley de Manejo del Fuego, prohibiendo la venta de terrenos incendiados en plazos de entre 30 y 60 años para evitar prácticas especulativas y emprendimientos inmobiliarios en las tierras quemadas.

El presidente de la Cámara de Diputados tuvo a su cargo lidiar con la oposición donde la misma tenía capacidad de daño para con el oficialismo. El titular del cuerpo logró hilvanar una relación aceitada con diputados integrantes de la oposición, fuera de Juntos por el Cambio, de modo tal de contar con el quórum que el Frente de Todos no podía alcanzar por sí solo, y sacar la mayoría de las leyes que buscó el oficialismo.
Le asiste también el mérito de haber organizado la Cámara tecnológicamente de modo tal que la pandemia y el ASPO no impidieran el funcionamiento del cuerpo.
La relación con la oposición tuvo momentos buenos y malos, fundamentalmente ante la insistencia de JxC para volver a las sesiones presenciales. Y el año concluyó con una solución salomónica y sesiones presenciales en la medida de lo posible. Fue reelecto a fin de año al frente del cuerpo.

La secretaria de Legal y Técnica de la Presidencia sorprendió al dar la primicia a principios de noviembre al anunciar por el canal C5N la decisión del presidente de la Nación de enviar finalmente el proyecto de ley de Interrupción Voluntaria del Embarazo. Contrariando lo que venía diciendo el Gobierno, que postergaba esa medida por la crisis sanitaria. Ibarra fue una de las principales redactoras del proyecto enviado por el Poder Ejecutivo.
A la hora del balance, el episodio que protagonizó el diputado por la provincia de Salta fue sin lugar a dudas el más bochornoso. Sucedió en la sesión del 24 de septiembre, cuando las cámaras que transmiten en vivo cada sesión remota expusieron al legislador del Frente de Todos protagonizando con su pareja un momento íntimo, que en pocos minutos se viralizó.
Fue durante el debate de la ley del Fondo de Garantía de Sustentabilidad, justo cuando estaba hablando el miembro informante del oficialismo, Carlos Heller. Advertido de la situación, el presidente de la Cámara, Sergio Massa, detalló lo que acababa de suceder y el diputado fue inmediatamente suspendido por sus pares. En esa misma sesión, a las 3.30 de la madrugada se aprobó una resolución consensuada aceptándole la renuncia. Y el 7 de octubre se aprobó una resolución de la Cámara repudiando su conducta.
El presidente del interbloque Juntos por el Cambio en la Cámara alta tuvo un papel destacado durante el año en las pulseadas permanentes que su bancada mantuvo con el oficialismo. Reiteradamente reclamó a la presidencia del cuerpo reuniones de Labor Parlamentaria y bregaron por sumar más senadores presenciales a las sesiones. No les fue fácil, pues siempre el oficialismo del Senado impuso su mayoría, y muchas veces impusieron la decisión de dar el debate y retirarse a la hora de votar, para no convalidar sesiones habían invalidado previamente por considerar caído el protocolo para las sesiones remotas.
A diferencia de otros períodos, el nonagenario senador participó de muchas sesiones a lo largo del año, aunque nunca intervino más allá de votar.
Pero la salud le jugó una mala pasada y debió ser internado en varias oportunidades a lo largo del año. Varias veces hisopado, nunca contrajo Covid, y sí lo hicieron su exesposa, Zulema, y su hija Zulemita.
Cumplió 90 años internado en la Clínica Los Arcos, y allí pasó también las fiestas de Fin de Año, internado en principio por una infección urinaria que le trajo complicaciones cardíacas. Tuvo que ser sometido a un coma inducido y tal fue su indisposición que contra su voluntad no pudo votar en la histórica sesión en la que se convirtió en ley la legalización del aborto.

El formoseño tuvo especial protagonismo al conducir durante todo el año el bloque oficialista del Senado. Duro crítico del Gobierno anterior, no pasó sesión sin enrostrarles algo. Muy laborioso, participó no solo de todas las sesiones legislativas, sino también de las reuniones de comisión más importantes. Todo eso le valió para ser elegido Premio Parlamentario 2020 en el Senado.
En un año que terminó dando la nota oponiéndose a pesar de su condición de presidente del bloque oficialista a un proyecto del Ejecutivo, como fue el del aborto legal. Fiel militante celeste, se opuso tenazmente a esa iniciativa.
El jefe del interbloque Juntos por el Cambio en la Cámara baja tuvo como siempre un año destacado, ahora desde la oposición, tras haber encabezado al oficialismo durante los cuatro años anteriores. Tuvo especial protagonismo en las discusiones entre JxC y el Frente de Todos por la presencialidad en las sesiones, cuestión que llegó al clímax cuando casi un centenar de integrantes de su bloque se presentó a sesionar, mientras el resto lo hacía de manera remota, en una sesión en la que la principal oposición figuró ausente, a pesar de ese dato que destacamos.
Quien de haber ganado Cambiemos era el elegido para ocupar el lugar dejado por Emilio Monzó al frente de la Cámara baja, presidió en cambio la bancada del Pro. Como tal, fue uno de los principales negociadores con el oficialismo, sobre todo a partir de su buena relación con el presidente de la Cámara, Sergio Massa. Más allá de eso, ha sido particularmente duro con el Gobierno nacional y mantuvo cruces con la ministra de Seguridad, Sabina Frederic.
Fue elegido en la Cámara de Diputados Premio Parlamentario 2020.
Protagonista indiscutible en el Senado, la vicejefa del bloque oficialista fue determinante a la hora de la aprobación de cuanto proyecto pasó por el recinto. Presente casi todo el año en Buenos Aires, tuvo a su cargo el cierre de varios debates y fue una de las espadas judiciales de la vicepresidenta Cristina Kirchner.
Como titular de la estratégica Comisión de Acuerdos, propició el nombramiento de todos los embajadores de la nueva gestión y de numerosos jueces, fiscales y camaristas, entre ellos el cuestionado Raúl Bejas para la Cámara Nacional Electoral.
También defendió a capa y espada la reforma judicial, la nueva Ley del Ministerio Público y la suspensión de los traslados de los jueces Leopoldo Bruglia y Pablo Bertuzzi.

Hasta se anotó la aprobación de dos proyectos propios para los trabajadores de viñas, y trabajó codo a codo con su comprovinciano Julio Cobos la ley de etiquetado frontal de alimentos. Además, fue clave a la hora de reunir los votos para sancionar la legalización del aborto. Su principal traspié fue haber impulsado, junto al mismísimo presidente, la intervención y expropiación de la empresa Vicentin, que finalmente naufragó.
La mendocina cerró el año siendo electa presidenta del PJ de su provincia, convirtiéndose en la primera mujer en ocupar el cargo.
Cuando Sergio Massa debió aislarse por haber tenido contacto estrecho con un integrante de la misión del FMI, el diputado del Pro tuvo su momento estelar: como vicepresidente primero de la Cámara, condujo la reunión de Labor Parlamentaria y luego buena parte de la sesión, con seriedad y soltura, hasta que el titular de Diputados quedó habilitado para regresar, luego de haber estado aislado por un contacto positivo de Covid. Ese día, el 17 de noviembre, ambos se tomaron una foto conjunta en el Salón de Pasos Perdidos, en señal de responsabilidad institucional. El 9 de diciembre, en la sesión preparatoria, González fue reemplazado por otro miembro del bloque, Omar De Marchi, en función de un acuerdo político interno previo.

Siempre con intervenciones picantes en el recinto, el diputado del Frente de Todos fue uno de los protagonistas del año. Su trabajo más fuerte fue como presidente de la Bicameral de Seguimiento y Control de los Organismos y Actividades de Inteligencia, que se reunió varias veces en forma reservada y siguió de cerca el proceso de intervención de la Agencia Federal de Inteligencia (AFI) a cargo de Cristina Caamaño. A fin de año, Moreau y los integrantes de la bicameral entregaron a Cristina Kirchner y a Sergio Massa un informe sobre las irregularidades cometidas en la Oficina de Escuchas judiciales cuando fue traspasada a la órbita de la Corte Suprema.
El senador cumplió con su rol institucional de vicepresidente del Senado y, como tal, fue una de las pocas presencias fijas en el recinto durante las sesiones remotas. Eso le valió algunos cruces cara a cara con la vicepresidenta Cristina Kirchner. Pero sobre todo, el radical tuvo una destacada participación en el debate sobre la coparticipación de la Ciudad, encabezando con abundantes argumentos el rechazo al proyecto del Ejecutivo. En calidad de economista, también sobresalió en los debates sobre la deuda externa y el Presupuesto 2021.

El presidente de la Nación apeló al Congreso de manera permanente. Desde un primer momento habló siempre de proyectos que enviaría al Parlamento, aun en sus primeras sesiones extraordinarias. Buena parte de esos proyectos quedaron en anuncios. Pero sí contó con el Congreso y aprobó la mayoría de los proyectos que mandó. Menos uno: la reforma judicial, que tuvo media sanción en el Senado, pero se frenó de momento en la Cámara baja, a la espera de conseguir el número necesario que todavía allí no está.
También parece frenada en esa Cámara la reforma del Ministerio Público, pero ese no fue un proyecto impulsado por el primer mandatario, y esa fue otra de las características de su gestión: muchas iniciativas que hicieron mucho ruido y terminaron aprobadas, no tenían origen ni beneplácito del Ejecutivo, más bien eran del kirchnerismo. Por ejemplo el proyecto de aporte solidario y extraordinario.

Pero cerró el año con bombos y platillos logrando algo que se había propuesto Fernández al inicio de su gestión, aunque luego sugirió postergar por la pandemia: la legalización del aborto. Un hecho sin lugar a dudas histórico y que el presidente reivindicará siempre como uno de sus hitos.
La senadora nacional santafesina tuvo gran centralidad a lo largo del año. En una cámara dominada por el kirchnerismo que ella integra, presidió una comisión clave como es la de Asuntos Constitucionales, sobre todo en el pensamiento de la presidenta del Senado. Sacnun encabezó entonces los principales debates y fue reconocido por propios y extraños el manejo que tuvo de esos debates que le tocó encabezar, aun los ríspidos para la oposición. Por citar tan solo un par, fue la voz cantante de la reforma judicial, como así también le tocó manejar el debate de las restricciones dispuestas por el Poder Ejecutivo a la Ciudad de Buenos Aires.

La diputada kirchnerista asumió el 28 de enero al frente de la Comisión de Finanzas de la Cámara baja, desde donde adquirió un protagonismo especial en los proyectos económicos formulados por el oficialismo. En ese marco celebró vivamente el proyecto de Máximo Kirchner para requerir un aporte obligatorio a las grandes fortunas. Y en plena discusión dio un paso más allá y generó una polémica no menor al sugerir en el mes de mayo la posibilidad de que el Estado adquiriera una participación de capital en las empresas a las que asistía por la crisis desatada por la pandemia. La propuesta pareció incomodar al Gobierno nacional, mas no a sus representantes, que acomodaron el discurso para no contradecir a los propios. Al punto tal que el ministro de Trabajo Claudio Moroni respondió ante la consulta puntual que ese era “un tema que se está discutiendo a nivel mundial y que es realmente interesante (…) Quizá le veo algunos problemas operativos, pero no discuto el tema de fondo”, señaló.
Una de las lenguas más filosas de la política, tanto en el recinto como en las redes sociales. El diputado del Pro cargó los cartuchos contra Sergio Massa, a quien le dedicó varias cuestiones de privilegio por su manejo de las sesiones. Iglesias descargó su furia contra el sistema virtual y fue una de las voces más fuertes por el regreso a la presencialidad. También levantó polémica desde la presidencia de la Comisión del Mercosur con temas sensibles, como el de los varados por la pandemia. Y hasta se hizo tiempo para publicar un nuevo libro, “El medioevo peronista y la llegada de la peste”.
El diputado por Tucumán tuvo un papel destacado a lo largo de todo el año como presidente de la Comisión de Salud, por la que pasaron varios proyectos relevantes, varios de ellos derivados de la pandemia, como la receta médica digital y la teleasistencia, y la regulación de los contratos para la adquisición de vacunas contra el Covid-19. También tuvo protagonismo en el debate de las leyes de aborto, el Programa de los Mil Días y el etiquetado frontal de alimentos.
Hasta presentó a fin de año un proyecto para suspender las PASO, en nombre del gobernador Juan Manzur y de varios mandatarios provinciales alineados bajo ese objetivo. Un verdadero soldado del oficialismo.
La senadora por Río Negro fue una de las que, junto con el salteño Sergio Leavy, cambió su postura respecto de la ley de aborto: en 2018 había votado en contra y esta vez lo hizo a favor. Jugó no solo la reflexión personal, sino también el cambio en la coyuntura política: en esta oportunidad la legisladora integra el oficialismo y su voto “verde” era necesario para garantizar y ampliar la diferencia frente a los “celestes”. Esa decisión le valió un escrache en la puerta de su domicilio.
Por otra parte, García Larraburu tuvo un papel importante en la ley de reactivación del turismo, en un debate donde pronunció un emotivo discurso, mostrando las imágenes de las calles de Bariloche vacías en plena cuarentena.

Como titular de la Comisión de Justicia y Asuntos Penales, el senador tuvo a su cargo algunos de los debates más relevantes del Senado. Parrilli, brazo ejecutor de los deseos de la vicepresidenta Cristina Kirchner, fue una de las cabezas de la discusión sobre la reforma judicial e intervino activamente en la letra chica del proyecto, al punto tal de proponer una polémica cláusula sobre las “presiones mediáticas” hacia los jueces, que luego fue descartada.
También tuvo un papel destacado en el tratamiento de la reforma del Ministerio Público y en la Bicameral de Seguimiento y Control de los Organismos y Actividades de Inteligencia, que entre otras cosas investigó el traspaso de la Oficina de Escuchas en la gestión de Mauricio Macri.

Desde la presidencia de la Bicameral de Seguimiento y Control del Ministerio Público, el senador rionegrino lideró la embestida del oficialismo contra el procurador interino, Eduardo Casal. Ante la imposibilidad de avanzar en el nombramiento del candidato del Ejecutivo, Daniel Rafecas, el Frente de Todos encaró una ofensiva contra el actual jefe de los fiscales con el objetivo de desplazarlo, y así fue como la comisión presidida por Doñate realizó numerosas reuniones donde escuchó testimonios y reunió documentación que fue remitida a la Comisión de Juicio Político de Diputados.
La diputada levantó el perfil en 2020 desde dos facetas: como vicejefa del bloque oficialista y como titular de la Comisión de Legislación General. En el primer rol, supo llevar la voz cantante del bloque ante las contadas apariciones de Máximo Kirchner; y desde el segundo, encabezó el debate sobre le legalización del aborto.
La legisladora logró mostrar ecuanimidad en la conducción compartida con otros tres diputados, y finalizó el debate confesando que ella misma se practicó un aborto clandestino en la adolescencia. Fue una de las que más trabajó en la búsqueda de votos “verdes” para conseguir la media sanción.

Reelecta al frente de la Banca de la Mujer, la senadora se lució hacia fin de año cuando su comisión fue elegida como cabeza del debate sobre el aborto legal. Siempre en forma virtual por pertenecer al grupo de riesgo, la pampeana buscó garantizar un debate equilibrado y se puso al hombro las negociaciones, tanto con senadores como con el Poder Ejecutivo.
También intervino en el debate de otros proyectos importantes, como la equidad de género en los medios de comunicación, pendiente de aprobación en Diputados.
Decana de la Cámara de Diputados donde va por su sexto período, la diputada de Consenso Federal es reconocida por oficialistas y opositores por su gran conocimiento del reglamento legislativo, este año fue una de las no presenciales, pese a lo cual mantuvo su protagonismo. Por ejemplo fue la voz cantante de la comisión que investigó el episodio protagonizado por el exdiputado Juan Ameri, cuya conducta fue repudiada en la resolución de la misma.
Integrante de la tercera posición dentro de la Cámara, tomó distancia muchas veces de las posturas del oficialismo. Por ejemplo, no acompañó la reforma de la movilidad jubilatoria, ni el aporte solidario. Anunció también su rechazo a la reforma judicial y a la del Ministerio Público, y hasta cuestionó el intento de expropiación de Vicentin.
Pero además, como integrante del Consejo de la Magistratura -donde preside la Comisión de Selección- fue notorio su papel en dos oportunidades: cuando se postergó la definición de la suerte del juez federal Rodolfo Canicoba Corral porque se le cortó la luz en su casa, desde donde participaba de la sesión remota; y cuando definió con su voto la revisión de diez traslados de jueces federales que supuestamente no cumplieron con el trámite dispuesto por la Constitución. En una votación ajustada en la que se enfrentaron el oficialismo y la oposición, ella se alineó con el voto de los primeros, definiendo el resultado 7 a 6.
El diputado tuvo un arduo trabajo como presidente de la Comisión de Previsión y Seguridad Social, que trató la modificación de los regímenes jubilatorios de jueces y diplomáticos, la ley de protección de los activos del Fondo de Garantía de Sustentabilidad (FGS) y la nueva fórmula de movilidad jubilatoria. En este último tema el legislador entrerriano tuvo un papel sobresaliente, pues presidió la bicameral mixta que envió el anteproyecto al Poder Ejecutivo, tras realizar 17 reuniones virtuales a lo largo del año con la participación de 24 expositores.
La tucumana volvió a ser protagonista en el debate por el aborto legal, liderando la postura en contra junto a su par María Belén Tapia. Fue una de las oradoras en el cierre del debate, aunque antes, en conferencia de prensa, denunció supuestas presiones por parte del presidente Alberto Fernández para aprobar la ley y anunció que la batalla continuará en la Justicia.
También trabajó en varios proyectos como presidenta de la Comisión de Economía Nacional e Inversión, y fue una de las tres senadoras que votaron en contra del proyecto de etiquetado frontal de alimentos.
Desde su bloque unipersonal, el exgobernador rionegrino se convirtió en un aliado del oficialismo en la mayoría de las votaciones. En medio del debate sobre la reforma del Ministerio Público y los cambios en la designación del procurador, presentó un proyecto propio que el Frente de Todos utilizó como herramienta para el dictamen que luego fue aprobado en el recinto. Weretilneck también sorprendió en el debate de la legalización del aborto al proponer una serie de modificaciones a la media sanción de Diputados. Luego de que el oficialismo se comprometiera a incorporar una de ellas al momento de la promulgación, el senador de Juntos Somos Río Negro votó a favor.

Tras guardar bajo siete llaves su definición sobre el aborto legal, la neuquina rompió el silencio durante la sesión y anunció su voto a favor, luego de haberse abstenido en 2018. La senadora también fue protagonista involuntaria de otro debate, el de la reforma de la Ley del Ministerio Público. Para abrir la discusión, el oficialismo retomó un viejo proyecto suyo y otro de Martín Lousteau. Ambos opositores denunciaron un intento de “pervertir” las iniciativas y utilizarlas para alcanzar el objetivo, pero el Frente de Todos rechazó el pedido y avanzó con el tema.
Justo antes del inicio de la pandemia, el senador levantó el perfil al proponer la intervención del Poder Judicial de Jujuy, a raíz de una serie de irregularidades en las que habría tenido injerencia el gobernador Gerardo Morales. El oficialista defendió su proyecto en comisión, pero el debate no pasó a mayores. A fin de año, Snopek sorprendió con su decisión de abstenerse en la votación del aborto legal, cuando hace dos años había rechazado el proyecto. Nadie la vio venir.
Otra de las sorpresas en la votación de la legalización del aborto. El salteño del Frente de Todos había rechazado la ley hace dos años, pero días antes de la sesión fue recibido por el propio Alberto Fernández en Casa Rosada, lo que encendió las sospechas. Ante las consultas de la prensa, el legislador reconoció que estaba replanteando su posición, y finalmente su voto fue “verde”.
